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A B C MIÉRCOLES 4 DE AGOSTO P E 1 9 0 EDICIÓN T. PAG. 8. abrir las cajas, y al fin lo lograron, repartlénd ose el botín, que consistía en 3.000 pesetas, entre feroces disputas y navajazos. Como dato curioso, también daré el que los balcones de Jas casas de los barrios más castigados por la fusilería y por los disparos de cañón lucen banderas blancas. En uno de los balcones, á guisa de bandera se había izado una sáfeana, con un gran letrero que decía: Somos gente de paz. p n San Martín de Provensals, la multitud invadió el convento de los Maristas. No hubo resistencia; los frailes huyeron desde los primeros instantes, cuando las turbas derribaban las puertas y entraban en espantoso tumulto en el recinto. El P. Luarión, que huía, fue derribado al suelo de un balazo en el pecho. Otro fraile marista, el padre OUacargueta, recibió un balazo en la cabeza, y el padre Domingo Cervera, otro en la región izquiárica. Dos frailes más han desaparecido, ignorándose- si estarán bajo los escombros del convento, completamente arrasado. También ¡as turbas incendiaron el patronato obrero de Saa Martín, y al día siguiente volvieron á pegar fuego á los restas del edificio, destruyéndose cuasto en él había. El espectáculo durante la noche era tristemente fantástico. Los grupos de los incendiarios corrían de un lado para otro con los rostros ennegrecidos. Ivos guardias de Seguridad entablaron con ellos combates, disparando vanos tiros. Cuando ios incendiarios salían de la iglesia de Montesión, acudía la tropa. Se oyó ana descarga. El jefe de las fuerzas sorprendió á un incendiario en el momento de ir al presbiterio. Se oyó una voz. -Suélteme usted, mi teniente. Soy casas do. ¡Por mis hijos! ¡Suélteme usted! El teniente contestó: ¿Conque incendiario y ladrón y quiere usted que ie suelte? Se oyeron varios disparos, y poco después se retiraba la tropa, llevándose varios heridos. Los sediciosos asaltaron el cuartelillo municipal de ia calle de San Sadurní, donde se hallaba el deposito de armas del batallón de Veteranos de la Libertad. También asaltaron vasias casas de armeros, entre otrss una de la calle del Hospital y Santa Madrona. Con ¡as armas cogidas en los asaltos, los sediciosos hicieron fuego sobre los gaardias. Todos los hombres y bastantes mujeres llevan armas de fuego y blancas. Entre ios grupos se repartían pedazos de bacalao y pan. En ia calle de Valencia las turbas trataron de incendiar nuevamente el convento ñe las Concepcionistas. La fuerza pública tiroteó á los rebeldes. Después del paso de la artillería y de los soldados, la Policía obligó á la gente que había en las Ramblas á que se retirara, metiéndose por las calles de la Unión, Fernando y plaza Real. Se oyeron silbidos y algunos tiros. La Policía cargó sobre los grupos, comenzando un vivo tiroteo, que duró más de una hora. Las gentes se precinitaron en los portales que aun había abiertos; se impidió que los vecinos de los pisos se asomasen á los balcones, y los disparos continuaron algún tiempo. Poco después comenzó el desfile de camillas con heridos. Un grupo de anarquistas hacía nutrido fuego sobre una columiaa que avanzaba por la calle de San Pabio, y todo intento para que desalojase la casa en donde se habían parapetado era estéril. Se di orden de cañonear la casa, que recibió seis proyectiles, huyendo por las azoteas los anarquistas, 6 ue allí dejaron varios muertos, heridos y prisioneros. Barrido el obstáculo, ya pudo avanzar la tropa hacia el Paralelo, logrando la Caballería, en briosas cargas mandadas por el general Brandeiss, barrer las calles y las plazas, lanzando á los anarquistas en completa huida hacia los montes de Gracia. Aquellos asesiaos, que ámansalva asesinaron indefensos religiosos, huyeron cobardemente en cuanto calcularon estar al alcance de los sables, y sólo un momento se rehicieran en unas barricadas colocadas junto á la línea de los ferrocarriles direetos. Allí se efectuó un rudo tiroteo, y el cañón abrió brecha, pasando por ella los infantes y los caballos. El general Santiago, al desembocar áe la calle de San Pablo, fue recibido á tiros desde una encrucijada, y su escolta respondió, cargando más tarde y aprisionando rios rebeldes. Ya casi vencido e? movimiento revolucionario en la parte del Paralelo y calles adyacentes, pado avanz- ar la fuerza hacia los barrios de la falda de la montaña, en donde los incendios y saqueos habían sido más terribles, dejando los sitios ocupados bajo el amparo de fuerzas de Guardia civil, de Policía, de agentes de Seguridad y de Mozo? de Escuadra. La Cruz E. oja recogía los muertos y ios heridos; los bomberos y algunos operarlos del Municipio acababan de extingair los incendios, y el vecindario, viendo alejarse los rebeldes y posesionada la ti opa de las calles, comenzó á respirar tranquilo. Desde media mañana del día 29, el tiroteo continuó bastante vivo, especialmente en la parte izquierda del casco de Barcelona, en el Clot y en San Martín de Prbve- nsals. En el Clot y en San Martín las refriegas fueron duras y tenaces. En los combates tomo parte la artillería. En el centro de las calles estaban aglomeradas las basuras. El ambiente era nauseabundo. En muchas esquinas había soldados de centinela. A la entrada de la calle Mayo r había una barricada que custodiaban los soldados del regimiento de Alcántara, que á viva fuerza la tomaron el día anterior. Este ataque lo dirigió el coronel Perera, y la barricada fue deshecha por ios cañonazos. algütta vez desde un piso alto. El fesómes se repetía de tal modo, qae hemos liega- áo creer que se trataba de una pesadilla, y nada raás. A la caza del hombre del terrado coatribuían los vecinos, vigilando desde la calle y hasta acomoañando á los soldados hacia los terrados y permaneciendo ea acecho. El hombre de los terrados- -acerca fia cuya calidad se hacían las suposiciones más contradictorias- -ha sido el causante casi único de i a alarma de la ciudad en los tres últimos días de la semana negra. T e La FubUcidad: La Cruz Ro a ha trabajado durante estos días sin descanso. Ha sufrido bajas, 1 t aiendo que lamentar cuatro muertos y I Í heridos. r o m o detalle curioso transmitimos una v comunicación dirigida por el Comité revolucionario al reverendo cura párroco de Mataré. Dice así: Muy señor nuestro: El Comité delajua ta revolucionaria constitucional, encargado de mantener el orden en las presentes circunstancias, considerando que él establecimiento qu usted dirige no es de artículos de primera necesidad, ha resuelto que lo tenga cerrado rn ¿ñaca y en los días sucesivos. C n la noche del 1 fueron eonducidos at castillo üe Montjuich 204 presos C tg LJ se encontraban en Atarazanas. fr En la madrugada del 30 3 e habíaa subi. do 182, CONSECUENCIAS DE LOS SUCESOS Va restableciéndose la normalidad en los servicios públicos; de hoy á mañana quedarán recompaestos les desperfectos causados en las vías férreas y en las líneas telegráficas y telefónicas, todas las cuales llegaron á estar interrumpidas el martes y el miércoles, dándose el caso de hallarse nuestra ciudad incomunicada en absoluto. Los daños por este concepto se han calculado en 150.000 pesetas. No son menos los daños causados en la vía pública por la destrucción de aceras y adoquines. En Pueblo JSluevo y Olot el arregíosera provisional, pues el presupuesto destinado á tal servicio no consentirá mas. También hoy se comenzará á recomponer los f Aróles del alumbrado público. Son más de 7.000 ¡os que han sufrido desperfectos, 1 Vanos de ellos íuaron arrancados en las no- f ches del martes y miércoles, y los utilizaron las turbas incendiarias para huir y vioientar las puertas de los conventos. Segtiraoienle hoy se podrá encender el gas en todas las calles y en todas las casas. Los desperfectos- causados ea las cañerías son cuantiosos. En Pueblo Nuevo. Sans y otras bdrnadas han sido cortadas las cañerías y arrancadas en iargas extensiones. Una de las Compañías qae ha sufrido más daños es la de tranvías, pues se ha de calcular que varios cocíies han sido completamente destruidos. í aaafojén en Pd- eblo Nuevo sufrió daño ia Empresa tranviaria. El lunes, primer día de los disturbios, las turbas atacaron cinco carriljjes eléctricos. El personal qae los guiaba no abandonólos coches un solo rao liento, sufriendo valerosamente el tiroteo. Ei mismo jefe de L Coma pañía, el Sr. Eoro. ida, gaidba mío de loscarruajes. Ai llegar cerca 4 e los Docks, los agresores se reuraran, pero no pxido evitarse que el úlLiino de ios cinco tranvías cayese en su poder y faera destruido. A consecuencia de estas y otras a i- o- T e El Diluvio: LA INTERVENCIÓN D 5 LAS TROPAS el martes Cuandobarricadas salieron las tropas había en las calles del Conde del Asalto, arco del Teatro, Santa Madr- ona, San Pablo, Ceres, San Ramón, Montserrat, Mediodía y puerta del Padró. Todas estas barricadas no tenían gran fortaleza. Eran muros de piedras superpuestas que imposibilitan el paso de las fuerzas de Caballería. Dos cañones se emplazaron, uno enfilando la calle del Carmen y otro la de Puerta Ferrixa, en la Rambla. Al poco rato los retiraron de allí y los bajaron ea dirección del muelle. DETALLES Y NOTICIAS DIVERSAS jel Diario Mercantil, de Barcelona: Desde el miércoles empezó á constituir una pesadilla para todos los barceloneses el hombre que disparaba desde el terrado de una casa cercana. Cada manzana del Ensanche y cada calle del interior tenían su hombre Que disparaba desde el terrado, y TriiTTaBfíiiTrcínii smEiHíniaFfimnrwiüi uní mía