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A B C DOMINGO 5 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN a. PAG. 6. Serán en total setenta y un hombres, sin contar la dotación de la Cartagenera. Hoy han resultado heridos leves el sargento Alfonso Gullón y el soldado del regimiento de Melilla José Tormos, á consecuencia del tiroteo de los cabileños. Estos hau sufrido grandes bajas. Unas balas enemigas causaron averías esta mañana, á las once, en la línea aérea de Telégrafos, dejando completamente incomunicado á Ceuta con Melilla. El personal de Telégrafos logró, no Sin grandes y arriesgados esfuerzos, reparar el daño, quedando restablecida la comunicación general á la una de la tarde. La lancha, de vapor del Numancia, á que me refería en mi último despacho, sufrió averías en la máquina, la cual quedó para da y juguete de fuerte corriente- de Levante, que con gran rapidez la llevó cerca de la plancha. Al ver el peligro que corrían los tripulantes de aquella lancha y los del bote que ésta llevaba a remoique, el comandante militar de la plaza ordenó que en el acto saliesen marineros de la compañía de mar á prestarle auxilio. Merced á la rapidez y habilidad de sus maniobras lograron alcanzar la lancha averiada y la que ésta remolcaba y- llevarlas á esta plaza. Ha llegado el personal encargado de la máquina destiladora para hacer potable el agua de mar. PEÑÓN DE YÍLÍZ, 4 I I K e l temporal continúa teniéndonos inco municados en Cabo de Agua y la Restinga. Las escasas noticias que se reciben vienen por tierra desde este último punto. Según ellas, tanto en ambos campamentos como en las nuevas posiciones ocupadas reina completa tranquilidad. La última ocupada ayer por la columna Larrea se levanta en la playa llamada Bujade, entre Sidi Brein y Beni- Quiede, que dista de Cabo de Agua 15 kilómetros y 25 déla Restinga. El coronel Larrea, después de dejar asegurados los trabajos de fortificación, ha emprendido el regreso á Cabo de Agua. La operación realizada por él ayer fue muy interesante. Salió del campamento á las cuatro de la madrugada, dirigiéndose por la orilla del mar al poblado de tíidi Branim. Bordeando la costa salió á la misma hora ana lancha de vapor remolcando dos botes de la compañía de mar con víveres, municiones y material para levantar m campamento. El crucero Ex ¿remadura, íoa. deado en Cabo de Agua, presenció la operación, preparado para acudir en apnyo de la columna en caso necesario. A las siete de la mañana llegaron las fuerzas expedicionarias al poblado de Sidi Brahitn. Larrea montó acto seguido el servicio de vigilancia, y las fuerzas se dispusieron á levanrar el campamento, secundadas por gran flümero de moros leales. Dícése que algunos cabileños del territo rio de Quebdana, descontentos no se sabe por qué, constituyen pequeños grupos, que van á unirse con los que desde juego adoptaron el partido de la guerra. Los de Cheranit y El- Labradare están construyendo trincheras entre Sidi- Musa y la casa del caid Choas, -que fue destruida por el fuego de los Schneider. Los contingentes de la ñarca que fueron á Quebdana han marchado de aquellos lugares al zoco de Ain- Ben Rahar, entre ElArba y Zeluán. En Melilla continúa la tranquilidad. El Ciudad de Mahón ha buspendido la salida. Además de las personas que citaba en mí primer despacho, han venido en él el comisario de Guerra D. Constantino Gutiérrez y el pagador general del ejército de operaciones, Sr. San Martín, con 1.800.000 pesetas para las atenciones de la plaza. OCAÑA DESDE CABO DE AGUA CAMINO DE LA RESTINGA T e una crónica de Eduardo L. Chavarrlt Bien pronto las conversaciones de á bordo distrajeron mi imaginación. La realidad llamaba. AI episodio de la aleta sucedió el de un moro que en el buqne iba. Yo... no sé si será manía que padezco, obsesión de recuerdo importuno; pero á cada instante encuentro semejanzas asombrosas entre el modo de ser de mis paisanos de la huerta y estos paisanos de por acá. No diré que mis llauraors y mis moros sean iguales; pero árabes fundaron allá en Valencia un estado de psicología que perdura, y árabes dejaron aquí su caudal espiritual á los rífenos. El moro del buque era... como todos. 1 Alto, robusto, con sus facciones típicas: nariz aguileña de bellas líneas, barba negra y ojos en donde desfila toda la gama de astucias, reservas, inquietudes y desconfianzas. Un oficial venía con nosotros que hablaba el árabe. Conversó con el moro, y de so. diálogo pudimos deducir algunos indicios referentes á los movimientos de la harca. Decía el moro que los enemigos de Sspaña eran los de siempre, los irreductibles. Que ahora, visto su poco éxito cerca de Melilla, querían hostilizar los demás pantos haciendo correrías, pues de otro modo era imposible si propósito, ya que carecen de línea de combate suficientemente extensa para mantener posiciones y, por otra parte, las órdenes del Schaldy y de los santones son á menudo confusas y contradictorias. Armas y municiones no les faltan, aunque ya van escaseando. La codicia de los vendedores va en aumento, y los moros no pue- den pagarse la cartuchería que necesitan. En los zocos, las tribus próximas á Qttebdana han querido imponerse. Hasta hubo días pasados un ligero tiroteo entre varias fracciones. Ello ocurrió de este modo. Los más excitados de algunas d aquellas fracciones lo estaban ante la noticia de un avance de tropas por aquellas regiones. Tropas españolas por aquella parte era cosa inaudita, un hecho no esperado, que rompía con todas las seguridades moriscas, toda vez que demostraba una cosa: el sistema de argucias, dilaciones y sofismas (tan propio de estos solapados africano; ya no servía para nada. ¿Comprendéis esto? Todo un sistema de vida espiritual, toda la conciencia de raza, un pueblo que tiene ua modo infalible de vivir y de convivir con los extranjeros, á los cuales vencía siempre con su ultradiplomacia primitiva... ¡ahora ve de pronto que todo eso se viene al suelo! Ya no bastan embajadas, ni combinaciones, nilargas dilaciones, ni equih r para contener y engañar al eontrano. j, decir, que el modo de ser de estos marroquíes no tiene eficacia contra el extranjero. Es, pues, algo mas que una cuestión de límites de tribu ó de rapiña castigada la que ahora se ventila. El mismo instinto de solidaridad que á los irracionalos junta ante un peligro próximo es el que les hace sentir (si no comprender) á los moros su posición presente. No se les va a pedir dinero en castigo de sus fechorías para después seguir como antes. Ahora se trata de un cambio decisivo y definitivo el que va á experimentar la vida de estos pueblos. Continuaba el interlocutor su interviú. De cía que ellos, los moros pobres, no tenían más remedio que vivir á expensas de los jefesque les protegen. A preguntas nuestras, decía que era preciso vivir de ese modo. El jefe les manda á su antojo. Ellos libres son de ir á buscar otro- jefe... qae les pedirá más trabajo y mas prestaciones, -á cambio de meaos ventajas fp sta mañana- hubo un ligero tiroteo, resul tando muertos algunos moros que nos hostilizaban desde la Puntilla. La tarde ha transcurrido con tranquilidad. Al soldado García Navarro, que resultó herido anoche, le ha sido amputada la primera falange del índice izquierdo. -Fabra. TELEGRAMA OFICIAL CAIEULLA, 3, 10 rí. En Alhucemas ha habido hoy poco tiro, teo, que eontestó la plaza por la tarde, causando bajas á enemigo; y en el Peñón no ocurre novedad. Convoy de hoy en la plaza ha sido bastante hostilizado, sin que hayamos tenido bajas; al hacer descubierta en Sidi- Musa ha sido herido un soldado y en Sidi- Hamet, al hacer aguada, lo ha sido también otro. TELEGRAMA DE MENCHETA CHAFAR 1 NAS, 4 I M. DEALHUCEMAS Y EL PEÑÓN ALHUCEMAS, 4 í T. A las once de la mañana, el fuego rifeño y el nuestro son muy intensos, especialmente el primero. Al dirigirse hacia esta plaza la lancha de vapor del Numancia para remolcar un bote de descarga, abrieron contra ella nutrido fuego los moros, logrando hacerle una vía de agua. Inmediatamente salió de aquí para auxiliarla un bota tripulado por marineros de la compañía de mar, consiguiéndolo con éxito. ALHUCEMAS, 4 N del fuerte temporal A causa quedado suspendidas de- Levante han las operaciones de descarga del vapor Sevilla, fkTos quedamos á pernoctar en el reducto ayer construido en la loma de las cabilas délos Bem- Kaiten. El general Maraña, que había desembarcado en la playa de Bufadi, nos visitó ayer tarde. La conferencia que tuvo con el coronel Larrea fue larga. En el curso de la conversación dirigió más de una vez su catalejo hacia Punta Quiviana. Terminada esta entrevista, regresó á xa Restinga el general en jefe. Los siete moros de la cabila de Beni- Kaiten, que estuvieron por la tarde á cumplimentar al coronel Larrea, le ofrecieron sumisión en nombre de los cabileños. El pabellón nacional fue ondeado en el reducto al toque de oración. La necesidad de traer aquí todo género de provisiones, incluso agua potable, obliga á pensar mucho en todas las eventualidades antes de decidir la marcha de avance, y hace indispensable dejar puntos de contacto que garanticen Dosibles contingencias. El general Harina se retiró muy satisfecho. l l i H l H B I I l i: 3i: iini iinn tií; i; iii: iii niiiraii! ir Hllinn linnrmilIBniUFrn n tnTl il