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A B C. LUNES 3o DE AGOSTO DE 1909. EDICIÓN i. -P Q. 7. que algunos aoreciables colegas extranjeros nos miren con recelo, y, por su parte, malicien que la censura les castiga más que á los nacionales. Ello ha dado lugar á graciosos incidentes eoino el que á mí me aconteció la otra tarde. Un corresponsal inglés, por cierto muy activo y muy simpático, que me vio escribir varias cuartillas y momentos después salir del Estado Mayor, yendo yo sonriente, tradujo equivocadamente mi sonrisa (que en aquol instante era la del conejo) y como se equivocó en la traducción, error nada extraño puesto que no domina el español, y perdonad el chiste, me siguió hasta Telégrafos y en Telégrafos me felicitó por mi fortuna y... alargó el cuello para ver mi entrega. Fue preciso que yo suspendiera la operación y le mostrase mis cuartillas, destrozadas por los tachones encarnados. El hombre entonces exclamó su clásico ¡Aaak, oooh! ychapurreó una excusa. ¡Poco saben estos colegas flemáticos, que se quedan tan frescos cuando no pueden telegrafiar, lo que sufrimos los periodistas españoles un poco nerviosos! El jefe de Estado Mayor que ordinariamente nos acaricia los despachos, el Sr. Pérez de la Greda, además de ser un militar muy culto, es escritor. ¡Ai demonio se le ocurre esta deliciosa casualidad! Casualidad que nos priva, claro es, del recurso de algún giro retórico. Este señor de la Gredase sabe de memoria todas las figuras de pensamiento. No hay forma que valga. Muy paciente, muy calmoso, va el hombre leyendo, y como si realmente sintiera un gran pesar, dice de vez en cuando: Lo siento mucho, pero esto... (y esgrime el lápiz, odioso instrumento que malogra nuestros afanes y nuestro trabajo) No sé las veces que me tachó hace días la noticia de que el globo estaba en la Mar Chica. Últimamente quise decir que Goñi había sacado fotografías muy altas. ¡Sí, sil Se quedó la hazaña de oñi en la obscuridad. SaSe el regimiento del Rey, marcha á la Restinga, intento cincuenta fórmulas para dar la noticia. No había medio. Por fin, desesperado, porque me costó pasar la noche en vela é ir al campamento, exponiéndome á un tiro de los centinelas, y veía malograda toda mi fatiga, presento este despachito inocente: Amanecer depositáronse banderas; regimiento Rey levantóse campamento. Dos tarde diéronse en Restinga vivas al Rey. Era lo suficiente para que en la Redacción entendieran que el regimiento inmemorial había salido y había llegado á la Restinga. 1 censor suprimió de un tirón 1 M vítores. -Pero- -le advertía yo- -repare usted, señor La Greda, que esos vivas no dicea nada. -Pues entonces ¿para qué lo cuenta usted? ¡Toma, porque somos unos monárquicos fervorosos, y estoy seguro de que se alegrarán los lectores de A B C de que en la Restinga haya entusiasmo y se vitoree al Monarca! -No lo dudo; pero como no tenemos noticia oficial de que con cualquier motivo las tropas hayan vitoreado á Su Majestad el Rey, no pasa esto. Y no pasó, y yo me fui al Casino Militar á descabezar un sueño, que fue un sueño poblado de señores terribles, los cuales me daban de palos con unos enormes lápices rojos... I os voluntarios. He nombrado el regimiento del Rey, y ya que en esta carta no puedo ampliar la noticia del tiroteo de la otra noche, so pena de las graves y consabidas conminaciones, apuntaré al menos una nota muy simpática, y es ésta: que prestaron servicio en las trincheras é hicieron fetego y durmieron luego al raso, como cualquier otro soldado, el duque de Zaragoza y otro voluntario muy distinguido, D. Alíredo García y Gdrcitnartín, hijo del ilustrado jefe de Estado Mayor y profesor de la Escuela Superior de Guerra Sr. García Alonso. El Sr. García y Garcimartin es abogado y funcionario dei Banco de España. Redimido á metálico, manifebtó, sin embargo, su resolución de venir al ejército de operaciones en el caso de que fueran llamados á filas los de su reemplazo. Así aconteció, y él ha venido, y desde el primer día presta servicio. Se le hizo cabo, y por ser el más moderno tocábale ahora quedarse eu Melilla encargado de no sé qué; pero ha rogado y ha intrigado para que se le relevase de tan pasivo empleo, y ailá está en el zoco de El- Arba con otros, jóvenes voluntarios y con el duque de Zaragoza, siendo entre los soldados ejemplos vivos de disciplina, de entusiasmo y de aseo. Ei coronel Blanco está loco con ellos. Otros tres voluntarios que han tomado muy de veras su papel son Duarte, Rodenas y Bellu a y el barón de Beaidoleig. Los dos primeros están con los Ingenieros, y hacen tan diligentemente su oficio de ordenanzas que no paran día y noche. Cuanto á Bemdoleig, soldado de Lusitama, creo que duerme á caballo. Ayer fue al convoy, formó pareja de descubierta y subió hasta las cumbreras en la exploración; servicio el más expuesto. A este barón de Benidoleig le han ocarrido ya varios incidentes como ordenanza los primeros días. Jefes y oficiales que no le conocían y observaban la puntualidad, la rapidez y ia extraordinaria discreción con que llevaba una orden le tenían trotando todo el día, y uno, encantado, le dijo: -Yo quisiera tener un asistente como tu, ¡Ya lo creo! Y anteayer, á la puerta de la comandancia general, un teniente coronel que llegaba trotando, sudoroso y rendido, se echó á tierra y divisando al barón, que permanecía montado esperando á su capitan, le echo las riendas gritándole: Benidoleig, muy serio, obedeció. Yo lo vi tan erguido, con las bridas del otro caballo en el brazo izquierdo, que no pude menos de sonreirme. Miraba al ordenanza, con su traje de rayadillo y! a cabeza inouda, y recordaba al sportsman. deíta. c, dirigiendo un cotillón, con sus crenchas rubias, cuidadosamente planchadas, con la pechera iuipecabl. nítids qn tanto le agrada al amigo Asann. F. SANCHEZ- OCAÑA. ...chacho, ten aquí! DE LA CAMPANA DE NUESTRO COMPANERO SEÑOR SÁNCHEZ OCAÑA a toma del zoco. Muy pocas palabras puedo decir sobre ésto, pues 1 censura mantiene su advercencia prohibiendo reproducir en carta pa. labras y conceptos que tachó en telegramas. En los míos el lápiz rojo no suprimió jiás que la tontería de 385 palabras, todas las referentes á detalles topográficos de las cercanías, á la probable consecuencia de continuidad ó de accesión, por decirlo de algún modo, y, eu fin, á consecuencias inmediatas. Ni siquiera se defó transmitir detalle alguno de cómo se utilizarán los pozos, i Qué más? En otro despacho se me impidió hablar de los hornos de campaña, y eso que en la noticia iba un merecido elogio á la Administración militar. Compañero ha habido que se vengó del rigor de la censura, en cuanto á la esencialidad de la operación, metiendo unos centenares de palabras con pintorescas descripciones, manera un poco cara de pasar el rato. JBien. Lo que el lápiz rojo no impide flecir, y yo me creo autorizado para repetirlo, es que la toma del zoco, con el dominio del llano donde los pozos se hallan, constituye una operación de base necesaria, útilísima, pudiérase añadir que indispensable, pues con ella se resolverá, en gran parte al menos, el problema de la dotación de agua potable, agua que, como tengo ya dicho en telegrama, fue hace meses reconocida y declarada de muy aceptable condición. Con razón es este problema del agua una de las principales preocupaciones del general en jefe, singularmente por lo que se puede referir á medios de transporte y á distancias, pues en cuanto á la materialidad de tener la suficiente son exagerados algunos informes que he leído, en primer lugar, por la posibilidad de construir muy pronto los pozos hondos de que tengo dada noticia, y en último caso, porque los barcos de la escuadra pueden dar mucha; sólo uno de ellos puede destilar quince ó veinte mil litros diarios. Es, portante, lo más importante en esta cuestión del agua la distancia, el lugar; mala es toda la de Melilla y alrededores, sin excepción alguna, digan- lo que quieran aigunos ínelülenses; lo principal es poderla acarrear con toda la prestezsposible á las columnas que operen. Y ello es más peliagudo de lo que á simple vista parece. El lector habrá podido formar idea de estas dificultades del aprovisionamiento con recordar algunas cifras que hemos dado; sin ir más lejos, la de mis despachos en que hablaba del tiroteo en el zoco; para aprovisionar á la medra brigada dos días desde la Restinga al zoco se habían menester 120 acémilas. Repito, pues, que la toma del zoco y ia ocupación de la llanura inmediata, que á estas horas ya es un hecho, resolverá en gran parte el problema de ia dotación del agua á ías columnas que operen. Todo esto contando con que la Restinga sea la base del avance. Porque esto tain poco se puede decir en letra impresa... vamos, en letra impresa en España, pues en letra impresa en el extranjero se dice, se repite, se reflauta y se acompaña con cálculos y croquis. J proposita, listas libertades que observamos una y otra vez ea Ja Prensa extranjera han dado amargen, da es, á que nosotros formuláramos respetuosas observaciones, y nuestras teservacioues motivado, á su vez, el t 5 Ó DE MARRUECOS Y MSL 1 LLA J emos llegado en nuestro país á tal grado ae desconfianza mutua, que bien puede asegurarse son contados los que tienen fe y no audan de su vecino; casi estamos por decir que no hay ninguno. Las causas que han originado este recelo mental entre esto. ciudadanos son muchas y complejas, y además están justificadas ea su mayoría, si es que no lo están en totalidad. El tratar de ellas ahora no viene al caso, ni ha de ser asunto de este artículo poner de manifiesto ese estado de conciencia tan peculiar y característico de los españoles de este tiempo; pero si será muy conveniente dar un toque de atención para hacer ver los peligros de continuar sosteniendo una prevención creada por nuestras culpas, y que en estos momentos ha de ser muy perjudicial y funesta para todos España se encuentra hoy en circunstancias bien difíciles para resolver á satisfacción de propios y extraños esta nueva jugada de política mundial (no española marroquí, como algunos suponen) y aunque el