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DE TOPO EL M U N DQ, POR CORREO, CA LE rELÉGRAFQ Y TELÉFONO PENTODO EL MUNDO, POR C A B LÉ, f EL EG R A FQ TELEFONOf Consejo de Ciento; penetraron por ella en el local, donde hicieron varias hogueras. También forzaron la verja que da entrada a ia puerta principal, incendiaron ésta y la qué da á la calle dé Casahova, sin consep n los Escolapios. Respecto al incendio del Colegio de los guir los amotinados su propósito de que el Padres Escolapios, podemos dar los siguien- fuego pasara más adelante por la oportuna tes pormenores: llegada de una sección de- Dragones df Santiago, mandada por el capitán señor Dice El Diario: Frontín, v, j A la tica y media de la tarde nos dirigiAl ver á la fuerza, las turbas emprendipmos á la fonda de San Pablo por la calle del la Junto á la Hospital y al llegar al punto en que ésta se ron la fuga por fue calle arriba. de los amoCasa del Pueblo bifurca vimos rauchos hombres que á toda tinados. herido uno prisa arrancaban los adoquines para formar Las huyeron, unas por xas tabarricada; Tomamos por la calle de la Cera, pias y hermanas la puerta de otras por en cuyo extremó, ó sea en lá llamada Bre- sanova, qüeaaado sólo cuatrolaycalle de Ca. cha, habíauna barricada casi inaccesible y ra en el interior del convento. la superio ana multitud agolpada 1, lo que nos obligó á desviarnos póar la calle de Salvadores; una fcn la Residencia de los Jesuítas. vez eu la catie de San Antonio Abad, nos El soberbio edificio qué los padres je ¡encontrarnos Con otra barricada tan difícil suítas poseen en la calle de Caspe no se vio Sñe- franquear como la pnmera, dpnde había libre del ataque de las turbas. muchos nombres armados con escopetas. Habían dado ya las doce de la noche del Atravesamos áquélp ünto con gran dificul- martes, cuando un grupo de unos veinte á tad, y apenas llegamos á la Ronda notamos veinticinco hombres se presentó en la plaza que dos muchachos pegaban fuego á la de Urquinaona y se situó en el centro de la puerta del edificio que: se halla en el cha- ronda de San Pedro. ílán, esquina á la -calle de San Antonio Allí practicaron varias evoluciones, hicieAbad, y que al cabo de poco rato acudía ron algunas señas, se cercioraron de que por á dicha pueria otro muchacho cargado con aquellos alrededores no había fuerza alguuña persiana arrollada, á la que, después de; na que pudiera impedirles su intento, y por rociaría con petróleo; le prendió fuego, fin se decidieron á acometer la empresa que mientras otros hacían Ib propio en la puer- se habían propuesto, y se dividieron, diri ta- de la ronda de San Pablo. Para avivar giéndose uuos por lácalie de Lauria y ótrbs éste, arrancaron, en un abrir y cerrar de por la de Clarís. ojos, el quiosco deparada dé los tranvías. Mas al llegar cerca de aqurt edifícioy ser Luego, valiéndose de jergas espalas, se en- divisados por la fuerza que lo custodiaba, caramaron á las habitaciones del padre rec- apostada en el interior dei mismo, tres nútor, al tiempo que un tercer grupo destro- tridas déseargás obligaron á los grupos á zaba la puerta que da acceso al patio. huir á la desbandada. En aquellos: momentos ja inquietud era Al anochecer del día- siguiente se intengrande, porque se sabía que los padres no taron dos nuevos ataques áia expresada rehabían salido, del edificio, aunque más. tarde sidencia de los padres de la Compañía de pudieron abandonarlo. Se presentó. ei capi- Jesús, consiguiendo las turbas chamuscar tán general acompañada por- una pequeña una de las puertas del edificio; mas igualescolta paia ponerlos ás alvo, como asi lo. menté resultó frustrada la opera ion, ya efectuó. La multitud le aclamó, retirándose qué también fuéron- dispersádos á tiros. pronto del lugar del suCéso. Poco después, anos 50 q, 6o jóvenes, de; catorce á, diez y i I as Magdalenas. ocho añoá, prendieron- fuego en los sótanos Este edificio, situado en la calle de Vay bajos del aladerecha del edificio y en los lencia, esquina á ia de MUntañer; ha sido en comedores que daban al patio, quedando á su. mayoria destruido. Era convento de monjas de clausura, y los los pocos mornentos todo convertido en un revoltosos empezaron por quemar las puerinmenso horno. Después, de anochecido, un grupo, del tas con petróleo, penetrando después en el cuai, ai parecer, formaban, parte elementos interior y destruyendo objetos y muebles, dejos quenabían incendiado las iglesias y pegando después fuego al edificio. La iglesia, que ocupa el centro, del edificonventdgdeldistiito segundo, se dirigió á cio (chaflán á la calle de Valencia) estaba la iglesia deSan Francisco. Al reunirse frente. de dicho templo los completamente destruida por el fuego, i, as grandes lámparas de metal pendían que formaban el grupo, resonó una descarga, que se ha supuesto, que partió de los aún del techo, sostenidas por sus cadenas. En la puerta que da á la calle de Valencia Balcones de algúu edificio próximo, y se dispersaron los manifestantes, quedando había trozos de camas rotas, lana de colchotres de ellos tendidos en; el suelo y grave- nes, una máquina de coser hecha añicos, mente heridos. Estos fueron recogidos poco planchas de hierro que habían servido para después por, La Cruz Roja y conducidos en reforzar las puertas y un sinnúmero de trocamillas á la Casa de Socorro del distrito zos dé. diferentes objetos. Hacia este ladíj debía estar situada la despensa, pues se veía del Instituto. por tierra cacharroscóñ manteca, aceitunas pfnlas Adoratrices. y virio añejo qáe corría por la acera. Los amotinados se presentaron frente -En él restó de! edificio, tanto en la parte al convento el martes 27, á las cinco y ine- alta como en la bajá, á excepción de la igledia de la tardé, próximamente; Echaron sia y la fachada, nó se veían señales de án K abajo una de las puertas la de la calle del céndio, pero sí de desfruccióa. L O S- 1 Ñ C E N D I Q S Z EN LOS TEMPLOS jpn el convento de los Angeles. Entre cuatro y seis- dé la tarde del miércoles un grupo de quince á- veinte personas, en su mayor parte muchachos; de doce á catorce años, provistos dé sacos lle- 1 nos de papeles y unas botellas dé petróleo, trataron de incendiar la puerta dé la. porté- ¿ría del convento; pero cuando empezaban áí realizar su criminal propósito, una parte dé) la fuerza acuartelada en el Buen Suceso les disolvió. El fuego, que empezaba ya á consumir tina de las puertas del edificio, fue afortunadamente extinguido por el vecindario. Como el día anterior ya habían acudido las turbas á la iglesia de los Angeles, presentándose én actitud amenazadora, l as monjas habían abandonado su residencia, y con ellas un anciano impedido y una impedida de la portería, qué fueron sacados por los vecinos. fía. él de las Jérónimas 7 El miércoles por la mañana, una turbaren laque aoundaban las. mujeres y chiquillos, asaltó las ruiria humeantes aún; del convento de las Jerónimas, procediendo á desenterrar los cadáveres de las 25 ó 30 monjas momificadas que en la capilla tenían sepultura, y que fueron extraídas dé lo- que creyeron lecho eterno, formándose con ellos una procesión macabra que recorrió varias calles, terminando én la plaza del Padró, en la que se formó una pirámide cóh varios de ellos. Pronto corrió la voz. de que ios cadáveres presentaban señales de haber sido martirj. zados en vida, formándose Una; -manifestación que, precedida de unos grandes cartéIones de fondo blanco. con fétrás negras, que decían: Mopjas martirizadas ecorrieron varias calles, en las qu? dejáfoB abandonadas algunas de las momias. Una fue dejada en la puerta déla iglesia del Pino, con un ci a ro en. la beica; -dos, jun- v tb á la dé lacasa üel Sr ¿Gü i, y ocho, que eran conducidas por unos chiquillos, faeroíi rescatadas por las tropas que guarnecían: él Ayuntamiento y depositadas en el dispéiWsano de la Alcaldía. No fuerpn éstas, solas las protanáciones que se registraron aquel día; otra turba, movida por igual interés y- con el; pretexte tambiénde buscar comprobantesdel tmartíno, destrozó el cementerio del conyento de las Magdalenas, extrayendo los. cadáveres que encontró allí sepultados, conduciendo los por las calles inmediatas y aban donán- dolos donde les parecía. -R n los Salesia aos Es un edificio de reciente construcción, situado en la calle de Rocafort, dedicándose esta Comunidad á dar instrucción á niños pobres y á enseñar los diferentes artes y oficios, entre ellos la música, teniendo formada entre asilados una banda. Se dedicaban á la construcción de diferentes manufacturas, ayudados por iosasir lados, teniendo montados taíleres én que trabajaban los chicos que recibían instrucr -F ción. También teman montadas clases nocrür ñas, alas que acudía un buen Kúmero de breros. Los revoltosos intentaron asaltar el edifi-