Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. D O M I N G O i D E AGOSTO D E 1909. EDICIÓN i. P A G El Comité nos encarga que desmintamos el rumor, pues la ux c i- on r o s ío o se cierra ahora, sino que 10 ss csirata en mucho tiempo. v LE CU, 3 l 12 N. SAN SEBASTIAN pn el local de la Exoosició- i ha ínauA- -gurado esta noLiie el paUcio del Ayuntamiento. Los ediles va en anos of- e n en el nuevo edificio un ivjuh a os ruauicipcs madrileños. Pronunciaron elo- u ntcs discursos el alcalde, el vicepr- i e el Co A é de la Exposición y el tenían 2 de alcalde señor Martín. Predominó la nota ratnótíca, y se dieron entusiastas vivas a iv pdña, Madria y Valencia. A continuación se dispiró en la gran pista un castillo de f u gos artiiicia. es. Uno de los númeíoi, representaba un soldado español en traje de campaña enarbo, lando la enseña de la patria. La presencia del soldado ante millares de personas produjo en todas delirante, entusiasmo. Las músicas tocaron ía Marcha Real, y el público, arrebatado t uoitamente por indescriptible entusiasoio patriótico, paesto en pie y descubierto, rompió en atronadores vivas á España y al Ejército. La nota dada íué emocionaatej más aún por lo inesperado del motivo. La Exposición estaba rebosante de público, que al salir daba muestra de la satisfacción que le había producido el hermoso acto. DE NUESTRO CORRESPONSAL LOS BLONDOS ALEMANES 1- 3 ay en la bahía de 4 a Concha un crucero 6 alemán que tiene por nombre Lubeck. Es de mediana talla, fino de proa, pintado de gri 5 y con tres chimeneas muy grandes, muy formidables. A la mañan á todas horas, con motivo de la llegada ó de la salida de algún miembro de la familia Real, este b ¿que germano dispara solemnemente sus salvas de reglamento. Y la ciudad se ve llena de esos muchachos rubios y senos, que pasan con andar rítmi- j co, en grupos, fumando sus pipas ó comien- 1 do las frutas á puñados. ¡Blondos y graves hijos de la neblinosa Germania! Parecen todos ellos muchaehos aristocráticos; tienen, la cara blanca, los ojos dulces, el pelo casi blanco de tan rubio; son limpios y robuss tos, con una robustez infantil y algo fofa, Parecen muchachos ingenuos. No se meten con nadie, no alborotan pot íTodo de palpitante actualidad! calles y tabernas; pasan suavemente, sin dejar nna huella de alegría, de tragedia, de ¡SI SIXDA! S 3 LEÁIS aventura, como los demás marineros. En el muelle, á la hora del retorno, se ve algún cuerpo que balancea ó alguna mirada indecisa; pero si acaso están beodos, es una beodez tranquila y callada. DE HOY! Y cuando sube uno al barco se encuentra con los marineros en su casa, y tampoco allí se les ve alborotar ni bullir. La misma tada, y es cuando hubo una interpelación serenidad y 1 misma sonrisa de muchacho en la Cámara para buscar el medio de re- limpio y amable. Únicamente tropieza uno eoger los perros, que, además de un estado con el oficial de guardia, y viéndolo se comlamentable de suciedad, son en su mayoría prende toda la legendaria soberbia casi leprosos y degenerados, y como los vehícu- brutal del oficial germánico. Es un hombre los que transitan les atropellan con frecuen- alto, altísimo, que empuña un catalejo á cia resulta que muchos de ellos son estro- I manera de bastón y que da órdenes secas, 5 categóricas, inaplazables. Su gesto es de peados. En la Cámara se presentaron las dos pro- una autoridad que produce repugnancia. posiciones siguientes: La primera, de reco- Bajo su mirada de buen mozo todo el buque ger todos los perros, y después de reunidos tiembla... Y bien. Nada más que mirando esos hoieu en un sitio especial, separar los machos de las hembras para evitar su reproducción, bres, ese oficial, esos gestos, se descubre la única manera de acabar con ellos sin ma- ley de diferenciación que separa á los distarlos; la seganda, proyectaba de reunirlos tintos pueblos. Con gentes como éstas, toda todos y de abandonarlos en una isla desier- obra de perpetuidad y de consistencia es ta, del mai de Mármara, y se supone que posible. Son gentes de disciplina, que no ailí, ai devorarse entre ellos, acabarían con discuten las órdenes, que no analizan la la raza. Ajibas propuestas no obtuvieron ley, que no buscan la filosofía de los mola sanción de los representantes del país, y tivos. Si se les manda estudiar, estudian es por esto que los perros de Constantino- toda esa abstrusa ciencia filosófica; si se les plan siguen viviendo tranquilos, míseros y dice que trabajen, ponen su industria á ¡a sucios, en estas estrechas calles y conti- altura de las mejores; si se íes ordena que núan á perturbar con sus interminables ri- maten, ma. an y vencen y conquistan meñas la tranquilidad de los moradores, prin- dia Francia. Gentes blandas, y á la vez enérgicas; con caras de ensueño y de serecipalmente durante la noche. Los perros se agrupan en familia, cada nidad, gentes sobre las cuales puede conscalle formando un barrio, y si ajgúü can del truirse cuanto se quiera. En cambio, nosotros, individuos imprevecindario se atreve á pasar los límites de su demarcación, es recibido con estruendo- sionables del cálido Mediodía, nada sabesos ladridos y erueies mordiscos, arma do mos hacer sm macerarlo previamente en el tal jaleo, que acaban por despertar ai apá- ho- no de nuestra crítica individual. Somos Calidos y morenos; nuestros rostros tienen tico levantino. Seguramente éste es el primer Parlamen- la angulosidad de las razas que vivieron to del munao ante el cual se haja llevado mucho bajo el so! y nos deshacemos en inua asunto de esta índole, y á pesar de su surrecciones individualistas. Procedemos poca importancia no se na podido solucio- poi espasmos oe pasión. JSÍo comprendemos nar. Sin embargo, parece mas natural que el seutido místico y ulterior de la cooperae ta tarta sea encargada al Ayu itamiento, ción resignada, obediente, ante una empreal que incumbe ía limpieza de ia ciadad, y sa de larga trayectoria. Y ante cualquier qut podría muy bien recoger paulatinamen- Conflicto, aunque se trate de cosa tan prote os perros empezando por ias calles de funda como una guerra, dejamos hablar á maj or tian uo en los oarnos habitados es- la emoción individual y momentánea, y sm uenue por europeos, á fin de que los teaer en cuenta ninguna idea eterna ó piau ooos j los faiaticos vayan acos- no elevado, seguimos la orden v brpnte de 1 jio- anaooc ver as cal es ubres de estos nuestra individualidad y no ei m- ijdato 1 t i ces a j a e s cuyo estado en medio imperativo de la moral colectiva So nos anarquistas, ellos son solidarios. Un U. L U etc íjá j, insI 1 j j a s ida. sin tpe sco. HOY i Y SEIS PÁQINÁS IB 1 E 2 CENTIMOBS Oaricaturas de Sueno, Moya, MedinaVera, Sancha y Fresno Artículos variados. Comentarios amenos. GEDEON A CUESTIÓN DE Una úe las cuestio: r nes que itan preocuioS- B o p la b ios ¿áloa d diputados turcos üd sido de perros de esta capital, que, como es notorio, forman una densa tribu estaDieuda ea ias canes de la ciudad. Este Parlamento no ha podido hallar una solución a tan arduo probieoia par temor, quizá, de henr los sentimientos supersticiosos de los tureos. tdnaticüfa. Esios quieren mucho á los aminak s, y principalmente al perro, que representa p ra e os el punficadoi de sus pecados, y, sobre iodo, para excusar y lavarles de un faisJ ju auies 10. basta distubuir algunos pa ¡es a a i gruoo de perros para que ai trcgai la i- ierfca háganlo propio con el pecado que aio va tal generosidad. Además de esta- ventaja, el perro de Consrantmopla tiene otui, U oe ser productor ae un artículo para la inaastna. í aa exoretnen tos se utilizan en ti curtido ae ias pieles para guantes, alas que procura aquella suavidad que tanto s e aprecio. La grande can tidad de esce produc to proporciona un saiano regular á una i íuU tud de job, tí gente que se dedica a u c gerio, venaieudojo a los exportadores. iri e digan años una s casa ímportatiLe de e a oíic to el permiso de la cosecha exclusiva ae esca materia, y 3 e loé coi. cedido un. ui t- u ia c o a anual de 20 000 íicincOi ue ngre- aou en ias cajas del ¿i y unCuinn- fl! i os ¿x r- ne ítos de perro, dt- spufa üc i MJ- y tcC iduS, se c as fican y exporte i e a lu tyoj parte, a ios Luid) t. -í df A ue ica. S Una u iidad e 1 ¡a a- Í LÍ C- I r ente Tratado co a a s i I uijr a, JU- clu La a ia cuw -tio ae ñ 1 1 rz 1+ t ire cio ai jb r 0 d id ae noo s o d e áífü, 1! Zl Tiiimil 1 MII 1 Mll 1 iitiii IBIIL ntw atina in 1 n u m n n m i n murmmnni TMniln Bii v