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A B C JUEVES 2 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 8. CRONSCA DE LA CAMPANA das á mi pobre hermano Leopoldo (que en paz descanse) farmacéutico militar, muerto heroicamente en el ataque q le dieron los rífenos á la plaza del Peñón de la Gomera, suplico que en mi nombre dé las gracias DE NUESTRO COMPAÑ iRO SEÑOR más expresivas á toda la Prensa y mi proSÁNCHEZ OCAÑA fundo sentimiento de no poder derramar mi MEULLAj 3 o sangre en defensa de nuestra queri la y abal a s comunicaciones. Por telégrafo y por carta, y repetidas tida pobre España; pero ei tener cinco hijos veces, los periodistas hemos acogido ua cla- me lo impide, pues de otra forma ya estamor público y unánime en todo Mehüa: el ría combatiendo, quedándome el consuelo que se refiere á la comunicación marítima de que su muerte fue la de un valiente con la Península. Cuando vino aquel barco ¡quién hubiese estado en su puesto! pues que el Gobierno francés enviaba para reco- no teniendo necesidad, por su profesión, de ger á su colonia- -barco que, como ustedes salir á palear, arcudió sin vacilar á derramar recordarán, se fue vacío, porque aquí hay su sangre en holocausto de la Patria. escasos franceses, y los que hay tienen el Le ruego se sirva adquirir si le es posible sentido de la realidad y sabían que ea la noticias de otro hermane que tengo volunplaza estaban bien seguros; -cuando vino tario (dichoso él) en el regimiento de León, aquel barco se habló ya de este asunto de segundo batallón, segunda compañía, llalos vapores, y si no de un modo oficial, de mado Julián Méndez, el cual no dudo que un modo oficioso díjose que con el coacurso su comportamiento correrá parejas con su del Siglo, pequeño barco de ruedas, ofrecido hermano Leopoldo, pues si no fuese así le por su propietario, quedaría establecido el detestaría y no le consideraría como herServicio diario. mano. He sabido que la clase farmacéutica miLejos áe er así, sufrimos interrupciones de veinticuatro, de cuarenta, de cincuenta litar dedicó una corona á mi pobre herma horas. Y no hay idea dei gravísimo trastor- no Leopoldo Méndez; pues bien, en nombre no que ello supone. Se van acumulando en de mis dos hermanos y en el mío haga preCorreos las sacas de la correspondencia co- sente mi profundo y eterno agradecimiento mercial y particular y las que llegan de los por tantas pruebas de cariño y admiración campamentos: es un almacenaje que mete que han dado. Y dándole gracias mil, queda de usted su miedo. I lega, por fin, el Maltón, el Sevitla, el barco que se esperaba desde el día ante- muy atento y s. s. q. b. s. ni. Féhx Méndez. -rior. Viene abarrotado de carga militar; la Sestrica y Agosto 25 9 JO. operación de la descarga es larga y dificul- ¡y ás encargos. tosa; se van bajando orno se puede las sa los periodistas que por cas; pero como ello no se ha podido hacer Quisiéramosandamos tener medios y entre con presteza, la tarde se echa encima y no tiempolas tropas para atender enhay manera de distribuir y repartir más de cargos se nos hacen, á cuantos ruegos y á lo la cuarta parte ó ia mitad. Las últimas sa- menos, no es posible pero no es posible; cumpbvlos con prestecas, que han subido de noche, quedan para za. Quien se dirija ai redactor de A B C tene ¡siguiente día. El amigo Leal y sus, com- ga presente que mis recursos y mi resispañeros de la estafeta, después de sudar el tencia física no están á la medida de mi voquilo y de trabajar constantemente horas ex- luntad. traordinarias, largan, á su vez, en vanos que desde me eavió lanchones, las sacas de salida. Y viene aquí el La señora en metálicoMálagaescapulario donativo lo más gordo: el Makón, el Menorquín, no ha pura su hijo, de Cazadoresy el sepa podido concluir ¿le dar su car ¿a, se ha de que ese encargo y el de lasde Madrid, de su palabras suspenderíorzosamentela tarea; y cuando, á carta está cumplido. las ocho de la noche, pensamos que ya F. SANCHEZ- OCAÑA. nuestros sobres van camino de Españanos hallamos con que ei buque- correo se mece tranquilamente en la bahía y no zar- EL COMANDANTE a hasta el siguiente día. Es decir, que no solamente es inexacto lo FRESNEDA del servicio diauo, sino que, ademas, es una Ayer recibimos en esta redacción la visita pura ilusión lo del servicio alterno. No hablemos de otro aspecto de la cues- del soldado del batallón de L ¡erena tión, el comercial. Los barcos correos son Romualdo Gil Delgado, natural de Colmeahora Mihtarts, fletados por el Gobierno, y nar de Oreja, herido en el brazo izquierdo como forzosamente han de atender a la car- ei día 27 de Juiío en el combate habido en ga de caballos y efectos para la Administra- la tristemente célebre cañada del Lobo, en ción militar, las mercancías particulares las estribaciones del Gurugú. Dado de alta en el hospital de Granada, quedan esperando- en el muelle de Malaga donae ha sido curado de los estragos que semanas enteras. Nosotros, los periodistas, al insistir en la le produjo una bala explosiva de los rífereferencia de lo que ocurre, cumplimos un nos; aun tiene el brazo en cabestrillo. Dsseaba que le presentásemos á la señora mardeber. Es muy posible que, en detalle, no se co- quesa- de Squilache para que la Junta de los socorros á que nozcan en Madrid estas deficiencias, qu damas le suministraseDelgado es, ademas, haya lugar, porque Gil tanto urge remediar. reservista del 9 13, y así lo hicimos, confiados en qae la notney popular marquesa hai I na hermosa carta. Se han publicado bellísimas cartas, brá atendido activamente sus iustas preinspiradas por el mas puro y ardiente pa- tensiones. triotismo. Tengo en mis manos una, ayer Interrogamos al simpático soldado, y nos recibida, que viene escrita en papel de an- úió detalles del combate. cha franja de luto, y que deseo dar á cono- -Caí herido junto al capitán Lacierva, cer. Digna es Se publicarse en las columnas que también recibió un balazo, en una de de este periódico y de ser reproducida por las lomas de la. caüada del Lobo. toda la Prensa española. La reproduzeo ín- ¿Y el comandaute Fresneda? -le pretegra, sin la más leve corrección, que aliñar guntamos. estas cartas es profanarlas. Olee así: -También le vi caer- -nos dijo- pero descSr. D. B. Sánchez Ocaña. Melilla. pués no supimos más de él. Era ya tarde Muy señor mío y de mi consideración más cuando caímos heridos. Yo no pude prestar distinguida: ya ningún servicio, porque la explosión de Habiendo leído en todos los periódicos la bala, además de romperme el hueso ralab grandes piueuab de a miiacton tnbuld- dio, me dejó el brazo completamente vnel- to. Yo vi á mi comandante batirse como una fiera, herido ya en el cuello. Después le vi caer herido de otro balazo... Y nada más. Ninguno en el batallón na vuelto á saber de él... Tal es la triste aunque gloriosa odisea del comandante Ricardo Fresneda. Sus compañeros y sus soldados le han visto pelear bravamente. Le han visto caer herido coa dos balazos. No le han vuelto á ver ni vivo ni muerto. Pobre héroe ignorado, de cuyas hazañas apenas se ha escrito porque no kar habido quien las cueüte, porque su cuerpo, si el infeliz ha muerto, no ha recibido los honores militares correspondientes, ó porque, recogido por los moros, no hav el menor dicio de su existencia! Su viuda reside en Madrid y á estas fechas sólo sabe... que no sabe nada, y su ansiedad es la de quien sufre una desgracia inmensa sin acabar de persuadirse 3 e ella. INFORMES DEL PEÑÓN DE VELEZ bordo del cañonero Ponce de León escriben al Diario de Cádiz una carta con interesantes detalles de lo ocurrido el 27 de Agosto último en el Peñón de Vélez: Ayer 27, yuavegando á las emeo y media de la tarde frente al Peñón de Vélez, sentimos disparos de. cañón y fusilería que hacía la plaza contra la costa enemiga. Nos aproxiinamss hasta una distancia de mil metros y fuimos hostilizados por los rífenos, ¿ue nos hicieron nutrido fueg. o de fusilería. Se les contestó con los cañones de 57 milímetros y las ametralladoras de á 37, haciéndose por nuestros artilleros muy buenos blancos sobre un garitón de piedra y una casa que dicen ha sido en otro tiempo aduana mora y que servían de parapetos á los moros para hostilizar á la plaza, que, por el lugar que ocupa con respecto á aquella parte de la posición enemiga, no puede batir eficazmente. Se vieron numerosos grupos de moros que huían esquivando el encaz fuego de nuestros cañones. Corrían despavoridos par las crestas escarpadas de aquellas montañas, pero sin dejar de hacernos fuego. Nosotros los cañoneamos hasta que dejaron de estar á la vista y apagamos sus fuegos, retirándonos á eso de las nueve de la noche, hora en que cesó por completo el tiroteo. La plaza, por su parte, disparaba a intervalos su artillería sobre la costa. A bordo no hubo que latnencar desgracia alguna, existiendo entre la gente el mayor entusiasmo. Cada individuo ocupaba el puesto que en estos casos le está designado, y que, como usted sabe, por las condiciones de este buque, todos los destinos están en cubieita y al descubierto. Las fealas enemigas pasaban sobre el buque, sin que, afortunadamente, hiciesen blanco en las personas El servicio dé la artillería se desempeñó con admirable precisión, mereciendo plácemes de sus jefes el condestable D. José Rodríguez Pmeiro y los artilleros Forero. Beardo (de San Fernando) y Fernández. Comunicaba á todos su entusiasmo y serenidad el alférez de navio Sr. Delgado Otaolaurruchi, que se le vio siempre en los sitios de mayor peligró y que dirigía el fuego. Durante las cuatro horas que se sostuvo el fuego contra los rífenos, el comandante D. Agustín Posada, á quien usted conoce, y- el segundo, D. Salvador Guardiola, permanecieron al descubierto en el puente del buque dirigiendo todas las maniobras. SJObre esta parte del baque convergía el nutrido fuego de los moros, que parecía tenías A rnmann m Tai; mnnmniirmnnTtii i ¡nsiuriiinmsTMii! imr tu