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A B C JUEVES 1 a P E AGOSTO DE 1909. EDICIÓN i. HAG, 17. DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EN ROMA F L ZAR EN ITALIA El Zar en I t a l i a Esta es una frase neclia, un modo de d, ecir inexactamente las cosas, pues el Zar verá al rey de Italia á bordo de un acorazado y del yate italiano Trinacria, y no pisará tierra italiana, sino el territorio simbólico representado por un bateo que ostenta la bandera italiana. Asi es como Nicolás II visita á los Soberanos amigos. En el mar, el Zar no está ex puesto á los atentados que le amenazan con tinuaruente. Goza de ese modo de una segundad relativa, pues es más fácil defender un barco que garantir la seguridad de un viíijero en Jas ciudades populosas. Un gran misterio rodea cuanto se refiere á esa visita. No se sabe en qué puerto se celebrará la conferencia entre el rey de Italia y el autócrata ruso, autócrata menos libre que un esclavo y encarcelado en una jaula de oro. Sin embargo, ha traslucido algo del secreto. Dicen que la entrevista se celebrará en el tusr Tirreno, quizá en el golfo de Spezia, y que la presenciarán dos escuadras italianas, á las que el Zar pasará revista. Nicolás II, después de las entrevistas de Cowes y de Cherburgo. y después de la que celebrará con el Rey de Italia, irá á ver al Kaiser, que ha querido ser el último Soberano visitado por el Emperador ruso. No tengo la intención de revelar los misterios de la entrevista de Spezia. Lo único seguro es que se tomaráwacuerdos referentes á la eterna preocupación de los Monarcas contemporáneos, ó sea el mantenimiento de la paz. El acuerdo entre Rusia, Inglaterra y Francia es acogido con gran simpatía en Italia. No se puede decir otro tanto de Alemania y de Austria. Quien se alegrará de la venida del Zar á Italia es la reina Elena, que fue pupila de Nicolás II. Este, al- besar las mejillas de la Reina, recordará aquellos días de paz en que la joven Princesa de la casa de Petrowich se educaba en las orillas del Neva, á la sombra de la Corte imperial. En Spezia darán al Zar una noticia grata: le anunciarán que la reina Elena tendrá pronto un quinto hijo. El anuncio oficial de tan fausta nueva se hará después de la entrevista de Spezia. Nada se saoe, ni de la fecha de la visita, ni de los personajes que asistirán á ella, ni de los barcos que escoltarán al yate imperial, ni del acorazado que conducirá á los Reyes de Italia. No hay nada resuelto aún- -contestan invariablemente los que deben estar enterados. Esos detalles no tienen, en suma, gran importancia. La Policía rusa ha invadido nuestras ciudades, y es acogida con pocas simpatías y con una desconfianza que tiene su origen en las leyendas novelescas que la han dado una triste celebridad. 0 OS DISTURBIOS DE Aunque los rtAUf- ci v LA QUEBARCELONA Y 1 A tun Baíce PASATIEMPOS ADIVINANZA- ¿A que no sabe usted lo primero que yo saco de casa cuando llueve? -El paraguas. -No, señor; una de las piernas. M E T Á T E S I S POR Colocando al final la primera letra de lo que expresa el presente jeroglífico, se formará una palabra. La solución, mañana Solución al jeroglífico numeral: O- VI- DI- O o- 6- 501- 0 nal Merry del Val acaba de felicitar calurosamente, por carta, á Mr. B. Routher, magistrado del Canadá, por un libro que ha escrito con el objeto de fomentar la lectura de los Evangelios. El libro, que es una novela muv original, se titula el Centurión. Si Enrique Lasserre hubiese traducido de ese modo los Evangelios, sacando de los textos sagrados un relato interesante como una novela, su obra no hubiese sido condenada por el índice. Monsieur Routher ha dramatizado el relato de los Evangelios, respetando con gran escrupulosidad la parte histórica de los testos sagrados. La parte novelesca no altera en nada la verdad histórica, y se limita á dar más relieve al relato. Con interés creciente se leen cartas cambiadas entre Caijo, Oppico y Tulio, y la descripción de Roma en tiempos de Tiberio. El relato de lo que sucedió durante la Semana Santa es interesantísimo. Cuando murió Cristo, muchos personajes empezaron á dudar; pero si el amor es más fuerte que la muerte, la fe es aún más fuerte que el amor, y Mr. Routher hace que el lector participe poco á poco de las íntimas alegrías de la resurrección y de la propaganda de las doctrinas de Cristo. Esta novela, que na merecido la aprobación del jefe supremo de la Iglesia es notabilísima. Al felicitar a Mr. ícoutuer, el cardenal Merry del Val ha hecho obra de justicia. FRANCO FRANOHI FELICITA M ERRY DEL VAL UN LIBKO AL AUTOR DE El cardé- Roma, 4 de Agosto. A LOS ANUNCIANTES s on la tirada de los periódicos ocurre lo contrario que con la edad de las señoras. Cuando una Empresa dice que tira tantos ó cuantos millares, piensa la gente: cya serán muchos menos Y he aquí por qué no queremos nosotros decir nada de nuestras tiradas, pues, ó no seríamos creídos al decir la verdad, ó tendríamos que faltar á ésta, cosa que tampoco queremos. Pero como á los anunciantes les interesa saber á qué atenerse s obre la circulación de los periódicos en que se propongan anunciar, vamos á darles una sencilla receta para que por sí mismos puedan hacerse cargo de cuál es el periódico que, por más leído, ofrece mayor ventaja al anunciante. Cuando en el tranvía suba, cuando por la calle pase, fíjese y observe qué periódico es el que se ve en más manos; tómese la molestia de preguntar en los quioscos y puestos de venta, y á los vendedores ambulan tes, cuál es el que más se vende, cuál es el que más pide el público. Y cuando unos cuantos üias naya hecho esto, ningún anunciante necesitará preguntar á nadie dónde le conviena anunciar con preferencia. M añera de quitar las manchas. De ácidos vegetales. Siendo en telas no estampadas, desaparecen por un simple lavado de agua y jabón. Para quitarlas de las telas estampadas, viértase en un vaso de agua 10 ó 12 gotas de ácido sulfúrico y humedézcase con ello la tela muy ligeramente en la parte manchada. Después lávese para quitar todo el ácido, que, á pesar de su estado de disolución, podría alterar el color del tejido. en Cataluña tendencias antimilitaristas, y se desea que el orden se restablezcfey que la calma restablecida en el interior sea precursora de las victorias de España en Marruecos. Lo que salta á la vista es que la Conferencia de Algeciras no ha resuelto ningún problema. Los Estados que firmaron el Acta de dicha conferencia, al dar á España y á Francia la misión de crear en Marruecos una Policía, pe hacían cargo de las dificultades con que esas naciones tropezarían. Las potencias se lavan las manos, como Poncio Pilatos, y España es quien paga los vidrios rotos. ¿Quizá debiera España pedir la revisión del Acta de Algeciras? Así se piensa aquí, é Italia apoyaría probablemente la iniciativa de esa revisión. PARA CONVERTIR AL JAPÓN ta Aposto- UNA IDEA DIARIA d i s t u rib i o s ODa de se ¿o en verano, cuando la vida italiana dormita en las playas ó en las montañas, las noticias que de ellos se reciben despiertan gran interés. Las opiniones son diversas. En general se opina que los disturbios interiores no guardan proporción con los sucesos de Marruecos, y que no eran los momentos actuales los íás á propósito para fomentar una agitación anarquista. Se duda de que existan RKA DE MARRUECOS h a n produci- lícete Sedis ha salido un decreto de Pío X referente a una oración especial relativa á la conversión del Japón. He aquí la traducción de esa oración, oae esta escrita en latín: ¡Oh, María! Brillante estrella de la mañana, que al aparecer la primera sobre la tierra anunciáis la próxima aurora de la Justicia y de la Verdad. Dignaos alumbrar con suavidad á los habitantes del Imperio del Japón, para que, disipadas las tinieblas de sus espíritus, puedan reconocer el candor de la luz eterna, ó sea á vuestro hijo y Nuestro Señor Jesucristo. Es muy original esta alusión al Imperio del Sol Naciente, incluida en una oración. Nadie debe comprar joya sin ver antes) precios en esta casa. MO 5 ÍTKKA, 81. LA HABANERA