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A B C MIÉRCOLES i5 DE SEPTIEMBRE DE 1909, EDICIÓN 1 PAG. 7. na la Virgen de la Sierra y para que le sirva de estímulo en lo sucesivo. A 1 permitirme la libertad de remitir á usted la pequeña cantidad recaudada para que tenga la bondad de entregarla á dicho so dado volantario, le ruego se sirva decirle DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL que ella representa el aplauso que sus paiMelilla, ii Septiembre. sauos le tributan por su valor y decisión al E? n la Restinga. la gloriosa patria; La acumulación de fuerzas, el tránsito defender sombra, con enseña de la tiene ya el valor que para el zoco de Arbaa, y, por contera, el lle- que á su demostiado con constancia y honradez, vante, que impide los desembarcos de víve- puede llegar y ser un hombre de provecho, res y matenales, ha determinado en el cam- que honre al á pueblo donde nació. pamento de la Restinga una serie de enor También, y por nuestra misma indicames dificultades para el periodista. No hay pan. En tanto que no se terminen los hor- ción, se recaudó en el Círculo de la Amisnos en construcción, eseasea el pan de tal tad ¡a suma de 75 pesetas, que el presidente suerte que los oficiales, contra su voluntad, de aquel Centro ha remitido al excelentísino pueden ofrecernos un panecillo, y hemos mo señor general gobernador de esa plaza. Rogando á usted que me perdone esta de apelar á comprarlo á algún soldado euíernio. No hay víveres tampoco. La cantina molestia, para lo que me encomiendo á su 110 tiene qué comer. Se ha de traer todo de boudad y patriotismo, tieae el gusto de ofrela plaza, y para lograr un pequeño servicio cerse suyo afectísimo y s. s. q. 1. b. s. m. Alde los camineros, lumbre, aceite, vino, se fredo Huitado (escribano de actuaciones. Ante el coronel de África, Sr. Axó, y al -ha de pagar á peso de oro y se ha de hacer un. a coía sm fin. No hay donde guarecerse. gunos oficiales he entregado á Ordóñez las Teníamos el primer día una tienda, que 50 pesetas. También recogió las 75 que se le aseamos y arreglamos con nuestras provi- enviaron por conducto del general Anzón. Y apenas ha recibido el dinero lo ha ensiones y canias. Necesidades urgentes del servicio y escasez de tiendas nos arrebatan viado íntegro á su madre en sobre de valola nuestra y hemos de acampar al raso res declarados. ¡Buen chico! mictm as logremos una en Me, illa. El campamento de la Restinga es, por ahora, el 10 eruto Pérez. campamento de peores condiciones para un Una llega á manos, y paisano. Y, sin embargo, es preciso perma- clamaciónnotasorpresa misescapa de una exde se mis lanecer en él, visitarlo á diario, pernoctar, bios: HÍI desembarcado y está coa su fuerhallarse en contacto cen los compañeros za Benito Pérez Lozano, el atendedor de- que andan por el Zoco y tras las columnas, pruebas de nuestra imprenta, que fue heriy al anochecer vienen rendidos y hambrien- do en el combate del 27. Recordaréis que yo tos, demandando un plato de comida ca- me crucé con la camilla, que le llevaba, sin liente y un pienso para eLcaballo, una cama conocerle; que el dio voces llamándome; üonde dejarse caer... y una jarra f e agua que luego lo llevamos en brazos hasta una para aliviar el tormento de la sed. barcaza que lo condujo al vapor en el que Pero este tormento es el tormento de to- iba con otros heridos del día á Málaga. Benos y de todas partes, lambién aquí en la nito tenía atravesado el muslo izquierdo; la Restinga el agua es mala. No hay forma de herida era limpia, con orificio de salida, y bebería sino en añan ío el paladar con cual- el hueso quedó intacto. Yo le pronostique, quier mezcla de aicohoi, de esencia, de zumo por animarle, rápida cura, No la esperaba ñe Unión. Vanos pozos existen aquí. No tan pronta. hay más que uno decentito. Pero tan mezHe aquí á Benito otra vez en su batallón quino, que se agota á diario. Y hay que ma- de Arapiles. Corro al campamento, y Cardrugar, hay que ir personalmente ó enviar mago y el comandante envían veinte recabien temprano, antes de que se precipite el dos en su busca. No está. Se recorren las tropel de soldados, porque os quedáis sin trínchelas. Tampoco. Y entonces se cae en lin cuartillo. -la cuenta: es que Carniago no quiere que los Regreso ahora á Melilla. Coa el servicio curados que han venido hagan servicio por fle nuestra estafeta puedo ahorrarme ei ahora, y les da licencia para que paseeu enojo de pernoctar al aire libre. Tur y Alba hasta cierta hora. alcanzarán, según creo, algún rinconcito Vuelvo aquí, Sr. Ocaña- -dice en su nota donde agazaparse por la noche. Y estarán, Benito, -para defender á la patria y vengar por mi parte, bien surtidos de cuanto nece- nn sanare en algún moro. Bien lo creo. La siten. Pronto habré yo de emprender aná- cuestión, amigó, es que se pongan á tiro... y loga vida y por sitios aun peores... pronto. l niño soldado. l iñudo. Apenas anoche entré en la p aza dijéYa que hablo de Arapiles, cerraré estas rpmne que preguntaba por mí un niño ves- cuartillas con una noticia agradable: aquel tido de soldado Un oficial añadió que se soldado del batallón que el 27 se vio rocteatrataba de un soldado de Talavera. Al pun- do por los moros, que se salvó de milagro y to adivivié quién era: el voluntario adoles- que á consecuencia de la tremenda imprecente, el digno émulo del trompetilla Pa- sión sufrida quedó mudo, ha recobrado el jarito. habla. -Y sí que es é! Hoy le he visto, y razón haEn el hospital está. Hoy le he visto, cuanbía para que yo le viera y él me buscara; he do he subido á comprobar la noticia de la recibido, con un billete de cincuenta pese- muerte del capitán Gil. El mudo rompió á tas, esta carta, de la que el interesado tenía hablar hace tres días, pronunciando las paaviso: labras a pa. pe- pe; y se pasó el día gritán Cabra 6 de Septiembre de 1909. dolas, armando un escándalo, y excitándo 3 eñor Sánchez Ocaña, redactor corres- se, con la alegría, de tal suerte, que sa le ponsal de A B C obligó á callar. Muy distinguido señor mío: Al leer en il. el ilustrado diario que representa los rela ¡Po i- e capitán! ¡Pobre Gil! ¡Tan bravo, tos del bizarro comportamiento del soldado voluntario del batallón de Cazadores de Ta- tan simpático, tan resignado! Dos ó tres velavera José Ordóñez Arroyo, hijo de esta ces he hablado de él, la última para decir ciud ad, y de diez y seis años de edad, sur- que estaba casi curado, con cura milagrosa, gió espontáneamente en el Círculo de Ami- del balazo en el pecho. Y lo estaba. Y él regos que frecuento la idea de hacer una sus- vivía ya y sedaba por sano. No se sabe crip ión con el fio de remitirle algún dine- cómo, se complicó su estada con una infección puiuldar. ct puiUu i j r O zr, (has na lie xo cvuio pieAJiA. 1 cii e. d u ae uucotid pd rovado luchando entre la vida y la muei -e. Esta tarde han enterrado á este capitán del 23, que con tres balazos en el cuerpo seguía mandando, hasta que recibió el cuarto eü el pecnu, ¡Gloria á los héroes! F. SÁNCHEZ OCAÑA. DE LA CAMPANA (Popiamos del Sr. Mencheta, en El Noticiero Marabú Sidi Maimón Hasan 7 Septiembre, 1909. (4.30 tarde. El coronel Larrea, cuyo elogio haré cuando no viva bajo sus auspicios, porque ahora parecería interesado cuanto dijese encomiando su labor meritísima, concedió á las tropas y á la harca que opera bajo su acertadísima dirección mayor descanso del que acostumbta en las marchas, teniendo en cuenta la fatiga, que soportan briosamente, y que no estaba muy distante el punto en donde se proponía pernoctar. A esta circunstancia he debido el poder orear mi cuerpo desde la cintura á la cabeza é higienizarlo un poco, que buena falta le hacía. No me he atrevido á bañarme porque ignorando la profundidad del río y no sabiendo nadar me exponía á mayores peligros que el de las balas enemigas, que hasta ahora, gracias á Dios y á la Virgen Santísima, sólo han pasado vibrando por los oídos, sin rozar la carne, en las mil ocasiones que me he puesto á sus alcances impulsado por un secreto aliento que hipnotiza tni sentidos y me atrae al peligro como el imán al acero. No es valor, lo declaro con ingenuidad; es un vicio que no hay medio de dominarlo, y eso que nadie me gana á fuerza de voluntad. He pasado seis días sin fumar, y no he experimentado contrariedad alguna; pero si me obligaran á ir á la retaguardia y esperar á que me dieran noticias, abandonaría la columna; desertaría, aunque corriera el riesgo de ser fusilado ó de caer en poder del enemigo, que aun sería peor, porque abusan lo indecible de los prisioneros y luego los mutilan y destrozan. Una hora próximamente hemos tardado en venir desde el punto en donde almorzamos hasta aquí, en donde pasaremos la noche. El camino, sin ser bueno, aun cuando á los indígenas les parezca admirable, es mejor que todos los que hasta ahora hemos recorrido, y en sus laderas se ven algunos maizales y planteles de higueras. Los maizales no llegan á la mitad de producción que los nuestros, pero hay que tener en cuenta que no los abonan, y las higueras tienen copas tan corpulentas como las de las huertas de Valencia y de Murcia, porque los troncos que las sustentan son tres ó cuatro, á semejanza de los olivos de Audaiucía. En el instante en que el coronel recono- cía el terreno para ia distribución de la. fuerza de la columna, llegaba el convoy de víveres pedido ayer por heliógrafo, dirigiéndolo el teniente Sr. Redondo, que ha hecho una arriesgada travesía sin más fuer- za protectora que una compañía de Las Na- vas al mando d. el capitán Sr. Eeduchi. Ha venido de perlas el convoy, pues ayet se agotaron el vino y el café, los dos artículos más necesarios para la vida de campaña. También de cebada andaba el ganado muy escaso. El pan se repartía con regateos. Asi que la galleta nos parecía torta recién sacada del horno; pero todo estaba bien calculado y no se han pasado apuros. Se h i i d i s t r i b u i d o l a s ftierzaS d e C a l a d o res en la C i l u O u a l i a uWií l y J i LA COLUMNA LARREA Sevillano: E E G