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A B C DOMINGO 12 DE AGOSTO DE 7 To 9. EDICIÓN 1. PAG. 6. rífianá de cartas al Rif y el anunciado viaje de eatisarios del Sultán á dicha comarca podrán míiuir, naturalmente, en el curso- íle- ios sucesos, en el sentido, siempre bascado por el Gobierno de S. M. de constituir en aquella parte del Imperio marroquí una autoridad á la cual pudiera reclamar el cumplimiento de las obligaciones contractuales, y en primer término el mantenimiento del orden y de la seguridad de los extranjeros. Pero como, de un lado, semejante obra no se alcanzará en un día, ni cabe considerar garantía suficiente el simple propósito del Maghzen de llevarla á cabo, y como, de otro, las agresiones de la harca á España no podrían en ningún caso quedar impunes, no se ha admitido ni por un solo instante la idea de que la acción del Gobierno de Su Majestad para aplicar á las cabilas el castigo, debido y evitar la repetición de los sucesos se al tere ahora por los referidos actos del Gabinete marroquí. Y hablando de la actitud del Sultán, dice también La Época, confirmando lo que decíamos nosotros ayer, que España no tiene, hoy por hoy, motivo alguno serio de queja, pues en las negociaciones pendientes sus representantes se han mostrado hasta ahora muy conciliadores, lamentando lo que ocurre en el Rif. El Sultán, por otra parte, ha dado tales pruebas de inteligencia y de arácter, que no cabe admitir la posibilidad de que incurra en el gravísimo error de romper los lazos que con nosotros le unen y proclamar la guerra santa. Eso podría ser peligrosísimo para los intereses del imperio, por razones que no son del caso, pero que á las personas versadas en estos asuntos no se les puede ocultar. Lógico es, y en ello no existe para nostros ino ávo de agravio, que trate de poner fin á la guerra en el Rif: primero, porque al hacerlo cumple los Tratados, y segundo, porque de ese modo afirma su soberanía en esa región, de hecho independiente. Pero adviértase que los comisionados que envía á gestionar cerca de los rífenos no sólo no han salido aún de Tánger, sino que han recibido órdenes de esperar allí nuevas instrucciones, y que aunque llegasen á ir al Rif, su presencia no podría detener la acción de nuestro Ejército. Esto lo hemos dicho muchas veces, y no nos cansaremos de repetirlo: España necesita castigar á los rif eños; tiene perfecto derecho á hacerlo, y lo hará, sin que nadie se lo estorbe; pero, además, necesita garantías serias y positivas de que no se repetirán las agresiones, y esas garantías, que hoy no puede darnos Muley Hafid, no obstante su buena voluntad, tenemos que procurárnoslas nosotros. Se avanzará, pues, cuando se deba avanzax, sin que todas las invenciones de los desocupados sirvan para otra cosa que para llenar espacio en las columnas de los periódicos. Han asistido el coronel y tres compañías. También esfuvo presente el duque de Zaragoza, que mostró deseos de costear todos los gastos del entierro. Agradeciéndolo mucho, el coronel, contestó que esos gastos los sufragaba el regimiento. sSobre la sepultura del soldado muerto, i; l coronel dijo, dirigiéndose á los soldados: ¿Juráis por Dios vengar la muerte de (ste compañero nuestro? ¡1,0 juramos! -contestaron enérgicamente los soldados. Le doy Tas gracias, y le invito á tomar café. Maimón acepta, á condición de que él pagará el gasto. El camarero nos sirve el brebaje. De la cartera saca una pequeña cajetilla de tabaco y me ofrece un cigarro. ¿Estará envenenado? -le pregunto. Maimón sonríe con cierta malicia, y exclama: -Todo eso de que moro envenenar tabaco es una mentiera. Moro no hacer paquetes. Moro comprarlos hechos. ¿Cómo querer tú que envenenar tabaco? Hablamos del Chaldy. Maimón arruga el entrecejo, y me dice al oído: -Chaldy estar granuja. Sólo querer dinero. Extiéndese en consideraciones atinadísimas sobre la pasada y presente conducta del jefe de la harca. A juicio de Maimón, trátase de un hombre egoísta, que sólo procura el bienestar propio y el de un pequeño grupo de amigos y familiares que le siguen á todas partes. La actitud de Chaldy no es sincera. Los proyectos de expansión de España en el Rif impórtanle poca cosa. Lo que pretende es que se le remunere con largueza su silencio y asentimiento. Niega Maimón que la harca se eleve á 16.000 hombres. Los que mantienen el movimiento revolucionario jamás excedieron de 6.000, la mayoría sin condiciones para oponerse á Jos planes de un ejército organizado. Laméntase de la falta de elementos en Melilla al ocurrir los sucesos del día 9. Si aquel día- -añade- -dispone el general Marina de 10.000 hombres, á estas horas estamos en Zeluán. Muéstrase optimista sobre la campaña que el ejército de operaciones ha de realizar en el vecino campo. -Aquí no hace falta más que cabeza- -exclama Maimón. Habiendo cabeza, como la hay, creo que de ustedes será la victoria. Rechaza por innecesarios los alardes de valor de que han dado muestras repetidas veces los jefes, oficiales y tropa que operan en Melilla. -Para pelear con moros- -agrega- -hay que estar pillo y nunca dar cara. Maimón tiene un plan de campaña que, de llevarse á la práctica, concedería el triunfo á las armas españolas. Así me lo aseguraba entre sorbo y sorbo de café. A sü juicio, una columna de ocho ó diez mil hombres debe avanzar por Frajana para impedir la entrada y salida de los cabileños de Benisiear. Simultáneamente, otra columna, tan nutrida y respetable como la primera, debe marchar hacia Nador, protegida por la artillería de nuestras posiciones avanzadas. La llegada de estas fuerzas á. los llanos de Nador será empresa sencilla, si los elementos acumulados en Melilla juegan con el acierto que Maimón espera del general en jefe. Entre tanto, la artillería de montaña, ocupando lugares estratégicos, debería cañonear los barrancos y colinas del Gurugú, obligando á los rezagados á evacuarlo. Maimón se entusiasma al confiarme sus planes guerreros. De ellos ha dado cuenta al general Marina, y espera que el general en jefe del ejército de operaciones no los olvidará sin estudiarlos dsj. enidamente. Son las dotee, y Maimón se dispone á marchar. Está afeado en el palacio del Gobierno para evacuar una misión importantísima qtie le han confiado. Antes de marcharse me dice: ACTO DE COMPAÑERISMO El regente del Defensor, Sr. Garrido, se ha personado esta mañana en el Hospital Militar á cumplir con un encargo de varios cajistas que trabajan en el diario madrileño A B C El encargo lo hace el cajista cordobés José Martínez, y consistió en entregarle 12 pesetas al herido procedente de Melilla Benito Pérez Lozano, cajista del mencionado periódico. Las 12 pesetas son, cinco, que le envía la mujer del herido, á la cual paga la Empresa de A B C el jornal que su marido disfrutaba, y las otras siete, recogidas entre sus compañeros de turno, que han demostrado con este rasgo sv nobleza y su compañerismo. i eemos en El De ensor dé Córdoba: EPISODIO INTERESANTE Reñere el cronista en Melilla de un diario de Málaga: Una nota triste hubo ayer. El sepelio del cadáver de un camillero del regimiento del Rey, á quien le alcanzó una bala rifeña cuando volvía á la plaza acompañando el convoy. Ha sido la primera víctima en el citado regimiento en lo que va de campaña. Me reservo su nombre porque no soy de los que dan malas noticias. sCon él resibe el regimiento del Rey, pues, su bautismo de sangre. El acto de dar cristiana sepultura al cadáver ha sido un acto muy solemne. f e El Popular, de Málaga: Desesperado penetro en la cervecería del Sr. Reina, donde tengo la fortuna de tropezar con Maimón Mohatar, un cabileño amigo de España, si sus palabras son tomadas por artículo de fe. Maimón es uno de los moros mas prudentes y sensatos que discurren por Melilla. Sus observaciones pesan algo en el ánimo del general Marina. No necesita de dádivas, porque es rico; en el barrio del Polígono es propietario de once fincas urbanas, que le producen excelente renta, y cuya administración corre á cargo de un vecino de esta plaza, que me abstengo de nombrar porque no viene á cuento. Fue uno de los más leales servidores del Roghi. t o s consejos de Maimón siempre fueron escuchados por el Pretendiente. Pertenece á una numerosa y caracterizada familia de la fracción de Mezquita. Poco antes de los sucesos del 9 de Julio se estableció en Melilla. Actualmente reside con su familia en el campamento de refugiados establecido en el fuerte de Camellos. Tiene dos hermanos que como él forman en las filas de la nueva sección de Policía indígena qne acaba de organizar el teniente Males. En los sucesos del citado día tomó parte á las inmediatas órdenes del general Marina. Con su caballo cubrió varias veces el cuerpo del bravo general. El fusil de Maimón nos libró de no pocos enemigos. Posteriormente hizo cuanto puede hacer un español: exponer su vida en beneficio de la patria. No en balde se le concedió hace cuatro años la ciudadanía española. Conoee á la perfección el campo vecino y el modo de guerrear de los rífenos. Por encargo de un enviado de la Prensa madrileña le ruego me venda un caballo cuyo precio oscile entre 50 ó 60 duros. Maimón exclama: -Yo no venderte á tí caballo. Cuando hacerte falta, puedes disponer del mío, HABLANDO CON MAJMON sin m i i n n n r a n í iritn: