Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. SECCIÓN LITERARIA V I E R N E S 3o D E J U L I O D E 1 9 0 9 E D I C I Ó N i. P A G 1 7 ¿Recuerda usted su ofrecitnien -la dijo con voz que parecía un suspiro. pila, abstraída, no contestó. Estaba ar diente, orgullosa de verse copiada tan divinamente bella. Manuel volvió á decirla: ¿Recuerda usted su promesa? -Y la tocó ligeramente en la mano. ¿Mi promesa... ¡A. h! sí; le ofrecí mi mano y... aquí está. Había recobrado su aire burlón y le tendió la mano riendo. -No... no es eso... -dijo Manuel, y la voz le salía con trabajo de la garganta añadada; su mano, Esther, y también su corazón. ¡Oh, no, eso no- -y reía mirándolo son burlona crueldad. ¿Eso? ¡Nunca! ¡Nunca! -repitió él como un eao doloroso. Svs venas se hincharon como si fueran á estallar, se llevó las manos á la cabeza. ¡Nunca! -volvió á decir. Y sobre el tumulto y el ruido del salón, vibró wna carcajada histéri a, desgarradora... Días después, en una casa de locos, un pobre hombre, con el vestido hacho jirones, trabajaba en arcilla tina obra imaginaria, simpre principiada y siempre rota, y reía sardónicamente, diciendo: ¡Nanea! ¡Nunea... Toda otra palabra había sido olvidada por el desgraciado Manuel. NOTAS MUNICIPALES A gua á los barrios altos. Ayer se reunió en el Ayuntamiento la Comisión de Obras para tratar de la proposición presentada al Municipio por el señor Gayo, solicitando se le exima del pago de arbitrios por tendido de cañería para la conducción de las aguas del marqués de Santillana. Como compensación á esta gracia, el marqués de Santillana debía en el término de un año llevar el agua á la barriada de los Cuatro Caminos, y en dos años á la Prosperidad y Guindalera, á fin de que resulte un beneficio positivo para el vecindario. Discutióse ampliamente el asunto, y al cabo de largo debate, acordaron los ediles, por mayoría de votos, enviar el reglamento hoy existente y las tarifas á la Junta de letrados consistoriales para que informe en sentiáo de si puede ó no ser modificado el referido reglamento. Y en tanto se discuten esos puntos, los vecinos de los Cuatro Caminos continuarán careciendo de agua y esperando años y más años á que haya quien de ellos se apiade. A noche salió para Valentía la banda uiu nicipal de Madrid. Acompañan á los profesores los conceja s de la Comisión, Sres. Senra, Casanueva y Martín Díaz, el oficial mayor del Ayunta miento, Sr. Vela, y el jefe del negociado de Personal, Sr. Montes. BURLAS QUE MATAN POR MARY FAICTH I I Y ÚLTIMO 1 na arruga profunda se marcó en la frente de Manuel; sus ojos se cerraron como si les hubiera herido una luz demasiado viva, y se estremeció como sacudido por una corriente eléctrica. ¿Qué me daría usted- -dijo con voz ronca, -qué me daría usted si yo hiciera esa obra? Esther se había alejado riendo, jugueteando, como una mariposa sobre un árbol en flor. No había notado siquiera la agitación de Manuel. Este, sudoroso, chispeante la mirada, se le acercó, la detuvo por un brazo, obligándola á oirle. ¿Qué daría usted? ¿Yo? -dijo ella sorprendida Y luego sonrió diciéndole: -Es posible que le diera mi mano. Y se alejó risueña y divina, aotno una: vi sión encantadora. Manuel quedó sombrío, encorvado, pen sativo; pero en sus ojos había una luz poderosa que casi casi lo hacía hermoso. ¡llevaba el amor en el alma! Era el día de la exhibición. Todas las obras de arte aparecían veladas por espesas cortinillas. El decorado del salón había sido dispuesto suntuosamente. Allí se habían dado cita todas las celebridades, todas las aristocracias: las del arte, las del talento, las de Ja sangre y la del dinero. Manuel también estaba. Vestido de rigurosa etiqueta hacía aún peor figura que en su taller con su blusa de trabajo ó en su tienda con su sencillo vestido. U PARISIANA 1 a falta de los Jardiues del Retiro, tan con curndos eu esta época del año por lo más elegante de la sociedad madrileña, que bien por no tener gusto de abandonar ía sorte, ó porque sus ocupaciones les impide acudir á las playas del Cantábrico, ha sido causa de que en pocos años se hayan instalado diferentes lugares donde pasar las noches con relativa comodidad y temperatura más agradable mi la que disfrutamos en el centro CORRESPONDENCIA PARTICULAR En esta sección ie contentarán las preguntas qut nos bagan nuestros lectora. Para demostrar esta cualidad es necesario acompañar cada carta dei cupón que publicamos en la sección de anuncios. La Dirección se reserva el derecho de no cotí talar á determinadas consultas que exijan gran eytemton en la respuesta ó que no sean peí tinentes Había trabajado durante tres mesas sin descanso, noche y día, ardientemente, con fe, con poderosa voluntad. Sabía que su obra ganaría el concurso, que su nombre se haría célebre; pero ¿le daría ella su amor? ¡Oh, si así fuera! Cómo la amaré- -decía- -seré su esclavo, la tierra que ella pise, su sombra constante, lo que ella quiera, con tal que ine dé un poco de amor. En el salón, los grupos se paseaban hablando de todo y de nada. Un enjambre adorable de muchachas risueñas, animadas, vestidas de colores claros, se movían como flores en un encantador parterre. I a flor más bella, la más perfumada era Esther. Manuel la miraba con una angustia indecible. Se comprendía que aquella niña te nía en sus manos la vida del artista. I,l egó el momento supremo; las cortinas, hábilmente dispuestas, corrieron silenciosas, dejando descubiertos grupos, estatuas, jarrones de bronce, de arcilla, de mármol y Tin grupo de plata cincelada, Un grito de admiración se escapó de todos los pechos. Aquella obra era una revelación. ¡Esto es hecho por Benvenuto Cellini! ¡Esto es admirable! Aquel grupo representaba Bl Arte sorprendido por el Amor El amor era la exacta copia de Esther. ¡Oh, qué belleza de mujer, qué talle, qué ojos! ¡Qué gracia tan altival Esther, muda, asombrada, se habí. puesto seria. Manuel temblaba. -Esto es tin sueño- -dijo Esther. Manuel respiró, como si hubiera estado ahogándose y una mano caritativa lo hubiera v- afla Á floto. Se aproximó á ella Su rostro, más consumido y amarillo, mostraba febril inquietud. de- Entre todos estos sitios, Parisiana es, sin duda, el lugar preferido, en primer lugar, por su temperatura de vanos grados infe rior en calor al resto de Madrid, su situación, sus vistas, su servicio esmeradísimo y económico, sus comunicaciones fáciles y rápidas, son indudablemente motivos suficientes para justificar la gran afluencia de selecto público que acude á Parisiana. Un quinteto, que dirige el Sr. Arenas, ejecuta piezas de las más escogidas, y entre la Q 1 IIKO armonía de las notas y la brisa excepcional de Torres Muñoz, en polvo y en pastillas com de Parisiana, se pasan agradablemente las primicias. El polvo s e vende en cajitas pequeñas y en veladas sin echar de menos los Casinos de nuestras playas del Norte. Por esto no es extraño que los asiduos asistentes á tan delicioso lugar esperen con Tos- Ferina, Lactoferina Caldeiro. 5 pesetas. IMPKENTA PRENSA ESPAÑOLA impaciencia el momento de disfrutar del de- j SERRANO, 55, MADRID Hcioso ambiente de la Moncloa. Juanita P. El Líeles. -Hay dos pi, mientes el mejor, acudir á un pedicuro, que en pocas sesiones puede dejar á usted coma nuevo; y el menos bueno, pero eficaz, rebanarlos con una navaja y lavarlos con vinagre y sal. El pago lo perdono... ¡Qué más quisiera usted! Una admiradora. -Está usted muy bien enterada, y es usted amabilísima. i. a El vestido precioso. Una capelina de paja adornada de flores. 2 A I, ávese una ó dos veces á la semana con agua sublimada al i por i.ooo; y los demás días con agua de salvado. Se cuece la muñequilla y se exprime; el agua lechosa es la que sirve para el lavado. No estoy segura; creo que son f o ú i i pesetas; envíelo en libranza. 4. a Yo no- puedo. Pídalo á Las Iyeyes, Desengaño, 11, cuarto. Repito las gracias JJno que le gusta mucho... ¿a quien y otra que le gusta mucho E. L. -Permítame todas las modificaciones del seudónimo; la pri mera, porque es mentira, y la segunda, poi que no se admiten nombres propios. Puet hace... el tonto, si ella no le quiere. Con talento, ¿le tiene? Según las circunstancias Cambie usted postales. MARIACHO C fr ftv t w- -vaw- wTM. c Bicarbonato de sosa UTAS BÜONOMICAS A 5 PiSgfAN