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hace peligrosísima el riesgo de un ataque por la espalda; y no se les ocultará tampoco, de otra parte, que para evitar este riesgo tendrían que abandonar los lugares que i es fácil colegir cuál sea el plan del ge- ocupan, retrocediendo cuando menos a Zeneral Marina para las futuras opera- luán, dejando con ello Ubre el paso á fuerciones, ni aun cuando lo fuera habríamos zas que de Melilla podrían avanzar direcde caer es la tentación de dar pruebas de tamente á aquel lugar por el camino de Nauna penetración que no podemos tener por dor, ya libre de fuerzas importantes enemifalta de conocimiento de los factores que gas, Y más aún, acosados de frente, si en habrán determinado la formación de él, Ze uan se establecían, temerían la acometipues claro es que si pudiéramos adivinar da de flanco que nuestras tropas procedenlos proyectos no habríamos de cometer la tes de la Restinga y Zoco el Arba podrían imprudencia de divulgarlos antes de ser simultanear con aquel ataque de frente. ejecutados. Por lo dicho se ve que no es probable esPrecisamente lo que mejor nos parece en tén á estas horas muy acordes los mandolas últimas disposiciones adoptadas es que nes de la harca de qué será más convenienno dejan traslucir, con esperanza de acertar, te para ellos hacer, y también que su sitúa cuál va á ser la dirección principal del avan- ción frente á nuestras tropas ha empeorado ce, ai si va á ser única, ni de dónde ira de- por modo ex raordinano. paitir, Y eso es lo que mejor nos parece, Es más, no solo pueden las cosas ocurrir jporque á estas horas estarán los rífenos que de cualquiera de los mo ios supuestos, sino al frente tenemos ea la misma incertidum- que cabe también alguna otra sorpresa, de lire que nosotros. la que no parece prudente hablar. Pongámonos por un momento en sa caso. (Ha tiempo que vienen preparándose á cetrarnos el paso desde sus escondrijos del Gurugá y atrincherándose para oponerse á DETALLES nuestra marcha sobre el camino de Nador, Y CURIOSIDADES donde han cortado caminos, abierto pozo e Mencheta: levantado trincheras. (Véase el croquis. Terminaba mis notas en el blocao Pues bien; la ocupación del Zoco el Arba por ana fuerza que lo mismo puede ser un cuando vi que adelantaba cerca de él la bafuerte destacamento encargado de sostener tería Schneider, y me incorporé á ella para la fidelidad, acaso vacilante, de loffquebda- presenciar sus disparos. Al paso unas veces, al trote otras, según nos ó de castigar su veleidad de hostilizarnos, qae la vanguardia de mayores fuerzas las condiciones del terreno, llegamos a ios que por el llano ganen Zeluán, haría in- lindes de Mar Chica con el ganado muy fastiles los preparativos rífenos en Nador, lo tigado y bañando su sudor las conchas y cual no sólo teedria este resultado, sino el las arenas de la playa. Cinco minutos después hacía sus primeáe poaerse á retaguardia y sobre las líneas laterales de retirada de la harca, concen- ros disparos la batería, apagando el fuego trada en dicho puato y ea las estribaciones de ios Pacos que hostilizaban alas guerrillas del convoy. Mis oídos están ya acostumbra 4 el Guvugú Bsde suponer, pensarán los moros, que dos y soportaron el estruendo, pero se paró? e desde está- sa exponen a l a mi, reloj y aun no le he podido hacer andar. sIMPRESIONES DS LA CAMPAÑA N Después fueron escás: a 1.300, luego. 1.500, á 1.700, á 2 050, á 2 500. Tiro de rafa gas, á 2.000. Ángulo de situación, 26 y una lluvia de granizo metálico inundó las barrancadas y las gargantas del Gurugú, produciendo el eco de las exo ostones el efeete de una tempestad estruendosa. Los parapetados n los pozos q- ue ha construido el enemigo acaso se ¿abrán salvado, pero los ocultos en las chumberas y parapetos de piedra suelta habrán Gido barridos. Con esto se facilito ei paso del convo 3 sin bajas, que yo sepa. Hoy iba á ia van guardia el teniente coronel Burguete, y mandaba la retaguardia el de isrual graduación Sr. Cardiago. No puedo extenderme más si he ae aprovechar el correo. Hasta mañana, pues. soldado de Malaga, que sirve en Melilla en el regimiento de Infantería núm. 6o Su pobre madre padecía de albúmina, y cuando fue á embarcar su hijo para Mehlla le despidió diciéndole: ¡Adiós, hijo mío! Va no nos veremos más. 0 tendré- que irme al hospital, v allí moriré. llevaba ei soidaao cuatro duros; y des asiéndose de los brazos de su madre, sacó dicha cantidad y se la entregó, exclamando: No madre. Usted no ira al hospital Tome usted este dinero. Primero es usted que yo. Y se embarcó, tirándole besos con la mano, desde á bordo, á su madre. Con sol lados así, tan busnos hijos, Dios nos tiene que conceder la victoria. arece que uno de los corresponsales de un periódico americano, desconocedor en absoluto de la clase de gente que son loa rífenos, no obstante haberse tratado de ha cerle desistir de su intento de marchar al i io cjn o xeto de m z- v- jl Diario Malagueño: Del Nos refieren ei siguiente caso de utt D P