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B C V I E R N E S 6 D E A G O S T O D E 1909. E D I C I Ó N 1. P A G 11. teriales y morales de la población duranta el desarrollo de los sucesos á que se refiere la protesta anterior. Tercero. Que se formalice un inventario detallado y valorado de los perjuicios materiales ocasionados al- Municipio por los sucesos de referencia, y se dé cuenta de los datos que se vayan obteniendo en las sucesivas sesiones del Ayuntamiento, hasta que se le comunique cornnleto, una vez terminado. Los republicanos solidarios y los nació- 1 nalistas votan la proposición; pero el señor Valentí y Camp, en nombre de la minoría radical, dice que no son éstos los momentos oportunos para formar juicio de lo ocurrido. Todos los lerrouxistas votan, por consiguiente, en contra, haciendo constar que su abstención es temporal, mientras no tengan datos para juzgar perfectamente la génesis de lo ocurrido. El Sr. Verdaguer les dice que se dejen de ambigüedades y contesten, con la claridad que merece el solemne momento, si la minoría radical protesta ó no de los hechos vandálicos que se han cometido en la semana anterior. El Sr. Valentí repite una vez más que el partido lamenta el derramamiento de san? gre y hasta los actos de violencia; pero se abstiene temporalmente de emitir su criterio hasta que conozca las causas y el verdadero desarrollo de los sucesos. Se da por terminado el debate y empieza el secretario la lectura de algunos dictámenes, mientras el público abandona el salón y los concejales la poltrona, formando corros, en los que acaloradamente discuten solidarios y lerrouxistas el tema, que es interesante. El Sr. Rubio, que permanece en un siuón de última fila, condena en alta voz la conducta de los lerrouxistas, diciendo- -jProu, prou, queja están tildáis! De entre un grupo saie el Sr. Sol, y dirigiéndose al citado regionalista le increpa duramente con palabras deAlrededor de éstos acuden muchos compañeros, que tratan de calmar los ánimos. Pero esta intención parece enardecer más al Sr. Sol, quien por un momento paree que está agrediendo al Sr. Rubio. Esta escena se repite en otros grupos del estrado. JB 1 escándalo es tan grande, que apaga el campanilleo de la presidencia. Los Sres. Verdaguer, Roca y Roca, Valentí y Morales se esfuerzan en poner paz inútilmente, pues ei Sr. Rubio, cuando ya le han quitado de delante al Sr. So) continúa diciendo: Se recrudece el escándalo. Todos las presentes se ponen en pie, porque el revuelo entre los sillones no tiene precedente. El joven Santamaría, luchando á brazo partido con varios compañeros, llega hasta junto al Sr. Rubio y le invita á sahrdel salón para hablar de eso de las barricadas. Entra en el salón el alcalde, y queda un rato perplejo ante el espectáculo inesperado que se ofrece á su vista Como los concejales, el Sr. Coll y Pujol trata de calmar á los combatientes, que todavía no han llegado a laSj manos, pero s han dicho las mu y pico. Dura esto como cosa de diez minutos más, y acabau por serenarse los ánimos, reanudándose el despacho ordinario, bajo la presidencia del Sr, Coll y Pujol POR TELEFONO 5, 6 T. precisara para saldar el valor de los bonos emitidos, se tiene la segundad de cubrir el importe total de aquél lo Resulta, pues, que no se echó mano, según los primeros rumores, de fondos del Ayuntamiento. A las nueve de ayer mañana se ha reanudado el irabaio en todas jas fábricas. civil para imponer orden; un sujeto agredió por la espalda á un guardia, causándole una fuerte herida en la cabeza y derribándole; el guardia, entonces, se levantó y disparó el maüsser sobre el agresor, matándole. Prodújose, un movimiento de revuelta, que procuró reprimir la Guardia civil, retiT Je La Vanguardia: rándose luego; los revoltosos se dirigieron Ha experimentado ligera mejoría el á la iglesia parroquial, y forzando una puerinspector de Vigilancia Sr. Díaz, que presta ta subieron al campanario para tocar á soServicio en Villanueva y Geitrú, quien fue matén; algunos individuos del mismo tomaagredido por un. grupo cuando en compañía ron las armas, y con los revoltosos se diriáe un agente llevaba detenido á un sujeto gieron á la casa cuartel. Los guardias se que había aserrado un poste telegráfico. habían retirado hacia Bonmatí. Los revolEl referido inspector resultó gravemente tosos, atropelladamente, hicieron salir á las herido, habiéndole dejado por muerto sus mujeres y familias de los guardias, incluso á un enfermo, y pegaron fuego á la ca a. agí esores. T e varios periódicos, Entre ios vedóos de las casas inmediatas á la iglesia de Jesús, de Gracia, se dice que en el incendio de esta iglesia sucumbieron algunos de los incendiarios, quienes quedaron en el órgano sin poder bajar por haberse venido á tierra la escalera del coro Aquéllos pidieron auxilio á grandes gritos, pero nadie se lo prestó. En el Sagrado Corazón, durante el incendio, uno de los odiosos criminales tocaba el órgano, y la fiera y salvaje muchedumbre bailoteaba en el templo. A medida que se va reuniendo datos de muertos y heridos aumenta considerablemente el número de las bajas que se dieron como aproximadas. Los muertos, por los enterramientos practicados, pasan de 300, y los heridos se calcula de 500 á 600. El número de excedientes de detención incoados en Capitanía se eleva á 900. Se ha comunicado á la autoridad eclesiástica el fallecimiento por asfixia, ocurrido al ser incendiado el templo de su cargo, del reverendo cura párroco de Pueblo Nuevo. p l jefe de Vigilancia, Sr. Muñoz, ha ma nifestado que las fuerzas á su mando han tenido dos muertos y 16 heridos. En et. tado grave se encuentran los agentes Arizón y Borrego. A este último le ha sido amputada una pierna. El agente Arizón fue herido al subir á un terrado de la calle de Escudillers. El agente Rafael Molina, hijo del general de este apellido, se ha- vuelto loco á conseeuencia de los sucesos. p n su última sesión ha adoptado el Ayuu tamiento de Barcelona los siguí entes, acuerdos. Primero. Que el Ayuntamiento de Barcelona, en nombre de la ciudad y en el de la conciencia humana, protesta de los actos de vandalismo que durante la semana próxima pasada han tenido lugar en ella, como son: incendios, devastaciones, estragos, pillajes, sacrilegios, profanaciones de sepulturas y cadáveres, mutilaciones, etc. y declara ante Cataluña, ante España y ante el mundo que estos crímenes afrentosos sólo se han podido cometer mediante circunstancias á que es ajena la ciudad y por turbas envilecidas que, si por acaso en ella residen, no tienen comunión espiritual con sus ciudadanos, por tradición gloriosa singularmente celosos del buen nombre y de la cultura de la ciudad, amantes de todos los progresos y mejoramientos dentro del orden y el respeto de la personalidad humaoa y de los derechos y atributos que la naturaleza y las leyes le confieren. Segundo. Que el excelentísimo señor alcalde, D. Juan Coll y Pujol, se ha hecho acreedor al aplauso y gratitud de la Corpocióu municipal y de la ciudad entera por la firmeza con que ha permanecido en su puesto y contribuido á aminorar los daños ma- Traducimos de La Veu de Catalunya estas dos curiosas notas de los pasados sucesos. Cuando en el Paralelo se sucedían los cañonazos y las descargas de fusilería, vióse poi allí arrinconada á una pareja de criaturilas, expuestas á ser acribilladas á balazos. Acérceseles la fueiza pública y les preguntó por qué no se iban a su casa. -En casa no hay nadie. ¿Dónde están, pues, vuestros padres? -Quemando conventos. Las criaturas miraban azoradas á los guardias y no se movían. ¿Qué tenéis? -Hambre. -Id á vuestra casa y allí comeréis. -No comemos en casa. ¿Pues dónde coméis? -En el convento de las monjas de la calle de Aldama. C l día de San Jaime fue un matrimonio obrero á pedir á las monjas que le entregasen el padre del mando, un viejo tapoplético que cuidaban aquellos ángeles déla Caridad. ¿PWo por qué quieren ustedes llevárselo? Aquí está mejor que en casa de ustedes, porque, al ir al trabajo, no pueden ustedes cuidarlo. -No podemos consentir que se quede aquí porque han de ser quemados todos los conventos dentro de muy pocos días. Sonrióse la monja y les dijo que no creyesen tal cosa; pero el obrero aseguró que lo sabía de muy buena tinta; como que él había asistido á una reunión en que se había organizado toda la revolución. l, a monja no quiso creerlo, y le objetó: -Pero hágase usted cargo de que este asilo de viejos no es un convento. -No importa; se quemarán, todos. Replicáronle entonces las monjas que, ya fuese cierto aquello, ya fuese fantástico, ni ellas ni los viejos saldrían de allí, y que, si habían de morir, morirían todos quemados. El obrero, ante aquella resolución, comenzó á dudar de que sus compañeros cometieran tal salvajada, é impulsado por la serenidad de la monja volvióse a su casa, diciendo que lo pensaría mejor y que, en todo caso, volvería para recoger á su padre. ¿Qué hizo aquel fanático? ¿Adonde fue? ¿Con quién habló? Lo cierto es que los incendiarios no se acercaron á los asilos de las Heriaanitas de los Pobres. Al pasar por La Sellera un tren de la línea de O. á G. un grupo de revoltosos de La Sellera subió al tren, creyendo que en el mismo iban reservistas. Al llegar el tren á Angiés, la estación estaba ocupada por otros giupos, que se presentaron para impedir la incorporación de los reservistas, y á este efecto de- tuvieron la marcha del tren. Se presentó una pareja de la Guardia p el Diario de Gerona: ¡Indecent, cobart! ¡A las bamcadas. á las barricadas amb aquets valents! Ce ha reunido la Junta directiva del Fo meneo del Trabajo Nacional. El presidente dio cuenta de ios trabajos