Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
fpE TOPO EL MUN. p O POR CORR O CABLE. TELEGRAFO y TELEFONO f s fg ESPAÑA EN MARRUECOS DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELEGRAFO k B y TELEFONO i S LA CAMPABA DE MELILLA U n soldado del batallón de Arapiles, Adolfo Vázquez, o os escribe desde el camCAPITÁN NAVARRO RAMÍREZ relato y que agradecerían de todas veras, señor director, la pub icación de la presente carta, siquiera sea para honrar la memoria de nuestro inolvidable capitán. pamento de Melilia una carta muy sentida diciéndonos que como no se ba dado la publicidad debida a la muerte heroica del capitán D. Enrique Navarro y Ramírez de Arellauo, porque las circunstancias lo impidieron en un principio, él desea rendir homenaje público de adinitaciÓJ. á aquel no ble capitán jtie halló gloriosa muerte por la patria. Con mucho gusto publicamos dicha carta continuación, sin alterar en nada su texto: i ¿l capitán N- ivarro y Ramírez- -diee, -héroe entre los héroes, mandaba la segunda compañía, y á pesar de hallarse enfermo de n pie o que le obligaba á usar una babucha y apoyarse en un palo á guisa de bastón) no quiso ceder el mando de su campa ía el día del combate- -27 de Julio, -y cuando este batallón, formado en el campamento del Lavadero, recibió la orden de avanzar por la cañada de Sidi Musa con 00 ¡Jeto de evitar un movimiento envolvente del enemigo que amenazaba nuestro flanco izquierdo, el capitán Navarro, auna de gue ffrero, se puso al frente de su compañía, exclamando con ánimo: ¡fasta es mi segunda, ésta es la de los Valientes; arriba, muchacüosb; y de este. ínodo contagiada la tro a por el eiemplo de gu bravo capitán, llego casi en perfecto orden de columna, de filas de á cuatro, hasta tina meseta donde se sostuvo valientemente y cumplió su misión, á pesar del moitife ro fuego del enemigo, y donde encomró muerte heroica el capitán, que de pie, trauquilamen- te mirando al enemigo y apoyado en su b sióii como si estuviese en uu campo de maniobras, seguía ciando voces patrióticas para alentar a sus hijos, que como á tajes, irataba á sus soldados. Y que a posición quizá la más avanzada llegó esta compañía llevada por él, lo prueba el hecho de quedar allí su cadáver, así como el del capitán ayudante, D. Angjl Melgar, diguo compañero suyo en heroísmo, y que por ao poder traer os en su retirada la compañía no pudieron ser recuperados, pues es los avances posteriores ya no se llegó á dicha altuta. EL SOLDADO SANTAMARÍA navarro, natural de Pamplona, que pertenecía á la Biigada Disciplinaria hace tres años, hallándose destacado en aquella fecha en el Hip idromo. Aptovechando ua descuido de sus ceta pañeros, Celedonio se internó en ai carneo moro sin armamento, recorriendo ai azar vanas cabilas. Cou motivo de las explotaciones mineras, Celedonio tué colocado como capataz de uu grupo de moros que ailí trabajaba. Por un disgusto que tuvo con el cocinero d las minas, Celedonio abandonó ei eiup eo, pasando poco después á prestar servicios ea la Compañía Norte- íVincana. Cuando surgieron los sucesos del campo el año anterior, o sea el mes de Üctuore, éste compatriota se considero ueutrai y nada hizo en favor de los suyos. Provisto de chil iba blanca, internóse por Naddry demás pooiaaos rífenos, hacien 10 una vida miserable, á duras penas soportada. Hace dos meses. Celedonio se presentó á a autoridades, confesando su deserción, jr cuyo delito se le ha condenado en consejo de guerra a dos anos de recargo en el seivieio, en esta misma brigada á que autes perteneció. Debido á sus muchos conocimientos de todos estos terrenos uel Rif, el general Marina le ha llamado üoy a su presencia para interrogarle soure deterunuados posiciones que ha recorrido. El soldado manifestó al Sr. Marina que, si se le proporcionaba una, andaba se co. uprouietía á conc. uir eon los rífenos, queapostadob eu la cañada hostilizan el couvoy diariamente. Nada se sabe del resultado de la entrevista, pero procuraré encerarme de cuanto i este mteresaute asunto se refiere para comunicarlo á los lectores. de Málaga: De Villar Ortega, eu la Crónicaun sóida Jo Celedonio Sautauiaiú es acarrear su ruina, cuando se trata de bienes comunes, que son de todos, no conviene abasar de las paten; es de aptitud. Al principio de las operaciones de MeliHa no faltó quien recordase la seguida por nuestros aliados contra las cabilas de BeniSnasen, paia de ella sacar consecuencias y establecer comparaciones que nos indicaraa el camino que á nosotros nos tocaba por esta vez seguir Todo edaato hemos visto escrito sobre aquella campaña no ha hecho otra cosa que perjulicar á la opinión con juicios y aomentarios poco favorables para nuestra acción en Melüla. Otro trabajo publicado con anterioridad respecto á la campaña de Chauía contenía ta es inex ictitude que rápidamente uos apresuramos a rectificarlas, vy más tarde apareció otro artículo, al que en parte ya hubimos de contestar, pero que necesita la siguiente ampliación. Se preguntaba en él: ¿Por qué llegaron los franceses á Uxda sin tirar ni uu so o tiro? ¿Porqué han logrado reconer todo Bem- S. iasen, en donde hay cien gurugús, sin tener una baja? Esas preguntas, cuyo contenido eo la pri mera es citrto, y en la segunda faiso, de toda falsedad expuestas de ese modo no sirven sino para confundir al lector llevándole á suponer el escaso valor material de nuestros efectivos militares en Aleiilla, ya que del moral no pueden tener duda alguna visto el empeño con que uos couibaten aquellas cabilas íil autor de ase trabajo cree que el éxito, de la empresa francesa en los Beui- Suasetí se debe por entero a la sabia organización de sus tropas y al plan seguido en la campaña, y aunque nosotros somos ios prrue ros eu reconocer y ad turar cuanto nuestros aliados hacen por Mairuecos, no podemos admitir que su perfecta táctica y la aümir ble orgauizacion de sus fuerzas militares expliquen todo eu esa campaña, sino á otra cu a qae vale tanto como el plan mejor combinado y ios cañoues y fusiles: el pres- tigio y la superioridad moral ya conseguidos sobre las mismos cabueños. Kn otro articulo anterior que publicamos ya hicimos ver que los cien gurugús de la segunda pregunta sou unas emineucias pura nenie au ásficas. La mortandad en la compañía esta indicada con decir que de 1 S 0 hombres que la cooipomau 76 fueron b. ijas, y los tenientes Pazos, Gorbca, San Miguel y Gouzaiez, heridos el primero, muerto posteriormente) Jos dos antedich s capitanes, muertos, quedando al mando de la compañía el sargento Bernaniín González, que recnazó con ella enérgicamente ¡a avalancha enemiga. Con todo esto no deseo más que h icer constar el comportamiento de ü Enri ae Navairo y Ramiiez de Arellano, que es mipo. sibie sea aiejoiado por ningún otro, con objeto de- que a. e le tenga presente al hablar de vaior y aiuor patrio. Al mismo tiem o estoy seguro de interpretar los sentimientos de todos los soida áss de la sawuMta, juc uucd. eii testificar mi Q- ie los franceses entraron en Ux a sin tirui 11 uu solo tiro uo puede negarse. Que 1 eu B ui- Snasen liay cien gurugús ya está demostrado que uo es verdad, y eu cuanto DE MARRUECOS á que hayan recorrido toda- esas alturas Y MELILLA imaginativas sin tener uua baja e. s otro emos de advertir á nuestros lectores que producto equivocado de la fantasía del ar 8 no extrañen la falta de una rigurosa ticulista Vamos, pues, nosotros á dar una explicaordenación expositiva eu estos trabajos. Hace falta, mucha falta, que vayamos ave- ciou de lo primero y á demostrar cou unos riguando quiéaes sou en nuestro país los cuautos dalos, tomados directamente deí que trabajan de verdad por nacer uua patria francés que lo til ti uo es verd. id. tíl 19 le iLtrzo p r la mañana, en el mogrande y fuerte, cuales otros los que por hacer el suyo impremeditaao é irreflexivo mento en- qae el doctor VIaacuaiu, s, me liparecei pre. endeu reduciría á límites ínuclio co del disp -usario francés eu ¿Iarr. kós, salía de la casa donde curaba á los indíge- 1 mas pequeños. Cl iro esta que unos y otros ponen sus nas, fue asaltado uor una aiulritud fui ios. 1, afanes en el mismo fin; pero así como uu apedreado y acribillado su cuerpo á puñalioinbre. ai wrocurar por sustmtereses, puede ladas, tíu casaíuésaqueada. Alonsieur G ¿u