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A B C. MARTES 14 DE AGOSTO BE 1909. EDICIÓN 1. PAQ. 6. i- áioflores de la señorial mansión, mostrándonos los departamentos en los cuales se adivinaba misteriosas árabes lucubraciones de un árabe sm ge nens, que- decían al pie de la letra: Ideal Roorn otra eraifWLSala de las Pipas otra, Salón de OdaliscaSíTStKL inscripción decía: Pabellón de Fiestas. Y así sucesivamente, el alcázar famoso pre sentaba en sus detalles una nota decisiva, consoladora, hermosa, la del buen humor de nuestro Ejercito, que, frente al peligro, no se amilana ni se deja sugestionar. Siempre animosos, no dejan los oficiales de mostrarse atentos y celosos en el serví cío, cuidadosos con sus soldados y dignos en todas ocasiones de su misión. f e Ibáñez Pecmo He presenciado el acto hermoso de distribuir a los heridos en los hospitales los dones llegados de España, El general Arizón va de cama en cama y pregunta: -Muchacho, ¿como va eso? -Bien, mi general, muchas gracias. En seguida una breve explicación, y luego deja de cuco a veinte duros sobre la vnesita de noche, según Jos casos. De boca de los soldados hemos oído palabras c 3 vivo reconocimiento y encargos al general de transmitirlos á la marquesa de faquilache y a! marqués de Ainposta, pues los primeros repartos han sido de dinero enviado por la Junta de Damas de Madrid y la orden de San Juan de Jerusalén. Los cigarros ouiosy cajetillas de cigarrillos regalados a millares por la Compañía Arrendataria han sido ya enviados a los campamentos y á los hospitales, y las galerías de los inmensos aljibes construidos en el txglo XVI han sido convertidas en bodegas, donde se veo muchísimas barricas pintadas con los colores nacionales y con este letrero Al ejército de operaciones r e Ga cía Cadenas Ha ocurrido un hecho que deoe oti vu de lección en adelante para los que pecan de demasiado confiados. De ¡os amiguitos moros que formaban la Policía indígena, y que estaban en el fuerte de Camellos, que se encontraban bajo nuestro pabellón, se han pasado al enemigo 18, rngresaudo en la harca, sea por amor ó por idea al lucro ó por doblez de su carácter. Ya a nadie extrañará aquí que los retantes los sigan. LOS RENEGADOS DEL RJF i p l S i Rvi ¿Aibeniz, que conoce tan bien las ciarstiones del Rif, refiere cuno as noticias sobre los renegados. Jbn la provincia de Guelaya, en las cabiías fronterizas a Mehlla sobre todo, existen gran numero de renegados europeos Proceden éstos, en sú mayoría, de los desertores del batallón Disciplinario que guarnece á Mehlla. Hombies que estando sufriendo condena en nuestros presidios son llamados al servicio de las armas y llegan á Melilla á ingresar en filas. Si u condena es grande, si no les cabe esperanza de alcansar un indulto, ó si estando en el servicio tometen alguua falta que agrava su sstuafion, aprovechan cualquier incidencia para ¿raspasar nuestros limite é internarse en el Rif Al verificar la evasión no se van con las manos vacías, procuran siempre huir ílev anaose uno, dos y a veces tres fusiles tnausser y gran carga de municiones, por que no ignoran que las venderán, y a buen pi ecio, al primer nfeño jue encuentren, y ese dinero les servirá para 9 r 1 entar. su vida. Los que logran vender los fusiles siguen su -üia a donde embarcan como ma- rineros, y regresan pasado algún tiempo 3. España, ó se instalan en la posesión francesa, estableciendo algún pequeño comercio ó industria. Ivos que en vez de vender sus fusiles se quedan sm ellos, en virtud de la imposición forzosa de los cabileños, quedándose en el Rif, al servicio de cualquier moro neo, y si son listos haciendo valer sus conocimientos en artes y oficios, y sobre todo en Medicina, llegan a veces por estos medios á ser santones personales muy influyentes entre los rifónos. El Roghi en Zeluán tenía catorce españoles renegados. Cuando empezaron los trabajos de lab minas de la Compañía Española se me presentaron hasta siete fugados del Disciplinario, que yo al principio tomé por rífenos verdaderos. Dssde luego su vestido es idéntico al de ios cabileños; hablan el selha (dialecto nfeño) a la perfección, y todas sus costumbres de europeos desaparecieron, para adoptar sólo las morunas. Uno de aquellos españoles que se presentaron a pedirme trabajo era aragonés, jamas pude saber su verdadero nomore, aunque en mí cifraba el pobre todas sus espe ranzas para ser indultado. Entró en la mina en c üidad de herrero para arreglar piochas y palas. Era hombre habilísimo, ñel hasta la exageración, y a los españoles nos prestó excelentes servicios. Los rífenos le conocían por Hamín BelMonanied, y en Sidi Salem, donde habitaba, pueblecülo próximo al zoco, el Gemua de Nador, estaba considerado como santón por las habilidades que poseía. Cuando ingreso bajo mis órdenes, y yo le regalé algu nos instrumentos de cirugía menor, tales como tijeras, pinzas, sacapalas, lancetas y bisturí, y medicamentos como yodoformo, sublimado, quinina, ergotina y pomada Smenk, los cabileños de su pueblo le proclamaron morabo y fue encargado de cantar la oración y dirigir las preces No por eso dejo Hamín de prestar sus servicios en la mina, y la influencia que sobre los suyos tenia nos aprovechaba a todos, pues Hamín destruía con sus exhortaciones las que otros moiabus ambiciosos hacían eontra nosottos. Hoinm me aseguró que solo en la provmvincia de había mas de 150 españoleb transformados en rífenos. El moro respeta mucho al renegado, sobre todo cuando este, con su conducta U analta, les hace creer en una verdadera conversión. El renegado sufre la circuncisión, aprende la oración fundamental del rito maho 1 taño (i, a lia la Mohamed rasul- A 4 a. Dios ios, y Mahoma, su profeta) y catate ya moro. Hamín había llegado a casarse y tema dos pequeñas. Solo tenía una mujer, hija de un caiu principal, que este le regaló por haberle sacado Hamm en una ocasión una bala de un brazo. Hamm, el buen aragonés, quería de veras a su familia moruna, hasta el punto de que cuando yo le haolaba de indulto y volver a España, después de radiar su cara alegremente, decía contristado. -Si, pero, ¿y mi mujer? ¿y mis hijas? No era solo Hamm el renegado que a mi servicio tenía, ya dije antes que llegué á tener siete españoles y, joh, caso estupendo 1, un inglés easado con una alemana Este ingles, llamado Amar Ben- Mohaudis (mohandis quiere decir ingeniero, y sin duda porque Amar hizo alguna casa le dieron los rífenos tal nombre) h, abia recorrido casi toua Europa y America del Norte, donde se casó con una alemana Hablaba el francés, alemán y español, a mas de su lengua natal. Parece ser que cometió un crimen, que le obligo a buscar un sitio en la tierra, lejos de la mirada de la justicia. Amar era hombre taciturno; decíase contento entre el salvajismo de los rífenos, y el y su mujer me afirmaron categóricamente que por nada dejarían aquel país, y menos para volver al mundo civilizado. MAR CHICA Y SUS CONTORNOS r v e l importante libro de D. I, eÓH Martíü de Peinador sobre Marruecos entresacamos los siguientes datos, de gran interés para el lector en los momentos actuales Entre Mehlla y Punta Quiviana, a la vista de nuestra plaza, está ia extensa laguna ó albufera de Puerto Nuevo, o Mar Chica, ó Sebja de Bj. Erg Tiene acaso hasta veintidós kilómetros de largo y seis de ancho, ó trece y ocho kilómetros, según otros datos; siendo el borde Sudoeste algo arqueado cuya cuerda es el otro borde Noroeste, separado del mar por una faja estrecha ó istmo que sirve de camino entre Quebdana y Mehlla, aunque hay abierta uaa comunicación por un canal de 100 metros de ¡argo y 15 de ancho iil lago de Puerto Nuevo es bastante profundo, teniendo calados hasta de 12 á 20 metros entre Mazuza y Bem Nacer; y establecida la comuuicacioa constante por un canal mayor y bien dragaáo, podría convertirse en un puerto importante, esmo ya debió ser en las épocas cartaginesa y romana Desde el punto de vista militar, hay que reconocer que, una vez abierto dicho canal, aunque muy largo y costoso por lo tendido de la playa, podría ser Mar Chica, por sus calados, u n a regular base naval de ciuceros que operen entre el Estrecho, las costas argelinas y Bicerta el día que u n a nación interesada fortifique aquella costa. p n la parte Noroeste de la laguna m á s próxima á xMehlla, y formando entrante, hay el monte comeo llamado Atalayen, de cien metros de altura, unido por una lengua de tierra al Caramú ó Gurugú, que tisne 800 metros de altura y domina por coin pleto. la laguna. p o r nuestras posesiones de Melilia y Cha fariñas han de considerarse siempre como aguas jurisdiccionales las de toda aquella costa, hasta el cabo de Agua, y, por consiguiente, la laguna de Puerto Nuev ó Mar Chica esta dentro de nuestra esfera de influencia, y nadie puede intervenirni crear factorías en dicho puerto sm nuestra intervención directa. Es evidente que aventureros han tratado de apoderarse de la citada laguna para el establecimiento de factorías, escudándose con el pretendiente, el Roghi, y las revueltas de Marruecos, hasta obligar a España a gestionar é impedir la continuación de tal estado de cosas, incompatible con nuestra dignidad; porque aun materialmente miradas las cosas, nuestras aguas jurisdiccionales de Melilla llegan hasta ¡a Bocana, principio de la Mar Chica, cuyas aguas, si a alguna nación han de pertenecer que no sea Mairuecos, ha de ser a España, T esde el punto de vista histórico, el espa ñol Juan de Guznian, en iá. 79, abrió el pequeño puerto de Kasasa, en la laguna d e Bu Erg, y levanto un fuerte en el punto que después los rífenos construyeron la Alcazaba de Zeluan, de donde se deduce el derecho histórico español sobre esta albufera, completamente obligado de nuestra plaza marroquí. A consecuencia de las constantes revuel tas entre las cabilas rifeñas, los vencidos se refugian siempre en Meüila. E s p a ñ a les acoge y ampara con el mayor ínteres, como ha sucedido recientemente y sucede ahora en gran escala con motivo de la insurrección del Roghi; pero no hemos sabido sacar ventaja alguna d e nuestra generosidad y sacrificio. I as cabilas rifeñas han sK yseián siem- iil 1 imntnnnimiTU imniimini mmm 1