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DE tODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLB. TELÉGRAFO y TELÉFONO m ESPAÑA EN MARRUECOS DE TODO EL DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO if Y TELEFONO LA DE MBLILLA A NADOR fpl camino de Melilla á Nador es, según. datos recopilados por personas que conocen aquel terreno, en el que se eneuenIran las famosas tuinas de Beni- Buifrur. X En el ínoate Uicssán, distante de Melilla liaos 28 kilómetros, e tán enclavados los criaderos de mineral de la Compañía Española de Minas, en plena cabiia de Beni- Buiirur. El Uicssáa pertenece á la cordillera Pequeño Atlas, siendo una estribación de Ista, como el Gurugú. Son cinco colinas íaae alcanzan uaa altura de 850 metros sobre el nivel del mar, es decir, la misma que el Guragú. V Desde la cumbre del üicssán dominase (inmensa extensión de terreno: al Sur, toda llanura de las cabilas de Beni- Sidel y Beni- Buyahi, hasta las estribaciones del Mediano Atlas, en las que se enclava la dudad de Tazza; al Este, la llanura de Mazuza, hasta loa montes de Quebdana; la planicie de Zeluán y los montes de Yula y el Gemis; al Oeste, las vertientes orientales jjftel Gurugú, los poblados de Berugal, Faiquelán, Atlatea, Tiata y Tabidor, y al Nor- ¡te, siguiendo el cauce del río Uicssán, los poblados de Sidi- Pusbad, el monte Axara, ¡leí zoco de Sidi- Gaiat, Auuian, Segangan, Barraca, Nador, el Atalayón y Mar Chica. t Es, pues, el Uicssán más importante por 5 U situación que el Gurugú, y desde él do ¡mínanse extensiones inmensas de terreno fen todas direcciones. -I Partamos ahora para la descripción del terreno que atraviesa el camino de Melilla ál Uicssán, ea el collado dei Atalayón, hoy ocupado por nuestras tropas, que se encuenjtrau á nueve kilómetros y medio de Melilla, y es el último contrafuerte del Gurugú, y en él se encuentra la caseta número 3 del ferrocarril. i SI camino (ao olvidemos que siempre se Sliabla de camino de herradura ó la explanación de las dos vías férreas) desciende en Suave pendiente y siempre orillando la Mar Chica, hasta el arroyo Tarka, arroyo etermameate seco, desde donde vuelve á subir tas de pasar ana ensenada pedregosa kafiada por las aguas de la Mar Chica, y en flonde existe tma casa moruna rodeada de Chumberas, hasta el cohado de Nador, en tendiente rápida á causa de uti último esásolón qa el Gurugú aiauda hasta el mar. S En lo alto del coUado de Nador existe la Casilla mira. 4 (si no la han destruido los tnoros) unos metros mas allá, un café moruno y una casa de tapias altas. t Desde este punto (trece kilómetros y meSio de Meiiliá) el Ccimiao e aparta de Mar Chica y va hc cia el Sur, descendiendo rápidamente. Ya ea el llano, encuéntrase á los 15 kilómetros del punto de partida el poblado de Nador, por ol centro del cual, y en, ire espesas chumberas, atraviesa el camino. Naüor es uno de los poolados más importantes de la región; sus casas, diseminadas en la falda deí monte Nador, están regularmente construida y aiguaas de ellas, blanqueadas. Tiene varios pozos de agua potable y existen depósitos de granos. Asimismo, entre las casas se eleva una blanca mezquita, que se llama Yamaá El- Baida, muy visitada por los moros. A la salida del poblado el camino orilla un cementerio moruno, que se reconoce por las piedras planas clavadas en punta y por un cuadro de 100 metros, que tiene todo el aspecto de un enorme mineral cuajado de agujas geométricas. A 200 metros de Nador está la estación (ó debe estar) que los españoles construyeron para su ferrocarril. Esta estación consta de dos pisos y tres cuerpos, que abarcan una extensión de 16 metros de largo, 7 de ancho y 10 de altura. Es de construcción sólida y tiene una azotea con balaustrada de fábrica aspillerada. ha. estación de Nador se encuentra en medio de una hermosa llanura, á 15 kilómetros de Melilla y dominando los poblados y huertas de Nador, Barraca y Sagangan. Entre la estación y la Mar Chica hay muchas huertas rodeadas de chumberas y con casas y un santuario llamado Sidi Ali El- Hamann. Pasada la estación, á un kilómetro de ella, se encuentra el arroyo de Nador, seco en verano; sigue la planicie extensa, extensísima, y á un kilómetro se encuentra un pozo de agua potable muy abundante. Esta planicie es de los puntos más hermosos del Rif, con su nivel constante y amplio y los matices verdes que la prestan las huertas de los poblados. A medio kilómetro del pozo y á 17 de Melilla se encuentra la caseta quinta, aun no acabada de construir cuando abandonaron los españoles sus trabajos. Cruza el camino otro arroyo, el de Barraca, también seco, y de nuevo pasa por un angosto túnel de chumberas, pertenecientes á las huertas de Barraca, huertas frondosas y muy ricas, en el centro de las cuales se encuentra el poblado de Barraca. En este puato (18 kilómetros de Melilla) termina la caoila de Mazuza y entramos en la de Beaisicar. S gue el llano; de vez en cuando, campos de cebdJa, arroyos de cauce pedregoso, con enormes cantos redondos negros, de hierro, procedentes del arrastre de los yacimientos de Bsm- Buifrur. A los dos kilómetros sin nada de particular que anotar, acaba el término de Bemsicar y empieza el de BeniBuifrur, acercándose á los montes. El Uicssán, con su mole inme- asa, cierra el horizonte visible. El camino bordea el rio Uicssán, as eacasísima agua, casi como un arroyo, y á los 21 kilómetros de Mehlla bordean el camino las huertas y poblado de tíagangan. Continúa el trayecto ya un poco más a cide atado hasta el kilómetro 2 j, donde da principio una rápida pendiente entre colinas altas á la derecha y barrancos profundos á la izquierda. Un kilómetro más allá se encuentra primero el cementerio de Adlate, y luego el poblado, colocado al pie del acautilado de Ad ¡aten. Desciende un poco el camino, cruza el arroyo de Sidi Busbad, de agua potable y en cantidad, traspasa el camino que va de Zeluán á Adlaten, y de nuevo empieza una LILLA pendiente rapidísima, hasta el punto que en la extensión de un kilómetro se eleva el camino cerca de 300 metros, siendo muy estrecho el sitio para sentar la planta, imposible para carros y cañones y amenazado siempre por la sima del lado izquierdo, en cuyo fondo hondísimo corre el arroyo de Sidi Busbad. El camino cruza un nuevo paso de chum beras tupidísimas pertenecientes á Sidi Busbad, orilla este pueblo, desciende rápido, cruza de nuevo el estrecho cauce del arroyo, y llegamos á la primera y menos elevada de las colinas que forman el monte Uicssán, en cuya cima se construyeron las dos casas de la Compañía Española de Minas del Rif, grandes, aspilleradas y con aljibes; casas que fueron destruidas en parte cuando el asalto de Octubre último, pero que, por lo sólido de su construcción, aun se deben encontrar en buen estado. Desde este punto, unas colinas se enlazan con otras, y ya no existe poblado alsruno de importancíji! LA SUMISIÓN DE LAS TRIBUS jp 1 teniente coronel de Caballería D. José Alvarez Cabrera, hermano del heroico jefe muerto el día 23 de Julio eu el sangriento combate de Mehlla, uno de los militares que conocen mejor los problemas de la guerra marroquí, acaba de publicar en Tánger, Marruecos, un resumen que contiene observaciones de la experiencia respecto á las campañas militares ea Marruecos. De tan notable libro reproducimos los siguientes interesantes detalles: I as operaciones emprendidas actualmente en las inmediaciones de Melilla, y que empiezan al terminar nosotros estos modestos apuntes, podrán sufrir paralización por más ó menos tiempo por parte del enemigo si éste continúa siendo severamente escarmentado, produciéndose cortos períodos de paz por medio de las sumisiones que seráu en la mayoría de los casos ficticias y accidentales si no se hace un hábil y constante llamamiento al interés y á las conveniencias de aquellos indígenas. Pero, por otra parte, sea cual sea la conducta de aquellas tribus, España no puede ai debe suspender sus operaciones de oeupación y de dominio, ni aguardar para ello nuevas agresiones y actos de hostilidad. Parece lo prudente que se expugnen las posiciones que sean necesarias para el dominio absoluto de aquella abrupta región y ponerlas en comunicación por medie de columnas en constante movilidad preventiva. Después de esto, y ya colocadas aquellas tribus eu difícil situación para rebelarse, se pudiera tratar de dividirla con el empleo de una política de la guerra, inspirada en el temor impuesto por la fuerza de las armas, y el interés y el lucro en juego por medio de un acertado desarrollo de trabajos remunerados, del soborno sagazmente elegido, del perdón y la mdu Igencia, manejando estos con el título de Columnas de operaciones en