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A B C SÁBADO i4 DE AGOSTO DE 1909. EDICIÓN -PAG. 6. agresión de los Beni- Snassen al fortín, por cierto con algunas víctimas, salieron aquellas dos columnas, operando combinadamente, y tras de alguna tenaz resistencia opuesta por aquellas cabilas al principio, vencida á fuerza del cañón y la metralla, fueron internándose progresivamente en la región, hasta someter, finalmente, á aquellas gentes y exigirles la entrega de las armas. Sin embargo, ¿cómo es que allí no acudieron otras tribus de las regiones vecinas, i t tb dl i y cómo se explica que no fueran atacados noche y día con esa tenacidad que los cabileños de Melilla ponea constantemente en atacarnos, exactamente igual á lo que ocurría al principio en los campos de Chauía, adonde fueron á combatir otras tribus de las más apartadas reglones? ¿Qué fuerza desconocida ó nueva llevaban los cañones á Beni- Snassen cuando tan pronto sujetó á Sus habitantes, consiguiendo imponerles la más humillante tributación de guerra? Señores, preciso es violentar un poco nuestros Sentimientos si queremos servir á la verdad. Los franceses tienen sembrado en esta tierra un valor cada día más acreditado y efectivo ante los espantados ojos de estos cabileños, que ven á Francia imponer 4 la tuerza el respeto debido á su nación. Ocurre el asesinato de Mauchamps; se exige al Sultán el castigo inmediato de los culpables; el Magzhen responde como siempre: rápidamente toma Francia á Uxda. Asesinaren Casablanca á italianos, franceses y españoles; ella sola se lanza á vindicar aquella ofensa, llevando á las gentes de Xania, con la lección merecida por sus crímenes, la idea de su potencia militar. TY Icen los ni oros confidentes qae les caí- mo en nuestra plaza, el cual tiene una interesante historia que me complazco en co- des que querían pedir la paz: han desistido de ello en vista de que algunos fa municar á los lectores, f Juan el luerto vino á Melilla hace ocho náticos tirotearon el convoy el día del acner años, cuando el hambre azotó con ruda mano do, excitados por el santón de Beni- Sidel. el campo fronterizo. En otra junta celebrada el domingo por. la tarde convinieron los rifeños en no ataMendigó pjr Us calles la mulana ó limoscar á la plaza por el lado derecho, sino por na, y una señara compasiva, la viuda de Castro, lo recogió en su casa, quedando el izquierdo, é impedir á todo trance que los desde este. día á su servicio. Más tarde tuvo cristianos lleguen á Nador y Zelnán. nuestro moro deseos de recibir las aguas del También en los campos enemigos han bautismo. JSl vicario, qae lo era entonces convenido cortar la cabeza, á los moros que D. Eduardo Mana Aib ndín, lo bautizó, pose han hecho amigos de España traicionan niéndole ei nombre de Juan. do á sus hermanos. En todas panes era socorrido con ropas y f jl an llegado seis religiosas del Buen Condinero, buscándole todos colocaciones que 1 sejo, quienes, en unión de las que hale daban pingües ganancias. No tardó el bía, contribuyen al cuidado de los enfermos. monto en cansarse de trabajar como lo haSe hacen grandes elogios de los servicios cía, y pasó á ocupar una plaza en el Hospi- que desde el 23 han prestado las religiosas tal Militar como enfermero indígena. indicadas. En este destino ha permanecido cuatro años el 7 zce ío, vistiendo unas veces de moro C e dice que si los moros son atacados por y otras á la europea, hasta que al sonar los Sidi Musa y el Zoco no tienen más reprimeros disparos, el día 9, abandonó el medio que retirarse hacia el Sidi Agaariach, hospital y se marchó al campo, uniéndose donde les esperará otra columna que les á la harca, para combatir contra los que por destrozará al intentar el paso. espacio de ocho años le dieron el pan. p l mercado del Hach. (domingo) que se Allí, en la harca, ha servido como curan celebra en Benisicar, á la vista de dero, merced a lo que aprendió durante el tiempo qus estuvo de enfermero en el hos- nuestra plaza, pero fuera del alcance de nuestros cañones, estuvo el pasado día muy pital. concurrido. La columna que salió ayer para proteger Desde la plaza víose algunos jinetes calos convoyes y los trabajos de fortificación lo apresó, conduciéndolo á presencia del te- racolear entre la apiñada muchedumbre, niente general Marina, que ordenó fuese haciendo fantasías, á las que tan dados son trasladado en caLdad de prisionero al fuerte los marroquíes. Los pregoneros volvieron á repetir la prode Camellos. hibición de entrar víveres á la plaza, ame ás allá del campamento de los lavade- nazando con grandes castigos á los que le Xus deáüicas- s un pequeño grupo de intenten, y de modo especial á los frajanas cabileños, cuyas intenciones no pueden ser afectos que permanecen en sus casas cercafuerza son poca cosa para impresionar la ni inas aviesas ni más conocidas. ñas al fuerte de Sidi- Aguariaeh. A ¡éstos se mentalidad de estas bárbaras cabilas? Se proponen, co- uo ae costumbre, hostili- les impidió adquirir huevos y gallinas. Los pueblos, á medida que descienden en zar el convoy. Algunos fanáticos rompieron los huevos la escala de la racionalidad, tienen también Entonces las baterías de Sidi- Musa y de que en cestas pequeñas llevaban tres momuy limitado el campo de la conciencia y rompen ei silencio quizá mejor deiinidos ciertos atributos de Admea- el- Hacümeaos que se cuenta que las zalbetes. envuelve, y en logran Por no perder la costumDre, agentes de la animalidad. que los osados marroquíes abandonen sus Chaldy continuaron su propaganda hostil Corre por el país rápidamente la noticia propósitos. á España, al objeto de quitar efecto á las del poder de Francia; coméntase por MaEl convoy avanza hasta la rruecos sus éxitos militares en Xania; quizá sin contrariedad importante. primera caseta, predicaciones sensatas de los jefes, que ha cían resaltar los perjuicios que les irroga por esta vez, asombrados los moros de una Alguiea se me acerca y me dice: la guerra. Uno muy conocido en Melilla fuerza que nunca pudieron sospechar, se- ¿No sabe usted 10 que han hecho algu- habló de lo conveniente que sería solicita! abstienen de acudir en auxilio de los famola paz. sos Beni- Snassen; finalmente, van consi- nos individuos de la Policía indígena? -Estoy en ayanas. Todos estuvieron de acuerdo en no hostiguiendo sobre el poder material de sus ar- -Pue- y cabcin de mas otro valor mas estimable, que trae con- manos- ea la masa. ser sorprendidos con las lizar á la plaza por el sector derecho, manifestando á los que deseen combatir vayan sigo el respeto y la superioridad. ¿Y qué es es. al sector izquierdo, al arroyo del Lobo, maComo no podemos terminar en este ar- -Frioiera. Que se proponían llevar á la driguera de los intransigentes. tículo la explicación ofrecida, escribiremos harca algunas uianicioaes, de las que aquéEl santón de la Puntilla se muestra concuantos sean necesarios para decir á todos lla anda bastante necesitada, y no escasa ciliador, y si sus palabras fuesen escuchala verdad. das, depondrían las armas los revoltosos. Entre tanto, nada de precipitaciones que cantidad de víveres. ¿Es cierto? Por el contrario, otro santón de Beni- Sidel obliguen á nuestros hermanos de Melilla á- -Como lo oye. Los traidores han sido decía: Las puertas del cielo están abiertas cumplir poco satisfactoriamente su misión, y, para terminar, ofrecemos un hecho recien- recluidos ea un calabozo, en donde aguar- para el que quiera morir luchando contra darán ei f alio del que ha empezado los raniís pero se hallan cerradas para te, que essde indiscutible veracidad. Resá instruirse. los que fueron hermanos nuestros y hoy nos pondemos con nuestra palabra. ¡Qaé ocasión más oportuna para hacer un traicionan, colocándose de parte de los crisEl autor de estas modestísimas impresioescarmiemo! tianos. nes, antes de terminar este articulo, salió á dar un paseo por los alrededores de la Mefuriosa es hasta el extremo la manera que dina, sacándoie de sus distracciones un los moros tienen para imitar las ameLAS CRUCd. S moro que, cuadrado marcialuieute y con ade- tralladoras, gloDos y telegrafía. mán rigurosamente militar, saludaba con un Ea ios pa aJos días, ai ir un convoy haLAUREADAS bon soio afectuoso, diciendo en árabe cia la segan a caseta, los moros, desde su quería ingresar en la Policía. Naturalmen- para eto, dijeroü a un comandante: Señor p l excelentísimo señor comandante en jefe te, aunque no sorprendido, porque como comandante, también moros tener ametra del Ejército de operaciones ha tenido esa observación puede cUar otras muchas, el lladora. Y con dos latas, pegándole con un á bien disponer lo siguiente: autor de este artículo pensó si en aquel acto palo, proa ician un ruido formidable. i. Para los efectos de esclarecer el de- habría intervenido directamente la ProviAl ver clavado ea los aires el globo di- recho que pudiera tener á la cruz de San dencia. TEBÍB EL- HAVARA. rían ellos: e tu es cosa fácil; y tal como lo Fernando el capitán de Infantería D. Cipria pensaron lo hicieron. no Nieto González y el capellán castrense Cosieron vernos sacos coubinados con un D. Jesús Moreno Alvaro, y á petición del cajón, íufiaron el g obo imitado, se metieron juez encargado de instruirlos expedientes DETALLES dos moros dentro... y dieron un soberbio de juicio contradictorio solicitados, se puY CURIOSIDADES batacazo. blican á continuación los siguientes anunRespecto á la telegrafía, los moros se han cios: e los corresponsales de los periódicos provisto de pedamos de espejos, y durante Don Antonio Rabadán, comandante del de Málaga en Melilla: el día los agiian, imitando de este modo Cuerpo de Estado Mayor del Ejercite, se Ayer el convoy que salió por la mañana halla instruyendo por disposición del señor trajo prisionero á Juan el Tuerto, conocidísi- nuestra telegrafía óptica. D II SlÜUIWili L t II mil i IIMMIMM IIIKminniiin lliailira