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A P r. M 1 HRC 0 LES- 8 DE AGOSTO DE 1909. EDICIÓN 1 AG. He hacer, porque aquella noche nos marchábamos de Sevilla. Por el pronto, nos esperaban para almorzar en el Círculo de labradores. El Círculo de Labradores existía yá en mi tiempo, y tal vez por eso su colorido me parece más español; allí las madres que están criando llevan en brazos á sus hijos, y los mayorcitos están jugando como en su casa. A la mitad del almuerzo se acercó D. I uis Ibarra, y me dijo al oído: ¿Permite que pasen las Hermanitas de los Pobres? El me conoce lo bastante pata saber que no era necesario pedirme permiso; pero era una forma diplomática que quería decir: Eche mano al bolsillo Entraron con un plato vacío en la mano, volvieron á salir con el plato lleno. Ellas no hacen nunca más que pasar, no piden nada, pero siempre reciben. Por las mañanas atraviesan el mercado, llevando un borriquito con dos grandes alforjas vacías, y al volver al convento están repletas. ¡Yo me alegro tanto cuando veo á esos emisarios del cielo cruzar por mi camino! PAZ BE BORBON SECCIÓN LITERARIA EMPEESA PERIODÍSTICA PRENSA ESPAÑOLA ANÓNIMA Capital: TRES MILLONES de pesetas PROPIETARIA DE LOS PERIÓDICOS A BC, BLANCO Y NE RO, ACTUALIDADES, GEDEÓN, GENTEMENUDA, LOS TOROS, Y DE ECOS, EL TEATRO, LA MUJER Y LA CASA Y LA GACETA DEL CRIMEN. PRÓXIMOS Á PUBLICARSE. PEESIDBNTE DEI, CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN D. TORCUATO LUGA DE TENA DIRECTOR GERENTE D. JOSÉ DE ELOLA DOMICILIO SOCIAL SERRANO, 55, MADRID y su sonrisa se resolvió en un estallido de súbita risa y revelación elocuente de su carácter intrépido y galante. ¡Pues sí! Y tú, ahora, no debes sino descansar. Abandona esas tristezas. El médico, que ha de venir ahora, te convencerá. Oye, sí yo no hubiera visto veinte veces eso que tú llamas el último día de tu vida, esa tibia languidez que hoy te abate sin motivo, me atormentaría el espíritu; pero tu todo desfallecimiento es agonía, y la edad no es sino el anuncio de la muerte. Esposa adorada, mira mis ojos y observa en ellos la llama del amor que te profeso, y no te atormentes con infundados temores. Lo único que podrá algún día separarnos, pero no desunirnos, será la vejez; y entonces está alerta contra los ataques de que serás objeto; yo estaré entonces sordo, desdentado, catarroso, de aliento ingrato y algo inclinado al mal humor (el conde sonrió) Tú resplandecerás con el tesoro de más serenas gracias y con las ilusiones que ofrece á la belleza una fortuna que... Madame de Saffrenages, inclinándose, le interrumpió: -Abandona ese lenguaje, que me hace odiar la aproximación de una muerte en la cual me reservo el derecho de dar un ejeiuplo, digno á la vez de tu valor y de tus extremadas y persistentes bondades. -Acabas de hablar de f jrtuna, imprudente, tú que no posees naaa. A pesar de las advertencias de mi familia, la cual á mi muerte te despojaría, lo he previsto todo; si muero, he aquí una carta que te constituye heredero, un testamento que, por nuestro amor, he tenido la fuerza de escribir. Monsieur de Saffrenages, es u ¿efacto, tragó una pastilla que debió causarle en el estómago los estragos del plomo derretido, y sus manos temblorosas acariciaron la cabellera de su esposa. ¿Qué necesidad tengo yo de fortuna cuando tú vives? Hurluberluctte sí la espera. Ella le puso un dedo sobre los labios: -Pero, oficial mío, que sólo me trajiste tu uniforme, tu corazón, tu gloria y dos espuelas, di, ¿qué papel harás en el mundo después de mi muerte? En tanto que puedes tener este palacio, mi castillo de Saposobre, el Garona y sus dependencias y tres propie dades rurales, las de Chateaulin y la de N antes, que... I a rubia cabeza rodó sobre la almohada; monsieur de Saffrenages la recibió en sus manos. -No acepto nada; ni una palabra más. j Esas bon negociaciones indígenas. I a moribunda balbuceaba: ...que te darán cincuenta mil escudos de renta; cincuenta mil escudos, y además. Su mirada se posó en un cofre. ...mis perlas, mis diamantes y el solitario del príncipe de Conde- ¡Migajas! -Así puedes evitar el vilipendio d? la miseria. Monsieur de Saürenages. aturdido, la be ¿en 1 frente- -Allí- -decía ella; -allí... en ese cofre estí escrito todo. ¡Descansad, os 10 suplico! L tído de nv corazón, belleza inmortal, callaos! -Mi testamento. ¡Tus besos! -El testamento... el testamento- -exclamaba; -el testamento que te enriquece, allí está Se anuncia la visita aei meaico. Como ibf delante, monsieur de Saffrenages, muy páli do, paróse en la puerta y detuvo al médico- -No la asustéis. Obrad con presteza. En trad, vedla y volved. El médico se inclinó. (Se continuará. EL TESTAMENTO CUENTO, POR GEORGES D ESPARBES I rvespertaba la enferma. Un débil suspiro surgió á sus labios y se exhaló de ellos silencioso. Paseó por la pieza su mirada profunda, observando los objetos uno á uno, y se volvió de lado hacia alguien que sentado muy cerca meditaba. ¡Pobre amigo! Monsieur de Saffrettages levantó la cabeza. ¡Cómo! ¿estás despierta? -y la miró con súbita estrañeza. Madame de Saffrenages, á los treinta años, más bella que nunca, mecida indolentemente al vaivén de dos aventuras que se preparaban á abandonarla, una fortuna inmensa y un amor correspondido, agonizaba. Imperceptibles secretos de bocas invisibles le anunciaban la partida; ¿por qué la puerta que en el fondo de la pieza se cerró se abre sola y sin ruido? La muerte tiene sus presagios, y ella, supersticiosa, presenciaba los preparativos del misterio y lo interrogaba todo seductoramente, arrebujada en los finísimos encajes; los mil utensilios de ¡su vida, delicados, alegres; las telas, las joyas, los frágiles muebles, los amorcillos del tapiz, las desnudeces del plafond, los estuches esmaltados é incrustados, un pamvant; sobre todo, los espejos, tue vistos oblicuamente se llenaban de sombras; las porcelanas azuladas de Saxe, todo le anunciaba su próximo fin; todo, hasta los ojos del conde, donde se reflejaba su imagen, se moría insensiblemente. Esto termina, esposo mío, vas á perderme, yo parto. -No- -dijo terminantemente Mr. de Saffrenages; -tú no estás enferma, sino débil; no te expreses de ese modo, conserva tu ánimo y no pienses sino en cosas agradables; tu mal es apenas semejante á aquel efluvio de aire vivo que el año pasado té sorprendió en Copiégne, cérea de la Verbere, ¿te acuerdas, te acuerdas? ¡Soplaba un viento fuerte! Tú estabas hermoso- -dijo la condesa. -Tú, encantadora, tal como te veo hoy. Tosiste un poco en la tarde, así como deben toser los ángeles (acercándose) ¿y la partida aquella de caza... Monsieur de Luxemburg, cuyo fusil le había estallado en las manos, te ofreció ¡un faisán que Su Majestad acababa de cazar... ¡Qué bellos son... ellos volverán! -No lo espero. ¡Qué dices! Monsieur de Saffrenages trató de sonreír, n a r a manchas en géneros de paño r Tómese de: Esencia- de trementina, 26,4 partes; amoniaco, 19 partes; alcohol metílico, 25 partes; éter, 2,25 partes; étei acético, 2,25 partes; agua, cinco partes. Mézclese. I, as manchas frotadas con la mezcla indicada desaparecerán rápidamente, sil alterar el paño. UNA IDEA DIARIA CORRESPONDENCIA PARTICULAR hn esta sección se contestarán ¡as preguntas que nos bagan nuestros lectores. Para demostrar esta cualidad es necesario acompañar cada carta dei cupón que publicamos en la sección de anuncios. Xa Dirección se reserva el derecho de no contestas á determinadas consultas que exijan gran extensión en la respuesta ó que no sean pertinentes. sé; sólo decían tonterías. Í. Por carta. 4. a N se incomodará M. I. L. -No, amigo; no se había figurada nada, porque era improcedente por mil y m conceptos. Rechazaba el sistema, en el casa concreto, porque repugnaba á su modo de ser, pensar, sentir y proceder. Se trata d una dama anciana, muy anciana, y no esta, ban bien ciertas cosas. En los casos genera les no se aconsejaba modificación de sistema. Se decía que la victoria era debida á la nulidad del enemigo más que á la táctice del ataque. Y claro es que si los enemigos siguen tan nulos, el sistema continúa y con tinuará siempre de perlas; Me parece qut mi discreto comunicante no ha sabido digerir la anterior respuesta, y ¡eso que los cora primidos de Vichy son auxiliares digestivos! Rccareao. -Compre Petróleo Gal. Una andaluza que le va á regalar á Regaterín III un traje dé luces modernista. -No la Un pretendiente de las Pan... -1. a Sí. 2. a Nc alabo el parecer; pero si ello es así, sólo debe admitir á quien de veras la agrade, pues no sería feliza de otro modo Un maniquí. -i. No tengo noticias de semejante fabrica. 2. a Una cucharada grande por cada litro de agua; templada. Después. 3. a Pruebe con las fricciones i. a Con gasógeno. MARIACHO Tos- Ferina, Laotoferina Caldeiro. 5 pesetas. Q n t n h r i 11 o o 1 abanicos, ultimas creacáoOUIIIUI I l l d o nes. M. de Diego. Pta, Sol, IB. IMPRENTA PRENSA ESPAÑOLA SERRANO, 5 MADRID I IIMMMHll M