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A B C SÁBADO 28 DE AGOSTO DE 1909. EDICIÓN 1 PAG, 1 blico más ó menos castizo; resiaurants á discreción; salones de baile y de patinar, con ruidosas bandas de música; vendedores de postales, áramelos, sanwtches y otras chui NA EXCURSIÓN A ¿Qué es esta famo- cherías, que vociferan hasta reventar; fotógrafos de baratillo; muchas barracas de niCONbY ibi Nü s a i s a ¿e p o n e v- que tanto atrae a grománticas, palmistas, etc. rara, pero exnuestra gente, siendo el encanto de todos tendida afición entre este pueblo; tíos vivos, montañas rusas y ferrocarriles en miniatulos forasteros ó extranjeros que vienen á ra que viajan por diferentes regiones, lla visitarla? Empiezo por declarar la imposibilidad de que se forme idea exacta persona mados seenic Ratiway, los hay á cadajpaso, y entre muchas otras cosas más, imposible de alguna que no la haya visto, mas el lector recordar é indicar, vemos aquellas exhibipodrá componerse á su gusto cierta cosa ciones de fenómenos, monstruos, fieras, atlepor el estilo después de la excursión á que tas, prestidigitadores, equilibristas, amén voy á invitarle. Dista unas once millas aproximadamente de los mil y un cinematógrafos, panoradesde el lado de acá del puente Brooklyn, mas, cuadros plásticos, etc. etc. que constien donde tomamos el ferrocarril elevado tuyen aquellas atracciones calificadas de á previo el pago de cinco centavos por el bi- puerta cerrada, anunciadas con frapantes llete. Pocos minutos para cruzar el dicho carteles, y los gritos de un judio cuyos lapuente, y ya estamos en la vecina ciudad, bios, pegados á una gran bocina, igual á, muy grande y poco bonita, que la atravesa- las de los fonógrafos, muévense, haciendo mos rápidamente rozando casi en algunos muecas repulsivas y dejando escapar la puntos las ventanas de los pisos segundos. ronca voz que aquel chisme esparce entre Viajamos en el expreso, y, por lo tanto, pa- nosotros. san muchas estaciones siu detenernos, lleHemos procurado acabar este paseo por gando pronto á observar que los edificios el corazón de Coney Island al anochecer. van disminuyendo en número y altura hasAhora tenemos tres lugares para ir, á cual ta vernos únicamente rodeados de casitas mejor, y soa los tres principales parques de madera, blancas la mayor parte, con su llamados Luna Park, Dreanúand y Steeplemayor ó menor extensión de terreno propio, chase. Todos tienen la entrada ea la misina qae constituye su principal comodidad. Kscalle y cuesta lo mismo la admisión en cada tamos en el campo y comenzamos á sentiruno de ellos, diez centavos; entremos á Lu nos felices respirando ese aire que no llega na Park, y en seguida á su restaurant porá la ciudad; nuestra vista distráese con el que tenemos apetito, y este aumenta al ver panorama, que es muy parejo, pero agrada- las blancas mesas en las tenaces, colocadas ble; muchos jóvenes de ambos sexos están á propósito para dominar el espectáculo que jugando al tennis ó al croquet en el verde nos espera. iawn anexo á la casita blanca; de cuando en Mientras aguardamos la comida ordenacuando pasamos frente á un campo de Base da, va obscureciendo más y más; los diverBal y los automóviles, coches de guía, ca- sos cuerpos de edificios de este parque venballos montados por alegres partidas de se apenas dibujados entre las sombras del gente joven, y los predios todos de locomo- crepúsculo y la luz de algunas lámparas de ción en uso, yense ir y venir, cruzar y recruarco voltaico que arden en el exterior. I, a zar por las bien cuidadas calles, llamadas gente hormiguea en bulliciosa armonía, y así aunque no haya en ellas casa alguna. en un momento dado un ¡ah... de admiraNosotros probablemente las llamaríamos ción, de goce, de sorpresa extraordinaria, carreteras; pero teniendo en cuenta cómo sale del alma de aquellos miles de seres, son las nuestras nos parecerían más bien que permanecen con la boca abierta y los pistas de patinar al aire libre. ojos entrecerrados ante el ascua de electriciEl conductor del coche en que viajamos dad en que se ha convertido cuanto nos grita: jBrighton Beach! hacemos alto. rodea. El cartón- piedra y la madera, materiales Esto es la antesala de Coney Island, teniendo, entre oLros atractivos, una playa principalmente usados en esa original consmuy regular y ua hotel soberbio, en donde trucción, son ahora todo luz; todo se ha iluveranean muchas familias de la sociedad minado, incluso las aguas de los lagos y que podríamos llamar mediana, pero rica, cascadas, produciendo un efecto extraordi ñañamente fantástico. ¡Cuan sabrosa no porque el hotel nada tiene de barato. llegamos al final de nuestro viaje, que ha debe resultar nuestra comida á la vista de durado poco más de media hora, y luego tal espectáculo... de tomar otro billete de cinco centavos poSobre el gran lago central, en un puente, demos salir de la estación del ferrocarril, formando en su mitad la pista, vese actuar que por supuesto ya no fue elevado desde una compañía de circo ecuestre; por las capasada la ciudad de Brooklyn, sino que eolles que forma el parque circula una cabalrría por la tierra como cualquier otro de los gata, compuesta de camellos, bandas de trenes eléctricos ordinarios. música, coto boys á caballo, soldados en traYa estamos en Coney Island, y lo prime- jes de diferentes épocas, carros simbólicos ro que vemos es un gran gentío engrosado y de anuncio, etc. etc. un salón inmenso, por los desembarcados de nuestro convoy, de inmejorables condiciones, sirve de diverde ocho unidades, al que suceden otros sión á los aficionados al baile, que son muiguales cada cinco minutos. ¿Adonde diri- chos centenares. Estas son las atracciones girnos? A cualquier parte, pues por donde de que disfrutan los concurrentes á Luna quiera que o nemos nuestros ojos vemos Park con sólo los 10 centavos de entrada al animación, bullicio, espectáculos de todas mismo; las demás debemos pagarlas á esta clases, para todos lqs gustos y á la altura precio, como término medio. Entre ellas llade- todos. los bolsillos, si bien éstos siempre ma mayormente la atención el aparato por es buena precaución no llevarlos muy va- medio del cual un bote con diez ó doce percíos; de otro modo nos divertiríamos poco. sonas deslizase en un plano inclinado, con rieles, y ya á caer al lago central pasando Dejemos á un lado los teatros, y asimismo hagamos caso omiso en nuestra prime- por debajo del circo ecuestre que hemos ra excursión de todas las atracciones á conocido; varios Swings v. n vueltas por el puerta cerrada, habiéndolas variadas, ori- aire y gustan mucho al público, que toma ginales algunas, curiosas muchas, estúpi- por asalto los dirigibles, e quivalentes á los das la mayor parte; pero aun éstas tienea cochecitos de mimbre que llevan otros de estos aparatos; también hay muchas gransu quisicosa y no decaen. Caminamos e: i cualquier dirección para des ruedas con diferentes movimientos gitomar un apunte del conjunto, y vemos á, ratorios los tobogans causan mucha risa derecha é izquierda innumerables cafés, porque al resbalar por ellos la gente toma posiciones harto cómicas; los tiros al blanco muchos de ellos cantantes y llenos de pú A B C EN NUEVA YORK están en número considerable; vale la pena de conocer alguna de las muchas montañas rusas, que son diversión favorita, y para emoción fuerte tenemos el Loop the Loop, la famosa rueda de la muerte que nunca, afortunadamente, ha causado tan tremendo efecto; perocno deja de ser peligrosa, sobre todo para ciertos temperamentos. En fin, hay muchísimos aparatos divertidos, ingeniosos y hasta científicos; demos por vistos los principales, y luego de tomar una taza de té en una casita japonesa muy coquetona, salimos de Luna Park para ir un momento siquiera á Dreamland. Su interior es semejante á lo que dejamos, pero tiene una torre magnífica, más alta que la de Luna Park, y si es posible, mejor iluminada; nos metemos en su ascensor para desde el tope dominar á vista de pájaro todo Coney Island y sus alrededores. Magnífico, sublime, pareciéndonos todo aquello un cuento de hadas, y que la cifra mayor que imaginar pudiéramos no alcanzaría al número de bombillas eléctricas multicolores derrochadas con tan buen gusto y espléndido efecto. Convenimos en que en el mundo nada hay parecido ni por el forro. Para que no sea dicho entramos en Steeplechase. siendo lo más atrayente de este parque unas carreras de caballos mecánicos, de bastante extensión; salen cinco á la vez, y gana... no sabemos cuál gana, pero me parece es á voluntad del electricista invisible que los maneja, el cual procura ir alternando para no dar lugar á favoritismo entre los cinco cuadrúpedos, montados por cualquier iokey que pague diez centavos. Por lo demás nos parece este ¡parque inferior á los otros dos, sin duda porque vimos aquéllos primero. Salimos de prisa para to niar el vaporcito, pues el gran efecto del Coney Island debe verse al regresar á casa por mar, y para esto precisa, naturalmente, marcharse antes de que empiecen á apagarse las iluminaciones. De cuanto hemos visto en nuestro paseo por ese típico paraje no queda en invierno más que sus huellas en andrajoso desconcierto. En la presente época del año vuelve todo á levantarse, á resucitar, y el público 1, desde que ve anunciada su apertura, acude en tropel y goza de sus tan origitíales como atractivos espectáculos. KN 1 CKERBOCKER lítiera York, Agosto. CORRESPONDENCIA PARTICULAR L n esta sección se contestarán las preguntas que nos hagan nuestros lectores. Para demostrar esta cualidad es necesario acompañar cada carta del cupón que publicamos en la sección de anuncios. La Dirección se reserva el derecho de no contestar á determinadas consultas que exijan gran extensión en la respuesta ó que no sean pertinentes. Boby. -Mil gracias. Si realmente la quiere usted y tiene elementos de vida para sostenerla, cásese con ella. Dése fricciones con sublimado al 1 por 1.000. No hay ninguno; pero no le importe, porque no se estila. Quedo á sus órdenes. Una gallega. -Con Petróleo Gal. Variable. -Ya tiene el periódico corresponsal. Si tuviera usted amistad verdadera con el dueño de alguna revista, ó recoinendacióri de fuerza, lo conseguiría; de lo contrarió, me parece difícil. Uno que ha ádivinado dónde vive B. E- -Que escriban á la I,i sca de Correos, y allí lo recoge usted. I a misma MARÍiACHO Tos, garganta, pastillas Caldeiro, 1,50 puseUs. IMPRbNTA PRENSA HSPAÑOLA SERRANO, 55. MADRID