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TODO L POR CORRhQ, CABLE, TELEGRAFO Y TELEFONO W ESPAÑA EN MARRUECOS DE TQQQ F- L DQ, POR CORREO, CABLEJELÉGRAFO SÉ Y TELEFONO X. A CAMPAÑA DE MBLILLA y toca suave, apagada, acariciadora, con un piano adecuado á la ceremonia y al momento. Esos suaves acordes son primero del Lohensrrtn, del gran dúo de la cámara, donde el caballero del Cisne hace á su amor romántico el ofertorio de su fe; son luego, tras Í E NUESTRO COMPAÑERO SEÑOR el momento solemuisitno de alzar, los compases sentimentales é inefables de la despeSÁNCHEZ OCAÑA dida; son, por último, las notas vibrantes, MEUI. 1. i l regias, heroicas, del Tanhaiuer al ítem, A tordo... misa est. ¡Brigadas: á popa, frent... Un punto sostenido del cornetín señala ei Esta voz, lanzada á grito herido por el ofi- término del acto religioso. Y otra vez se alza cial áe guardia- -un tn zo alto y enteco, de marcial y viva la voz del oficial de guardia: tostro atezaáo y ásperos bigotes, -suena- ¡Brigadas! ¡A crujía! ¡Frent! eomo un agudo tronpetazo en el silencio Toda la marinería ha dado, con precisión ne envuelve al Carlos V. de autómata, la vuelta rápida sobre izquierSon las diez de la mañana. Uaos minutos da y derecha, en tanto que el Sacerdote, hace, sobre la batida del extremo poste- lento y humilde, recoge los vasos y avanza rior del barco alargaban su boca dos bruñi- musitando una Salve. Se ha situado el aldos cafloncitos, armados sobre cureñas li nmirante bajo la puente; forman á su lado pias y pintadas, enfilando á la costa O ste j fes y oficiales; cesa la baa da en su fantade Melilla, como en amago de una repre- sía; un condestable saluda ouadrado, y sión futura. Prestamente, a una voz de man- abriendo un grueso volumen de recios fodo, estos dos pequeños cañones, rodados so- lios, con voz entera y altisonante comienza fere dos ruedas de madera j Je esparto, que á leer. Son artículos del Código de justicia; Semejan el carro de ua juguete, han desapabreves y claras definiciones de la dehncuen recido. cia; conminaciones precisas y enérgicas; En su lugar, sobre el fondo de un modesdetalles de la peía que se aplicará á los to dosel negro, que tiene á entrambos lados reos de hurto, de- obediencia, indisciplina. las dos iniciales del nombre bendito de MaEsta lectura es periódica, precisamente ría, se alza un aibdesto altar: es un alto peí- semanal. La Armada tiene escrito en sus fiaflo, con blanco paño de rizados bordes, en preceptos que el marinero conocerá a la leel cual dos candelabros sustentan amarillentra las leyes que en el delito ó falta le castitas velas que dan un apagado fulgor sobre guen; la omisión de eate conocimiento consla imagen de la Virgen del Carmen. Amplios tituiría en cualquier caso una clara cirtoldos de lona, tendidos desde la puente al cunstancia ateauante. mástil de la bandera y colgados á guisa de Un ademán de Morgado pone término á tapices todo á lo largo de la borda, dan somla lectura. Surge. otra voz: Durante la sebra grata. mana no se ha impuesto castigo alguno Ha formado, á babor y á estribor, toda la El almirante, con la diestra sobre la gorra, dotación del barco: seiscientos hombres, en saludo militar, inicia una reverencia. La agrupados en filas paralelas; con esa extramisma voz grita: ¡Viva el Rey! Cientos fia uniformidad de la marinería, que asoma de voces responden: ¡Viva! Y la banda de sus pies descalzos bajo la campana de los música, como si esperase Ja señal del vítor, blancos y finos pantalones, permanecen firrompe de nuevo á tocar... ines. A pocos pasos destácale aislada y erAAorgado gira instantes después una larguida la figura del contraalmirante Morgaga, detenida visita de inspección al do, con la gorrilla entorchada pendiendo de Carlos V- Regalado, Dueñas, Puente, vaa su mano, firme é inmóvil; se agrupan detrás los comandantes del crucero, Regalado, Due- Con él, abriendo todas las puertas, exponienáo los mil detalles de policía del barco. ñas, Puente; el jefe de listado Mayor de la Esta limpieza y este orden son admiraescuadra, Chacón. Y á la cabeza de las filas, bles. La brillante oficialidad del crucero da Jos capitanes, los tenientes y alféreces de el ejemplo, presentando sus camarotes, aus ¿avío. ropas y enseres con una limpieza y un aseo Corre un débil Poniente, que riza la superficie de la mar, y levanta ampollas de un y un cuidado que causan envidia. No hay una mancüa en los pisos, ni un objeto fuera verde esmeralda, y hace brotar franjas de de su lugar. Morgado se mete por las escoencaje sobre las olas. El silencio es profuntillas, por ios pauules, por las escalas de la do y augusto; quiébralo un leve, inexplica máquina, y, como los jefes, sale tan seno, ble crujido; el vuí. lo rápido y escandaloso de una bandada de gaviotas; el grito lejaao tan erguido, con el traje blanco impecable, de la costa, que llega como un plañido las- como si viniera de atravesar un paseo. Las timero; el súbito detonar de un cañón, que cocidas, los dormitorios, la doble enfermería, parecen estancias que jamas se ufaron; anuncia la salida del convoy terrestre. El parecen compartimientos todavía nuevos, á sacerdote ha dicho la introducción, y un ornetin agudo ha dado el punto, para que pumo de estrenar. El cronista no pretende descubrir un barco escuchemos las palabras del Evangelio. De repente, como tamizado por el espesor de guerra español; pero no puede menos de recoger, como típico y elocuente, aigún dede los toldos que nos guarecen, del puente desciende una lluvia de dulce armonía que talle; al menos el de la ¡nnpieza corporal. La marinoria tiene sus baldes y sus biños abre el corazón á recuerdos y á devociones; que toca la banda del buque almirante, yjju lugar de asco, y tiene en un apartada, CRONiCA Dfi LA CAMPAÑA con llave tantos números de cepillos de boca y de vasos de enjuague como hombres hay en la dotación. ¡Ah, la limpieza de todo el cuerpo es aquí, á bordo, el deber primordial del día. y entre esa limpieza el aseo de la boca! ¡Así se ven estas dentaduras tan blancas, tan relucientes, tan firmes! J Termina la revista y las brigadas rompen, a formación. Otros días de fiesta hay desfile; hoy, como la gente está fatigada porque s e presta el servicio cual en pleno combate, se ha losado rompan filas Morgado desciende á su lujoso camarote, que tiene una balconada ideal, algo así como un mirador encantado, sobre el mismo borde perpendicular de la popa. Suenan á seguida los pitos, humea el rancho apetitoso y biea oliente en las marmitas, tiéndense albos manteles sobre las mesas de los jefes y oficiales. Algunos de éstos solicitan un breve permiso; van eu ei oote de vapor á la Marina, para de allí trasladarse alZ co y partir la mesa de campaña con la oficialidad de Figueras. Esta fraternidad de marinos y militares viene- desde el mismo día que la escuadra arribó. Continuamente van los oficiales del Ejército á los buques; continuamente se repiten y se devuelven las visitas. Y los marinos, á cada una de ellas, preguntan sotto poce, en la intimidad del compañerismo, cuando se avanza, cuándo se hra. Déla pregunta pásase al- elogio de la artillería propia. Es uu continuo y estimable pugilato de emulación. Se hooia de alcances, de velocidad inicial, de efectos de proyectiles. Y los de la Armada, cuando ya han agotado el tema, hablan de sus cañoncitos y de sus compañías de desembarco. ¡Admirable espíritu! Unos y otros son como hermanos; unos y otros sienten palpitar con el mismo anhelo su corazón; unos y otros se encienden en el mismo ardimiento bzarro. Con unos y otros quiero yo que Dios me deje gritar de aquí á muy poco ¡Viva España! ¡Viva España! F. SANCHEZ- OCAÑ 4 NOTICIAS DETETU N f o: uo base de e tas informaciones hay que advertir la inseguridad y falta de fijeza de las noticias. Corren de b ca en boca abultadas, exageradas en cada nueva transmisión, y aunque en estas notas no me haga eco sino de aquellos rumores que ofrecen grandes garantías de verdad, no debe caoear á nad ¿e que al día siguiente se desmientan ó se den versiones nuevas. t, as cuestiones principales de carácter local son hoy tres: el Rjghi, el Raisuli y los rumores de una ocupación posible por parte de España de esla p aza. Empezaré por la última. iMaaie cree aquí- -hablo de las personas sensatas- -en esa ocupación. Fúndanse para ello en que si tal fuera el proposito del G jbierno no se hubiera dejado que la noticia corriera por los periódicos, alarmando á los moros y co locando a la coioma española ae esta eiu