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A B C MARTES j DE SEPTIEMflftg DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 62 rerse coa fe oadicíóa- 3 e que se íes diera detalles ¿Leí proyectóle avance; el general Marina ae negó en absoluto á silo, y aun cuando los moros, -ál estirarse, insistieron nsus protestas- de amistad, se vio claramente que se iban mucho menos satisfechos de Id que llegaron, como si su viaje hubiera tenido por objeto, más que traer noticias, conocerlas. Los hechos han demostrado posteriormente que no todas la fracciones de Quebdana son leales, y que, por el contrario, algunas son francamente hostiles. La expectación aumenta, porque se sabe que esta tarde, á las dos, ha expirado el plazo concedido, por el general Marina á los jefes de las tribus que anteayer atacaron á la columna del general Aguilera para que entreguen á los culpables, bajo apercibimiento de que si así no lo hacieran las tropas españolas realizarían durísimo escarmiento. El plazo ha terminado, y coincidiendo con su terminación se ha oído desde la plaza estampido de cañonazos por la parte de El Arba, y han salido paTa la Restinga las secciones de Húsares. Después se ha sabido que el general Aguilera, al frente de urna- columna, salió hacia el punto donde fue ayer hostilizado. Los moros rompieron el fuego contra los- nuestros, que contestaron inmediatamente, trabándose un vivo tiroteo. Aguardo que Tur, que se halla- en la Restinga, me transmita noticias. WEUl LA, 6, 1O ti. (URGENTE, r esde el zoco ñe El- Arba me envía Jaime Txrr cora- un propio las siguientes notas: Alasseis. de ia mañana, próximamente, partió del campamento del zoco de El- Arba Ja brigada del general Aguilera, dividida en eolumnas divergentes; la de la derecha partió hacia el cammo de Zeluán, bordeando Mar Chica. Componíase de fuerzas de las- tres Armas; delante, los Cazadores de Caballería de María- Cristina, admirableurente desplegados, cubriendo todo el frente y el flaneo izquier- do; detrás, la artillería, y á retaguardia, cubriendo los flancos y custodiando la impedimenta, los batallones del Rey y de León. A las ocho, las primeras parejas exploradoras de Caballería se pusieron en contacto con el enemigo, queseiallaba atrincherado, en las estribacioneSjdel terreno en las proximidades de Le- Hedara. Los moros, que estaban agazapados tras los matorrales y chumberas, ocupando una línea extensísima, dejaron que avanzase la caballería, y cuando la tuvieron á tiro rompieron bruscamente un fuego vivísimo de fusilería. La columna paró en seco y efectuó un cambio de frente sobre la izquierda con una rapidez y una precisión verdaderamente maravillosas. Las baterías Schneider del segundo montado que formaban parte de la columna emplazaron las piezas sobre un montículo y rompieron iuego de ráfagas por descargas sobre el punto donde la hostilidad de los rifeños dificultaba el- avance de la columna. Al propio tiempo la Caballería del grueso estableció en el flanco derecho el servido de seguridad. Con este amparo, y perfectamente protegidos por los disparos certerísimos de los Schneider, los batallones del Rey y de León se desplegaron en columnas, y aprovechando las pequeñas ondulaciones del terreno, ganando á saltos las distancias, avanzaron á atacarlas posiciones enemigas con descargas cerradas, en un extenso semicírculo que se aba cerrando poco á poco. El general Marina, que presenciaba lá operación desde la Restinga, ordenó que saliese otr- a columna desde el zoco de El- Arbapara cuDrrr á flanco dereeíto, que qaadabaaJgo débil por el avance obligado de nuestras tropas por el flaneo izquierdo. Esta tercer eslunina, al mando del coronel Briino de Rayera, y formada por nu batallón del regimiento deSáfeoya, unaseeción de Húsares y una batería de montaña, hizo la marcha rapidisímarnente, llegando con admirable precisión y oportunidad al punto indicado para lograr su objetivo. Cubierto el flanco y libres ya las pntnejas columnas de esta preocupación, aceleraron el avance por la izquierda, protegidas siempre por las granadas de los Schneider, que seguían barriendo con horroroso fuego los improvisados parapetos délos moros. Estos retrocedieron, replegándose hacia los aduares de Schera, en donde intentaron rehacerse; la artillería enfiló entonces allí los cañones y empezó á vomitar granadas rompedoras de trilita sobre las casuchas, que volaron como virutas, sembrando el pánico entre sus defensor- es, que huyeron á la desbandada. Poco después no quedaba del aduar más que llamas y escombros. Los cabileños trataron de hacer todavía un- pequeño esfuerzo corriéndose por las orillas de Mar Chica, apoyados por algunos refuerzos que descendían de Zeluán. La columna Aguilera les atacó de frente obligándoles á retirarse, en tanto que las lanchas cañoneras ancladas desde la orilla de la laguna rompían vigorosamente el fuego sobre tos refuerzos que llegaban, cortándoles el paso y obligándoles también á dispersarse. Antes de mediodía las dos primeras columnas que salieron del Zoco cerraban su contacto en Mayen Brahun, centro de la fracción de Lfi- -Hedara. En el acto comenzáronlos trabajos de defensa para conservarla posición. La columna Aguilera pernoctará en- ella. La tereera columnaregresóalcampamento sin ser hostilizada. Las bajas del enemigo deten ser enormes, á juzgar por- el fuego certerísimo de los SchrHeirler, que materialmente harrió prime ro los matorrales en donde los moros se hallaban apostados para sorprender a l a columna y luego arrasó los aduares en donde se habían refugiado. Los primeros disparos sobre todo, que cogieron desprevenidos á los moros, debieron ser para ellos de- un efecto horroroso. Se los veía salir de los matorrales en donde estaban agazapados y huir á galope, á la desbandada, presas de verdadero pánico, La destrucción del aduar de Schera iué ¡rapidísima. No quedó una casa, ni una choza, ni un cobertizo. Todo quedó en veinte minutos como la palma de la mano. La Infantería se batió también admirablemente, llegando desplegada por secciones iasta las posiciones enemigas y apoderándose una tras otra de todas ellas. El fuego de las lanchas cañoneras iué igualmente tan eficaz como oportuno. Nosotros hemos tenido las siguientes pérdidas: un soldado muerto y cinco heridos del regimiento de León; un oficial y cinco soldados del regimiento del Rey y cinco cazadores de María Cristina heridos. Un mulo de artillería y un caballo muertos. Los moros han dejado tres cadáveres abandonados en el camt o. Las noticias pie se reciben 3 e Cabo de Agua dicen que el coronel Larrea sigue te- niendo establecido su campamento e -eí Talfrau. j Esta tarde, después de recibir un convoy, de posiciones, salió para realizar una miesa exploración que duró cuatro horas, llegando hasta las mismas orillas del Muluya. Con la columna fueron los moros leales que acaudilla Chachar. La nueva operación del coronel Larrea tiene en los momentos actuales grandísima importancia, porque confirma que por aquella parte de Quebdana todas las fracciones están sometidas, y podemos comunicar en cualquier momento con la ribera del Muluya. Dícese que el coronel Larrea tiene orden de exigir á los caídes de Bem Katen y ülad Dand, como condiciones para otorgarles el perdón que tienen pedido, la entrega de todas ¡as armas de qae dispongan y una fuer- te multa como castigo por las primeras agre, siones. OCANA EN ALHUCEMAS Y EN VELEZ TTerinmadala descarga del vapor Sn Ua. se hizo á la mar- el Numantia Ha sido desembarcada en excelentes condiciones una máquina destiladora de agua, cuya instalación empezó acto seguido Los botes d- el Nwnau- cia auxiliaron las operaciones de descarga. Durante ellas chocó contra los arrecifes, á causa de la fuerte resaca de Levante, ua tote de la compañía de mar que estaba cargado de víveres. Estos pudieron recogerse eu parte con agrandes esfuerzos, avenándose algunos y perdiéndose el resto A mediodía fue avistado el Aivaro de 3 azán, que pasó sin comunicar con la plaza, siguiendo con rumbo á- Levante, Esta mañana se oyó EU el campo enemigo fuerte tiroteo. Créese que se traía de luchas antrte los misinos moros, acaso entre los partidarios- de la guerra y los que á ella se oponen, que son cada día más. Frente á la plaza hay algunos grupos de moros que no nos hostilizan. Dícese que van ser propuestos pasa una á recompensa el cabo y el marinero que salvaron ayer la lancha que se iba hacia la costa. PEÑÓM DE VF 1. EZ, 6, 5 T ALHUCEMAS, 6 9 í. pista mañana hubo algunos tiros sueltos. A mediodía faeron divisados el Nu maneta y el vapor Sevilla, saliendo á su encuentro un bote de esta plaza, en el que iba el ayudante Sr. Malpartida con instrucción nes para acordar eon el comandante del citado buque de guerra la forma de efectuar: las operaciones de descarga. Tan pronto como advirtieron los moros la llegada de aquellos barcos, rompieron graneado fuego, contenido en el acto por nuestros tiradores y nuestra artillería. i í 5 y DS V L l Z, 6, 8 N a regresado, remolcado hasta cerca del faro por el Sevilla, el bote que había salido de esta plaza al encuentro del Ñaman ña para ponerse al habla con el comandjiate de dicho buque de guerra, El regreso, como la ida, se han efectuado sin novedad. Traía varías sacas de correspondencia, cuya distribución está esperando ahora LARREA frente á Correos el pueblo entero en medio inmenso júbilo. HASTA EL MULUYA deLos dos barcos hicieron seguidamente 1 os jefes de la cabila de Quebdana, que rambo á alta saar en unión de otro que pasó fueron ayer á zoco de El- Arba para á la vista y que se supone sea el cañonero conferenciar con el general Marina, han pa- Hernán Cortés. sado la noche en la Restinga. Entre líos Los d s primeros regresarán- esta nocbt está el caid Magatnuch, die cuya lealtad papara feetuar las operaciones de descarga, -rece que hay grandes- seguridades. Fabia. r i innnmiMaBirimi mniBiniraniini