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EL NUEVO GOBERNADOR CIVIL DE BARCELONA EL SR. CRESPO AZO- KIN A SU LLEGADA A LA CAPITAL CATALANA, DIRIGIÉNDOSE Ai GOBIERNO CIVIL ACOMPAÑADO POR EL GENERAL SANT 1 GO Fot. la lkll e n t r e las mil noticias emocionantes circu ladas en estos días hay una que me produjo profunda extrañeza. El duque de Medina de Rioseoo pidió plaza de soldado, marchó á Melilla cotno cabo interino y juró la bandera prometiendo hacerse digno de llevar los títulos de sus antepasados... ¿Quiénes eran los antepasados del duque? No hay duda de que serían unos arrojados guerreros. Pero aquellos guerreros, ¿cómo luchaban? Irían vestidos de coraza, peto, espaldar, morrión ferrado, espuelas de campaña; tendrían un caballo alazán, todo recubierto de gualdrapas y defensas de hierro; empuñarían lanza, mandoble, daga y hacha de guerra; llevarían escudero y pajes de amias; les seguirían los allegados, los subditos, los servidores; al frente de la mesnada iría un alférez con el estandarte al viento. Y el Rey les daría cartas, títulos, mercedes, exenciones. Míen tras que este duque de ahora, ya lo ven los lectores: ni calza espuelas, ni se viste de hierro, ni le siguen servidores y escuderos armados. Marcha solo, se sujeta á la disciplina de un regimiento, se viste con un traje de soldado, empuña un fusil anónimo, se funde en la totalidad anónima de un regimiento. Ni cifras heráldicas que le distingan, ni arbitrio para pelear aislado; es un número, un individuo anónimo, una cifra que renuncia á su personalidad. Humilde... Ésa es la palabra. Y por su humildad es por lo que tiene su acto un carácter de inmenso heroísmo. El duque de Medina de Rioseco era noble, suficientemente noble; pero creía que no era bastante la nobleza heredada, y quie- LA NOBLEZA Y LA GUERRA re adquirir inai or nobleza, quiere ser noble por sí mismo Y aquí tenemos otra prueba de heroísmo. Porque la nobleza hay que dividirla en dos partes: una es la nobleza aseendente, y otra, la descendente. Fijémonos bien... Según la teoría científica de la evolución, la nobleza no es una ficción, sino evidente realidad; se es ¿oble por la acumulación de energías, de voluntad, de perfeccionamiento; y cuando á través de varias generaciones logra la raza adquirir su mayor auge, entonces surge el héroe, que es como la flor de todas las perfecciones ascendentes y anteriores. El héroe es quien corona y colma los esfuerzos de la raza. Y este héroe es quien recoge el premio de tantas esfuerzos. Se erige en punto culminante, en punto central; es la cúspide de una pirámide. Se le adorna con un título nobiliatio, y la nobleza hereditaria queda formada. Pero desde el fundador, á partir de aquel héroe, la raza empieza á descender... L. a ley de la evolución lo ordena: es una ola fatal que tiende á su mayor altura, y que después decrece. Podrá adquirir la familia eso que llamamos cpátina podrán los herederos del héroe familiarizarse con el uso del poder y la riqueza; sus costumbres, sus hábitos, habrán llegado á un término supremo de finura; pero la raza sigue en descenso, fatalmente. Los verdaderos nobles- fueron los primeros, aquellos que acumularon tanta energía y voluntad para que pudiese surgir el héroe; los otros, los que gozan títulos y están sancionados por la pátina, éstos van descendiendo, descendiendo... Hasta que la ola vuelve á preñarse, á hincharse, á querer subir nuevamente y alcanzar su mayor altara. I a raza quiere renovarse. Se inicia la preñez, se avecina el héroe. ser noble por sí mismo, fundador de nobleza, que es la única nobleza eterna é indiscutible. Que la fortuna le guíe. Solamente que ahora- ¡oh, empecatados tiempos del maüser! -la fortuna juega con mucha más rapidez y volubilidad que antes. El esfuerzo personal apenas yale nada; lo que vale es la suma de personalidades. Y por eso es necesario actualmente mucho mayor heroísmo que en la antigüedad. Hoy se precisa el heroísmo de ser humilde, de renunciar á su personalidad, de sumarse al todo. Y encima de esto, puede venir Una bala de donde no se sabe, caída del cielo, cuando no se sospechaba, y el héroe muere, fracasa, se esfuma en la universalidad... JOSÉ M. a SALAVERRIA. SECCIÓN LITERARIA El duqu ¿ue Medina de Rioseco quiere EL SOLDADO FREMINET POR R. BAZ 1 N I l a historia que voy á referir ocurrió ea Madagascar el año de la conquista. El héroe se llama Freminet. Había permanecido ocho meses en el Ejército, sin pedir el permiso de dos días que necesitaba para ir á su país, por miedo á su capitán. Para de ¿idirse á solicitar la licencia había sido preciso que su padre le enviara una carta concebida en estos términos: Es necesario que te dejen salir, hijo uno. Si el capitán se porta bien, le mataré un conejo del señor conde. Ya sabes que soy hombre que no repara en nada. Pero es indispensable que te vea, y tu madre ta mfciéa.