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A B C J U E V E S 16 D E S E P T I E M B R E D E 1 9 0 9 E D I C I Ó N i. P A G 1 1 1 a noche lia transcurrido con tranquilidad. Únicamente en la explanada de Camellos hubo una pequeña alarma, por creer lo centinelas que se acercaban bultos; pero reconocido el terreno no se encontró á nadie. Al efectuar esta mañana un reconocimiento en las avanzadas de Rostrogordo las fuerzas del regimiento del Príncipe, un primer teniente rodó por el barranco, causándose heridas de importancia. Los soldados recogieron el cuerpo de su oficial y le tiasladaron con toda urgencia al bospital de sangre. MELll LA, i 5 4 T (UIÍGENTC. MEULl. l 5 I T. hace unos meses en nleito que sostenía con un pariente suyo sobre la posesión de un título. Han regresado: de San Sebastián, la marquesa de Casariego; de Dava, el secretario del Consejo de Administración del Ferrocarril del Norte é ilustre crítico musical, don Joaquín Fesser, y de Orense, el conde de Cerragería, Los marqueses de Pidal están en Loyola. El director general de Agricultura, Sr. Ordóñez, se encuentra enfermo, aunque, afortunadamente, no de gravedad. E l convoy de esta mañana fue furiosamen te tiroteado al pasar bajo los barrancos de Sidi Masa. Las baterías de esta posición cañonearon largo rato las lomas. Aumenta considerablemente el número de moros en todas las cañadas fronteras á las posiciones, lo que d muestra que el enemigo ha vuelto á concentrarse en el Gurugú. El general Malina sigue en la plaz 1. Etta mañana ha vuelto á LOtiíerenciar extensamente con el general Tovar. En los campamentos déla división de Caradores permanecen hoy todos los jefes y oficiales. Me consta que algunas otras fuerzas de la guarnición de ilehlla se unirán á los cazadores. Aumenta por momentos la expectación. La censura me Hu le comunicar más noíicias. OCAÑA TEkLr. ilA. WA DE MENCHETA MBULLA, 1 5. 7 Ni. Kl capitán del regimiento de Melilladon José Otegui y Rodríguez no da importancia á su herida, á punto que anoche astuvo en el Casino Español tomando té y hablando con los compañeros y amigos. Los cabileños de Benisicar, según se dice, han ofrecido entregar al general Marina cuanto éste ha exigido, temerosos del castigoejue puedan imponerles nuestras tropas. Créese que la sumisión de éstos será incondicional y completa Ha salido para zocc El- A ba una batería de montaña, pues el geue cu en jefe desea tener allí siempre fuerzas dispuesta á toda eventualidad. buía yo antaño á los aeroplanos pno exis- ten. Creía que la bajada era desagradable y que al volar el ronquido del motor era mo lesto. No hay nada de eso; la bajada es suaJ ve; parece que se brinca y se vuelve á brincar sin chocar COK nada. Hemos descendido con cierta violencia, a consecuencia de una ráfaga de viento, y no rne iio dado cuenta de ello. E 1 ruido del motor, que yo temía, se pierde en la inmensidad del espacio; en vez de ensordecer, su ronquido produce la re- concentración de todas las facultades y procura el inajor de los placeres Todas las sensaciones del vuelo son nue 1 vas. Ese ligero movimiento de cabeceo del aeroplano en el instante en que emprende su vuelo provoca una sensación imprevista de vacío, uu ligero vértigo, sAcaba uno por desear esa sensación de vértigo que buscamos al subir en una montaña rusa. Se siente un placer intenso con la Sensación que se tiene al volar, pues parece que pierde uno peso. Al destacarse del suelo parece que se aleja uuo de la materia; se siente uno etéreo, transfigurado. ¿Cómo expresar lo extraños que resultan los paisajes, las casas y los seres vistos desde lo alto, durante la fuga? ¿Hemos pasado por encima de caballos desbocados, que parecían aplastados sobre el suelo, deformados por la perspectiva. Quisiera subir á cientos de metros de altura en el espacio; eso debe proporcionar aún más inmensos goces. Lo abandonaría todo para dedicarme á la aviación, y envi- 1 dio á esos hombres que han hecho del vuelo el fin de su existencia. OTRO TRIUNFO DE SANTOS DUMONT VECSA 1. LE 8, 1 5 IO JK, NOTAS TEATRALES Con el título de La serena auoche en el amplio teatro de la plaza de la Cebada los aplaudidos autores Sres. Santacruz y Cantó, en unión de los maestros Sontuilo y Andreu, una zarzuela intensamente dramática, con todas las de la ley para arrebatar al público, sin que carezca de parte cómica, felicísimaniente compensada. El público, que llenaba en absoluto la sala, entró en situación desde los primeros momentos, no cesando de aplaudir el libro y obligando á repetir tres números entre atronadores aplausos. Al terminar la representación, los autores, que ya habían sido llamados á escena en el segundo cuadro, fueron ovacionados por el público. La interpretación pudo ser- mejor de lo que fue, con la honrosa excepción del señoi Aspada, director de aquel coliseo. La Empresa ha encontrado un filón en La serenata del pueblo. -X. 1 Kl ovéDADES El conde de Casa Montalvo está iet n u do muchas felicitaciones con motivo del favorable fallo que ha pronunciado la Audiencia de Madrid en uu incidente que surgió DE SOCIEDAD Amplío mi telegrama de ayer con los si guientes detalles: Santos Dumont ha realizado este vuelo á EL CAPITÁN MARTÍNEZ, TRIPULANTE consecuencia de una apuesta de mil fran 1 D L GLOBO MARIPOSA QUE SALIÓ cos concertada coa el aviador Guffroy. Este sostenía que había de llegar en su monoEL DOMINGO DE VALENCIA Y SE CONplano desde Buc á Saint Cyr antes de que SIDERA PERDIDO llegase Santos Dumont en su aparato desde Saint Cyr á Buc. LA AVIACIÓN Henri Farman, que se hallaba presente, apostó también que no era posible realizar tan largo vuelo ea un aparato de reducida superficie, como el de Santos Dumont. El aeronauta brasileño, que se enorgullece justamente de ser el primer hombre que ha volado en Europa, juzgó atacado su amor POR TELÉGRAFO propio, y para satisfacerlo encargó al consMILÁN, í í 2 T. tructor de automóviles Darracq urí motor a u- í de Annuuzio, que voló en Bresespecial, á fin de adaptarlo á su aeroplano G cia, en los aeroplanos de Curtiss y del y realizar la arriesgada empresa. teniente Calderara, ha manifestado lo siUltimados los preparativos, ayer decidió guiente á un redactor del Corriere della Sera: se Dumont á verificar el primer ensayo. Acabo de recibir impresiones divinas, Hacia las cinco de la tarde sacó el aero tan divinas, que me es imposible dar cuen- plano del Jiangar de Saint Cyr. La velocita de ellas. El momento en que se aparta dad del viento era entonces de siete metros uno de la tierra es ce una dulzura infinita; por segundp. Santos Dumont puso en marse siente entonces algo así como el naci- cha el motor y abandonó el suelo, después miento de una emoción nueva. Fue un ins- de una rodada de 30 metros en la dirección tante de felicidad inenarrable, inolvidable; completamente opuesta á Búa sólo puedo compararlo á una de esas crisis Al llegar al límite del campo viró, elevánde encantador arrebato que hacen época en dose á 60 metros de altara. la vida. El aviador Guffroy, que liada experien Cuando terminó esa sensación- -prosi- cias cou otro aeroplano, vio á Santos Daguió el poeta, -fue como si despertara de mont eu el momento en que pasaba eon treuna voluptuosidad prolongada; acababa de menda velocidad sobre el campanario de gozar de una alegría inmensa, cuya inten- Rocquencourt sidad no podía sospechar algunos moúlenPoco después, el audaz aeronauta toma tos antes, y esa alegría me ha emocionado ba tierra y ganaba las dos apuestas que teprofundamente, pero sin dejarme satisfecho. nía pendientes Ya no pienso más que en volar de nuevo. El aeroplano de que se ha servido para El volar se ha convertido para mi en una su vuelo tiene nueve metros de superficie y necesidad nueva, en una nueva pasión. es llamado La seííortla por los concurrentes Quisiera ser aviador; los defectos que atri- al aeródromo. IMPRESIONES DE D ANNUNZIO