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A r JC. DOMINGO 5 DE DE EDiCiON G. 7 DE LA CAMPANA DE NUESTRO COMPAÑERO SEÑOR SÁNCHEZ OCAÑA MtULLA, t 0 SEPTIEMBRE. 1 a mejor victoria. Hay como un paréatesis en el movimiento que ya se había iniciado. Todos creíamos que con intervalos de veinticuatro horas seguirían al regimiento de I eón los de Wdd Ras y Saboya. No es que lo suponíamos, sino que lo dábamos; por c erto, á base de especiales indicios que hasta nosotros llegaron. Y la prueba de que todo el inundo lo esperaba así es que anteayer y aj er, no obstante el calor y el aire, hemos sido muchísimos los paisanos que subimos á Rostrogordo para decir adiós á los amigos de entre los jefes, oficiales y tropa, ó simplemente para decirles: ¡Hasta la vista! Nos hemos equivocado. Hasta hoy á las tres de la tarde ni Wad Ras ni Sahoya han levantado sus tiendas. Sin etnbdrgo, pronto marcharán. Quizá hoy mismo, acaso mañana; porque muy fundadamente tengo la impresión de que ambos regimientos tienen la orden do estar dispuestos para la marcha. De todos modos, aquí ha habido un pequeño alto, un paréntesis que- -lo repito- -no esperábamos. Ello estará indudablemente justificado; cuando vayamos viendo el desauoilo de los acontecimientos hallaremos explicada esta mterrupciót; p rque esleimos peisuadidos de que el general lleva su pian inuy detalladamente reflexionado; pero es lo cierto que, por el momento, no se puede evitar algo asi como un gesto de sorpresa, ni es dt extrañar que en las conversaciones be saque nuevamente á colación cierta pregunta, cierta frase interrogativa, que se reí ere al alcance, á la extensión de las operaciones. Confieso, por mi parte, que no tengo cercertidumbre ni motivo seno para que se haya modificado mi impresiór. Creo que después de las pertinentes consultas ó conferencias telegráficas entre Marina y el Gobierno se ha convenido definitivamente la acción, se ha reiterado al general el voto de confianza, y ya no hay mas que hablar. L. a prueba es que el jefe de Estado Mayor, el coionel Jordana, no ha cesado un punto en sus trabajos, no los ha interrumpido un solo momento. Siguiendo, pues, la afirmación que encabeza estos días nuestras informaciones de A B C bien podemos decir que continúa el De este avance puede ser un gran factor ae ayuda moral el achuchón que ayer se- dio desde el zoco de El Arba al grupo de la- harea que pretendía agredir á los Quebdanas; achuchón que no ha revestido ios caracteres de combate, ni da motivo para poner epígrafes que hoy se han publicado aquí ciertamente, pero que habrá causado, alemas de algún daño material, un gran- ieclo entre los rífenos combatientes. Estos, así que asomen al llano y así que sean atacados como han de serlo en otro punto (está prohibido nombrar cierto monte) tendrán que dar la cara, y entonces, lo que ayer fue una desbandada acaso se con vierta en una derrota tremenda, cogidos ntre dos fuegos. A mi entender, y sin que esto sea hablar de lo que se nos veda hablar, el plan del general Marina tiende precisamente á eso: á tomar la ventaja estratégica para obligar á los rífenos y darles lo suyo, según la gráfica expresión dei ministro de Estado; y ello con la mayor segundad posible y con el mayos ahorro posible de sangre española. Si íuer i d ib! i- penetrar en el pensamiento de Mz- ruM, v- j; urf. u? eiite sorur. ncenaavance, EL CARTEL D E LA T E M P O R A D A GEDE 4 N. -YA LO VES, CALINEZ; POR AHORA ESTA ES LA ÚNICA OBRA ESPAÑOL QUE INTERESA Y CONMUEVE AL RESPETABLE PUBLICO (De Gedeón de hoy. 5 secreta. Se trata de la mano derecha de ua policía indígena. Ayer, este policía indígena había formado con sus compañeros para pasar revista. Hl oficial que los dirige fuét inspeccionando las armas. Al llegar al dicho! rifeño vio que éste, en la posición de firme, sostenía el fusil con la mano izquierda. Es, claro que el oficial, un tanto sorprendido, dio una voz para enmendar inmediatamen- J te tan grave error. Pero el indígena se man tuvo inmóvil. Tornó á dar voces el oficial, y, siguió haciéndose el loco nuestro policía. Al cabo, el cabo de la misma, previo un salu- i do, salió de filas y cuchicheó en voz baja con el oficial. Y el oficial, tras de un segun- J do de perplejidad, prosiguió la revista. tio donativo. Instantes después supimos la explicación Qinco cajistas de iminenéa me envían un billete de cinco duros para que yo entregue del enigma. Es que el rifeño se casa maña- j cinco pesetas al artillero Pnvato Macias y na, y no puede en varios días antes hacer veinte al sargento de Cazadores Juan Marín. uso para nada de la mano derecha, ni aun Privato tiene ya su dure) o, que acabo de para comer. De modo que si ha de defea- j entregarle á presencia de los oficiales de su derse y ha de rascarse, etc. etc. no tiene batería, y el sargento Marín tendrá mañana más que una mano disponible, que es la iz- i quierda. sus veinte pesetas. Estos cinco cansías de imprenta son unos El anuncio de esta boda me ha inspirado patriotas de muchos ciceros, unos hombres deseos de presenciar de cerca la ceremonia. generosos, que, disfrutando de pocas letras, Dícenme que como estos rífenos son tan posaben enviar und ae veinticinco pesetas bres, la boda no tiene más fiesta que algúa para premiar á losbueaos soldados, y unos ralo de canto y el disparo de fusilería, que aon mtes modestos, fme encierrau ÜU. mcog- en Id ocaoion presente se suprimirá. tnos esta idea fija: la de ahorrar bajas. De ahí, sin duda, lá calma, la acción lenta, bien preparada, con paso seguro, sin precipitación alguna. ¿Duda alguien que con las tropas ya reunidas y con los elementos acumulados podría haberse efectuado á estas horas un importante ataque? Es que el quid no está en realizarlo, con más ó menos próxima seguridad de éxito; lo conveniente es hacerlo de forma que al decir á España que el Ejército ha cumplido su misión se pueda añadir: de tal modo se hubiera podido hacer con tantas pérdidas; de esta manera se ha hecho con estas bajas, sin distraer fuerza, sin exponernos á abandonar una pulgada de terreno después de tomarnos el trabajo de ocuparla. Esta es, en mi humilde concepto la mejor victoria, y ésta es la victoria que segaramente apetece Marina para corresponder á la confianza que la patria pone en él. nito en un ofóscuro paréntesis. Siento que así sea, porque me priva de publicar sus noin. bres del tipo diez y seis y en versales. La mano derecha. No se trata de asociación No asustarse.