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A B C MARTES 24 DE AGOSTO DE 1909. EDICIÓN Í. PAG. 7. pre índ pencbeates del Sultán; y nosotros, por puritanismo diplomático ó legendario quijotismo, hemos acudido siempre tambiéu al Sultán, autoridad nominal, para pedirle satisfacción de ultrajes que no le atañen ni le im i prta y que, aun cuando le preocuparan, es impotente para reprimir. En vez de compenetrarnos con la vida y costumbres rifefias, algunas veces hasta en los. Tratados hemos herido sus sentimientos más profundos, que son los religiosos, como lo atestigua una de las cláusulas del Tratado de 1863, referente á la mezquita del campo de Mciilla. Habrá que ir creando un partido español entre las cabilas rifeñas, dispuestas a todo sacrificio por nosotros, corno nosotros por ellas. Procurar ir engrosando el nú. nero de adeptos á nuestra causa; emreuiezckr sus barrios á nuestras propieda les; construir mezquitas y hospitales, y substituir, sin animo de conquista mattnal, la autoridad y prestigio español á la desconocida autoridad del Sultán, en toda la faja costeta, deide Movilidad. -Es esta condición esencialísi ma en la artillería de campaña, toda vez que no sólo debe ser susceptible de transportarse, sino especialtnejte apta para la rápida maniobra ó conducción en variados terrenos. No hace falta rozamiento alguno para comprender que esta condición, la bakia de Beazu á Cabo de Agua. que aparte de la estabilidad exige poco Pero no se ha ae oividar que las zonas peso del carruaje, es opuesta á todas las anespañolas de las plazas africanas son insuteriores ejue suponen órganos, elementos ó ficientes. y nuestros límites se han de ir enresistencias que aumentan la pesadez del sanchando por negociaciones con el Sultán, material. Esto justifica el concienzudo espor compras de terrenos y la aquiescencia tudio hecho para dar á cada una de las prode los misinob moros fronterizos que aili piedades exigidas su importancia relativa. habrán de quedar, con sus costumbres, sus Claro es que el punto de partida para la depropiedades, su religión, tradiciones respeterminación del límite de peso del carruaje table y mayor bienestar. Nuestras placas es, en primer término, el mayor nú ñero de fronterizas deben ser en el porvenir los puncaballos de su tiro, teniendo en cuenta su tos de apoyo y refugio de las cabilas rnaflexibilidad y lo que dismiuuye el rendi rroquíes en la fjja costera co itra las depremiento del esfuerzo al aumentar caballos al daciones de las interiores, más indómitas tiro. Deducido de este estudio ique una piepor su misma situación. za no debe ser arrastrada por más de seis Si este desiderátum no se logra, culpa caballos, vino como natural consecuencia, Será de nuestra inhábil política y escasa firdado el peso máximo que un caballo puede meza de voluutad. arrastrar desahogadamente, que el peso del Estas cabilas que rodean á Melilla tienen carruaje- pieza no debe pasar de 1.800 kilolili contingente de fuerzas mas poderoso del gramos. que pudiera oponernos el propio Sultán. Traduciéndose el aumento dé movilidad Recuérdense los sucesos pasados de ilelien disminución de las otras condiciones! lla. En un solo día, entre e 29 y el 30, se explicadas, no ha querido bajarse de ese líconcentraron en los alrededores de la plaza mite juiciosamente deducido, y así el caunos 30.000 rífenos armad- os. rruaje pieza y el carruaje carro Schneider- He aquí la distribución de fuerzas de las Canet pesan, cargados, 1.727 y 1.70 c kilo cabilas más inmediatas á Mehlla, por pertegramos, respectivamente. necer todas a la provincia de Guelaya: Si sólo se mirase la movilidad, veríase Provincia de Guelaya ó A kalaya ó bajaque habíamos perdido en relación á la de lato de Melilla, que í e cxtienae aesde el río los cañones de ocho centímetros de acero Quert basta los uimtes de la laguna de modelo 1878, bronce modelo 18 S 3 y SotoPuerto Nuevo. Tiene una extensión apromayor modelo 188 cuyos carruajes piezas ximada de 55 a kilómetros cuadrados, con podríamos denominar represalia atenuada y pesaban aproximada y respectivamente unos 60 á 70.0 J 0 habitantes, divididos en transitoria, no pasando nunca los límites de 1.400, 1.500 y 1.60 c kiiogratnos; pero téngalas cabilas siguientes, subdivididas en otras una saludable represión, y sm destruir más n s e en cuenta que, en cambio, hemos gana varias: así, la de llazuza, la más próxima á que aquello que fuese preciso para fa buen, a do incomparablemente en todos los demás Melilla, se compone de las de Frajana, Be- marcha de las operaciones militares, segu aspectos. ndad de las tropas y para privar al enemini- Msar, Nador, Barraka y VIsamer. Adaptación del material á toda clase de tego de recursos, que pudiera aprovechar si rrenos. -Bata, condición puede expresarse en La caíala de Mazuza: iumediata á Melilla por el Sur. Tiene 3 500 hombres armados; emplease la resisteuaia armada ó la agre- las siguientes palabras: Las baterías Scñnei la í Bcni- Sidel, 4 600; la de Beni- Buifuror sión. ¡der- Canet no son esclavas del terreno. Es, pues, conveniente señalar cumplidaó jju- Ifror. 4.000; ia de Bem- Bullefar ó BuMás que conveniente es indispensable Gafar, 1.700, y la de BenirSicar, en la pe- mente en este verdadero enlace del castigo esta condición en la artillería de campaña nínsula de Tres Forcas, inmediata á Melilla y la atracción un nuevo rumbo que rompa moderna; su acción ofensiva, que tendrá con la rutina, sin que perdure el error y pro- que ejercer en variadísimas circunstancias, por el Norte, 3.000. Suman en toial un conjunto de 16.800 siguiendo un plan fijo quesea consecuencia exige que se amolde á todas ellas, y seguramente que perdería su creciente aprecio hombres, que combatirían en su propio te- de pensamiento anticipado. No es dudoso pensar en este asunto de si paira la ejecución del fuego necesitase rritorio, y pueden en el día congregarse y dispersarse para volver á dormir en sus ca- tanto interés político militar que el halago asentamientos especiales. sas. Bl macizo montañoso y verdadero ba- no debe preceder nunca á las manifestaciones Su seguridad contra la artillería contraria luarte de aquellos territorios es el Gurugú, de ia fuerza y á los alardes del poder ofen- exige también que las posiciones sean abque domina por completo la Mar Chica y sivo de nuestras tropas, evitando así el des- solutamente desenfiladas de las vistas, y crédito de una propaganda útil y beneficio- como la consiguiente forma del terreno ha para el que destaca como centinela avanza do ua promontorio en espolón, llamado el sa para la influencia, el prestigio y los inte- de crearle grandes dificultades para lapuatería de las piezas, es preciso que el mateAtaiayón. No se puede ejercer ningún do- reses nacionales. rial se encuentre en condiciones de vencerLos marroquíes, en general, y rnuy partiminio en la Mar Chica sin ser dueños del cularmente los cabileños vecinos á Ceuta y las, pues si, no siendo así, se viera en la n Gurugú y del Atalayen. La Mar Chica es inhospitalaria y malsa- Melilla, sólo conocen ei proceder de un equi- eesidad de tirar al descubierto, pronto la arna. El paludismo hace en ella estragos, so- vocado y funesto sistema, que se ha deno- tillería contraria daría cuenta de ella. Cuantos hayan leído el proceso de la bre todo en la costa baja y en la lengua de minado política de atracción inspirado en campaña ruso- iaponesa habrán visto la evotiena inmediata al mar, conocida con el la benignidad, las contemplaciones exage nombre de la Restinga, ocupada ahora por radas y las transigencias incomprensibles lución que la artillería rusa sufrió en la nosotios. Ea la misma mehalla imperial y hacia todos sus actos, que no han sido, en elección de posiciones, duramente aleccionada por la experiencia. La poca exactitud en las tropas del Rogbi hicieran estragos muchas ocasiones, los mas á propósito para tan moderada é inexperta conducta por par- de los procedimientos de puntería indirecta las calentaras. to bárbaro y destructor, de repentina irrupción, que tiene por objeto sorprender áías tribus para matar a los hombres y apoderarse de las mujeres, niños y ganados. Defi mción lacónica, que aun tal vez no describa con exactitud las escenas de horror presen ciadas en este país, ó por lo menos los efectos de tales actos. El 1844, el general Bugeaud dirigió uua alocución á las cabilas, que, entre otras amenazas y advertencias para los que no se so metiesen, decia: Entraré en vuestras montañas, quemaré vuestros pueblos y vuestras mieses, cortaré vuestros arboles ftutales... Después de practicar esto, COJIO allí se verificó repetidas veces, no es dudoso el suponer que se siembran semillas de odio profundo, al que así se imponga, y más tar de brotan venganzas, rencores y eterua guerra, surgiendo el menor incidente y con el mas insignificante pretexto; es decir, la lucha crón ca que constituye un temible procedimiento, una situación especial de temor constante, en donde se agotan hombres, elementos, millones y paciencia, para no dominar nunca y para no cosechar jamás afectos, respeto y estable pacificación, firmísimos cimientos del éxito militar y po iítico en estas atrasadas é incultas regiones. Creemos pues, que tales medios no constituyen una práctica conveniente y de resultados palpables, sino una verdadera rutina que se ha ido adaptando á todas las circunstancias, momentos y épocas, inspirada por un error sobre el carácter de ¡os marroquíes, y puesta en ejecución las más veces tuera de tiempo y de razón; medida abusiva nial interpretada por. tnuchos de ios encargados de llevarla á cabo, y, por consiguiente, de efectos contraproducentes para los perseguidos, de pronta y verdadera sumisión, dominio y tranquilidad. Y no es que desechemos el castigo á tiempo y oportuno; 10 consideramos indispensable en vista de la condición y manera de ser de estas degeneradas razas mogrebinas. Pero ese castigo, efectuado en casos muy especiales, con gran justicia, de distinto modo y convertido más bien en lo que LA RAZZIA EN EL R 1 F Qué e 3 lay razzia? Ya lo expusimos en otro lugar lo repetimos. Es un procedimien- te de España, lo que ha dado lugar á les desengaños y á los fracasos. Actualmente se rectifican tales procedí mientos, desechando los idealismos, las uto pías y las teorías, y parece se ha entrado sin vacilaciones por ei camino único en es tos casos y cen estas razas: el de la política de acción; apoyando con la fuerza todos los aspectos de un desenvolvimiento y de una efectiva expansión, que urgía emprender, por los confines de nuestras plazas fronterizas. LOS CAÑONES SCHMSIDER- CANET