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A B C MIÉRCOLES ti DE AGOSTO DE 1909, EDICIÓN La PAG. i3. JUÍ e decía días pasados un diputado libe 1 ral (hombre muy culto 6 independiente) que tal vez variaran las condiciones d e la Prensa española si se obligara á los 1 liodlstas, como antaño, á firmar 1 todo? los artículos. No sé si teniendo que poner al pie de cada elucubración política el nombre cambiaría el tono, la tendencia y aun las dimensiones da los artículos de fondo. Lo que sí parece que puede afirmarse es que la valoración corriente en el mundo periodístico infriria una importante transmutación. Bn España existen dos grandes, formidaoles convencionalismos: el político y el periodístico. El político consiste en dar á los personajes políticos (á muchos de ellos) un valor que no se les da en las conversaciones privadas de los pasillos de las Cámaras ó de las tertulias políticas. Es decir, que en nuestro país se da el caso de qué tenemos construida y en acción de dominio una valoración política que nosotros, los que la formamos (y la formamos para el resto del país) sabemos qae es mentira. Inversamente, se da el caso también- -no quiero citar nombres- -de que algún político hostilizado denostado para el público es elogiado y exaltado en secreto. Ahora bien, ¿qué se persigue con esto? L hombres que tasamos como medianías en lo intelectual (no hablo ahora de la. parte ética) que reputamos por palabreros, por incultos, por ignorantes, por incapaces de rasgos de verdadera abnegación y de verdadero patriotismo, ¿por qué los salvamos públicamente como grandes y esclarecidos entendimientos, cultísimos, inteligentes, progresivos, liberales? ¿Cómo puede sostezters esta tremenda desigualdad entre el concepto que de tales hombres se tiene en los pasillos de las Cámaras y el que se ofrece pomposa y estrepitosamente al público? I o que sucede en la política sucede en el periodismo. Pasan de quince (y no sé si me quedo corto) los maestros en periodismo con que á la hora presente contamos en España. Si se frecuenta la socieaad de los periodistas, si se habla en la intimidad con literatos y aficionados de gusto, pronto se echa de ver que estos maestros estos ilustres é insignes son reputados entre ios mismos periodistas como escritores me 1 líanos, sin estilo, ni cultura, ni originalidad 111 independencia mental. Tal escritor vuljar es un parlamentario hueco y un periolista difuso y palabrero; no ha escrito en su pida (como obra literaria) más que algunos cuenteciüos insubstanciales y algunas críticas anodinas. En las conversaciones de periodistas, todo el mundo reconoce- -como quien está en el secreto- -su mediocridad. jPor qué luego en público nos esforzamos en hacerle pasar por maestro en periodismo por ilustre y por insigne I o que se dice de este caso puede decirse del otro y ctel de más allá. La hipérbole y el convencionalismo, la palabrería y el énfasis llenan la política y el periodismo. Queremos renovarlo todo, reconstruirlo todo; mostramos todos ansia de tina vida, una patria mejores. No haremos nada, absolutamente nada, mientras no nos metamos en el alma un poco de sinceridad y de austeridad; mientras no comencemos por decir en alta voz y para todos los españoles (que á ello tienen derecho) lo que decimos en voz baia y para nosotros so 1o s AZORIN. SINCERIDAD SECCIÓN LITERARIA EL SOLDADO FREJW 1 NET PORR. BAZ 1 N I I Y ÜI riMO CORRESPONDENC 1 A PARTÍ CU LAR En- esta sección se contestarán las pi eguntas- q- ue 1105 bagan nuestros lectores Para demostrar estun i uatidad es necesario acampaüar cada carra áef l fupon qytrpublicamos en la sección de anuncios. Za Dirección se reserva el derecho di no contesten a determinadas canillitas que exijan gran extensión en la respuesta ó que no sean pertinentes. A l cabo de algún tiempo, formó parte de una columna ligera, encardada de la toma de Tananarive. Copio aquí la carta de mi amigo, que prosigue en estos términos: Anteayer, al cerrar la noche, nos detuvimos en un estrecho valle, más allá del cual el camino torcía bruscamente. ¡Qué sitio tan triste! L, os soldados se acostaron entre las piedras. El capitán, envuelto en su manta, estaba echado cerca de mí y dormía, devorado por la fiebre. I,o s soldados habían dicho en aita voz, y entre ellos Freminet: I o que necesita el capitán es un buen caldo, recientemente hecho. Eso le aliviaría. A eso de las diez se oyeron cinco dispa- -ros, procedentes, sin duda. ide una aldea inmediata. Me puse á escuchar, creyendo en la posibilidad de una escaramuza. Pero todo quedó en silencio á los pocos instantes, y el campamento no recibió orden alguna. Al cabo de una hora, cuando acababa yo de encender un cigarro en vista de que no podía dormir, se produjo un movimiento entre los soldados que estaban acostados más lejos de nosotros. E 1 capitán se despertó y se incorporó, apoyándose en uno de sus codos. Después oí voces que exclamaban: -lAhí está! ¡Ahí está! ¡El, él... ¿Eres tú. Freminet? ¿Has ido á hacer alguna visita á los negros? ¿Qué tal te han recibido? -No muy bien. Me han disparado cuatro tiros y yo les he contestado con uno solo. ¿Estás herido? ¡Yo herido! Un rasguño en el pescuezo, y nada más. ¿Pero has traído la gallina? I a voz de Fremmet, que se adelantaba hacia nosotros, bajó de tono y dijo: ¡Ya lo creo! ¡Como que no he ido en busca de otra cosa! Y surgió entre el capitán y yo la sombra de Freminet. Se le reconocía perfectamente, á pesar de la obscuridad de la noche, por lo rústico de su silueta, por lo voluminoso de sus mejillas y por la ancha palma de su mano, que saludaba, colocada al borde del casco. Con la otra mano llevaba el fusil y un objeto cubierto de plumas claras y enzadas, que tenía en aauel momento una forma fantástica. E 1 soldado rectificó del mejor modo posible la posición del militar que saluda, y dijo con voz suave y cariñosa: ¿Mi capitán? ¿Qué hay de nuevo, Freminet? E 1 infeliz campesino recordaba, sin duda, un suceso lejano de su vida de cuartel, y contestó medio en serio, medio en bru ¿También está prohibido, mi capaán, regalar á usted una gallina? EI otro, que tiene un corazón de ruño, no supo que contestar, satisfecho de la bondadosa hazaña del soldado. Freminet, poseído de inmensa alegría, repuso: -Si necesita usted más caldo, mi capitán, no le faltarán á usted gallinas. Hay muchas otras aldeas en el camino, y á ellas acudiré siempre que sea necesario. Yo soy como mi padre: cuando conviene, no reparo en nada. -SÍ. once. -i. a Ir siempre frente á laa marchíCy Spin mirar por las ventanillas. 2. Las arreglan las mamcures. 3. a Lavados con agua de salvado- 4. a. Quemar Jos extremos, unaavez. al mes con unas tenacillas al rojo. 5. Es preciso que estén- al rojo. Una morena. -Sí. Nd debe usar las dos cos as, puede perjudicarla. (no. -Mariacho llora amargamente al escribir el seudónimo. Con magnesia y bicarbonato á partes iguales. Luz. -Etnplee- ei- Petróleo Gal- a Yo no la sé. 2. a Príanch. 3. a Sí. 4 a I, a pi uda. 5. a! y debvhacerse. 6 a El tennyió el troquel. 7 ¡Oh Marxet 8. a Que se estáJfaUgalaGaciaí jL no- -i a Horquillas ó trencitas. 2. a 0 a a ñ o de rigor y inedib- de alivio. 3. Sí. 0 ü 4 do á bus gratas órdedes. MARJACHO Una Qoxaiülo que quiere con aeltno Unaadrtiiradofa de su profesora de canto. -Uno que no aeeen ¡a cuneta infusa de Mana Dos que se van á dormir porque ya son a BOLSA: COTIZACIONES DÍA 8 DJA 10- DE AGOSTO DE 1909 DE MADRID Interior al contado, Serie if- -en diferentes series Interior fin corriente Intenor fin próximo. Imortizable 5 por 100 Serie F -en diferentes series Amortizable 4 por 100 Ayant. de Madrid. BesultAS -Expropiaciones del interio -Cédulas de ensanche. Obligaciones de la Villa (1908) Banco de España Banco Hipotecario Banco Hispano- A menean o Banco Español de C r é d i t o Rio de la Plata Arrendataria de Tabacos 8 d. Oral. Azucarera. Preferentes- -Ordinarias. CAMBIOS. Francos Libras 84,20 85,50 84,6 J 101,30 lJl, á 5 94,10 97,50 J 58+ 0,10+ 0,15- -0,1 +0,15+ 0.15 4- O, JS 0,75 499 Í 90 90,50 82 9,50 87,54 TH -1- 1+ 0,1 -0, ul -h 4 (J, 25 DE BARCELONA nteríor fin de mes Acciones, Nortes- -Alicantes- -Oreases 76 85 80,50 23,30 -0, S- -0,1? -i- 0,05 DE PARÍS 1 nterior E x t e r i o r Henta francesa Buso 5 por 100. Turco Brasil 4 por 100, 1889 Nortes ¡Zaragozas Andaluces Crédito Inonés Hunco Nacional e Méjico Metropolitano Biotinto De Beers Tharsis (íoldfields Rand Mines Transvaal- Cons- Land 96,55 98,07 102,96 fi 85,85 332 391 19o 1.281 956 I. a 33 Birt 154 171 263 81 u, so 0,0? 0,16 0,35 1 1 3 AGUSTINOS ABANICOS Pidas en ultramarinos este acreditado C H O C O L A T E Compañía Wacional. M a u n e l C o r t i n a 3 Últimos modelos. Pta. del Sol, 13. +2+ 7 IMPRENTA PRENSA ESPAÑOLA SERRANO, 55. MADRID v ti