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A B C MARTES 24 DE AGOSTO DE J 9o a. EDICIÓN i. 8 PAU. CATÁSTROFE CUATRO NIÑOSENTERRADOS TELÉGRAFO YJBNA, 23, 1 T. uatro niños, el mayor de los cuales sólo contaba doce años, üan perdido la vi 4 a, víctimas de un espantoso accidente. Los niños encontraron la muerte mientras se entregaban á un inocente juego en una cantera de arena situada en Koebanya. Según ia más fundamentada versión, los cuatro chicos se divertían cavando en la masa de arena una pequeña cueva. De pronto se produjo un desprendimiento de tierras que sepultó completamente á las infelices criaturas. Otro niño, hermano de ana de las víctimas, jugaba cerca de aquel sitio, y, apercibiéndose del terrible suceso, comenzó á dar gritos en demanda de auxilio. Varios obreros que trabajaban en las iüíuediaciones acudieron al punto. Se procedió a! salvamento de los enterrados; pero cuando se puao remover la enorme cantidad de arena que Íes cubría ya era tarde. Tres de los niños aparecieron muertos, y el cuarto expiró al poco tiempo. La madre de uno de los niños, al recibir la noticia del fatal accidente, se apresuró á trasladarse en un carruaje á la cantera. llegada allí, q- uiso apearse con precipitación v se fracturó una pierna al caer á tierra. Sin embargo, la desolada madre olvidó sus dolores ante ia horrible muerte de su hijo. Hízose llevar al sitio donde estaba el cadáver. Al encontrarse en su presencia perdió el conocimiento. En esta semana marcharán á Alemania los condes de Esteban Collantes y sus hijas, Ha fallecido en Madrid el niño Alfonso Crespo y Gil Delgado, hijo de los condes de Castillo Fiel, á quienes enviamos nuestro pésame. El día 28, San Agustín, serí- n los días de la duquesa de Lérida. Condesa de Peracamps. Señoras viudas de Gómez Acebo y Martín Montalvo. Señorita de García Retorlillo. Señores Querol, Luque, Retortifoo y MacPherson, Sarda, Loygorri, León y Castillo, Lhardy, Silvela, Martín Montalvo, Freres, Zahera, Cassani, Drake de ia Cerda, Fernández Duran, Pérez de Vargas Ternero, Bonnat, Romero, Velarde, Fustegueras, Carbonell, Manso, La Serna, Aiexandre. Figueroa, Meneses y Maldonado. Los marqueses de Mira valles, Ahumada, Castellanos y Conquista. Los condes de Aguüar de Ine trillas, Malladas y Alba de Jertes. El barón del Sacro Lirio. L es deseamos muchas felicidades. Í 3 C E N ROMA BEATIFICACIÓN Dfi PÍO IX V n TELÉGRAFO BOMA, 2 2 A ntes de entrar en el período de las vaca ciones; la CongiegaCióu de los Ritos ha recibido un volu. uinoso expediente que Ie 3i a enviado monseñor Antonio Cani, que es el prelado encargado de reunir datos referentes á la íb- at f iJ Pío IX. Monseñor Cani había presentado anteriormente al Papa, que es gran partidario de esa beatificación, una copia de dicho ex pediente, cuyos documentos están redactados en el estilo especial usado por la curia romana, ó sea en una forma algo rebuscada, muy distinta de los modelos, quizá inimitables, que nos han dejado el cardenal Sáldate, bajo el pontificado de Clemente V, y el cardenal Consalvi, bajo el de Pío VIL El trabajo de monseñor Cani trata primero del renombre de santidad del Pontífice de la Inmaculada y de la Infalibilidad, aduciendo infioidad de pruebas. Pío IX tiene mucnoá admiradores. No hay que olvidar que, entre los intransigentes en materia poática y religiosa, era ese Papa un ídolo que oponían á la escuela católico- progresista, capitaneada en Francia por monseñor Dupanioup, y en Alemania por Mr. Dodlinger. Estos ÚO veían quizá un santo en Pío IX; pero ios intransigentes de la Corle de Roma llevaban la voz cantante y predomino su criterio, que luego influyó en el de todo el mundo católico. Los monárquicos, los conservadores, los legitimistas y los carlistas, que combatieron más ó menos abiertamente á León XIII, proclamaron sin reservas la santidad de Pío IX como medio de combatir al Papa que tantos trastornos causó en el campo conservador y legiumista. Pío X parece que desea- seguir el camino trazado por Pío IX. Tocios los documentos presentados en apoyo de la santidad de éáte no serán aceptáaos sin reservas; pero eí papel de monseñor Cani se reduce á comunicarlos, y los jueces serán los qae más tarde harán una selección. Enumera luego Mons. Cani los milagros que se atribuyen á Pío- IX. De esto el periodista no puede decir nada, porque no pertenece ásu estera de acción. La Congregación decidirá. Al examinar la vida política de Pío IX, Mons. Caai ha tropezado con grandes escollos, especialmente cuando se ha ocupado del cardenal Antonelh, el secretario de Estado que tanta influencia tuvo en aquella épo Los hombres que vivieron entonces recuerdan hasta qué punto Antoaeili, su política y su persona eran intangibles, y á qué anatemas se exponía el católico que se hubiese atrevido á criticar los actos del Gobierno temporal. También recuerdan las concesiones, las apropiaciones indebidas y hasta los robos públicos de aquel Gobierno. La sangre de los descontentos fue vertida abundantemente, cayeron centenares de cabezas de patriotas en los cadalsos, los pontones y las cárceles se llenaron de gentes honradas, cuyo crimen era ojiar á Aatonelli, que favorecía el latrocinio en las ciudades del Lacio y de la Campama. Pío IX Papa apostólico, dejó siempre gran libertad á su secretario de Estado, quien, como Semíraniis en el poema del Dante: z btts fe ücito in sua legge. De manera que el cardenal Antonelli era un escollo para un trabajo referente á la beatificación de Pío IX. Monseñor Cani así lo ha comprendido, y para salvar la responsabilidad de aquel Papa se expresa dei siguiente modo: Pío IX no tenía una noción exacta de lo que era su tiempo, y en vez de prestar atención á las reclamaciones y á los justos deseos de los pueblos quiso limitar su acción á ser el inflexible defensor del Gobierno de derecho divino. Tomo por modeio al príncipe de Mettermch. debió ser responsable de los actos de sus agentes Monseñor Cani se ocupa luego de la po lítica exterior de Pío IX. Alude á los documentos diplomáticos referentes á las relaciones del Papa con Napoleón III, el Emperador de Austria y los Reyes de España. Resulta que Pío IX apoyó siempre á los legitimistas. Hizo una excepción en favor de Napoleón III, á quien regañaba, ó á quien escribía carcas paternales, segúo las circuns ta ocias El papel principal lo representa en el ex pediente de Mons. Cani la corte de Napoies, que fue sie- npre un apoyo del Papado de la religión católica y de la Iglesia. p i papei representado por Pío IX es muy k discutí JO; de manera qus la cuestión de su beatificación se plantea en un momento poco O jortudo No sé SÍ la Coagregación de los Ritos se dará cuenta de esa inoportunidad. Pío IX será siempre e! aran apóstol, el Pap- i sm mancha, el de la Infalibilidad; pero como soberano teinpoieií es responsable de muchos robos, de muchas iniquidades, de macha sangre vertida La historia hállase aún bajo la influencia de las p isioaes que se desencadenaron durante su pontificado; no puede sustraerse á ios juicios, á veces poco serenos, de los contemporáneos Por esojiay quien cree en el Vaticano que no es el momento presente el mas á propósito para suscitar la cuestión de la beatificación. Pío IX no es en Italia ni- simpático ni popular porque sus agentes cometieron toda clase de iniquidades. En el extranjero, donde quizá no se den cuenta de lo que hizo en Ro. na el carde. ial Aníonelli recuerdan la política de éste, y esa recuerdo tampoco es grato Por eso se piensa aquí que la Congregación de los Ritos debiera mandar á los archivos los documentos referentes á la beatificación, aunque sólo sea para evitar que se despierten pasiones mal extinguidas. Pero Pío X es ferviente partidario de esa beatificación... Pío X es un apóstol, como lo era Pío IX Desea que se reconozca que el pontífice que dio á la Iglesia el dogma; de la Inmaculada tiene el derecho de estar en los Cielos. ¡Que su piedad sea tan ilustrada coffii inspirada! FRJNCO FRANCHI. LOS SUCESOS r i c e el Diario de Barcelona: Entre los asilos y conventos destruídos por las turbas en la semana de triste recordación figuran los siguientes, que prestaban grandes servicios á la clase obrera y á los pobres en general: Convento de MM. Escolapias de la calle de Donjuán Peguera. -Recibían enseñanza absolutamente gratuita 150 niñas, todas las cuales pertenecían á familias obreras Centro Católico de la Sagrada Familia (barriada de Pekín) -La Junta de damas catequistas y otras personas católicas sostenían escuelas de ambos sexos, en las que recibían educación é instrucción más de un centenar de niños. Patronato Oorero de San Pedro Claver. -Había escuelas diurnas y nocturnas, con mas de 500 alumnos, caja de ahorros, coo- perativa de consumos y recreo dominical. Patronato del Pueblo Nuevo. -Escuelas nocturnas, biblioteca pública, de la Sociedad Económica de Amigos del País, beneficencia domiciliaria, recreo dominical. H bia escuelas para los alumnos hijos de) os socios y también para los que no lo eran, Centro Católico de Sf 1 jvad Perfectamente; pero no hay que olvidar que Pío IX era un soberano absolufo, eme lílfffinmrin UIIUMÜIIÍH ni 1 nimBinrnan 1