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ABC SÁBADO M DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN J. PAO. sidad Se atravesar barrancos, que hícieKwi la marcha penosísima, -sofere todo pata los Húsares, que en muchos sitios se ráeroa obligados á apearse y llevar los caballos de Jas riendas. En todos los aduares- -sigue diciendo Tur- viinos q ue las- casas estaban protegidas con banderas blancas y salían los habitantes á presenciar, entre confiados y medrosos, el paso de la columna. Las mujeres ofrecían á los soldados frutas y refrescos, haciendo grandes demostraciones de sumisión. En los caminos hallamos también muchos moros sueltos, todos sin armas, que presenciaban sombríamente el paso de la tropa. Las parejas de Caballería que iban á la vanguardia explorando el terreno les invitaban entre bromas y veras á gritar ¡viva España! La mayoría accedió en el acto. Algunos se hacían los remolones fingiendo no comprender á los soldad- os, pero al divisar á lo lejos- el grueso de la fuerza acababan también por secundar el viva. En verdad os digo que era emocionante y conmovedor este grito de -viva España! pronunciado seguramente por vez primera en aquellas apartadas regiones, con acento extranjero y extiaño para nosotros. por gentes ayer hostiles y quizá mañana otra vez enemigas. -Moro: Bl ¡viva España! -gritaban los soldados afianzándose en los estribos y tremolando el sable desnudo con ademán de enérgico entusiasmo- -Moro: di ¡viva el general Marina! Y los moros, sumisos v obedientes, contestaban á los gritos. A las once y media llegamos á ponernos en- contacto con las tropas del general Aguilera, que acampaba en las márgenes iroadosas y hermosísimas- del rio Cherauií. También estaban ocupadas por las fuerzas- Se Infantería grandes lomas- contiguas en cuya cús- pideTiay dos blancas mezquitas. Jrnmediato á una de- ellas la batería de xuontaña iabía emplazado s u s cañones Xrupp, como amenazando coa sus bocas de acero á toda la llanura. El campamento ofrece un aspecto muy pintoresco. El sitio, exuberante de vegetación, está lleno de huertas llenas de sandías y melones é higueras. La temperatura es agradabilísima. Los soldados están verdaderamente entusiasmados, animados de excelente espíritu y deseando proseguir la marcha para recibir nuevas sorpresas. Los cabileños llevan á vender toda clase de alimentos y fraternizan con los soldados como sí toda la vida hubieran sido amigos. Losjefes y jerifes que no han querido soLA RPST 1 NGA, j p í 7 meterse ó que han tenido miedo de ser casMELlXLAj IO, 9 N. (URGENTE) tigados por su complicidad en el ataque del procedentes 3 e MehlJa, han llegado el Me- 31 han huido á lejanos territorios nojqitín y un remolcador con material El general Aguacra ha ordenado arrasar de campaña y municiones. sus viviendas y se ha apoderado de cuanto En seguida se organizó un largo convoy en ellas dejaron de aigúa valor. destinado al zoco de El- Arba y las posicioEl resto déla cabila de Cherauit está oom nes avanzadas de la columna Aguilera. pt finiente sometido. fur, que salió con él, ine dice que llegó E la mañana han entregado como deal primeT campamento sin novedad, prosi- mostración de la lealtad de sus pro uesas y guiendo seguidamente la marcha para la á cuenta del pago de muirás cien hermosímontana de Cherauit, en donde se encuensimos carn- eros. tra la extrema posición, ocupada por las El general dispuso que se repartieran á fuerzas expedicionarias, de Aguilera, los soldadOí. ÍSn Sil- Aiba se íormó para acompañar al, También han ssao entréganos varios f us convoy una columna protectora, compuesta les remington. del. aegundo batallón de Wad- Bas, dos comLas operaciones de descarga del convoy pañías del pnmero y tres secciones de Hú- se hicie- ron rápidamente con ayuda de los sares de la Princesa. mismos moros. v Por si el viaje podía dar lagar á alguna, El general Agui era nos acompañó largo operación, por ser el primer convoy- que se trecho para despedirnos. enviaba por aquel sitio, Tur sellcitó y obtuAl llegar cerca de El- Arba me he adelanvo permiso para acompañarle. tado con el coronel Primo de Riveia y una La nueva posición del general Aguilera pequeña escolta de Caballería para enviar está distante cinco kilómetros del zoco. En estas uotas á tiempo. la primera parte, el terreno es muy llano; El convoy llegaTá aquí al anochecer y enia última, rnuy accidenta, do. Hubo mañana regresará á la Restinga. RHÍZ Albéníz, que l a segáia paso a paso al lado del coronel Larrea la operación realizada por la columna durante seis días por la extrema izquierda de Quebdana, me ha referido interesantísimos detalles. La extensión recoirida ha sido de 80 kilómetros, 15 paralelos á la costa de Meííila; 30 atravesando la cordillera de Quebdana, en donde llegaron á alcanzar alturas de 700 metros. Por los llanos de El Garma descendieron después al río Muluya, á 40 kilómetros de su desembocadura; subieron luego otra vez bordeando la orilla 30 kilómetros, más otros 15 hasta regresar á Cabo de Agua. La columna atravesó las cabilas, ffaeciones y poblados de Bl Bosch, Aied- Dra, Eulad- el- Hacb, Beni Kiaten, Eulad Daud, Bem- Bua- Besí, El Garma, Dardar, Tasaguin, Yebara y Talfraut. Apresáronse seis jerifes, se recogieron doce fusiles y sesenta cabezas de g- anado corno anticipo de pago de multas. En las proximidades de Sidi- MaimónHassan fueron presos dos moros de Guelaya que con vanas acémilas iban á comprar provisiones para la harca rebelde que acaudilla Mesian, de Beiii Bxiifrur. La expedición se llevó á cabo sin disparar un tiro. Todas las cabilas y fracciones, excepto los aduar- esdel valle de Talfraut, se sometieron incondícionalrnente con grandes demostraciones ü- e paz y de amistad. En Talfraut todos los nábitantes habían kuído cuando Uegaron ¡os soldados, atravesando el río Muluya é internándose en territorio francés. La columna destruyó las casas y arrasó Fas cosechas del- caid Magarrus y de los demás j- efes rebeldes que habían fruido. La operación realizada poi i oronél i, arrea, según palabras del propio general Ma- ritta, íieue grandísima importancia por h- aber pacificado con ella toda la parte Oeste de Quebdana, evitan- do qu- e sus habitantes se unan á la harca y provoquen nuevos disturbios que distraigan á nuestras tropas. El coronel Larrea llevaba 700 hombres del regimiento de África; todos se han eondjicido bravamente, soportando de manera admirable las penalidades de una marcha durísima por un país desconocido é inhospitalario. La columna iniciará mañana otra marcha, Saliendo nuevamente de Cabo de Agua paca tmirst á la columna ó el pwf Asumiera, EL CORONEl, LARREA Efi MULEY 1 DR 1 S MELM. L 10, JO URGENTE. 1 J e regresado á Melilla. Jaime Tur, que se encuentra en la Restinga de vuelta de su expedición á El- Yemis, me envía por el Almirante Lobo, que acaba de fondear en este puerto, las cuartillas siguientes: El coronel Larrea ha salido esta mañana de Cabo de Agua con dos compañías del regimiento de África y 150 moros de la Policía indígena al mando de El- Chachar, para ponerse en contacto con las tropas del general Aguilera. La columna descendió por la fracción de EI- Borch, atravesó sin dificultad él valle de Taganin y los aduares de Bufadis y Mana Mugaren! pasó por Eulad- el- Hacii, siguió por el Norte de los Beni- Ktanteu, y bor deando los Ciento un barrancos Mego al atardecer á Muley Idns, donde pernoctará La nueva posición del eoronel Larrea está situada á jornada y media de MuleyAlí Xerif y á una eseasa del zoco de El- Yemis. Mañana emprenderá deutte- vo la maxcha para ponerse en contacto con una de estas dos columnas. Todavía yx se sabe cual, aunque se supone que será con la primera, es decir, con Muley- Alí- Xerii Desde el zoco de El- Arba y desde las montañas de Iberkanen se ve- perfectamente el heliógrafo de la cohmraa que comunica con el campamento de la Restinga. Este hecho, con ser tan sencillo, produce inmenso júbilo entre nuestros soldados, qafi están entusiasmados coa las brillantes operaciones del coronel Larrea. M- añana, á primera hora, irá á rotegeifc des- de la costa el eañonero General Qonchai El general Aguilera pernoctará en su posición de Cherauit. Todo demuestra, como ya lie anticipado, que puede considerarse como dominada toda la región de Juebdana, yqrte los cabileños están decididos á entregar Jas armas que poseen y á satisfacer en su totalidad las multas que se les ha impuesto. ¿OTRO ATAQUE A EL- ARBA? U ¡asta aquí Jas notas de Tuc En Alelilla continua la tranquilidad. En la posición de Sidi Musa ¿nos tenido un sargento herido, y en la nda caseta un soldado. Han llegado los tres heridos: dos del regimiento del Rey y uno de Cazadores de María. Cristina, que quedaron en el hospital de la Restinga después del combate de Leudara. También han venido 55 enfermos. A las cinco de la tarde se nan visto desde la plaza grandes masas de caballería mora seguida de una densd commna de polyo, que se dirigía 3 las llanuras de Zeluán. Dícese que al anochecer los moros han tiroteado a las avanzadas del zoco. No tengo noticias de Tur. 5 AGUILERA ZOCO ELYEM 1 S DE ALHUCEMAS JWEULLA, JO, 4 T. omunícan de Alhucemas que han queda do inutilizados dos botes de la compañía de mar. En cuanto tnvier- on noticia de ello los comerciantes de la plaza D. Antonio Ibancos y doña Concepción Tirado, viuda de Meco, se presentaron al comandante militar, Sr. Cumplido, para ofrecerle seis barcos de distintas clases para que- con ellos pueda atender á las necesidades de los servicios. Ambos, con patriótico desprendimiento, se negaron e ab oluío á admitir remuneración algunaj CCAÑA I Bll- -HMtll illlilllMUMIMI