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ABC. MARTES 14 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN PAG, i3. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL una capital extranjera es la mujer. ¿Cómo serán las mujeres? nos preguntamos. ¿Serán lindas? ¿Serán ariscas? ¿Nos gustarán? Y es inútil disimularlo. Cuando venimos á Londres no podemos desechar una vieja creencia. Los españoles conocemos una veintena de inglesas institutrices que todas ellas parecen cortadas por el mismo patrón. Altas, masculinas, desgarbadas, las vemos pasear por la alameda del Retiro y la Castellana, y nos figuramos que en Inglaterra el tipo general de la mujer debe ser el mismo aproximadamente. Sombreritos caseros, trajes anchos y enormes zapatones... Un tipo de mujer que, en efecto, no parece llamado á inspirar grandes pasiones. Al inglés nos le han retratado un millón de veces nuestros autores cómicos... Siempre que sale á la escena un inglés ha de ser rubio, ha de tener patillas, debe vestir un ridiculo traje de tela de colchón y se tiene que cubrir la cabeza con una gorrita chiquitita de la que cuelguen dos cintitas. Nuestra sorpresa es grande cuando al llegar á Londres resulta que no vemos por ninguna parte las patillas, ni el traje de tela de colchón, ni la ridicula gorrita. ¿Dónde están, pues, los ingleses que nosotros conocíamos? ¿Y dónde está esa mujer desgarbada, angulosa, sin una curva, sin un. encanto, que se pasea leyendo la Biblia y dando grandes zancadas al andar? No; en Londres no existen esos tipos. Y ¡vaya si son bonitas estas criaturas de mirada limpia y transparente, de boca sonrosada y andar de pájaro! Del West Eud- ée z. City, á cualquiera hora de la mañana ó de la tarde, no encontramos más que cabecitas rubias de perfil delicado y fino. Son muchachas fuertes, sanas, que marchan solas entre la multitud, sorteando los coches y los automóviles, resueltas y seguras, sin temor á que nadie las curiosee ni las hable. No se asemejan en nada estas jóvenes inglesas á la parisiense de belleza artificial, maquillada y compuesta, que luce indefectiblemente dos círculos muy negros en los ojos y una raya muy roja en la boca. Estas muchachas caminan erguidas y majestuosas, ancha la espalda, levantado el seno, redonda laca. c- a, dejando á su paso noel olor kpachut- eloutine de aquéllas, sino un perfume de carne joven, fresca y lozana. Es la mujer que el inglés necesita para SU home, confortable y alegre; es la compañera imprescindible para todo hombre de trabajo intenso esta mujercita saludable y fuerte, perfectamente equilibrada, sin sentimentalismos ni cursilerías. jCuán distinta esta mujer de la que acabamos de ver sobre el bulevar parisino! Aquélla es toda espíritu, ésta es toda voluntad y energía. Aquélla no piensa más que en la toilette, en el sombrero y en el encaje. Esta adora la sencillez en el vestir, y, en cambio, se preocupa de saber. Aquélla azota los bulevares mañana y tarde en busca de aventuras. Esta se pasa- ocho horas diarias delante de una máquina de escribir ó llenando de números lad páginas de un diario en una casa de comercio. Aquélla no se laya la cara más que con vaselina. Esta se chapuza con agaa fresca en todo tiempo. Aquélla es la mujer fatal. Esta es la mujer A B C EN LONDRES L, AS MUJERES Nuestraptlncipal cunosidad cuando visitamos COMPRE USTED HOY MARTES ACTUALIDADES ULTIMAS FOTOGRAFÍAS DE LA GUERRA INFORMACIONES INTERESANTES DE TODOS LOS SUCESOS DE LA SEMANA. P se sol, padre y tirano... es el título de una interesante novela debida á la castiza pluma del joven escritor sevillano don José A. Vázquez. En el libro hay ambiente y muchos rasgos de observación que revelan que el señor Vázquez es uu escritor nada vulgar, que conoce muy bien las costumbres que de mano maestra ha pintado. n Francisco Gómez de Alia, jefe del negociado de contabilidad de la Dirección general de Correos, acaba de publicar un libro titulado Papeletas de Aritmética, que es de extraordinaria utilidad para los opositores al referido Cuerpo, pues además de las contestaciones á las 18 papeletas del programa oficial para el examen previo contiene modelos de contabilidad que muchas veces desconoce el que por cualquier circunstancia no ha realizado ejercicios prácticos. Dc EL NUMERO, 2 0 CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA Por iniciativa de una piadosa sefiora de la aristocracia se ha promovido una protesta, que irá suscripta por millares de firmas, contra los sucesos de Cataluña. Una comisión se ha encargado de recoger adhesiones, y al efecto se están repartiendo por toda España unas 30.000 circulares y otros tantos pliegos para que, una vez cubiertos de firmas, se devuelvan á la presidenta de la omisión de propaganda (Príncipe, 7, Centro de Defensa Social de Madrid) La invitación á que nos referimos dice así: Los vandálicos sucesos que sembraron de luto las calles de Barcelona y de otras poblaciones de Cataluña no pueden pasar sin la más enérgica protesta de las personas honradas. Los templos y conventos incendiados, los sacrilegios y profanaciones de cosas y personas sagradas, los robos y asesinatos y los delitos de alta traición y de lesa patria que los revolucionarios cometieron en los últimos días del mes de Julio, con escándalo del mundo civilizado, están pidiendo á giitcá, r laro que esta es una cuestión de educa- no sólo un castigo ejemplar, sino una mani ción. La mentalidad de la mujer se festación unánime y vigorosa ¡de toda Esdesarrolla en cada nación según el ambien- paña para reprobar con indignación tan crite. La mujer inglesa se hace primero fuerte minales atentados y para pedir á los Podey luego sale á luchar cara á cara con la vida. res públicos la adopción de medidas guberNo se la habla constantemente de su debili- nativas que libren á la nación de tau sidad, sino que, por el contrario, se procura niestras desdichas. desarrollar en ella la energía y la voluntad. Y creyendo las que suscriben que usted Y á pesar de esto no son los marimachos puede coadyuvar á este noble propósito, le desgarbados que nos pintan. Son criaturas ruegan encarecidamente que reeoja el maenteramente femeninas. yor número de firmas que le sea posible y que remita luego los pliegos á esta corte JOSÉ JUAN CADENAS para entregarlos todos, convenientemente Londres. -Septiembre. ordenados, al Gobierno de S. M. Rogamos á usted también que, si se digna cooperar á esta manifestación de consuelo para las víctimas supervivientes de la revolución y á este acto de defensa social, T RES LIBROS NUEVOS El inspirado y tenga la bondad de enterarse de las adver brillante poeta tencias que hallará al pie de la presente inJosé Muñoz San Román ha publicada un vitación. libro de versos que se lee de un ttrón y sabe Madrid, Agosto de 1909. á poco. Marquesa viuda de Aguilafuente, conde DI alma del poeta revela, al reflejarse en Sa de Fuenrubia, duquesa de la Vega, dulas páginas de Remanso, una tristeza que no quesa de Granada, condesa de Fontanar, se aviene con sus juveniles brios; peio esta Soledad Agrela de Gil Delgado, marquesa melancolía, exquisitamente expresada en de Santillana, Raimunda Aguado, viuda de muchas de las composiciones de la obra, le- Avecilla; duquesa de Luna, Carmen García ana. -Y ¡cuan distinta también esta mujer in- jos de constituir un defecto, parece aumen- Loygorri, condesa de Romero, Laura Blanglesa de la niña meridional, tímida y mie- tar la espiritualidad de los versos, envol- quer, condesa viuda de los Vélez, Julia dosa, incapaz de salir sola á la calle... No viéndolos en un fuste de misteriosa dulzura. Asensi y Laiglesia, tmarquesa de Grigny, íeinos por estas calles esas figuras familiaMuñoz San Román, si no disfrutase ya María Rüiz de Pedrosa de Alarcón, marqueres de nuestros paseos: la mamá coa tres justo renombre, hubiera conquistado con sa de Berna, Josefa Verdugo, viuda de Riniñas, todas juntas, apelotonadas, como po- este libro el puesto á que tiene derecho por vera; marquesa de Esquivel, María Pérez lluelos que buscan el abrigo y la defensa de su talento indiscutible. de Camino de Blanco, condesa de Cedillo, la madre. Y cuando alguna se aleja demasiado ó se aparta del grupo, la mamá la grita: ¡Niña! ¡No te separes tanto! ¡Niña! ¡Ven aquí! ¡Van á creer que vas sola! Y en ese ¡Van á creer que vas sola! se en cierra todo el pánico que produce en nuestras familias la opinión de las gentes, lo que puedan decir, lo que puedan pensar ante el hecho inusitado, insólito, de que una muchacha de. veinte años vaya sola por las calles. Aquí, en cambio, dos hermanas- salen de sus oficinas respetivas, de su fábrica ó de su taller, y se reúnen para almorzar. Luego se separan con un f tterte apretón de manos y cada cual echa á andar en distinta dirección. No hay cuidado que nadie las asedie ni las moleste. Las defienden la cortesía y el respeto de todos... y la sombra del poticeman, que, silencioso y plantado en el centro de la calle, está para recordar á las gentes que hay una autoridad y una ley. Y cuando así no fuera, si alguien tratase de faltar al respeto á estas jóvenes inglesas... ¡buenos puños tienen ellas para dar lecciones de cortesía á los atrevidos! DROTESTACONTRALOS r SUCESOS DE BARCELONA BIBLIOGRAFÍA