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A B C. DOMINGO 8 DE AGOSTO J E Í 9O9. EDICIÓN i. PAG, 6. colegas ea adjudicarle al eura de Las Navas el episodio heroico. Veo que se insiste en el error, y debo ratificar todas mis noticias sobre el particular. Es el de Arapiles, D. Miguel Lafuente. a guitarra y las coplas. Las compañías de León van levantando sus tiendas al final de la línea, bajo ios áltimos fuertes. Bajo yo hacia los otros campamentos, cruzándome con el general Toyar, que quiere preparar bien su fuerza y va á disponer ejercicios de batallón, al propio tiempo que ordena la columna de reserva para esta tarde. Cruzo no. sé cuántos campamentos, que forman como alegre poblado por todas es tas lomas, y doy con mis molidos haesos íobre el Zoco. Desde allí advierto cómo se aleja el convoy. Luego me interno por las tiendas. En una de oficiales, que domina los barrios modernos de Melilia, el pintorcs; o airabal de Triana, ei recinto alto, la bahía, el majr libre, con un conjunto panorámico encantador, oigo rasguear de guitarra. La tañe un oficial animoso, dicuaracharo, simpátieo (y con valor probado en otra cata paña) el cual ha traído consigo ei popular instrumento porque no puede vivir sin él. Los breves ocios y muchos ratos queperienecen al reposo los dedica al punteado y al rasguear. Parece como que esta música le descansa y le vigoriza á la vez. Las coplas suelen ser improvisadas; y las hay interminables, como un romance de ciego ó como una zarabandilla precipitada; son largos monólogos, y á veces diálogos, soore la prima, las. demás compañeras y el bordón. Al colarme yo en la tienda se hablaba de la intentona de ayer. á última hora de la tarde; de la actitud del general Marina, que iba hacia Camellos y volvió grupas, y se metió en la línea de fuego. -Un día nos lo van á matar- -exclamaban varios. El guitarrista aa su opinión contraria al son del rasgueado: No lo creáis, no lo matan aunque se ponga delante; que mueren menos valientes y la diñan más cobardes. Se habla luego de la próxima operación, de Nador, de Zeluán. Copla al canto: Ghauly, que te vayan dando vapor hasta Zeluán. De aquí á poco nos veremos. Donde las toman, las dan. Hay quien protesta á voces. ¡Vaya un trerso! ¡No hay derecho... El guitarrista se excusa ante nosotros: -Aquí, el amigo del A B C, no se asustará; porque en ios periódicos veo yo ciertos bombos á zarzuelitas, y luego voy al teatro y oigo que cantan: Yo soy la chula de calta. ¡Gua, gua! ¡Y me parece que yo todavía no he ladrado! Sigue un minuto de estruendosa hilaridad. La tropa se contagia, y los soldados que están próximos ¡charlan y ríen. Al fin se logra hacer diálogo sin sonsonete. 151 oficial me brmda e ¡sacrificio y prescinde de la guitarra, entregándola al asistente con mas cuidado y delicadeza que si se tratase de un niño de mautiilas: -Bueno, ya sabes, en cuanto me estropees la maquinita te rompo un hueso. p l globo y ios confidentes. Cuando, á mediodía, entro en la plaza, i jti sigue en lo alto el globo. Hoy ha hecho muchas observaciones, Entre ellas, el descubrimiento de un campamento enemigo ea una meseta que ocultan unos picachos. hermano, le hizo montarse en sus espaldas, y de esta manera continuó haciendo fuego hasta que estuvo fuera del alcance de las balas rifeñas, y al llegar á los límites se separó de las fuerzas y condujo á su hermano al hospital de sangre del Hipódromo Al llegar, los dos hermanos se abrazaron llorando y no se separaron hasta q ue el herido quedó instalado en el hospital de la Alcazaba. -Los moros, además de usar baias explosivas, se valen de otros ardides para causarnos el mayor daño posible. Cuando no tienen otra cosa para cargar la fusila como ellos ia llaman, introducen en el cañón una cápsula vacía de reinington que rellenan con pólvora, y dentro áe ésta colocan otra de maübsar, E 1 efecto que esta combinación groauca es terrible, porque de cada tiro pueden matar á dos ó más soldados. -Está siendo objeto de grandes elogiss el valor demostrado puí ei capellán del batallón de Llerena, el eual se ha hecho sargo de la Ayudantía de! batallón; y todos ios días vieae por la orden á caballo, sin ¡araocuparse de las heridas que recibió e- n la cabeza. Dicho capellán manda también una com pañía, con la que se cubre las vacantes, y se ha batido bizarramente. -Con la afluencia que üay en xa plaza no es extraño qua no se encuentre n hospedaje ara un remedio. El paisano que aquí tiene una cama ea donde descansar es un rey; pero eotno esta Confirmando lo dicho. Tenemos aquí desde anoche al crucero mos en campaña hay que acomodarse á haExtremadura. Bi Numancia zarpó, y se espe- cer la misma vida de la tropa, y como á falra que hoy cañoneara Punta Negra y otros ta de pan buenas son tortas, muchos, en sitios de la costa muy cercanos á la ensena- cuanto llega la noche, se acomodan en los da de Zera, con obieto de obligar á que se cafés y los casinos, y allí pasan Jas horas internen y se vengan hacia el Gurugú á del sueño durmiendo, con la cabeza echada grupos de moros armados que por la dicha sobre el tablero de piedra de la mesa. Todo es hacerse á ello, puers algunos creen costa se han visto ayer. Dícese también que habrá bombardeo por en sueños que están descansando sobre al- Cabo de Agua para obsequiar á algunas tri- mohadas de plumas, y ha ta roncan. -Sigue el calor haciendo de las suyas, bus que se llaman amigas nuestras- ¡estar pues venimos disfrutando de una temperasiempre nosotros amigos! -pero que por bajo mano envían pequeños núcleos á los com- tura de 52 grados. La brisa nos parece que la envía ei cielo batientes, y es de suponer que con los grupara que no nos asfixiemos; así es que al pos pan y cebada. ¿Qué tal? ¿Se descuidan los moritos? Si lado del mar es donde sólo se respira No hay que decir que el consumo de nielo de Punta Negra es verdad, por algo han ido hacia allí, porque suponen que nosotros ve es extraordinario, y que yo escribo las hemos puesto allá la mirada. Y i lo supo- cuartillas entre sorbete y sorbete. -Hablando con el teniente de ingenieros nen es porque tienen fundamento. Y si tienen fundamento es porque alguien se lo ha Sr. Azugaray, me ha referido un duelo oridado. Y si se lo han dado, ustedes dirán si ginal que ha tenido con un moro. Hallándose dicho oficial al frente de la no ha salido de muy cerca de nosotros. ...De modo que, en definitiva, me declaso sección de su mando empleada en la recompartidario del sistema del policía andaluz, posición de la vía férrea, observó que le acechaba un moro oculto detrás de una peña. tím titubeos. Azugaray cogió orecipitadamente un maüsser y se resguardó con una gran piedra, desde la que, asoinaudo de cuando en cuando la cabeza, seguía los movimientos de su enemigo. T e los ccuresponsales de los periódicos de Cada vez que uno de los dos asomaba la Máíaga: cabeza hacía fuego sobre el otro. La brigada de Cazadores que guarnecía En este duelo original se cruzaron cinco el campo de Gibraltar está acampada detrás disparos. del cuartel de Santiago. Los soldados que acompañaban al tenienTanto estas fuerzas como las de los otros te, ocultos también, querían á todo trance campamentos tienen órdenes de estar siem- avanzar y exterminar al rifeño; pero Azugapre vestidas, con los correajes puestos y el ray los contenía, pues se había propuesto íusií colgado. matarlo él solo. -Entre los muchos episodios que se cuenEn vista de que no lograba nacer blanco tan de ios últimos combates merecen espe- en el rifeño, la secciónle hizo una descarga cial mención el ocurrido con dos hermanos y avanzó hacia la piedra. pertenecientes á la misma compañía del baEl moro, viéndose cogido, se levanto cotailón de Llerena. jeando y trató de huir, pero una nueva desEn el combate del 27 cayó ei menor heri- carga lo hizo caer muerto. do de un baiazo, y entonces el mayor se Azugaray recogió como recuerdo el peine puso delante de él, y cubriéndolo con su del cargador y las cinco envolturas de los cuerpo estuvo más de dos horas haciendo cartuchos cuyos tiros le había disparado el fuego, hasta que tocaron á retirada, sin que- moro, y que encontró al lado de la piedra rer que nadie tocase el cuerpo de su her- que á aquel sirvió de parapeto. mar -Circuló el rumor estos días de que el Al sentir el toque cogió en brazos su célebre Santón de la Puntilla. Que continúa Está casí perpendicular á la Mezquita y ea el radio de los cañones de Camellos. En varios grupos de paisanos se habla de ello. Y todos formulan la misma pregunta. Tan buenos confidentes moros que tenemos, y ¿cómo es que no sabíamos que había un campamento enemigo tan cercano, tan encima? Esto de los confidentes es tema diario de discusión. A decir verdad, con la sola excepción del Mojatar, la gente recela de los amitos moros. Algún fundamento tendrá este recelo, cuando hoy mismo El Telegrama del Rif, el periódieo local que no necesita censura, porque sus redactores son fieles auxiliares de la política y acción del Gobierno militar, no sólo refleja estos temores, sino que añade por su cuenta que el enemigo tiene confidencias constantes de lo que hacemos, y alguna de esas confidencias tan rápidas, que anteanoche tuvieron noticia de que iban á salir dos columnas cuando éstas se estaban formando. Ni lo creo ni lo dejo de creer. Digo sólo que en caso de que me pusieran en el dilema resolvería como cierto policía andaluz, hombre listo y de mundo, cuando le llevaban noticia de algún robo. Lo primero que hacia era detener al confidente. Y luego exclamaba: No hay mejor documento inicial para un buen atestado que la orden de detención del confidente. Aunque Juego se le pague y se le ponga en libertad. DETALLES Y CURIOSIDADES líTün IlIlHÜHHLIIl liltülitiltllíl j! ilUtHli! lI! lEinn l KIIjfüMITI 17