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A B C VIERNES i3 DE AGOSTO DE 1909. EDICIÓN PAG. MARTE acaba Seuno de de publicar la versión francesa de esos libros capitales, esencialísijnos, que abren un ancho horizonte á los conocimientos humanos y dejan una honda huella en el espíritu. El autor del libro es Percival- Lowell. El libro se titula Marte y PASATIEMPOS CLASIFICACIÓN Hablan dos sastres: -Yo no mando la cuenta á un parro quiano decente. -Ya; pero, ¿y si no le paga á usted? Si no me ha pagado en el término de tres meses, deduzco que no es un parroquiano decente, y entonces se la mando. L O C U C I Ó N POR NoVEJARQU 3 sulfato de hierro y la nuez de agallas; ana dase la mezcla y el aceite, y luego la mitad de vinagre y el ácido clorhídrico. Finalmente, agregúese alternativamente el ácido sulfúrico y el resto del vinagre, poco á poco y meneando siempre la mezcla. Es uno de los betunes más brillantes. SECCIÓN LITERARIA Percival Lowell es uno de los más insignes astrónomos del mundo. Tiene su observatorio en Flagstaff, en Arizona (Estados Unidos) Para realizar los largos estudios que lleva realizados; para hacer con toda perfección sus observacienes astronómicas, Lowell tuvo que instalarse en este país alto, árido, desierto, de Arizona. En las primeras páginas- -interesantísimas- -de su libro, Lowell cuenta cómo en los tiempos modernos, de pocos años á esta parte, los hombres, con sus industrias, han ido acabando con el cielo; es decir, han manchado con el humo de las fábricas y de las ciudades el cielo; han enturbiado el ambiente, le han hecho perder su diafanidad y transparencia hasta el punto de imposibilitar las observaciones astronómicas delicadas. En su observatorio dePlagstaff, solitario, perdido en la alta estepa, Lowell ha estudiado durante largos años, con un paciencia y un tesón admirables, el planeta Marte. Los primeros serios estudios sobre Marte se deben á Schiaparelli, en 1877. Por primera vez, el astrónomo italiano descubrió en Marte las líneaciones rígidas, simétricas, regulares, que más tarde habían de aparecer como canales. Lowell comenzó sus trabajos en 1894. Bn el libro del astrónomo norteamericano se puede comprobar en los mapas de Marte, desde los trazados en 1 S 40 por Beer hasta las recientísímas fotografías, cómo la topografía y la hidrografía del planeta han ido surgiendo poco á poco, destacándose, preeisándose. Hoy la ciencia astronómica nos da un resumen de todos los avances practicados. El libro de Percival Lowell no es otra cosa que este maravilloso, estupendo, resumen. Marte es un planeta idéntico ó casi idéntico á la Tierra. Tiene menos volumen que la Tierra. Se encuentra en una edad más avanzada que la Tierra. Estudiando á Marte se puede deducir exactamente la marcha que seguirá la Tierra. Marte ha ido del estado líquido y semilíquido á la desecación completa, absoluta. Lo que en los mapas de 1836 se daba como mares y lagos, no son otra cosa que oasis de verdura, manchas de vegetación. Al encontrarse los marcianos sin mares, se han visto obligados á aprovechar á toda costa, escrupulosamente, el agua de las lluvias. Lowell ha descubierto que el agua utilizada en Marte es la procedente de las nieves acumuladas en los polos. Cuando llega la primavera, las nieves se derriten y el agua se transmite á todo el planeta por medio de centenares de largos canales. En los mapas fotográficos aparece con una claridad admirable la extensa red de canales marcianos. Una observación pacientísima ha hecho ver que durante el invierno los canales desaparecen y que sólo se muestran otra vez en las fotografías en el verano, es decir, cuando poco á poco, á medida que el agua avanza, va creciendo en las riberas la vegetación y se van marcando distintamente las vías del riego. Las condiciones del planeta Marte, idénticas á las de la Tierra, hacen suponer que la vida se ha debido producir allí como aquí. Lo demuestra este sistema de canales, de que no podemos dudar. Demuestra también la existencia de habitantes el hecho de que para la repartición y avance del agua debe existir algún procedimiento ó arbitrio sin los cuales dicho avance sería imposible en todas las partes del planeta. Percival Lowell hace en su libro una con- sus canales; sus condiciones de habitabilidad. LA SOMBRA DEL PASADO POR LUCIEN VERNAT C n la tibia siesta de Abril, en que se des granaba en caricias la brisa y el sol en tintas rosadas sobre los botones desmaya dos, la señora Souriéres paseaba su ociosidad y su melancolía por el camino real. Sus cincuenta años, sus cabellos prema Don Quijote de la Mancha turamente enblanquecidos, sus rasgos tenuemente marchitos, la dispensaban de la presencia de una dama de compañía. Desde La Araucana hacía algún tiempo, por otra parte, había contr aídó la costumbre de vagar sola, sin haber tenido jamás ningún mal encuentro y si por casualidad un vagabundo le pedía TI una limosna, ella le daba su óbolo sin mostrar ningún temor. Ese día; Volviendo Sel yalle de los Mir los, alguien la détuvofEra üñ hombre ma duro, elegantemente vestido, cuya mano de re cha se apoyaba en una caña, la extremidad de la cual formaba una cruz engarzada en oro. Después de un pequeño instante de indecisión, se volvió hacia ella v le preguntó, descubriéndose: ¿Queréis tener la bondad, señora, de in La solución, manara. dicarme la morada del señor ingeniero Sou rieres? ¿Quién era ese extraño? ¿Qué quería con su marido... Un sentimiento de curiosidad, Solución á la metátesi aunado tal vez á esa fuerza ineluctable de (RES- PESO) intriga y de disimulo que. duerme en todo ESPESOR corazón femenino, la incitó á no quitar el velo inmediatamente á su identidad, v con la voz más natural, respondió: -Es necesario todavía seguir el camino sideración sociológica á propósito de la universalidad de los canales marcianos. La fal- por espado de doscientos metros. Luegc ta de agua en el planeta ha obligado á los percibiréis á vuestra izquierda una avenida marcianos á unirse, á formar una colectivi- para coches que sube directamente á st dad, á borrar toda diferencia de razas y de villa ¿Sabéis- -replicó el desconocido, ponién pueblos con objeto de aprovechar las aguas de los polos. I a red de canales es en Marte dose al paso de la señora Souriéres- -si está mundial. Sin una paz y un acuerdo univer- en este momento en su casa? -Así lo creo- -dijo ella con un tono que sales, no hubiera sido posible construirla ni podría funcionar. Ha sido preciso, por lo fingía hacer evasivo. ¡Ah! ¡Tanto mejor! tanto, que el planeta se seque para que los marcianos de todos los países y de todas las El alivio aparente que percibía bajo esta razas se unan en estrecho abrazo de concor- exclamación, y que reflejaba al fin la fisono dia mundial. mía del extranjero, picó más la curiosidad A través de los siglos y los siglos, la tie- de la señora Souriéres. Ella se atrevió hasrra se secará también como Marte. (Ya el ta preguntar: ¿Tenéis quizá una misión urgente que geólogo B. A. Martel señala este camino en su libro La evolución subterránea. Entonces, desempeñar cerca de él? -Muy urgente... Mi hermana 10 aama á cuando desaparezcan los mares, los ríos y los lagos; cuando todo el planeta sea un la cabecera de su cama. Y después de una corta incertiaumore: erial; cuando estemos apretados por la ne- -Sin duda, sabréis por los periódicos e) cesidad; cuando no tengamos más remedio que unirnos para hacer canales ó morir, en- suceso... que es único en I03 anales de la tonces se borrarán las barreras de naciones, ciencia... ¡Un sueño letárgico de treinta j de raza de creencias, y nos fundiremos en dos años! ¿La señorita Elena deRambure? -mur un estrecho y sincero (completamente sincero) abrazo. muró la señora Souriéres. -La misma. AZOR 1 N. -El señor Souriéres nabía de seguro estado en relaciones antiguamente... -Es decir, que estaba de novio con Elenaj en el momento en que el terrible mal la Detún inglés para el calzado. aterró. El golpe tuvo una repercusión vio Tómese de negro marfil 60 partes; me- lenta en su casa. Nosotros temimos tamlaza 50 partes; sulfato ferroso pulverizado, bién durante varios años que su razón se 12 partes; aceite, 25 partes; nuez de agallas ensombreciese definitivamente, porque el pulverizada, 15 partes; vinagre 80 partes; amor que había consagrado á mi hermaácido clorhídrico, 30 partes; ácido sulfúrico, na era de aquellos que son capaces de ab %o oartes. Mézclese el negro marfil con el sorber enteramente una existencia. Pensad SOH 3 H ss AC 1 ERTO UNA IDEA DIARIA