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A B C JUEVES i PE AGOSTO 0 1909. EDICIÓN i. PAG. 8. también para los actores, para la oficialidad se pensaoa soore operaciones militares, y que en Melilla se fraila. reciente está todayía lo ocurrido cuando el Ha ido ésta allá con el amargor de la pér- ataque al blocao instalado entre la primedida de las colonias, todavía fresco; sabien- ra y segunda caseta. Aquella noche, cuando do que nuestra sociedad está un tanto toca- todavía no se hallaba organizada la columda de antimilitaiismo; se na encontrado al na que al mando del coronel Primo de Ri rente de tropas puestas precipitadamente vera debía acudir en auxilio del pequeño n pie de guerre, acaso minadas en parte destacamento que guarnecía el blocao, un gor propagandas de ayer y por irreflexivas numeroso grupo de moros tomaba posiciop criminales incitaciones de hoy; y reunidas nes en las alturas inmediatas al Hipódrotodas estas circunstancias, han dado el re- mo para impedir el avance de los refuerzos. sultado de que generales, jefes y oficiales Las sospechas han quedado plenamente hayan echado el cuerpo adelante de tal modo confirmadas con lo que pasamos á relatar, y gue no hay frases bastante calurosas ni en- cuyos detalles nos los facilita una persona tusiastas para alabarlos, pero en términos que ha demostrado mil veces hallarse al coeme casi constituyen un suicidio. rriente de cuanto meditan los cabileños. Bien hecho ha estado, pues lo primero Es el caso que hasta éstos ha llegado la que una tropa necesita para comenzar una noticia de que las tropas españolas se procampaña es espíritu, y nada tan propio á ponen avanzar hasta Zeluán, antigua resilevantar el del inferior como los altos ejem- dencia del Pretendiente, para ocupar la Alplos del superior. Pero hoy, ya asegurada cazaba del mismo nombre, punto estratégila moral de aquellas fuerzas, preciso es re- co de mucha importancia para el mejor éxiflexionar que pensar en el machete, ya es- to de las operaciones militares que en bregrimido á mano, ya en el fusil montado, ve emprenderá el Ejército expedicionario. orno medio ordinario de resolver combates, Desde Melilla á Nadór, el camino ofrece to conduce sino a perder la ventaja que so- no pocas dificultades por lo accidentado del e los moros tenemos, de ser un ejército terreno, que permite al enemigo entorpecer qganizado con medios que á ellos les faltan. la marcha de las tropas sin hacerse visible. ¡Con la firme resolución de llegar al com- Al llegar á Nador, el paisaje varía por combate euerpo á cuerpo, -siempre que haga fal- pleto. Extensas y fáciles llanuras ponen en ta, y después de convenientemente preparado por comunicación este poblado con la fortaleza dfuego, hay que i uir, sin embargo, del pru- de Zeluán, adonde se puede llegar sin terito de la proeza por la proeza sola, pues mor á las asechanzas de la harca, pues saesto sólo sirve para que de entre las manos bido es que los moros no se atreven á lude los jefes se escapen las fuerzas que acau- char á cuerpo descubierto. dillan, dejándolos sin medios de obraren, ¿Y saben ustedes lo que han ideado nueslos momentos más oportunos; para que el tros enemigos para dificultar la marcha de ardor espontáneo é irreflexivo de una frac- las tropas por las llanuras de Zeluání ción la meta en un mal paso que exige para Grupos de cabileños se han dedicado dusacarla de él empeñar otra y otra, llevando rante vanos días á abrir zanjas, que desá veces por direcciones que al mando no le pués cubren con un lienzo sujeto ligeraeonveníá. seguir tropas y tropas para alcan- mente por los extremos. Sobre el lienzo pozar un objetivo, que muchas veces ni le im- nen una capa de tierra, que oculta la tramporta lograr al genera 1, ó que probablemen- pa, en la cual confían los cabileños que han te con menos fuerzas y pérdidas menores de caer nuestros soldados cuando se dirijan habría alcanzado él de otra manera. á Zeluán. Cerca de cada una de estas zanjas, unos El disponer de artillería, el operar per fracciones organizadas de Infantería y Ca- cuantos moros esperan ocultos para dispaballería, son las ventajas que á poca costa rar sobre los que den con sus cuerpos en la relativamente no 3 darán el triunfo contra sima El sistema, como se ve, no es muy ingelos rífenos; por tanto, la mejor prueba de patriotismo que la oñcialidad puede dar hoy nioso, pero revela los feroces instintos que es mantener á la tropa en sus manos, no animan á los secuaces de Mirlau, á quienes bermitiéadola irreflexivos empujones ni im- debemos combatir empleando cuantos reprimírselos ella si n orden de sus jefes ó sin cursos encontremos á mano, sin reparar en justificada neces dad. La norma debe ser la forma de ponerlos en práctica. Hoy la harca dirige sus tiros contra los todo por el éxito y el triunfo, todo por el honor de la bandera; nada por alardes inne- pocos moradores de Benisicar y Frajana cesarios de valor, que harto ha quedado de- que hasta ahora han permanecido afectos á España. mostrado. Propónense los revoltosos obligarles á que Y si esto decimos de la oficialidad, ¿qué diremos de los generales? Pecan los nues- se sumen á sus filas. Como algunos no están dispuestos a ello, -tros, generalmente, por mostrarse más de lo necesario en las g uerrillas. Piensen los que desde esta madrugada han empezado á hoy ejercen- el mando que allá no han ido hostilizarlos para que abandonen el terreno para hacer pruebas de arrojo personal, pues que ocupan en sus cabilas. No sé cómo se resolverá este nuevo incitodos ellos han hecho suficientes campañas para necesitar hacer pruebas de lo que es dente. Es muy probable que las familias de las nuevas víctimas vengan á refugiarse á notorio. la plaza. Esto demuestra que la hárca no desmaya y que está dispuesta á quemar el último cartucho antes de disolverse. Esta mañana he oído hablar de un nuevo aparecido. jada disTrátase de un soldado de la bng r onfirmando las impresiones que en una de cus crónicas recoge nuestro querido ciplinaria, que desertó hace más de cuatro compañero Sr- Sínchez- Peaña, leemos en años, marchando al campo, en una de cuyas ana carta que á El Popular, de Málaga, le cabilas encontró cierta protección por parte escribe su corresponsal en Melilla lo si- de los moros. Al disciplinario le pareció de rosas su nueguiente: Indudablemente, la harca conoce nues- va residencia, y no pensó en regresar á su tros proyectos y los planes que nos hemos patria. Un día hizo profesión de te mahometana, trazado para llega r hasta donde consideremos necesario pata garantía de nuestra es- y poco después se unía en estrechos lazos tabilidad en Marruecos, ó, más propiamente con una mora que le demostró sus afectos desde su llegada al aduar. De esta unión dicho, en el Rif. Más de una vez hemos advertido que los nacieron cuatro morillos, ninguno de los rífenos estaban al comente de cuanto aquí cuales tiene parecido al autor 3 e sus días, circunstancia que le ha hecho pasar malos ratos al disciplinario. Este se labia convertido en uno de tantos bígardones de chilaba, que se pasan la vida tumbados á la bartola, en tanto que la mujer se veía y se deseaba para encontrar el sustento necesario para acallar á los rapaces. Al estallar los actuales sucesos, nuestro hombre se acordó de que era español, y abandonando la escena de sus últimas aven turas regresó á Melilla, en donde se ha ofrecido á las autoridades por si consideran útiles sus servicios. Mis informes me permite decir que el moro español no ha tenido la favorable acogida- que esperaba. p i general Linares, al salir ayer de Pala ció y ser interrogado por los periodistas, declaró que la tranquilidad era completa en Melilla. Se lamentó de que un día y otro se venga hablando de losplanes y proyectos de avance, que, aunque desprovistos de fundamento, pudieran en algún ligerc detalle, al ser conocidos por los moros, sei perjudicial su publicación. Rogó á los periodistas que tuvieran en el asunto una patriótica discreción. p l ministro de Marina hizo, al entrar et Consejo, algunas manifestaciones que no dejan de tener importancia. Preguntado acerca de las obras de dragado que se llevan á cabo en la bocana de Mar Chica, dijo que sólo tenía noticias de que proseguían con gran actividad, y que del resultado de dichas obras dependería, el número de cañoneros y de otra clase de barcos que penetrarían en aquellas agaaé para apoyar las distintas operaciones que puedan acometerse en Melilla. Mas lo importante de las declaraciones del Sr. Ferrándiz fue el anunciar que estas obras, aunque provisionales, quizá se con ¿viertan en definitivas y se construyan ma lecones y otras obras más- importantes, para lo cuaJ existen varios proyectos, aventuran 1 do la hipótesis de que, bien j or la actual bocana, ó por otra que llegara á abrirse, ptjy diera convertirse Mar Chica en el verdadH ro puerto natural de Melilla. T e datos oficiales que ayer publica el Dt resulta que el ejército de operaciones ac tualmente en Melilla comprende una fuerza 1 total de 22.170 hombres de Infantería, i.oo t! de Caballería, 2.224 de Artillería, 674 de In genieros zapadores, 400 telegrafistas, 113 del tren de aerostación y alumbrado en campaña, 111 de ferrocarriles, 904 de Adait N mstración Militar y 228 de Sanidad Militar, que suman 27.598 hombres. El ganado lo componían 1.856 caballo 265 muías de tiro y 2.749 mulos de carga que suman 4.870. Además de todo el material correspott diente á las distintas unidades y de las m- a jiiciones de reserva, llevan 28 ametrallado- 1 ras, 20 cañones de tiro rápido y 36 de montaña, que suman 56; dos globos: uno cometa, y otro esférico; 48 estaciones ópticas, 12 eléctricas, 8 telefónicas, 8 acústicas, diez y ocho teléfonos de alta voz y 128 kilómetros de cable; 6 proyectores y tiendas de campaña para 34.000 hombres. Todo esto sobre las fuerzas de las diversas Armas y Cuerpos, material y servicios de la guarnición de Melilla, que se habían aumentado en el mes anterior. ayer se A las nueve de la mañana de del Bueacele. bró en la iglesia palatina Su no Oficial del Ministerio de la Guerra) NOTICIAS DE MADRID LOS TRABAJOS DE LOS MORQS ceso una solemne función de rogativa paia iii 11 miunninrr m i iiíiiErrr rna