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A B C MIÉRCOLES 4 DE AGOSTO DE 1909. E D I Q O N K PAG. 6. ene lo hace poco efectivo. I, as patrullas de Caballería son acogidas con aplausos y aclamaciones; pero los incendiarios procuran huir á la presencia de la fuerza, aunque se rehacen inmediatamente. La noche ha sido verdaderamente trágica. La relación aproximada de iglesias y conventos siniestrados es la siguiente: San Pedro de las Paellas. San Cucufate, San Pablo, Santa Madrona, parroquia de San Andrés, parroquia de Clot, Jerónimas, Valldoncella, Escolapios de San Antonio, Balesianos de la calle de Manso, Agonizantes, Capilla de Marcús, Maristas de Pueblo Nuevo, Frailes de la Granja, Hermanos de fa Doctrina Cristiana de la carretera de Sarria, Franciscanos de la calle de Santaló, Monjas Capuchinas del campo de Galvany, Convento de Loreto, Convento de San Miguel de la calle de Rosellón, Monjas Arrepentidas, Magdalenas, Paúles, Concepcioaistas, San Felipe Neri de Gracia, Beatas del Poblet, Josefinas de Poblet, Franciscanos de Poblet, parroquia de San Juan de Gracia, Carmelitas de Gracia, Misioneros del Sagrado Corazón de María, Maristas del campo de Grassot, Siervas de María de la caile de Universidad, parroquia de Horta, Damas negras de Horta, parroquia de los Angeles (en parte solamente) Seminario Conciliar (en parte solamente) Montesión de la Rambla de Cataluña (en parte) DÍA 28. -El amanecer de este día es tristísimo. A pesar del espíritu de la población, en todos el desarrollo de los sucesos ha sido de una serenidad admirable, sin que el pánico llegase á producirse con la intensidad que lo grave de lo ocurrido podía hacer suponer; por las calles apenas circula nadie y desde luego no se ven grupos, atendiendo las indicaciones del bando que prohibe su formación. Las primeras horas del día, hasta las nueve de la mañana, son de una calma solemne, apenas turbada por algún que otro tiroteo. Después de esta hora vuelven á rereproducirse los incendios ea algunos centros religiosos que ya habían sido incendiados. I, as tropas acuden á evitar, en lo que pueden, estos incendios, y se producen frecuentes colisiones que mantienen la alarma durante el día. El capitán general, Sr. Santiago, sale seguido de poca numerosa escolta á recorrer algunas vías, y en el Paralelo es objeto de una agresión, que repele la escolta y no tiene consecuencias. En este día lleg. a un correo por la línea de Francia que tío era esperado. También llegan nuevas fuerzas de diferentes puntos. Siguen sin publicarse los periódicos. Entre el vecindario circulan los más extraordinarios rumores, que, á pesar de su gravedad, no consiguen alterar el espíritu de la población. Las medidas de precaución, como registros, cacheos, etc. son aceptadas por todos sin protestas. En la calle de Pelayo los agitadores se apoderan de una casa desalquilada, destinada á Delegación de Hacienda, desde la que hacen algunos disparos. La noche, aunque ag. tada, transcurre sin que la gravedad de los sncesos aumente. DÍA 29. -Hasta las nueve de la mañana, la tranquilidad es casi completa. El vecindario se dedica á aprovisionarse, realizándolo sin grandes dificultades, aun cuando falta carne fresca y escasea algún otro artículo. Por la mañana se asegura haber caído en poder de los revoltosos las armas del batallón de los Veteranos de la Libertad. Desde media mañana el tiroteo es bastante vivo, especialmente en la parte izquierda del casco de Barcelona, en el Clot y en San Martín. En estos dos últimos sitios la reísáega ha sido bastante dura, habiendo jugado la artillería. En la calle de Valencia, al incendiar nuevamente el convento de las Concepcionistas, el grupo es tiroteado por la fuerza pública. La correspondencia pública expídese por mar á Tarragona. Se oyen frecuentemente disparos hechos desde los terrados en diferentes puntos úe la población. Se realizan numerosas prisiones. Sigue el día sin publicarse periódicos ni recibirse de fuera. DÍA 30. -Amanece el día con tranquilidad. A las dos de la tarde hay un nuevo tiroteo en las Concepcionistas. De tres á cinco, todo parece haber terminado en el centro de la ciudad, y las gentes salen á la ealle á sus quehaceres y en busca de noticias y periódicos de fuera. Se ponen á la venta algunos en varios quioscos de la Rambla; pero á poco se producen algunas alarmas y vuelve á quedar despejada la vía pública. En la calle de la Universidad, y especialmente en la plaza de Letamendi, ála cinco de la tarde, hay un vivo tiroteo entre los incendiarios, que pretenden pegar fuego á un pequeño convento de las inmediaciones, y la f aerza pública, que lo impide. Sin graves dificultades circulan los carros para el reparto de la carne á los tablajeros. Las calles están á obscuras por falta de g- as desde hace dos días. Únicamente el alumbrado eléctrico luee en las que lo tienen. DÍA 31. -La noche de ayer á hoy ha sido tranquila. El día se presenta con aspecto de acentuada normalidad. A las once de la mañana, los grupos han intentado el asalto de un convento situado en la calle de Roger de Flor, y, según nota oficial, la Guardia civil ha disparado sobre el grupo, causando seis muertos, buen número de heridos, y detenido á diez y seis individuos. La dificultad del día estribaba en ser fecha de pago de jornales y salarios, y en una reunión celebrada por los principales elementos fabriles se adoptó el acuerdo de pagar sus jornales á los obreros que el lunes se presenten al trabajo. Este acuerdo parece haber influido en gran manera para restablecer la tranquilidad. En vista de la observada, el capitán general publica el siguiente bando: Don Luís de Santiago Manescau, teniente general de los Ejércitos nacionales y capitán general de la cuarta región, hago saber: Que en vista de iniciarse la tranquilidad, mvito á todos los vecinos para que contribuyan á lograrla por completo, procediendo á la apertura de establecimientos de todas clases, temendo presente Sambién que está permitida la circulación por las ealles á todas horas; bien entendido que subsiste en absoluto la prohibición de formar grupos, los cuales, con arreglo á mu bando anterior, seguirán disolviéndose y castigando como en aquél se determina. -Luis de Santiago Manescau. -Barcelona 31 Julio 1909. Circula el ferrocarril de Sarria y se ven por las calles muchos carruajes. Los establecimientos públicos empiezan á abrir sus puertas. Los cafés están animados. 1.0 DE AGOSTO. -La noche ha pasado en absoluta caima. Ei público, desde primera hora, ha invadido las calles, y la normalidad parece definitivamente recobrada. Se ven muchas señoras, los carruajes circulan con abaoluta libertad, se ha restablecido la marcha regular de los ómnibus y circulan todos los tranvías cuyas líneas están en condiciones de hacerlo. COMO EL MOVIMIENTO T e Las Noticias: Ya en la noche del domingo se noi comunicó la noticia de que Solidaridad obrera y otros grupos habían acordado huelga general para el lunes. Desde las primeras horas de la madrugada, por los alrededores de la cárcel y otras barriadas extremas, donde abundan los establecimientos industriales, se veían grupos de obreros, que á medida que pasaban ios que se dirigían al trabajo dábanles aviso de la huelga. Todas las fábricas de Sans, San Martin, San Andrés, Las Corts, Gracia y alrededores de la capital dejaron de funcionar á ias siete de la mañana. Grupos numerosos de obreros se diseminaron por las calles del En auche y de! innor de la ciudad, y obligaron al paro á las. fábricas que todavía no lo habían efectuado y á los taüeres. A primeras horas de la mañana se intentó parar la circulación de tranvías, Jlás no s consiguió. Grupos de huelguistas se dmgieion á los fielatos de Coliblanca y Hospitalet para impedir la entrada de ios carros cargados de verduras; ptro salieron fuerzas para dichos puntos, y la entrada se hizo sin dificultad. De tíabadell, Tarrasa y otros puntos recibimos noticias de que se había secundado la huelga y hallábanse paradas fábricas y talleres. Los huelguistas levantaron ¡os rieles del ferrocarril de Barcelona á Zaragoza r en el tra ecto de Sarddñola á Sabadeil, poi lo que se hizo imposible la circulación de trenes por aquella iínea. A las diez y medís se cerró la estación del Norte. Los obreros municipales también se deslararon en huelga, y á medida que avanzaba la mañana disminuía el servicio de acarreos. Puede decirse queéste quedó completamente paralizado después de mediodía. Por la mañana los huelguistas se contentaban con obiigar al paro á fabricas y talleres; pero luego exigieron que cesara el movimiento comerciai. En San Andrés se intentó impedir la círculaeión de un automóvil, y lo propio se hizo en el Paseo de Gracia, doade se obligó á apearse á una señora. Ello motivó que disminuyera considerab 1 emente el tránsito de autos, é igualmente ei de coches particulares. Sólo prestaban servicio los de alquiler. No contentos con esto, los huelguistas li emprendieron contra los tranvías, apedreando distintas veces á los que hacen el recorrido de Pueblo Nuevo y las rondas, con la subsiguiente rotura de cristales y pánico de los pasajeros. El servicio tranviario en dichas líneas quedó interrumpido varías veces. Poco á poco fue haciéndose más difícil, J por la tarde dejaron de circular los tranvías en todos los trayectos, incluso el llamado ferrocarril de Sarria. La alarma y la zozobra se apoderaron áe la ciudad, y por las calles y paseos no se veían señoras, sino grandes masas de obreros y curiosos. A consecuencia de tal estado de cosas, los tumultos y refriegas se sucedían con y g i lGd il frecuencia, y la Guardia civil y l d l C la po de Seguridad daban cargas contra los obreros que trataban de impeüir el tráfico. Cerca de las once y media de la mañana, en el extre- mo de la calle de San Pablo, originóse uno de esos tumultos, con motivo de que un grupo de huelguistas exigía el cierre de varios establecimientos Cortáronles el paso los guardias de Segtc ndad, y éstos hicieron varias jlescaxga gí ii 1 niiniiiBfiiiwitiiinínnri iirf iiniiiBiTmmi nmrnnmriBHir nrnmriniram ItmiUllnnnil liyi lllud Jmn UHtmnnIMT m