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DE TODO ñh MUNDO, POR CORREO, CABLE. TELÉGRAFO Y TELÉFONO t M CAMPAÑA DE MELILLA DE TODO EL DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELEFONO AGUILERA CHERAUIT (DE N U E S T R O S O O B E B S P O N S A L E S) La entrada de los rehenes produio en la sencia y reiterando protestas de paz y de MARINA Restinga gran curiosidad. amistad. Las multas impuestas por el MaLas mujeres obsequiaron á los soldados Y LOS QUEBDANA rina á las fracciones sometidas generalentre con frutas y refrescos y proporcionaron para varían mil y quinientos duros ó su equivalente en el ganado paja, cebada y agua en grandísiLA RESTINGA, 9 1 I M. J especie. REEXPEDIDO DEBDH MEL 1 LLA, ALAS 7 T. (URGENTE. ma abundancia. El general Aguilera conferenció con loa A noch después de haberse tocado retrejefes, exigiendo la entrega inmediata de los ta, y cuando todo el inundo suponía culpables del ataque del 31 de Agosto y haque el general Marina había decidido pasar AGUILERA AL ZOCO ciéndoles presente las condiciones que el la noche en el campamento de zoco de El DE EL- YÉMIS general en jefe de las tropas españolasexiA. rba, le vimos entrar en la Restinga. ge para otorgar el perdón: sumisión comConferenció un momento con el jefe de LA KESTINÜA, 9 5 T. pleta, entrega de armas y pago de multas. Estado Mayor coronel Jordana, que había REEXPEDIDO DESDE MEL 1 LLA A LAB IO N, (URGENTE. Los moros accedieron en el acto á las dos Ü gado algunas horas antes á bordo del M e dice Tur desde el zoco de El- Arba: Menorquín, con pliegos oficiales, acaso tele- A las seis de la mañana, cumpliendo últimas. Por lo que se refiere á la primera, dijeron gramas de Madrid, y se retiró á su tienda á órdenes precisas del general en jefe, el gedescansar. neral Aguilera salió de Mmley- Alí Xerif que no podían obligarse á ello mientras no Al mismo tiempo recibía yo una nota de para dirigirse camino de Cherauit para bus- conociesen la actitud de todos los jefes. Y Jaime Tur, complementaria de las noticias car y castigar á los cabileños de aquella por lo tocante á la entrega de los culpables, que transmití á última hora, y que literal- fracción que se unieron á los contingentes negaron en absoluto que las gentes de Chemente decía aáí: déla harcaqueel 31 de Agosto atacaron el ranit hubiesen hecho armas contra los esToda la tarde permaneció el general en campamento de zoco de El- Arba, y que no pañoles, jurando y perjurando que los agrejefe en Muley- Alí- Xerif, recibiendo visitas han respondido al requerimiento que se les sores pertenecían exclusivamente á la ha? ca rebelde de Guelaya. de moros notables que llegaban escoltados hizo para que se presentaran. El general Aguilera les advirtió la enérpor numerosos grupos. Al acercarse al sanCuando di cuenta de aquella escaramu tuario las escoltas se quedaban á un lado za- -escaramuza y no batalla, digan lo que gica actitud en que el general Marina y el) del camino, junto á las primeras casas del quieran los corresponsales que como tal la Gobierno se encuentran colocados respecto próximo aduar, y los jefes avanzaban solos telegrafiaron, -dije que los habitantes de á los enemigos de España y los duros castote la presencia de los dos generales espa- Lehdara, afectos desde el primer momento tigos que les aguarda- á los que se resistan ñoles. á nosotros, manifestaron al general Aguile- á someterse incondicionalmente. Los moros, insistiendo siempre en sus- Los moros llegados pertenecían á las frac- ra que los principales culpables de la agre- ciones de Lehdara, Lahhadara, Arkemaa, sión eran los indígenas de Cherauit, los cua- protestas de amistad, entregaron varios fuMad- Dand, Bual- Laten y Beni Kiaten. To- les se habían retirado después de la derrota siles y algunos borregos como parte de la multa impuesta, comprometiéndose á entredos ellos venían con reses para sacrificarlas al zoco de El- Yemis. ante el general como prueba de sumisión. Conviene advertir para evitar lamenta- gar el resto en brevísimo plazo. El generalAguilera prosiguió su viaje al La conferencia fue muy larga. Los jefes bles confusiones, en las que han incurrido moros se deshacían en palabras amistosas algunos periódicos, según he podido perso- zoco de El- Yemis, siendo objeto en todas 5 protestas de paz, pero sin llegar á formu- nalmente comprobar, que este zoco de El- partes de análogas demostraciones. El zoco, contra lo que se esperaba, estaba fai un compromiso categórico acerca de ¡a Yemis está enclavado en el extremo Oeste Sumisión absoluta é incondicional de toda de la fracción de Cherauit, cerca del pobla- desanimadísimo. Los moros, temerosos sin duda del castigo de la columna, apenas tul a región. do de Bu- An- Kud Cansado ya el general Marina cortó brusLa confusión proviene de que los cabile- vieron noticia del avance se marcharon coa camente la conversación diciéndoles: ños del Rif designan los zocos por el día de sus mercancías sin lles- ar á realizar transac Nada de promesas. Si verdaderamente la semana en que se celebran; así, el z co de ciones. La columna ha detenido como rehenes á queréis la amistad de España, demostradlo El- Had es el del domingo; El Tséhin, el lucon hechos, no con palabras. nes; El Tselatsa ó Telatza, el martes; Bl- varios moros notables que han sido enviaLuego, como los moros se despidieran, Arba, ó el Arbaa, el miércoles; ElJYeniis, el dos á Muley- Ali- Xerif. Tur, que ha seguido á la eolumna hasta Siempre insistiendo en sus protestas aisla- jueves; El Yurna, el viernes, y El Sebts, el el mismo zoco á pesar de lo duro de la jordas, pero sin ofrecer concretamente el desar- sábado. me incondicional y absoluto, que era el punAsí queda explicada la repetición de es- nada, me dice que supone que serán enviato de partida del general Marina, éste les tos nombres en las diversas cabilas y frac- dos á la Restinga. La impresión final de nuestro compañedijo textualmente por medio del intérprete: ciones de las tribus del Rif. -Estoy seguro de que todos vosotros habéis de Hoy, pues, como jueves, y soore todo en ro, fundada en una confidencia que ha tenila bajar muy pronto á este mismo sitio para entre- las actuales circunstancias, el zoco de El- do en el mismo zoco, esN de que la cabíla de Ulad- Settut insiste, á pesar de los requegar las armas- Pero tened presente que si no lo Yemis, de Quebdana, debía de estar sumarimientos de la harca, en mantenerse com ¡hacéisyo subiré con mis tropas á quitároslas. mente concurrido. t Los moros se retiraron muy impresionaLa columna que mandaba el general pletamente neutral, y que sus hombres no dos, ofreciendo trasladar las palabras del Aguilera se componía de un regimiento de hostilizarán poco ni mucho á las columnas ¡general á todos los jefes importantes de Infantería, un escuadrón de Cazadores de españolas en su avance hacia Zeluán. Quebdana para resolver en definitiva. Las cuartillas de Tur están fechadas ea María Cristina y una batería Schneider. El Para asegurar el cumplimiento de la pro- resto de la brigada quedó acampada en Mu- El- Yemis á las nueve de la mañana, y en ellas dice que á esa hora la columna Aguimesa, el general envió á la Restinga, condu- ley- Alí Xerif. cidos por la Policía indígena, en calidad de La columna atravesó sin dificultad las lera se dispone á proseguir la marcha. rehenes, nueve moros: dos de Cheranit, dos fracciones de Lahhadara y Lehdara y sin diIde Bual- Laien, no de Arkeman y tres de ficultad llegó á la entrada de un barranco MARI NA Y LARREA lhd en donde se alzaban los primeros poblados LA RESTINGA, 9 7 N. Los nueve ingresaron en el cuerpo de de Cheranit. (REEXPEDIDO DESDE MELILLA Á LAS 1 J N (U R G E N T E) guardia. Los moros de la Policía trajeron Todos los habitantes, advertidos ya de la p n el cañonero General Concha embarcatambién á la Restinga los treinta fusiles, llegada de las fuerzas, habían colocado ban- ron esta tarde el general Marina y el casi todos reinmgton, que los cabileños ha- deras blancas en las casas jefe del Estado Mayor coronel Jordana, para ibían entregado al general Aguilera. QuedaComisiones de notables salieron á recibir- dirigirse, bordeando la costa, primero á fron en el depósito de Artillería. le, llevando reses que sacrificaban á su pre- Muley- Alí- Xeri y después á Cabo de Agua.