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ESPAHA MARRUECOS! LA CAMPAÑA DE MELILLA DE MARRUECOS Y MEL 1 LLA A todos esos que trajeron la cuestión de Melilla al terreno de los subterfugios y de la equivocación, extraviando una buena parte de estos ciudadanos hasta llegar á provocar entre ellos la discordia y originar un serio conflicto, que la sensatez de todos llegará á dominar, hay que oponerlos, no otros argumentos que podrían ser también convencionales ó imaginativos, sino la elocuencia de los hechos, cuya fuerza demostrativa es muy bastante para convencer. ¿Sabéis vosotros lo que son los Beni Snassen? ¿No? Pues yo os lo voy á decir. Entre la onlla derecha del Muluya y el jrio. Kis, ácuya orilla opuesta, hace ya tiempo de esto, llegó un francés, qae más tarde fue gran amigo mío, y que empezó por instalarse allí en una simple nuala, que es una choza de palos y paja, están los montes habitados por los que antes eran los famosos Beni Snassen. Estos montes íorman una cordillera de bastante elevación, en cuya cima suele depositarse la nieve en aiguuas frías estaciones del invierno, lo cual que os dice que la elevación de esas montañas, ó mejor será decir de ese macizo montañoso, debe ser grande, cuando el clima cálido de aquella ¡región permite algunas veces al invierno dejar sentir sus rigores. Esta cordillera es por la parte Norte muy accidentada, con grandes escarpaduras, que hacen la subida, si no imposible, muy difícil. Al contrario, por el Sur la vertiente es relativamente suave, un terreno montuoso sin pronunciamientos ni dificultades. Vosotros, los que escribís de Marruecos y Melilla desfigurando la verdad; ¿sabéis quiénes soa los Beui- Snassen? ¿No? Pues yo os lo diré; o, que estuve ai pie de aquellos cerros durante una expedición famosa, cuando no se recordaba que allí hubiera puesto ningún cristiano el pie. Y he de advertiros que esta excursión la hice por mi cuenta personal, sin otra salvaguardia que la gratitud (porque todo hay que decirlo) de un famoso x rif, cuyas cartas conservo para dar á luz si alguien lo dudase, y del ue doy aquí su nombre para 1 que quiera la comprobación: Sidi Mohamed El- Hebri. Pues bien. Los Beni- Snassen son los guapos de toda la región y el terror de aquella comarca, y han vivido casi Siempre sia sujetarse á las prescripciones suitanescas. De estos Beni- Snassen contaban los demás moros que fueron el obstáculo insuperable con que Francia hubo de luchar en sus conquistas argelinas por aquella parte, Sin que jamás pudiera dominarlos, y hasta odría citar con ste motivo algún pequeño echo histórico; pero no quiero referir nada de que no sté muy seguro, porque, ¿üo íes parece á ustedes que así no me equivocaré? Estos guapos, estos bravos entre- los bravos, estos que se jactaban de que nunca se atrevió con ellos Francia, que son el espanto y la autoridad indiscutible entre las otras cabilas, han sido sujetados con esfuerzo bien pequeño, por los Benu Sfar, como ellos dicen, por los hijos rubios; en una palabra, por el francés. ¿El motivo... Cualquiera. Figuraos que un día tirotean un pequeño destacamento que janto al río Kis tiene establecido Francia. Inmediatamente de aquel ataque llegó usa columna de refuerzo, que, combinada con otra que salió de Uxtia, emprendió el camino para imponer a estos valientes el correctivo necosario por su dd Partieron ambas columnas en combina- cos madrileños han acumulado sobre la acción, y tras de algunos choques sostenidos ción de Francia en Marruecos, desde 1904, en los mismos límites de la Argelia fueron errores que no han podido ser involuntaempujando lentamente á los Beni Snasen rios. En este mismo momento se ve, no sin hasta penetrar en la misma región de esas estupefacción, á periódicos parisienses, hasinvencibles cabilas por la parte fácil y sua- ta conservadores, que exageran como con ve de aquella región. fruición las pasajeras dificultades que sufre Hubo, naturalmente, sus zambombazos, la Monarquía española. Estamos convencimás ó menos repetidos, según aconsejaba la dos de que con un poco de reflexión bastanecesidad, hasta que, por último, consiguie- ría para demostrar á las dos partes el peli ron, no sólo sujetar, sino ¡desarmar! á aque- gro de este método. Por esto creemos útil llas bravas gentes, imponiéndoles tan one- tratar la cuestión francamente. Cuando rosa condición de guerra. Francia tuvo que luchar, bien en la Chauía, Pero- -me diréis, ¿sería una tuerza enor- bien en la frontera argelina, estaba en inteme la que realizó el milagro? Pues no, se- rés de España apoyar moralmente su acñor; cada columna iba mandada por un co- ción. Esta en interés de Francia sostener 4 España con sus votos en la necesaria lecronel Nada de admiraciones ni de comentarios; ción que da á los rifeños. ya se os dará la explicación. Mientras tan Marruecos, en efecto, por muy distribuíto, sabed que eso ocurría después del salu- do que esté entre tribus autónomas, es emidable bombardeo de Casa Blanca, cuando nentemente accesible ai contagio xenófobo, á los de Chauía les ardía el pelo, después de y cuando se inicia en un sitio el incendio haber tomado á Uxda; en resumen, cuando hay que temer siempre que se propague. el moro se hubo convencido de la política Estas explosiones son. siempre más ó sabia del francés. Hasta que lleguemos á la menos inesperadas. Y las mismas que se explicación prometida, qué ya con lo dicho, anuncian no se creen. El cónsul de Francia ciertamente, no hace mucha falta, no penen Casablanca, el general Lyantey, y hasta séis en otra cosa que en ayudar á ese vaMr. Jonnart, habían previsto con muchos liente Ejército, que peleando ahora en Me- meses de anticipación lo mismo lo sucedido lilla en condiciones muy desventajosas por en ia Chauia que en la frontera argelina. muchos conceptos está cubriendo de gloria Nadie se ocupó de ello. Resulta que se emá ia nación. pieza siempre por ser sorprendido, y que las, operaciones militares, en un principio, se TEB 1 B EL- HADYRA caracterizan por su incertídumbre. Los alarmistas, que parecen asombrarse de que el general Marina no se haya hecho dueño de la situación en diez días, olvidan Taghit, Memnaba y el general Drude. Guárdese más reserva en la crítica, sobre todo cuando se trata de amigos. Nosotros debemos tra ontinúa Tetnps dedicando atención pre- tar á los españoles como quisiéramos que ferente á los asuntos de España. Dice en ocasión semejante nos tratasen ellos á así en su número llegado ayer á Madrid y nosotros. En cuanto á la insurrección de Barcelocon el epígrafe de La situación de España na, no resistirá, por dolorosa que sea, á la y la opinión europea La crisis interior y exterior que acaba de enérgica represión que acaba de aplicármaltratar á España parece entrar en vías de sela. apaciguamiento. Ello es muy satisfactorio. No hay país que deba felicitarse más sinceramente que Francia. La situación que crea esta vuelta á la normalidad es buena para echar una mirada en conjunto sobre la historia de las últimas semanas. Ayer tuvimos la satisfacción de leer una Las dificultades encontradas en Melilla y la explosión revolucionaria sobrevenida -carta que el cabo del batallón de Caza- en Barcelona son evidentemente sensibles y dores de Las Navas Emilio Vicéns dirige á lamentables. Pero parece que, como sucede su padre, residente en Madrid, vecino de la en los meses de verano, en que los periódi- Prosperidad, y empleado en una Dirección cos escasean de noticias, se las ha atribuido de ferrocarriles, en la que relata el combate mayor gravedad de la que realmente tie- del día 27. nen. A nosotros nos aconteció algo semeLos corresponsales que están en Melilla jante cuando desembarcamos en Casablau- ya refirieron el valeroso comportamiento de c ó fuimos á Bon- Denib. Vicéns, que en lo más duro del combate Hubo derrotas pregonadas que al día marchaba delante de su compañía, siendo siguiente ni siquiera eran sorpresas. La cosportador del banderín, y la muerte heroica tumbre de abultar todo, de buscar la emo- del teniente coronel Palacios en el momento ción, para sacudir los nervios de un públi- de alargar su cantimplora al valiente cabo. co estragado ha recargado también esta vez Vicéns dice á su padre: el cuadro, de tintas negras. De España mis No sé cómo he podido resultar ileso de ma han telegrafiado cifras de muertos que aquella lucha, pues en mi banderín se vea desde el priiuerdía hemos considerado como 11 agujeros de los disparos que me hicieron inverosímiles. Era materialmente imposible Io3 moros. Otra bala me inutilizó el fusil y que los rífenos hubiesen matado mil espa- otra me partió por la mitad I macaste. ñoles. Sin embargo, no se ha vacilado en Sólo tengo- -añade- -unas ligeras erosiomantener esta extraña versión. Y se ha henes en las piernas, que me produjeron las cho, al menos desde ciertos lados, coa un piedras que saltaban al caer las balas enemiespíritu poco favorable para un Gobierno gas al suelo. amigo. Estoybiende salud, esperando el mo lis, además, curiosa la observación de mento en que volvamos á combatir contra que. salvo honrosas y raras excepciones, la esos saivajes. Prensa francesa y la española han servido En toda la carta de Vicéns se nota, ademuy mai, en general, la política Tentente más de un gran entusiasmo patriótico, tina felizmente definida hace cinco años or los serenidad espíritu que merece toda clase Gabinetes de i ns y Madrid. Loo periódi- de eiogios LO QUE DICE LE TEMPS UNA CARTA DEL CABO VICENS t