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A B C VIERNES ¿y DE AGOSTO f H ioo9. EDICIÓN i. P 4 G. G. til, pfofesor de h Sorbona, entonces en misión topográfica en Marrueco lúe ccicado en su casa junto con Mine. Gentil y su mjo, basta que le libraron los soldados del go bernador. Míster Lennox, agente consular inglés, que habitaba la antigua casa del eaid Mac Lean, corrió los misinos pengros y se defendió á tiros de revólver. Inmediatamente de esos actos criminales, el Gobierno francés dio ai general Lyaaley la orden de tomar posesión de Ux la hasta tanto que el Maghzen diese completa satisfacción. El 29 de Marzo, á las tres de la madrugada, saiía el geijeral de Lala- iVlarnia; á ¡as diez estaba delante de Uxda. El gobernador de esa plaza mora, Sidi Bcu Qierrum, había sido prevenido oficiosamente oor el caid argelino Bu Auiidi de que las tropas francesas iban en número suficiente para, üaóer inútil toda resistencia, aunque sin intento üe hostilizar, no proponiéndose sino tomar a plaza en espera de la satisfacción pedida. V El gobernador, que no coataba Seguramente con fuerzas que oponer al general (tendría, cuando más, un ecutenar ó dos de ascaris hambrientos y desuudos) y que sin xiuda quedó convencido de que los fsauceses no haiian el viaje a Uxda para volverse aJ punto de partida, les abrió las puertas de aquella ciudad sin acordarse del buitan ni mucho menos de los deberes de su cargo. Por algo hemos dicho en otro artículo lo del patriotismo. Como ios franceses no debieron dar cuenta á las cabnas de que se proponían invadir á Uxda, tai vez ahí esté la causa de no eaCoutrar resistencia en el camino. Fue un go pe de efecto, decisivo, de mano maestra, otaei, zando en ese acto su prestigio y valor moral ante moros y... cristianos. WJS parece que con lo dicho hay muy bastante para explicar la primera preguuui úe este artícalo, y entendemos que su autor debiera haberse callado, ó, de hacerla, debió inmediatacuente poner á renglón seguido la explicación, única manera de evitar que los lectores se extravíen de la verdad con falsas interpretaciones. Digamos ahora quienes son los BeniDurante las guerras de la Argelia, estas cribus suministraron al famoso Abd El- Kader sus mejores guerreros, dando no poco gue hacer a nuestros aliados, hasta que, sobíeiidos á los franceses, gueuarou lo Seminasen por su cueuta haciendo numerosas incursiones y razias en territorio argelino. No obstante que el general Montautan, comandante de la subdivisión de Tletucen en el año 1852, hubo de rechazar y castigar aquellas incursiones, llevando sus tropas más allá de la frontera, los Bcm- Snasen volvieron nuevamente á pasar los límites, atacando en JMarcia á dos es uadronss y an guni Mas tarde, conducidos por Mohamed Ben Abd- Al- Sah, cher f de Vazan, hacen otra llueva invasión dirigiendo entonces sus ataques á la pequeña población de Nemours. Para escarmentarlos se formó una inerte expedición, mandada por el general Martimprey, que, saliendo del Kis, atravesó ¡a llanura de Trifa para pasar a la de Augad p r Ain Taforal, no sin que sostuviese terribles combates y bastantes pérdidas por el fuego que los Bem- tínasen hacían escondidos en las crestas de su montaña; algo parecido á lo ocurrido en Melilla desde las escarpaduras del Gurugú. La ocupación de Uxaa por los franceses, consecuencia del asesinato del doctor Mauchdmps en Marruecos, excita los in. stini. os belicosos de las tribus vecinas o. e la frontera. Los Bem- Snasen, nuestros perteetos y casi irreductibles e- nemigos, comienzan á dar signos de una agitación anormal. Reuniones turbulentas se forman en los zocos de Agbbal y Cheraa. Algunos reconocimientos parten de Uxda y avanzan hasta el pie de la montaña para vigilar las tribus exaltadas y también para mostrarles nuestras fuerzas. Algún tiempo después decía el inmístro de la Guerra, general Picqua En Octubre último, algunas relaciones sobre el estado de t- frrveseencia de los Bent- Snasen señalan que una reunión importante se había formado cerca de nuestra frontera con intento de perseguir á los marro juíes que pareciesen af ctos á nuestra causa. El comandante de Uxia, de acuerdo con el comisario poiitico dei G ibierno, que tiene la respun. -abilidad potinca de Uxda, pide hacer reconocimientos para mostrar nuestras fuerzas á ios Bcm- Snasen. j Convendia que el lector tenga niuy presente que todo esto se decía después de ia campaña de Chama, como tamb én que fije su atención en el beeho de que las operaciones contra los Beni Sn- asen comenzaron cuando el cañón francés cesó Ue tronar por los campos de Casablanca, omrtienoo á todas aquellas cabilas y llevando por todo Marruecos el prestigio de las armas francesas. Varaos añora á demostrar que el articulista de ¡as pre. guntas no ha dicho la verdad al asegurar que los francebes ruco ir eron esos cien gurugús de su cuento sin tener una bajaComo consecuencia del estado de cosas señalado en los párrafos anteriores, el día 23 de Noviembre ocurre un pnuierjCombatc. llamado de. Vad Es a Pru, e- n el que tos franceses, después de castigar duramente á los Bcni- Snaseu, se retiran a Uxda, habiendo tenido ocho muertos; noda se dice de los heridos. Combate de Mesasseb Kis. -Ea este encuentro las tropas francesas se vieron seriamente amenazadas por un gran número ue enemigos; al replegarse cuentan ocho he ndos Los mismos franceses dan á esta acción un carácter de verdadera gravedad, llegando á decir que como las cabi. as les vieron replegarse- e envalentonaron suponiendo qu iis nous onl ecrasesAl día siguiente toman parte en otro nuevo comDate mayor númeio de cabileños. Los franceses se baten denodadamente en oeiermiuadas posiciones, resultan doce muertos, entre enos el teniente Saint- HUairc; nada se dice de los h. riaos. Ataque á Port- fca -En este otro toma parte el baja oe ia Casba oe Saruia para impedir que las cabilas atrav. tscii el rio Kis. Los franceses Lacen honor a la bravura oei bajá. No podemos haber si hubo muertos y heridos. Nuevo combate á Messasseb- Kis. -Los frauceses ven reforzadas bus tropas cor la llegada de otras nuevas; dos muertos y seis heridos. L as operaciones activas van a comenzar; pueden dividirse en dos series. La primera tiene por objeto evitar nuevas incursiones en nuestro territorio; la segund ínfugir a los Beni íánasen el castigo que merecen. Aqui es donde el general L, yantey empieza a dar pruebas de sus excelentes condiciones de mando. Rodear el macizo y prohibir toda relación de los Beni- tonasen con el exienor parece ser la mejor somción. Désete el 6 de Diciembre eJ general Lyatttey adopta este plan: dos columnas ocuparán dos lados del cuadrilátero montañoso; a llanura de Angal, de una parte; la llanura de Trifa, de la otra. Antes de emprender estas operaciones, los franceses tienen que lamentar algunos nucrtos y heridos. En el combate de Ain- Sfa cuentan 17 heridos; nada se dice de muertos. ¿Para qné más? Después tas tos coli Hnas prosiguen su marcha hasta reunirse ea el punto previamente señalado. Asuuaso se van presentando, emisario- -dtr algunas fracciones de la Cdb ta para discutir eos el general las condiciones de la sumisión. El general Lyantey no aomite discusión, impone las que te parece; finaínitme, la bandera tricolor ondea a 1 420 metros de altura, coa las siguientes condiciones de gueira: 1. a Entrega de armas, lo misino de las cogidas á los mué? tos y heitdes fiaaceses que las de todos los indígenas. 2. a Multa de loo francos por familia, pagadeixi en dinero ó especie. I s a. contrita- -ción se entregará en dus veces y en épocas detei minadas. 3 a Construcción de un camino pasando por la garganta de Guertmz a Oxda y PortS. y 4 a Libre acceso á ¡os ulereados de 1 Q B- ni- Snascn para todos, ¡o mismo írancebes que musu. manes. 5. a Posibilidad para todos os reconocimientos ce circuiai íbruinjute jjor eí macizo montañoso sin temor a ser inquietados. 6. a Entrega a las auturiaaiJes Iraucssas de todos los aguauoies ac trabtwmos y nía vimientos antni uiirescs. Nos parece, pues, habur esp icaGo pot que ios franceses en U ai oír en Uxda: sin tirar ni un solo tiro. En cuanu a. que no tuvieron una baja, creenios. ¡i ber hecho lo bastante para demostrar que en sus iucítas con ios Bem- bnasei. tuvicioa an ¿s. Lo que sí es overto es lo- (ja. c a o l t o s dijimos en- un aiticuio antenci a! afirmar qtíe los franceses redujeron a i. hedicíscia á ios Beui- Snasen con- un e íucüo ici uvítiiisnte pequeño, si, ha de medirse yus ¿1 amero de S. us bajas. El éxito de esas eraeloatüS, ao sólo Si debe á la exquisita 01 4 u. 31 za. e 10 a e las fuerzas y al pian seguicio por e ¿cx- j crr. o general Lyantey de aisiar á 1 ¿ícaí Suasen, 0 impidieudo sus relacionas e a an as cabilas, á lo que se prestaba cieit üícnu: aquel ter ¡eno, sino á otra condicionante de que ya venimos hablando: un grau píehtigio y na enorme ascendiente ni ra. segreííts cabilas, i on los franceses lo- p satina ea raaiavíliarse de lo suceaido en BOHI ismaseíi, y sólo así expiica que allí no se iiicaefae esa guerra tenaz, porfiada, sosteaia oía y noche con ataques ínsjisleiites a punto de las co. uninas. Podían, si, haber aislad á los Bens- Sna- sen eu su montaña; perú, ¿K. uatio se explica la escasa resistencia que ea SHS guanaas y que las coimua a n- o fuesea atacadas por otras cabilas? Ya había. 1 lie ¿aau c los B- at- tíúasc: i las noticias de Chauía; pero ta ao la efeca cá de iue- rzas francesas ai principio í envalentoe no, atacdroa entonces restieitít- ueate coa esa característica especial d ¿ate pueblo ea todos sus combates, h ista qae ¿cumuladas más iropas y rechazados COJ grandes pérdictas á sus montañas, deDiviiMa recordar el cañón de Chauía. TEBlB Bi, -HAYARA MORUNA A seguran los cortó entes ae IB plaza que si nuestras tropas vcucea a ios moros en Nador, donde se hau atrmcheraoo, y llegan á Zeiuan, la harca tiene ei provecto de dar en aquellos campos la gran batalla, y, aprovechando la gran llanara, entrará en juego la cabaiiería moruna Realmente, el nfeño es ua graa tirador; se habla de eilos como teuasbí a guerreros en su primer avance, eomf) ko- tübres sobrios, y, por lo tanto, de graa resistencia para una campana; pero aau o vidado s elemento mas poderosa en ia gaecra; has olvidado si feño lucfcta. lor a caeaui. 0,