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A B C, MIÉRCOLES 4 DE AGOSTO DE ¡1909 EgJCION i. PAG. p contestar á los disparos que se les dirigían. A la una y media de la tarde, en la calle de San Bertrán, y frente al teatro Gayarre, Timbo otra escaramuza, resultando heridos de pedrada un guardia civil y otro del Cuerpo de Seguridad. Fueron auxiliados por la Cruz Roja, instalada en el teatro Circo Español. En el Clot los huelguistas se concentraron, entablándose un tiroteo entre los agentes de Seguridad y aquéllos. Se registraran dos muertos y siete heridos gravísimos. En Gracia también sé produjeron varias friegas, que ocasionaron igualmente algunas víctimas. En la fábrica de serrín de corcno de la calle de Casanova, los obreros apedrearon el edificio, causando un herido. Lo propio ocurrió en los talleres de los Sres. Damiáns. En el paseo de Gracia y en la calle de Tapias se promovieron asimismo algunos tu. muí tos. Los coches ómnibus de La Catalana y La Española suspendieron el servicio después de las once de la mañana, y los de La Transversal á primeras horas de la tarde. Al mediodía se reunió la Junta de autoridades en el Gofeierno civil, acordándose que el gobernador resignara el mando en! a autoridad militar, y que ésta declarase la provincia en estado de guerra. El gobernador civil dimitió el cargo con carácter irrevocable, habiéndole substituído interinamente el Sr. Enciso, magistrado íe esta Audiencia. Las Noticias añade que en seguida fue totna da la población por las tropas. Un oficial, escoltado por un piquete de soldados de Atarazanas, leyó la ley marcial sn la Rambla de Santa Ménica. Un cuarto de hora más tarde hubo cargas en el muelle de la Paz y algunos tiros, con los consiguientes sustos y carreras. En la eslíe del Este, una mujer dio una puñalada, hiriéndole, á un guardia de Seguridad. A un teniente de la Guardia civil le hírieion el caballo en ftracia. Varios huelguistas, con navajas, trataron de agredirle; pero lo impidió el piquete que dicho teniente mandaba. Los obreros d las dos fábricas del gas Lebón abandonaron el trabajo. La barriada de Gracia quedó completamente á obscuras, desde el paseo del mismo alambre hasta les Josepets, á causa de haber sido cortados algunos cables eléctricos Y cañerías de gas, según se nos dijo. Por la calie Mayor y otras patrullaban los soldados, que eran aclamados por el públi- so, que se acercaba á ellos con entera confianza. Los organizadores de la sedición buscaron el apoyo de la Solidaridad obrera. Esta accedió á declarar la huelga, creyendo que se trataba sólo de protestar contra la guerra Cuando los obreros de buena íe comprendieron el alcance y trascendencia del movimiento, trataron de retirarse, pero ya era tarde. Persistieron en la huelga, á condición de que no se incendiara las fábricas. En efecto, ninguna fábrica ha sido destruida. Los sediciosos adquirieron mucho petróleo y otras substancias inflamables. Aquel artículo adquirió elevado precio. Con el petróleo rociaron las puertas y ventanas de los conventos é iglesias los incendiarlos. de Seguridad, fueron llevadas á las Cálsís Consistoriales. Durante toda la tarde se ayen cañonazos disparados contra los sedi liosos. De cinco á seis mil niños, arrojados de loa asilos donde se las daba alimento y ense- ñanza, vagaban por las calles muertecitos de, hambre, asustados, llorosos, implorando la caridad de las almas nobles, y los vecinos, aun á riesgo de perecer, salían á la calle y los recogían y los repartían entre las casas disp atándose el cuidarlos y agasajarlos. jpn la barriada de Gracia se vio á muchos frailes en los tejados de los conventos arrojándose á la calle. Un grupo se presentó en el convento de San José de la Montaña, famoso por su riqueza. Las pobres niñas albergadas alh, llorando 4 decían á lo s revolucionarios: ¡Nonos queméis! La turba se retiró, diciendo que permitirían salir á las niñas, y que después irían á incendiarlo. Salieron las pobres criaturas, y por calles extraviadas se dirigieron á la montaña Hasta las cinco de la tarde no se habia presentado los revolucionarios nuevamente en el convento. p n algunos conventos los revolucionarios han profanado los cementerios, sacáisdo los cadáveres de monjas y exponiéndolos al público. Esto tiene por objeto darle á, entender que han sido martirizadas en vida 7 por tener los cadáveres atada una cinta en los pies, como es costumbre cuando fallece una religiosa. Pero el vulgo entienae que es una señal de martirio, inventando toda suerte de leyendas. En la calle de la Travesera (Gracia, certo torrente Olla) las turbas destruyeron la fábrica de electricidad, por haberse hecho fuerte en ella la Guardia civil el martes al tirotear al pueblo. Volvieron las turbas para arrancar las dinamos; pero como había aún corriente, mu rió un hombre. Al verlo los demás se propusieron destruir el edificio, pero no s atrevieron. Se presantó un grupo frente ai convento de San José de la Montaña, siendo disuelto por el somatén. El propio somatén tiroteó á los revoltosos que pretendían incendiar los conventos de Sarria. Entonces se dirigieron á las Corts (barría da) y quemaron conventos é iglesias. Entre los edificios incendiados, además de los conventos, figura la fábrica de licores de la calle de las Cendra, propiedad del Sr. Tostas. Allí se refugiaron unos frailes, tiroteando al pueblo, y éste quemó la casa. Sería interminable escribir todos los detalles que poseo relacionados con los últimcjfs sucesos. Han llegado cartas con un tirnore inte rior que dice: República independiente de Sabadells También en Mataró y Paiamós se han proclamado republicanos. Los revoltosos, antes de proceder á la quema de los conventos, obligaban á los frailes y monjas á desalojarlos, despojándoles de los hábitos, que quemaban también. p rente ai edificio de los Padres iscol 2 pio un grupo de curiosos execraba á los revolucionarios, porque los escolapios atien den á muchos alumnos pobres. Los incendiarios se hicieron dueños de dos grandes caja de caudalea del convento. Ko- reeiearori dudante niurtio üenjpo encontrado dos Se han por las turbas. sacerdotes dos ahorca- VARIOS ACTOS DE BANDIDAJE OTROS INIDÍCTOS to, cuyas citaciones se hacían con este pre- texto: Se convoca á los obreros (tales ó cuales) para un baile... Se cita, á tales elementos para una jira campestre, ó para una conferencia... En estas reuniones se cree que fueron fraguados los sucesos. Se creía en Barcelona que el tristemente sélebre Francisco Ferrer había pasado un mes en Barcelona con Soledad Villafranca, y que había traído mucho dinero. Se añadía que en la Casa del Pueblo había circulado el dinero en abundancia, y con él se celebraron francachelas. Preparado 3 Ta el movimiento y convenida ía forma, se tomó como pretexto para lanzarse á la calle el envío de los reservistas á Mejilla. LAS FABRICAS ha que en S e nes comprobadose preparóvarias reunioembozadas el movimien- espalda, porque toda comunicación- estaba cortada, comenzaron el incendi o, los asesinatos, el pillaje. Rotas las puertas de los almacenes, dueños de víveres y de vinos en abundancia, aquellas furias, después de reparar fuerzas con el producto del saqueo, iniciaron el incendio, eligiendo para campo de sus fechorías las iglesias, los conventos y los asilos. La iglesia de San Pablo, situada al extremo de la calle de este nombre, y muy próxioia al Paralelo, fue una de las primeras incendiadas, profanadas y saqueadas con sacrilego furor Todo quedó destrozado, y las fieras del motín pasearon nefandamente por barricadas y calles y clubs los sagrados atributos del culto, destrozando las imágenes. Ya locos, fueron recorriendo conventos. Los Escolapios, los Maristas, los Jesuítas, las Hermanas de los Pobres, los Asilos Cristianos, todos los conventos que hallaban á su paso eran incendiados después de rociar puertas, muros y ventanas con petróleo y cuanto inflamable hallaban en los almacenes. Lo más chocante es que el número de los incendiarios, en algunas ocasiones, no pasaba de unos 30. Iban en grupo hombres, niños y mujeres. En la calle da Muntaner, ante los vecinos, atónitos, pedían cerillas á un estanquero para pegar fuego al SeuXiario, y en cuanto llegaban allí, un grupo de soldados de Caballería les disolví a- con un par de descargas, sin que i olviese á saberse de ellos; en la iglesia del Pino hacían una colecta para comprar petróleo en la Rambla de Cataluña se repartían las gallinas de un convento, y raras veces, por no decir nunca, se presentaban ante las tropas. Su táctica consistía en disolverse á la presencia de los soldados ó de la Guardia civil, pero se reunían luego. Entre los actos de verdadero salvajismo sobresalen por su brutalidad y su horror los siguientes: Varios grupos de desalmados se dirigieron al convento de monjas Jerónimas, que, adveitidas ya del peligro, rezaban en el templo. Los fanáticos asaltaron el edificio, y no contentos con maltratar á las infelices religiosas vivas, se dirigieron al lugar de los enterramientos, sacaron de las sepulturas los cuerpos de las hermanas últimamente fallecidas y los llevaron en procesión macabra y trágica, arrastrándolos por las calles de la población, dejándolos en diferentes puntos, tales. cómo á la. puerta de la iglesia del Pino y á la puerta de la casa del señor Güell y en otros sitios de Ja calle del Hospital y de la Universidad. La Alcaldía llevaba enterrados 14 cadáveres de infelices religiosas. Las monjas, defendidas poi los ageníes anarquistas de Tr uenos los sin miedo á ser los barrios extremos, batidos por la