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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELÉFONO ESPAÑA EN MARRUECOS DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELEFONO LA CAMPAÑA DE MELILLA barco examinaban la cañada, y me dijeron que veían bien á los moros Con el mismo anteojo largo ó catalejo marino con que miraban, los citados oficiales de la Transatlántica observé yo después, y, en efecto, vi perfectamente determinada, junto á unas manchas negruzcas que mr (DE NUESTRO COMPAÑERO SEÑ 3 R can las chumberas, una masa blanquecina SANCH Z OCAÑ (el murallóu de piedras) alrededor de la cual MELIU. A, 2 8 bullían las masas de los- mqros. a noche última. A ese barranco, pues, es adonde se diriLa noche ha transcurrido silenciosa y gió desde luego la artillería, en tanto que la tranquila, con silencio y calma como de tropa de á pie se apercibía para tomar la aplanamiento. Ni un alma en los barrios, ni meseta y lomas paralelas. un transeúnte por la Marina, ni apenas otro En una de esas lomas del barranco del movimiento que el de ordenanzas y jefes en Infierno halló gloriosa muerte el general la altura del recinto. No salió un soldado de. Pintos, cuyo cuerpo fue llevado á sitio segulos campamentos, no se abrieron las puerro, fuera del alcance de los moros, por el co- tas de ninguna casa, ni se vio otra luz que mandante de Estado Mayor Sr. Alonso No: la mortecina de los faroles públicos y los vella, que volvió inmediatamente, después focos de arco voltaico, que brillan como glode cumplir su humanitario deber, al sitio de bos de luz lechosa sobre el espigón y muela lucha. lle militar. En una de esas lomas cayo también heriMucha gente había par- tid en el Menordo el teniente coronel de Llerena, br. Prieguín y en el San Francisco; otra se preparato, á quien un camillero preguntó al poner t a para salir en el primer vapor que tocale sobre la camilla: se hoy. ¿Qué ha sido eso, mi teniente coronel? Hemos oído en los hospitales relatos- -Nada, muchacho, un balazo. ¡Se dan teemocionantes de los heridos. nientes coroneles! Y después de escuchar esas referencias y Dül teniente coronel Ortega se dice que la ñe recoger los datos que á la plaza llegan; herida que le causó la muerte en el campo después, en fin, de descansar todos, ¡y buede batalla fue producida por arma de fuego na falta nos hacía! el comienzo del díi de corta. hoy le dedicamos á coméntanos. K 1 primer ataque El conjunto de la operación respondió o que se dice, p i barranco del Infierno. desde el primer momento al objetivo nueslíl cómbate, como se habrá colegido por los despachos que la censura me ha El tristemente famoso barranco, el tro. El enemigo fue abandonando posiciopermitido transmitir y por los alcances que del Infierno como le llamaba ayer aquel nes extremas, menguaron sus líneas de tidesde el campo fui enviando, y que supongo simpático cazador que, herido y todo, me radores y se fueron reconcentrando en el ya írfsertos en A B C, fue de gran impor- refería con tono alegre los detalles del com- centro. Marina tema bien previsto esto, y á bate, tiene, según me han referido los ofi- tiempo que se ponía en marcha el convoy, tancia. Ante todo, he de recoger, para repetirlas ciales de Cazadores y de África que- han con fuego, pero en térmiuos de poderse dedesde aquí, palabras muy sensatas que leo llegado más cerca, unos 55 metros de an fender y avanzar, él lanzó las fuerzas ál ata, ¡en nuestro A B C y con las cuales hállanse chura; es muy pendiente, sin abrigos en su que central Subieron primeramente los batallones de conformes los jefes que hoy las han leído. comienzo y sembrado de cantos rodados, por lo que se hace muy difícil ascender con Llerena y de Las Navas. Aquí el cronista No es lógico ni admisible que se juzgue tiene el deber de aguzar su fidelidad de nauna operación de guerra por las bajas. Hay presteza. que juzgarla por el resultado, y más aún En la parte baja, nacía el tinal del barran- rrador para deducir después- -mejor dicho, hay que juzgarla por el resultado relativo co, junto á la última parte vertiente, hay un para que el hecho arroje después- -una ló ó momentáneo y por sa alcance y relación desfiladero, y á la izquierda y anteriormen- gica consecuencia. te varias lomas que encadenan con una mecon el resultado final. El sol era brutalmente abrasador; cegaba, seta á bastante altura desde la cual se enfi- asfixiaba; los cazadores ascendían penosaMe explicaré por lo que atañe á este caso. mente, abrasados, sedientos, bien dispuestos Nosotros tenemos tropas que aprovisionar la más de. medio barranco, pero que está ab en la segunda caseta y mas allá. No hay solutamente desabrigada, sin un repliegue á encaiarse con masa enemiga y á pelear a reciable en los flancos y sin medio algu- con ella a pie firme. Pero subían y subiaa por dichos sitios gota de agua (esta carensin poder disparar por descargas, sin ver ál cia es nuestro mayor enemigo en el Rif) ni no de defensa natural. Los moros tienen, por así decirlo, la gran enemigo, y cuando ya trepaban, por la melocales ó fortines donde almacenar municiones y víveres. Se ha de hacer el aprovi- guardia de la harca en el fondo de ese mal- seta, el enemigo, oculto, rompió un fuego sionamiento todos los días, casi todos al dito barranco, en el cual, volviendo a la graneado por tres sitios á la vez. Los Cazamano izquierda y oculto á la mirada en línea dores, inevitablemente, peleaban con cierta menos. Y todos los días los moros intentan é in- recta, han levantado con peñas un gran re- confusión; no les valía abrir bien las guetentarán que no se haga ese aprovisiona- ducto, especie de fortín, donde están fuer- rrillas, desplegar con grandes distancias, miento, que se interrumpa la comunica- tes, y á cuyo alrededor han levantado trin- porque, de todos modos, subían á pecho cheras bajas y han aprovechado pequeñas descubierto y los moros tiraban parapetación. Ayer, el enemigo, que de madrugada ha- oquedades, ó más bien concavidades, para dos. Tuvieron los oficiales que dar ejemplo de heroísmo. Fue una hora cruel. Instantes bía levantado un trozo de rieles, y que, por montar líneas de tiradores guarecidos. Precisamente anteayer, hallándome yo en hubo en que los soldados, rabiosos y deceptanto, estaba seguro de, que el convoy tendría que transbordar con la lentitud que el puente del Alfonso XII, los oficiales del cionados, desconocedores de la felonía nfe ña, disparaban á diestro y siniestro, verdaes de suponer en tal índole de transpones, En efecto, más adelante verán nuestros lectores tomó posiciones en los puntos proceres del en (1) telegrama de ayer de nuestro compañero la no- deramente á la desesperada. un No huía nuestra gente, pero acontecía Gurugú, extendiéndose dos ó tres kilótne- t ícia de haberse levantado los fortines á que se refiealgo que resultaba quizá más perjudica! y tíos y colocando sus mejores tiradores al re (N. de la R. POR CORREO Y POR TELECR FO CRÓNSCA DE LA CAMPANA L resguardo de picachos y piedras á 8oo, 900, 1.000 metros de distancia. Cuando el convoy se ha hecho con vía libre por el tren hasta la citada segunda caseta, el peligro es sólo de cuatro, seis, ocho minutos, y aun así siempre hay bajas, y algunos días más de diez. Pero ayer la cosa era distinta, la cosa era gravísima: si el convoy transbordaba é iba á pie con más ó menos fuerza, pera sin protección combinada, era seguro que no pasase. Y surgía este dilelema: ó se suspendía el convoy, dejando morir de sed á los destaeamentos y abandonando la posición, lo que equivalía á una gran victoria para los moros y á un golpe moral de depresión para el Ejército, ó se hacía el convoy. ¿Qué general hubiera dudado? Había, pues, que llevar el convoy, y para ello se imponía una doble operación perfectamente simultánea é igualmente importante: pasar los víveres y municiones, batiendo las alturas con la artillería y las lomas más bajas con una columna, batir con otra por la derecha para concentrar al ene migo y atacar con la tercera de frente al dichoso barranco. O mucho me equivoco, ó cuando estas líneas se publiquen en A B C habré comunicado por telégrafo- -y esto no es revelar secretos ni cometer indiscreciones, sino confiar en la previsión eficaz de nuestros jefes militares, -que se han levantado fortines avanzados, protectores de esa operación necesar a y diana. (1) L