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A B C SÁBADO DE AGOSTO DE 1909. EDICIÓN i. PAG, j 1 Si fasamferes y los niños toman parte prisionero! mandar que los maten, cortarSfen la refriega, se les puede combatir igual- les la cajbeza, convertirlos en esclavos, limente, y se les puede matar, en tanto hagan bertarlos mediante un rescate ó concederles frente; pero no se les puede matar cuando el perdón. hayan vuelto la espalda para huir. Al jefe le está permitido, cuando sitia una Si ea el transcurso de un combate el ene- plaza enemiga, utilizar contra ella las catamigo coloca deíante las mujeres y los niños pultas y balistas, arrasar las viviendas del J ara cubrirse con ellos, se debe evitar el dar enemigo, realizar COÍ retías por su territorio muerte á las mujeres y á los niños al matar é incendiario: Si halla ventaja en cortar sus datileros ú á los enemigos. Pero si, no se puede llegar á dar muerte al enemigo sino matando á las otros árboles para debilitar la resistencia jeujeresy á los niños, estará permitido ha- del contrario, hasta el punto de asegurar la victoria por las armas ó de obligarle á capicerlo asi. Las obligaciones de los combatientes son. tular, puede hacerlo. Si no encuentra ea ello ventaja, debe abseuatro. La de sostenerse contra el enemigo y no tenerse de hacerlo. Puede también destruir ó cortar los conemprender la huida delante de las fuerzas áos veces superiores ó de menor superiori- ductos que abastezcan de agua al enemigo, dad. En los primeros tiempos del Islam, el aunque se encuentre entre las mujeres y los Señor impuso a todo creyente la obligación niños, porque éste es uno de ¡os medios más áe sostener la lucha contra tres infieles. útiles para debilitarlo y asegurar una victoMás tarde, el Dios poderoso y magnifico ria por las armrts ó una capitulación. aligeró el deber, entendiendo que el númeCuando un enemigo impulsado por la sed ro de sus fuerzas y sus fieles había dismi- pida agua, el jefe puede dársela ú ordenar nuido, y sólo obliga al creyente á ostener que se le niegue é impedir que se le dé, y la lucha contra dos hombres. está en su facultad dejarle ir ú ordenar maSus palabras eran estas: Dios ha hecho tarle. Délos enemigos nuestros se debe hacer Wenor nuestro deber sabiendo que se encuentran entre vosotios hombres débiles. Si desaparecer los cadáveres, sin que sea preCien de los vuestros se defienden, vencerán ciso sepultarlos. No e- tá, sin embargo, perá doscientos; si rail, á dos mil, con el poder mitido quemar, ni vivos ni muertos, á los de Dios. Y Dios está coa los que luchan. enemigos. Está prohibido á todo mahometano huir En cuanto á los creyeetes que perecen en ante fuerza dos veces superiores á la suya, el combate, son. conducidos a (a tumba coa á no ser en nao de estos casos: cuando huya los trajes que llevab u al ser muerto. ente con el propósito de volver al combate, como rrándules con esas vestiduras, sin lavarles cuando lo hace por su reposo ó por su astu- ni orar sobre sus cuerpos. cia, ó cuando huye para unirse á otro núEl Pcoreca dijo: Enterradles sin tocar sus mero de combatientes. heridas. Porque el día del juicio último reTal es el deber gue imponen las palabras sucitaran; de las venas de su cuello correrá la sangre, y ei color será el de sangre; pero del Señor. Y aquel que en ese día vuelva la espalda tu oior el del almizcle al enemigo para otra co- a que para volver Terminada u 1 a ca npaña, no corresponde al combate o unirse á un cuerpo ie gaerre- al jefe organizar la segunda, hayáis ó no ros, aquel volverá coa la cólera de Dios. procurado botín la primera. Pero ei jefe Es indiferente que el núcleo al cual haya está obligado a combatir cuantas veces puede unirse esté próximo ó lejano al lugar del da, dando ei reposo necesario á las tropas, y de tal modo que ningún año transcurra combate. El segundo deber es tener como finalidad sin aruerra santa. en la lucha el triatifo de la religión y el aniquilamiento de los demás, De este njoao las recompensas del Señor a CAÑONES serán para el que combata y le ayude en la batalla. SCHNE 1 DER- CANET Pero no puede tener como finalidad de Jelocidadde tiro. -Las baterías de carupalucha el botín, porque si así fuera será un buscador d ganancias y no tendrá la con- na poaran tener cometidos distintos, dición de un combalieute de la guerra santa. pero el fin esencial en todas eilas será el Los guerreros están en el deber de profe- propósito de destruir, douinar ó paralisar obediencia al que los manda dejándole zar la acción contraria, para, una vez consela exclusiva dirección de las operaciones y guido, mautener esta superioridad con insometiéndose á lo que decida y proponga; tervención adecuada del fuego sobre el de taL modo, que ninguna disparidad de blanco ó la zona objetiva. La acción primera exige una intervencnterio produzca e ¡desacuerdo v rompa la ción rápida que obliga á exigir al material unión délos guerreros. Otro de los deberes es el de ejecutar di- su maxuno rendimiento en rapidez de fueligentemente lo que ordene el jefe y no ha- go, y justif ca qae en los modernos caño íes hrfya tratado de lograrse. En el cañón cer en modo alguno lo que proniba. Si faltan á cualquiera de estas obligacio- Sohueider- üanet esta rapidez puede aicannes, e ¡jefe tiene derecho á castigar su des- zar hasta ¡o disparos por m. nuto, ó sea en obediencia sin dureza y teniendo en cuen- este mismo tiempo I2 J por Datena, respetata las circunstancias en que fue cometida la ble velocidad que se consigue mediante las disposiciones siguientes: falta. 1. a Empleo de un cartucho metálico comEl jefe debe además perseverar en el combate hasta tanto que resista el enemigo, pleto, que reú ie todos ios elementos de la aunque la resistencia se prolongara, pero carga en uno soio. 2 a Tener la pieza el sistema de cierre á deforma de no volyer jamas la espalda en un tiempo, que nace instantánea la acción de tanto tenga fuerzas para ello. Esta persistencia eu la lucha puede sólo abrir y ceirar. 3. a Ser la pieza de retroceso sobre el mou cesar per estas causas: primera, que el enemigo se convierta a la religión del Islam; la taje, pues peiuianecieuJo éste fijo á partir segunda, que Dios coaceda la victoria a los del segundo ó tercer disparo, ó sea antes de ereyentes, aunque los enemigos persistan en deber emplear el fuego rápido, no tienen necesidad los sirvientes de separarse dessns creencias. Entonces sus mujeres y sus hijos quedan pués de la carga para aejar paso al m mtaje, reducidos á ¡a esclavitud y sus bieues son y permanecen constantemente no sólo en el botín del vencedor, y los hombres que no posición de carga, sino dos de e ¡03 hasta sentados en süíiues a propósito que la cupuedan prisioneros reciben la muerte. I jefe tiene derecho á proceder coutra los reña tiene. 4 Empleo de graduador automático para las espoletas, aparato que una Vez preparada para que la granada de metralla explosione al fin de cierto tiempo, permite graduar rápidamente las espoletas de las granadas que se nan de disparar 5. a Fijeza de puntería, en virtud de la cual, no teniendo apenan que rectificarla de disparo á disparo, hace que la pieza esté instantá ieatneflte dispuesta á hacer fue ¿o; esta fijeza de puntería se con- vigu ¿mediante el freno hidráulico y recuperador hidroneumático que fijan el caríón á su montaje, y las cuales, destinadas, respectivamente, á absorber la energía de retroceso y á volver la pieza á su posición de fuego, funcionan con tal dulzura, que en ocasiones una moneda colocada en la parte superior de la llanta de una rueda no se cae por efecto del disparo. 6. a Tener los ele n ntos de puntería llamados de hnea de mira independ en e. Esta importantísima disp iáición, empleada por ve ¿primera en la artillería ira icesa, y cuya idea es debida, si no me equivoco, al general Deport, no es fácil por su carácter técnico darla á conocer en un escrito de la índole de éste; baste saber que, aparte de otras muy notab es ventajas, tiene la de hacer si nuiláneos dos operaciones de puntería que en otras piezas son sucesivas y ia de i ue apunta la la pieza para tir r a una cierta distancia no hace falta apuntar de nu ¿vo para tirar a otra diferente, propiedades arabas que influyen notaolemeute en la velocidad de fue o. Protección contra el fuego enemigo. -Cuando el cañón t cnnei. ter esta en batería tiene medio metro al contado izquierdo el retro tren de su carro, eu el que van las municione dicho retrotrén tiene el fondo y 1 a- tapa de dos hojas constituidas por una chapa de acero especial (juahdad artillería frafneesa) y la pieza está uotada de un mantelete ó escudo análogo que puede prolongarse hasta ei suelo, til carro se coloca rebatido, y al abrir las hojas de ia tapa se forma u. i escudo continuo, constituido por la tapa izquierda, fondo y tapa derecha del carro y por el mantelete de la pieza, detrás del cual están resguardados los seis sirvientes, en especial los tres del carro, que se hallan de rodillas sobre el terreno. La chapa que constituye la coraza no es atravesada á ninguna distancia por ios balines dei sürapnell ni por las balas de los fusiles hoy en servicio á más de 150. metros; sinemb irgo, cuando al m tüsser español se le dote con el nuevo cartucüo de bala eu punta y pó vora progresiva, actualmente en experiencias, dicho límite aumentará, según ya compraba personalníentc tirando con una ametralladora Hotchkiss y cartueh de dicha ciase sobre los escudos en cuestión, los cuaies, no obstante, no fueron atravesados a 4 JO metros. La utilidad de este sistema de protección fue primeramente apreciada en la guerra anglo- boer, eu la cual la artillería boer, constituida por cañones modernos, cuando se veía abrumada por las ráfagas de los surapueils ingleses, guarecía sus sirvientes detras de los escudos, interrumoiendo el fuesjo, el cual reanudaban tan prun o pasaDa el chubasco. MARIANO ROYO VSLLANOVA Capitán de Artillería. CARTA MTiRBSANTE D 5 TfíTUAN 1 o del Roghi. Querido director: Ahí van unas líneas para completar la íníonuaciou que envié el 01 ro día y para rectificar algunas inexictitudes qae he visto publicadas en los periódicos. Aute todo, sección de not cias. Ya el otro