Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C SÁBADO 4 P E SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i- a PAG. 8. En los moros- obsérvase ya cierta pasivrnad, que se atribuye al desaliento que entre Ellos debe reinar al contemplar que cada vez disponemos de más elementos para combatirlos. El cañón les ha causado siempre gran respeto, pero al fin les es conocido. En cambio tienen que haber sufndo extrañeza ante el fuego de nuestras ametralladoras Maxinj. El efecto moral y material producido en ellos por nuestros artilleros es indudablemente extraordinario, y tal vez á ello sea debido ese decaimiento que se observa en Sus ataques de los últimos días. Todo lo referido, unido á le. singular vigilancia y exquisita escrupulosidad con que se estudian sus menores movimientos con ios anteojos y gemelos, debe haberles hecho comprender que si bien ellos pueden molestarnos constantemente, no es menos cierco que siempre les acechan mortíferas araias cuando los fogonazos los descubren. Añadiendo á ello otras consideraciones 3 e orden comercial, puede decirse sin teinor á equivocación que han sufrido un desengaño, y que si fuera posible arreglarían nn armisticio ó paz definitiva, si definitivo puede haber algo entre gentes sin rey ni Roghi que les gobierne y que no conocen más rey que la fuerza No quiero decir con esto que ya todo es ana seda, pues en este momento están funcionando nuestros fusiles y nuestra artillería para apagar los fuegos del enemigo, sino i ¡ae ya no atacan con la energía de los primeros días, siendo la no he la que prefie en para saciar sns instintos sanguinarios, pues de día ya saben que no les conviene gastar bromas. Únicamente tiran cuando sreen seguro el tiro. Hoy también ha transcurrido el día tranquilo, relativamente, -al obscurecer, y especialmente ya entrada la noche, adquirió algún vigor el tiroteo por ambas partes. Esta tarde hemos tetado una ayuda. Un cañonero, que supongo sea el Hernán Corsés, se aproximó a la plaza, cañoneando de paso las posreroaes del enemigo, y se retiró 3i n comunicar, permaneciendo á la vista, Sin duda con objeto de acercarse en la forma deí Concha así que se ponga la luna, cuya luz ahora foilunrna todo. En este momento, diez y media de la nojhe, parece na cesado ei fuego. Dios lo quiere así, para que pueda descansar nuestra raliente guarnición, que sin duda debe tener naturaleza de hierro, a juzgar por la poca mella que en ella caucan tantas malas noches y tanto trabajo empleado en preparar las defensas de U plaza La oficialidadseporta como siempre sabe nacerlo, y claro es que con tal ejemplo ios inferiores no pueden por menos de hacer cuanto humarramente es posible entre las matro paredes en que nos hallamos ence frados. Los paisanos armados continúan cazando moros siempre que pueden, y el esto de la población permanece rmpasib e ante el estruendo de los cañones y ruido de la fusilería? prodigando mil alabanzas al co- na- ndante miütaf déla pi za por su infatigable celo, serenidad y pericia. Para terminar, y creyendo interpretar el sentir general, me permito suplicarle haga ¿onstar la simpatía y cariño que sentimos liacia los jefes, oficiales y tripulaciones de los buques de gnerra cj e os- visitan en estas 1 circunstancias; espeetalm- cnte el General Concha. La mañana del 22 del actual quedafá siempre- grabada en nuestros- corazones- que llenos de entusiasmo gritan á ana: Viva la Marina! ¡Vrva- el Ejército! jViva España í de visitar á los heridos de la campaña que allí se encuentran. En dicho hospital están curándose el capitán Zubillaga, del batallón de Cazadores de Barbastro, que está herido de un balazo que le interesó el hueso del brazo derecho, el capitán Padín, del batallón de Cazadores de Llerena, herido de ios balazos en el bra zo izquierdo, uno de cuyos proyectiles se quedó incrustado y ha sido precisa su ex tracción, y el teniente Calvet, del batallón de Cazadores de Frgueras, herido de un balazo que te atravesó el muslo Pocos minutos después de las seis llegó el Rey al Hospital Militar. Esperaban á la paerta del hospital el mé dico mayor Sr. Peláez; el ofisiaí de guardia, Sr. Salgado, y el capellán. D. Basilio PérezMendoza. Por entre las filas de los sanitarios y de las hermanas de la Caridad, que prestan servicio, como es sabido, en aquel hospital, pasó S. M. dirigiéndose al pabellón donde se encuentran heridos los capitanes Padín y Zubillaga y eí teniente Calvet Visitó el Rey en primer término al capitánsPadín. Su Majestad se sentó á la cabecera áe la cama del herido, interesándose canñosa te por su estado. Preguntóle después eí Rey noticias acerca de la forma en que fue herido. El capitán Padín dijo a S. M. Se- ñon, En la acción del 27 de Julio avancé al frente de mi compañía hasta la falda del Gurugú. Los rífenos, parapetados en los obstáculos naturales del terreno, nos hacían un nutridísimo fuego. A poco de empeñarse la acción fui herido; pe- ro continué en mi puesto, avanzandp hasta poco después, que me obligaron á que me retirase para curarme. Al ir a hacerme la cura vi á tin cabo que llevaban herido, y yo mismo me puse á curarle, porque me pareció que necesitaba mas auxilio que yo. Poco después me nerian nuevamente al replegarnos hacia la posada del Cabo Moreno y á unos 300 metros de esta posición. Llegaron las camillas, y en uua de ellas fui conducido al hospital, donde me curaron. Tengo deseos de ponerme bueno para procurar que desaparezcan estos rumores que han citeulado asegurando que los soldados no han cumplido con su deber. Por el contrario, todos, en esaaccióu como en las anteriores, han demostrado un valor temerario, hasta el punto de que era preciso contenerlos. El Rey celebró mtroho el espíritu del valiente capitán Padín. Después de esta visita, S. M. estuvo en las habitaciones donde se encuentran curándose los Sres. Calvet y Zubillaga. También S. Al. dirigió a ambos heríaos cariñosas palabras por el valor que ambos demostraron en la acción donde fueron heridos. El doctor Peláez mostró á S. M. un cristal radiográfico, en el que aparece retratada la herida interior de uao de los heridos. Más tarde marchó el Rey á las salas tercera y cuarta de Cirugía, donde están curándose varios soldados heridos en la misma acción. Al entrar S. M. en la sala, todos los soldados se incorporaron en sus camas y entusiásticamente gritaron: ¡Viva el Rey! c, -V iva eí Ejército! Str ¡Majestad estuvo conversando brevemente con eí soldado del batallón de las Nav S Gregorio García del Amor, herido eí día 27 cuando se encontraba ea las faldas del Uuragá Al salir S. M. de la sala fue despedido con las mismas maestras de entusiasmo, que se repitieron por todos los pabellones- al pasa del Monarca. Terminada la visita regresó á Madrid. Vio entonces á los redactores de los periódicos de Maurid encargados de la información palatina, y sonriéndose se acercó 4 ellos, exclamando: ¿Pero ustedes aquí; -Sí, señor. Es una nota muy interesante la visita de V. M. á este hospital para que no procuráramos enterarnos de ella. ¿Y por dónde han venido ustedes, señores? ¿Por el aire? -No, señor Hemos tomado nn automóvil que nos ha traído á toda velocidad. -Eso es batir el record de la información- -termjnó diciendo el Rey, que en seguida entró en su automóvil con el conde del Serrallo y el teniente coronel señor Echagü. Toda la gente de los alrededores dei kospital se congregó á la puerta de este edificio cuando salió S. M. despid f caril ñosamente. HERIDOS Y RES 3 RV 1; TAS p l próximo lunes, 6 del acttial, de cuatro á siete de la tarde, dará comienzo el pago de los 153 socorros coupedidos á otras tantas familias de reservistas por el Ayun- tamiento de Madrid, cuyos expedientes se hillan totalmente terminados, ascendiendo su importe á 6000 pesetas. Para percibir el socorro es indispensable la presentación del volante del comandanta del Cuerpo a que el reservista pertenecía, 7 en el qae conste que lo es por el cupo d Madrid y ha marctiado á Melilla. Las esposas de Jos naturales de Vadrid pertenecientes al batallón de Cazaiwres de Madrid, cuyos socorros satisfacen tos eni- j pleados municipales, pueden también pasar, á hacerlos efectivos todos los días labora- bies, de diez á doce de la mañana en Ig. contaduría del Ayuntamiento. ontinúa la tramitación de los expédiett- v tes recientemente presentados. Una Vez terminada, se procederá al reparto de socorros en la forma y condicione qae sel realiza con los ya concedidos. COdDOBi í 8 M. ELREYYLOS HERIDOS A las seis de ra tarde, el Rey, acompañaKio dtl conde del Serrallo y del teniente coronel Eeha üe, se dirigió en automóvil al Hospital Militar de Caribair- ti oon o to p n el Gobierno militar se ha celebrada una reunión por la Junta de damas en- cargada de allegar- recursos paralas farni- has de las víctimas de la actual campaña. El objeto de la actual reunión era entregar donativos á vanos heridos dados de altfi en este hospital y que vuelven á, la campana. Fueron e- ntr gadas cuarenta pesetas á cada, uno de los soldados siguientes Sargento Lisardo Fajardo, de Cazadores de Madrid; cabo Beaito Pérez, de Arapiles, reservista y obrero tipógrafo de A B C; cabo de cornetas Juan Martínez, de las Nayas; corneta Manuel Guaizo, de Arapiles, y los soldados Timoteo Calzón, de las Navas; ¡Juan González, del regimiento de Africa, jp Fausto Santa Tecla, de Llerena. El gobernador dirigió la palabra a los agraciados, excitándoles para que sigas defendiendo á la patria con igual entusiasmo. Han salido dichos soldados ea el correo de Málaga. 1, 7 C a el circo taurino, eoii un Ueuo completo, se ha celebrado el festival á beneficio de las familias de los reservistas. Corriéronse ciatas- por ciclistas y, caballistas, y al fiaal fu i on adiados- dos- becerros dd fé