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A B C. DOMINGO 5 DE SEPTIEMBRE DE J 9 O 9 ED 1I CION K P A G 9. Sidi- Musa, truena el cañón todo el día y á intervalos, y desde las avanzadas se hace asimismo nutrido fuego de fusilería. A los moros les es imposible ahora vivir en el Gurugú, máxime cuando los disparos de los Schneider hechos desde. el fuerte de Camellos salvan la cima del monte, habiendo destruido ya la casa de su jefe el Schaldy. Hablando luego Miceli de la ocupación y fortificación de la Restinga, dice: Trabájase ahora activamente preparando la ofensiva. En tanto, las tropas selortifican completamente en evitación de sorpresas, y la Restinga presenta un verdadero modelo de fortificaciones permanentes, alternando con fortificaciones de campaña. La guerra moderna es guerra de posiciones. ¿Cuál será el resultado de la lucha? Actúo de periodista, no de profeta. De todas suertes, dos acontecimientos paréceme se dibujan en un porvenir próximo: una gran batalla y el término de la guerra formal. Nos acercamos á la estación de los trabajos agrícolas. Si los moros no piensan en 3 a siembra, carecerán de que nutrirse. Por donde, ó pedirán la- paz, ó, renunciando á la guerra en grande, continuarán hostilizando en guerrillas. E! lo responde mejor á los procedimientos casi anárquicos de los rifeños. Desde luego, como en el Rif no hay ni sombra de un Estado organizado, tampoco pueden pensar en un ejército; los eabileños se mueven en masa para una operación de guerra; están sobre las armas unos días. y después se esparcen; van al mercado ó corren á sus poblados á dar un vistazo á sus cosas; lue go vuelven á empuñar los fusiles y á disparaA En cualquiera de ambas hipótesis, ya se haga la paz, ya se prolongue la lucha hasta lo infinito con las guerrillas, parece fuera de duda que indefectiblemente ha de haber una gran batalla. Esta, se impone no solamente por razones políticas, sino religiosas. Frente á una invasión de los españoles, los musulmanes netos 110 pueden abandonar á los infieles ninguna parte del territorio mahometano sin recurrir á la prueba suprema de las armas. Claro que el avance de los españoles por la línea del litoral ha de ser apoyado por una columna, que protegerá el flanco derecho, pero estará en contacto con el enemigo. Tal columna de cubierta será seguramente atacada por los rifeños del Gurugú. Y tendremos, pues, un recio combate, no decisivo, porque en realidad, bajo la continua acción de la artillería española, los moros del Gurugú no pueden ser muchos. Cuando se dará la batalla decisiva será antes ó inmediatamente después de la ocupación de Zeluán. Apunté ya que los moros no defenderán la alcazaba, pero procurarán estorbar la marcha de las tropas españolas y procurarán recobrarla tan luego como dichas fuerzas hayan entrado en Zeluán. Probablemente romperán el furgo atacando de noche. E 1 general de Negrier, en un artículo que publicó el año pasado, probó que la misión de la Caballería no ha acabado, ni mucho menos, en la guerra moderna, y que la bicieleta, aun adoptada en grande escala, no puede siempre substituir al caballo. En África, la bicicleta raras veces puede ser empleada por las dificultades que presenta el terreno. Desde luego, los españoles no tienen más que una pequeña sección de ciclistas, armados de pistolas maü ssers. Veremos, por consiguiente, en acción á la Caballería. Tal es el juicio que he podido formar de la situación militar durante los diez días que he pasado entre las posiciones avanzadas. Repito que me he limitado á observar y estudiar. Carezco de hábito y gusto para pronosticar los acontecimientos. El caso de Icaro debe enfrenar aún los vuelos de la fantasía. Hemos presenciado muchas otorgadas á los regimientos; pero la de ayer superó, á nuestro entender, á todas. Los voluntarios, con el corazón reoosante de alegría, como todo aquel que logra lo que anhela, daban sin cesar entusiastas vivas al Rey, á España y á Málaga. Uno de estos héroes, al notar la presencia de algunos representantes de la Prensa, dio á ésta un estentóreo viva, que fue contesta do alegremente por la muchedumbre, y entonces un compañero nuestro prorrumpió otro de ¡vivan los valientes voluntarios! que tuvo la misma calurosa contestación que el anterior. Innarrables son las escenas alegres y con movedoras que se presenciaron. Para dar idea del entusiasmo que remó entre la multitud, baste decir que había muchos que, á serles posible, hubiesen en aquel instante marchado á Melilla como voluntarios junto á los madrileños. Y para terminar sólo nos resta desear á los valientes madrileños que vuelvan pronto y con la misma alegría, ó más si cabe, que á u marcha llevan. LOS VOLUNTARIOS MADRILEÑOS fVice La Unión Mercantil, de Málaga: Anoche, á las siete y cuarto, zarpó de S 1 D 1- M. USA nuestro puerto, con tumbo hacia Mehlla, el vapor correo Menorquin. EL GURUGÚ A bordo de dicho baque va la carga siT e una carta escrita por un oficial que guiente: Mil ochocientos sesenta sacos y cajas de pelea en Melilla entresacamos lo siguiente: harinas y galletas. Ayer y hoy ha seguido continua é inceOcho caballerías, dos carros, mil estacones y quince cabo 1? de cañón con destino al santemente el fuego del enemigo sobre el! campamento de Sidi- Musa. Ya no es un Numanáa. Van también veinticuatro mulos y ocho Paco ni dos, como en los primeros días, individuos del parque móvil que se organi- los que con intervalos más ó menos largos nos tiroteaban para vengarse de los desperzó en esta. Ocho caballos del regimiento de María fectos que en sus huertos y casas habían Cristina, que son conducidos por cuatro hecho las hachas y las granadas. Ahora es soldados de dicho regimiento; tres indivi- un grupo, á veces numeroso, bien armado y duos y seis caballos del regimiento segun- con abundantes municiones, el que desde una trinchera situada en la cresta de un do montado de artillería. yá El teniente del regimiento de Asturias monte queuna distancia de 1.200 metros está desde amanece haciéndonos blanco de D. Luis Frana, conduciendo treinta y cinco su 5 disparos soldados de los regimientos de Saboya, Puede decirse que desde hace Dastantes León, Wad- Ras y del Rey. Don Jacinto Pérez Conesa, capitán de Ad- días, el convoy que viene desde el Hipóministración Militar, que va de voluntario dromo y este campamento son los dos únicos objetivos de sus ataques. Por casualidad á la Comandancia de Melilla. Marcha nuevamente á Melilla el capi. tán se oye un disparo en las demás posiciones, de Artillería, ayudante del general Arizón, Los cañones, fusiles y ametralladoras han D. José Muller, que, como saben nuestros hecha, especialmente estos dos últimos lectores, ha estado en su tierra reponiéndo- días, verdaderos prodigios de puntería, teniendo la absoluta seguridad que han tenise de una enfermedad. Cincuenta y cuatro voluntarios de Ma- do muchas bajas; pero ellos continúan imdrid incorporados á los regimientos de Bor- pertérritos en el mismo sitio, como si una bón y Extremadura, entre los que figuran consigna militar se lo ordenara. D. Luis Soriano, conocido propietario de Indudablemente se han dado cuenta de Cartagena; el abogado madrileño Sr. Cabe- que este campamento ha de ser la base de zas, D. Pedro Calomar de Ibáñez, hijo del las futuras operaciones, especialmente en coronel del mismo apellido, y otros muchos lo que se refiere á aprovisionamiento, pues pertenecientes á distinguidas y apreciables lo han visto agrandarse, hacer extensas familias. obras de defensa y construir grandes barraDon Manuel Saavedra, de la ambulancia cones de madera para guardar víveres, y de la Cruz Roja de Sevilla y agregado á la por eso intentan con su incesante fuego retardar las obras y hacer sumamente pelide Málaga. También va el Sr. Reboui, que lleva la grosos los trabajos Gracias á la perfecta construcción de las Idea de presentarse al Sr. Marina como vo trincheras que rodean el campamento y á luntario. Con motivo de la marcha de los volunta- los parapetos que se han levantado para la rios de Madrid se desarrollaron escenas que protección de las tiendas, su fuego resulta sí, pues, se dará una batalla en la llanu- conmovieron profundamente á cuantos las casi inútil. La prueba está que en todo el día de hoy, á pesar de haber aecho el enera. Por su parte, los españoles, con traer presenciaron. Las señoras que acudieron á despedir á migo más de dos mil disparos, no ha habido Caballería, han hecho perfectamente. Tienen que un de Mériaquí ahora cerca de un millar de hombres los voluntarios les enviaban sus abanicos, y másllamado soldadoGil, Cazadores de cabeza da, herido en de esta Arma, con excelentes caballos an- éstos, en recompensa y como recuerdo, les por el reboteRafael bala niaüsser. la de una daluces, y no sería extraño que aumentase dejaban sus pañuelos. Esta tarde he tenido un sueño que, aun Las seño ras, conmovidas, prometían el número. Lanzada la Caballería en un vasto radio guardarlos como un recuerdo de los que que no tiene nada de fantástico, voy á relatar brevemente, para ver si doy un mentís de acción, servirá para mantener el contacto van á luchar por la patria. El pueblo malagueño, que en las diferen- á los que dicen que los sueños sueños son, con el euemigo. Deberá, por tanto, muchas veces echar pie á tierra y utilizar la terce- tes marchas de regimientos á Melilla ha y resulta que alguna vez son anticipos de rola, y á la postre le será dado perseguir de dado muestras de su gran patriotismo, puso la realidad. Allá va: invitado por el dislinguido capicerca á los que huyan, en el caso de una ayer éste á una altara inconmensurable con i tán de Ingenieros Sr. GordajaoU, y 5 i r n ti -i J r r rnbuíó á los voluntarios. A