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A B C VIERNES i DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN a. PAG. 17. GUADRAS Y NO WAD RAS PARA UN CHICO ¡Alabanzas al Dios DEL INSTITUTO, X r L e s é s t a a p l i p d cado mozalbete, en que los más enrevesados nombres de la geografía marroquí corren de boca en boca. El conflicto provocado por las rifeñas hordas ha hecho conocer á miliones de españoles la existencia de los zocos del Aria y del Tselaísa, de los JJlad Setihi, del Yebel Sidi Harnea El Hay y de muchas más personas y cosas en la pronunciación y ortografía, de cuyos nombres reina la más absoluta y libérrima disparidad. Nada tienen de censurable estos errores. Allah es clemente y misericordioso, en medio de su justicia, vy comprende que sería absurdo buscar en cada español un arabista consumado. Lo que en manera alguna puede perdonarse, y por eso enderezo un aplauso á tu intransigente severidad, son los frecuentes atentados contra el léxico patrio. ¡Cuántos años de Paraíso mereciste- ¡oh, bachiller futuro! -por la justísima y oportuna exhumación del vocablo salacot, preterido recientemente y olvidado de todos en el más apartado rincón del Diccionario de la Lengua! jSoberbio y provechoso varapalo recibirían los monomaniacos aficionados á empañar la límpida transparencia de nuestra habla. Esa punible manía de mendigar en la puerta del vecino lo que de sobra poseemos en la despensa propia desaparecería bien pronto si los españoles de buen sentido coadyuvasen á tu obra. A ella quiero y o consagrar estas líneas. Es el caso, joven purista, que mí asombro sale de sus limites ordinarios siempre que veo escrito el nombre de cierto regimiento que toma parte activa en las actuales operaciones militares del África mediterránea. Refiérame con esto al glorioso regimiento llamado de Wad Ras. número 50 de nuestra. Infantería. Wad Ras escribe el vulgo; Wad Ras escriben á diario los periódicos; y Wad Ras escribí yo mismo muchas veces con el solo objeto de ser entendido de ignaros y de doctos. ¿Puede darse mayor enormidad? ¿Cómo se justifica la disparatada y execrable ortografía de ese nombre? ¿Por qué, siendo un nombre de origen árabe y escrito en caracteres españoles, se hace figuraren él esa espantosa W que pugna por escaparse, avergonzada de ocupar un sitio que no la corresponde? La única razón que puede alegarse es que nuestros amigos, esos buenos británicos, lo escriben así. Los primeros mapas ingleses de Marruecos fueron, sin duda causa de que al estamparse el nombre de Uad Ras en las doradas páginas de nuestra historia patria, allá por tiempos de Muley 131 Abbas, algún irreflexivo atolondrado copiase la ortografía inglesa, sin reparar en que nuestro alfabeto no necesita socorrerse de caracteres marcadamente exóticos para represenlar un sonido simple como el de la vocal u. Alguien reflexionó sobre el asunto, sospechando que debía fijarse exactamente, por lo menos en documentos é inscripciones oficiales, la ortografía del nombre en cuestión. Al efecto, in ministro diligente disparó una Real orden disponiendo que, en adelante, la denominación del íeghníento núm. 50 de ínea se escribiese Vad- Ras, así, con V. Si esta famosa Real orden está ó no fundamentada, no lo sé, Pero, de estarlo, no l día 28 de los corrientes salieron de ésta supongo tampoco que sus argumentos sean para Seyiila en el tren mixto los excesólidos. ¿De dónde viene esa maldecida V? ¿No tiene esta consonante semilabial su so- dentes de cupo de 1908, demostrando al no nido particular, que no es el de la vocal u? faltar uno de los llamados que en nuestra Tres maneras había de escribir Uad Ras: como lo escriben los ingleses, como lo debemos escribir nosotros y como no debemos escribirlo ni ellos ni nosotros. Y en el país de las paradojas y de los viceversas no se dudó un momento en adoptar el tercer modo, resolviendo el problema on un mal entendido eclecticismo representado por la V. Infinidad de nombres semejantes existen en nuestra nomenclatura geográfica, y, sin embargo, nadie escribe incorrectamente la dicción uad con que comienzan. ¿Hay razón, por ventura, para escribir Wad Ras ó Vad Ras y Jno escribir, en consecuencia, Vadarrama, Wadalajara, Vadalquivir, Wadiana, Vadalaviar, ete. etc. La voz árabe uad (que nosotros escribimos miad castellanizándola) tiene la significación de río. Esa palabra se escribe en árabe vulgar con tres letras: ttau, ali y dal, correspondientes por ese orden á nuestras a y d. Luego con éstas y no otras debe escribirse en castellanola palabra uad. A lo sumo, puede consentirse la anteposición de la G; con que escribimos desde inmemorial fecha Guadalquivir (Uad- Bl- Kbir) y tantos otros nombres de morisco abolengo. Dejo cual, rá imitar á los ingleses, escribiendo (con notoria inconsecuencia) Wad ó Vad por ühd, van, no ya uno, sino veinte abismos de diferencia. Pero es lo bueno, y por- eso lo he dejado pata lo último, que hace su aparición la Filología Hispano- Arábiga, de Rittwagen, y dice textualmente en su página 65: Escribir WSSRas separado es un error geográfico... Se escribe en una sola palabra, leyéndose uadras. Pero aquí uad na significa río, como lo demuestra 1 hecho de que los naturales de dicha cabila se llamen uadrási, en lugar de rasi, como debieran denominarse si la significación, en este caso, de uad fuese la de- río; Tan es así, que no existe río que se llame Ras, que significaría cabeza, sino et que existe se fiama Uád Agros, en cuya corrupción hay que buscar el origen de Uadras. Y más adelante dic el mismo arabista: El verdadero nombre de la cabila es, pues, Uadras, y así debe llamarse el regimiento. Digan Wad- Ras ó Wadraslos itígleses, pero nosotros no. Novicio soy en achaque de lengua arábiga, mientras Rittwagen es una autoridad que yo no puedo desconocer. Mas, á pesar de todo, ¿cómo no he de creer que él mdde uadras significa río, si el mismo tratadista deriva esta segunda voz de Uad Agros, nombre de un río existente en la realidad? Voto, pues, en primer lugar, por la conde nación eterna de la W y de la V; y, en segundo, por la unión de las palabras uad y ras, dando por resultado el nombre Uadras, como los arabistas Rittwagen y Ruiz proponen con ponderables argumentos. Y aun más procedente sería anteponer la G onsuetudinaria que llevan en castellano los nombres geográficos más arriba citados. Entre el Guadras ó Cuadras, que propongo, y el popular Barras con que la gente designa al regimiento, creó más eufónica la primer denominación, que ningún inconveniente hay en acentuar. El abominable anglicismo de la W y la errónea V dictada para corregirle desaparecerán si mis razones pesan algo. Y el mozo madrileño que suscribe, ¡oh, estudioso muchacho! dará t or muy pagados sus esfuerzos, ¡La paz sea contigo! ET- TALEB BEN- MOf TA. provincia, á Dios gracias, se conserva el amor á la patria. Los 38 reclutas que formaban la expedición, más tres volúntanos naturales de este pueblo, fueron obsequiados con cigarros puros por los dignos jefes y oiicíales de esta Caja de Recluta y Batallón de Reserva; con puros también por el recto é ilustrado juez del partido, D. Luis Rodríguez; con cajetillas de tabaco por el digno señor arcipreste D. José de Julián, que también repartió á cada uno una medalla de la Santísima Virgen; un paquete de tabaco por el notario de este pueblo D. Fernando de la Vega, y con vinos por el industrial D. José López. La banda de música de esta pobl ón y su director, D. Rafael de la Torre, i una indicación del señor arcipreste, se oírecie ron á acompañar á los expedicionarios has ta la estación, como así lo hicieron, resultando el acto de la despedida verdaderamente conmovedor, pues á pesar de lo mo lesto de la hora, doce y media de la nochf, puede decirse que del sexo fuerte se hallaba allí medio pueblo, con las autoridades ci vil, judicial, militar y eclesiástica. Al partir el tren se dieron vivas á Es paña, al Ejercito, á Montero, á los reclu tas y á los tres voluntarios, los jóvenes Juan Luis Vega, Antonio Mialdea Prados y Pe dro García Ureña, que ñan demostrado prácticamente su amor á. J 5 spaña; como son pobres, el Ayuntamiento de esta ciudad les ha costeado el viaje hasta Sevilla, y también les han socorrido otras personas de la localidad. jas de la Caridad de San Vicente de Paúl, y que gracias á sus buenas rentas y acertada administración no careee de nada, están preparadas treinta camas para en caso que quiera atilizarlas la autoridad militar de H provincia con heríaos de nuestra guerra ea el Rif. A provechando las circunstancias y jue en todo tiempo son útiles- y meritorios los servicios prestados por la benemérita Asociación de la Crtfz Roja, pueden ser mu- y necesarios ahora, el señor arcipreste, como delegado especial de la Asociación en este partido, ha celebrado una reunión en el salón de sesiones del Ayuntamiento, cedido por el digna señor alcalde de esta ciudad, el que se ofreció para coadyuvar en cuanto de él dependiese, y en ésta reunión quedó de nuevo reorganizada la sección de partido, que corresponde á este pueblo, y de cuya reunión no le doy detalles por no hacer interminable esta carta. SECCIÓN LITERARIA En el magnífico hospital de Jesús Nazareno de esta ciudad, servido por las Hi- EL POBRE JUAN CUBNTO, POR JORGE BEAUME I L E NOTAS DE MONTORO i amalqn es un pueblo de las Ceveanes, desierto en invierno y muy poblado en verano. Los obreros de Bedarieux van allí, cuan do se aproxima la temporada, á componer en los hoteles y en las casas de campo los desperfectos producidos durante el anterioi veraneo. Entonces es cuando el ventorro, del Rouvre, coquetón y limpio ventorro, algo apartado del lugar, se llena de gent los domingos. Era dueño del Róuvre Balarue, un holgazán que sólo pensaba en beber y en cazar Cuidaba mientras tanto del ventorro su hija Cecilia. Uno de los albañiles, llamado Juan, rondaba por aquellas inmediaciones y mostrábase tan humilde, que Cecilia compadecida, le ofrecía de cuando en cuan do una copa de vino. Si Balarue lo encon