Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. LUNES a DE AGOSTO P E 1909. EDICIÓN i. PAG. 6. llegar pecho á pecho, impidieron este propósito, á fa vez que facilitó que la brigada disciplinaria pudiera retroceder á la posición principal, ante el asombro de los propios moros, que, replegados en sus posiciones, no comprendían cómo habían sido vencidos por aquel puñado de héroes; llaman á esta brigada la tingada de leones. García recibió el balazo en la frente, orotando de la herida tanta sangre, que le cegó, y sin dejar de empuñar el fusil, perdida la conciencia de donde estaba por el golpe tremendo, sintiendo, como todos los que en aquellos instantes supremos combatían, la santa rabia de los que se deciden á morir por la honra de su patria, la hermosa patria española, llevóse la mano izquierda á los ojos; y he aquí un detalte curioso: una bala le rozó los dedos de la mano en que sostenía el fusil, y ante el dolor extendió el brazo izquierdo al aire, tocándole otra en ios dedos de esta mano. Los galones de sargento se han cubierto pues, nuevamente de gloria ¡Loor á la honorable clase! fíntetaente al meaos, dice c ue muchos rifeños fueron incorporados á la fuerza á la barca. Como no había armas para todos, muchos le alistaron llevando porras y gumías. Estos moros estaban destinados á recoger muertos y heridos y luchaban entre sí por apoderarse de la fusila de los que eran bajas. La desmoralización en las filas enemigas es cada vez mayor. Los hebreos que nan llegado de BeniBuifrur aseguran que los cañones de nuestra artillería causaron en el zoco de Yemma enormes bajas. El caudillo Messian ha tenido que trasladar su campamento á las márgenes del río Barraca, en donde se reconcentran las fuerzas rebeldes. Algunos cabileños partidarios de la guerra hostilizan á ¡os moros aue protestan contra ella. Estos dicen que prefieren abandonar la lucha, pues sólo sac de ella las carnes abiertas por las balas. El vecindario de Mehlla, sin distinción de liases y edades, esta dando pruebas de su hospitalidad y buenos sentimientos. UB número considerable de muchachitas se ve en ei teatro y en el casino, a la cabecera de las camas de los heridos, facilitándoles los medicamentos, leche y cuanta los médicos ordeuan. Tal es ¡a lahor patriótica y numanitaría de este vecindario, que nunca será, alabado lo bastante. Han sido encerrados en prisión algunos desalmados por haber querido abusar de los pobres heridos cobrándoles una peseta por cada gaseosa ó refresco, á pesar de qne había quien los facilitaba de balde. Hablando el célebre David Charoi, hebreo que proveía al Roghi de armas y víveres, dijo qne no es exacto cuanto se dice acerca de que el Roghi sea partidario de esta guerra. Ben- Charles- -nos dijo, -que es el caid principal de la cabila de Bembuifrur, donde radican las famosas minas, é identificado con el Pretendiente, está interesado en que los españoles den una dura y sangrienta lección á las cabilas fronterizas á nosotros, á fin de que se llegue á poder explotar las minas con toda tranquilidad, Esta conducta siguen también todos los notables de la referida cabila, que son. mas ó menos interesados en la mencionada explotación. Esto- -concluyó diciendo- -destruye los rumores que han corrido por ahí de que el Roghi fuera á dar contingente alguno á las harcas aue combaten á España. EN LOS HOSPITALES MÁLAGA, J l RELATOS DE LOS HERIDOS MÁLAGA, 3 l pvel combate del 23. Entre los heridos llegados á este puerto figura el sargento del regimiento de Mehlla Ramón García Pérez, que refiere datos muy interesantes del combate del día 2 X en el cua ¡fue herido. La brigada Disciplinaria salió fuera de las. posiciones de Sidi Muza, avanzando hasta el núcleo enemigo, que, parapetado en las estribaciones del Gurugú, hostilizaba, nu. es tras tropas. Los disciplinarios, como si fueran á ana gran parada, avanzaron resueltos, acompañados de tre piezas de artillería Plasencia, y protegiendo este avance en el primer escalón ¿a segunda compañía del tercer batallón de McliiU, nútn. ¿9. Los inoro demostraron un ciego empeño en apoderarse de las piezas Plasenciavcosa que les fue imposible hacer porque avanzando las dos compañías de Mehlla, hasta 1 os heridos que se encuentran en el Hos pital MUitar e tan animadísimos, debido no sólo al excelente trato que allí se les dispensa, sino al cariño con que médicos, sanitarios y todo el personal les dedica. Están encargados de la curación de los heridos los médicos Sre Cardín, Santiaüdreu, Gil y Mañas y los sanitarios D. Alberto de los Ríos Sánche sargento de Sanidad; D. Antonio Lóoez L, ó, S ídem ídem; D. Francisco Nevot, cabo de ídem, y los sanitarios D. jóse jura lo, D. Juan López Macías, D Fraucisco Ytaazauo, D. Tomás Mora, D. Francisco Tobarruela, D. Juan Banítez, D. Manuel Rebollo, D. Miguel Pérez, D. Jerónimo expósito, D. Alfonso EsCntre los heridos ha venido el sargento carana, D. José Ga ¿mán, D. José Gómez, de Cazadores de Mérida D. Daniel Ba- D. Juan Soto, D. -Mfreao Coréete, D. Teotalla J nao. Este sargento padece una enfer- doro Faicón. D. Majuel D irán, D. Francismedad que le hace forzoso retirarse de la co Santularia, D. José Rddondo y D. Mafuerza combatiente. nuel Martín. El sargecto Daniel estaba en Sidi Muza. Todos cumplieroa con exceso sus deEn lo mas recio del combate vio sobre el beres, dirigidos por el mcin siWe director parapeto de una trinchera extrema al te- del hospital, D. ¿duardo Anstoy. niente de su batallón D. Francisco Roca Llovet. pjn el Hospital Noble, en tres salas limpias La actitud del bravo oficial era la de la y alegres, se. liallaa colocados los herígrandiosidad que siente el caudillo eu los dos, que san 30. mmiuentes instantes de sumo peligro; su A las seis próximamente, y cuando nos voz de mando era tranquila y á ella res- hallábamos tomando lo nombres, comenzó pondían los disciplinados soldados que el reparto de la co ntda 3 que, admiiablemeamandaba. te condimentada, se oír ve por este hospital. El teniente Roca cayó herido en ambas Componíase la COJO ida de sopas, cocido, piernas, y ante la imposibilidad de moyerse carne, peecado, pan, frutas y vinos. aún alentaba con sus vivas á España y ala, -Es la misma co mda que se les da á los bandera, a las guerrillas combatientes. enfermos de pago- -nos decía la cariñosa El alud enemigo llegó en su deshecho ci- hermana Sor María Teresa. nismo hasta las primeras alambradas, punNuesira sorpresa fue agradabilísima cuanto en el que antes de ser herido había llega- do en las salas se presentaron las distinguido en un avance el bravo teniente Roca. das y beilas damas doña María Cámara de Comprendiendo el sargento Daniel que Mac- Kinlay, doña Teresa Samada, doña en los angustiosos momentos había que ju- Enriqueta Cruz Uiioa y doña Ana Yessmg, garse el todo por el todo y advertido de la que, acompañadas de las monísimas señoru hazaña del heroico oñcial ítoca, salió de su tas Conchita Jerez, Isabel Carbón, María trinchera, pretendiendo llegar hasta donde Téilez, Concha Cámara, Melania Herrera y estaba éste los Sres. D. Salvador y D. Fernando Blasco, Una red de proyectilles le impedía su pro- daban de comer a los heridos, que agradepósito; pero aprovechando un momento en cían infinito estas delicadas atenciones, que las ametralladoras, con su mortífera ra- ¡ejemplo digno de imitar! pidez, bariían la masa enemiga, llegó hasta La hermana Sor María Teresa se acercó sri teniente y tomándolo en sus brazos car- á un herido que carecía de apetito, y daieegó con el venerando cuerpo, impidiendo mente le decía: con esto que el enemigo se apoderase de él. -Es preciso que coma, hermano; de lo El teniente Roca falleció poco después; y contrario, volverá á la guerra. dice el sargento Daniel, con sencillez que Y el tono era tan candoroso y numüáffi, encanta, que luego se palpaba el uniforme, que el soldado, en vez de asustarse. reía- se miraba las piernas, los brazos, el pecho; comprendiendo que aque la aroenaza. no hay que ae preguntaba á sí mismo; ¿pero es- bía de ser cumplida. toy vivo y sano? A los heridos se tes ofrecieron para escribir á su familia algunas distinguidas señor Vtro de los: sargentos heridos se llama ras y señoritas, ofrecimiento que nsucítos Francisco Ventosela Izquierdo aceptaron Pertenece al batallón Cazadores, de Méi smael Miranda Peña, soMado- Del g rida. Está herido en la espalda, con orificio de miento de las N a vas, y Ratinundo Grisentrada y salida de arriba á abajo, y en la tóbjafr, de Amplíes, han quedado atudías de guerrera que viste conserva como trofeo del resultas del terror que les produjera el ser aprisionados por los moros. combate las dos rotura del proyectil. Afortunadamente se encuentran Men, y También estaba en ei campamento de Sidi- Muza, y ante la niebla y la obscuridad los médicos aseguran qae curaca e corto espacia le era imposible ver cnanto tenía delante. Bl sitio en que se encontraba formaba una especie de talanquera de piedra sobre una EN EL CAMPd VlOftO estribación ds Sidi Muza é inmediata á él había una hondonada, la que trató de ob- r e EtTetegrama del Ril: Las municioiiís uoevas escasean; pero servar el sargento dicha. Casi de bruces sebre el terraplén, sintióse como existen bastantes aparatos ú recarherido, siendo milagrosa su salvación, deoi- ga, un centenar de cabileños se dedican á da á la rectitud de la trayectoria de la bata recargar cartuchos. aBi paquete remington alianza ya el preque le hirió, lo que indica lo cerca que se le cio dte seis peseta. y ae tres ei de aiaiL sef. hizo el disparo. HllMIUmmilHilTI llBMIIgMIimniíniBBmiinnilii IIH. I H. IIIMHU mi