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A B C. JUEVES 29 D E JULIO D E 1909. EDICIÓN i. PAG. 8. en los obstáculos naturales, escondidos en cercas de piedra amontonadas durante la noche. El fuego era nutridísimo y terrible por ambas partes. Los Cazadores avanzaban por saltos has, ta coronar las lomas, pero los moros seguían hostilizando desde otros lados del barranco. El convoy, después de dejar los víveres y el agua eu la segunda caseta, comenzó á regresar al Hipódromo, llevando algunos heríaos. Las dos columnas que le custodiaban avanzaron de frente para tomar la ofensiva. En este momento, la lucha llegó á su panto culminante. La brigada del general Pintos peleaba furiosamante, rodeada de moros por todos los lados. Los valientes cazadores, sin dudar ni vacilar, avanzaban siempre, desalojando á los moros de los barrancos, de las piteras, de las céreas, desde donde hacían mn mortífero fuego Pero á cada momento surgían nuevos núcleos en otros refugios del terreno, que seguían haciendo fuego por descargas. 1 fuego por ambas partes era vivísimo, ensordecedor. Los cañones apoyabstn á nuestros decididos cazadores, que caía n á montones bajo el plomo enemigo; pero los moros, enardecíaos, no renunciaban á su superioridad de número y de posición, y con ferocidad y osadía increíbles seguían el ataque. El combate se continuó hasta que regresó el convoy á las seis de la tarde, hora en que comenzad repliegue de fuerzas, que se hizo ordenadamente y bajo la protección del fuego de tres balerías, que hacían magníficos blancos. La operación militar realizada, además de responder á la necesidad del día, sirvió para un nuevo escarmiento de los moros, que tuvieron muchas bajas. Inició el repliegue el ala derecha y se hizo escalonadamente, apoyándose las fuerzas mutuamente, mientras la Artillería de los fuertes, del Ñumancia y del Pinzón disparaban granadas con notable acierto. Cada unidad de fuerza que descendía era apoyada por las otras, qne hacían fuego rodilla en tierra. Los moros, furiosos, se lanzaban sobre las tropas; pero fueran rechazados con las bayonetas tres veces. El repliegue por la izquierda duró algo más, y para apoyarlo envió el general Marina más tropa de la retaguardia, incluso de Ingenieros. El eombate duró desde las diez de la mañana hasta las siete y media de la tarde. El general Marina dirigió la acción desde los lavaderos de mineral. M 1 U 1. U, 28, 6 T. los moros en la última parte del combate carecían de municiones. Cfl día de ayer. La noche transcurrió tranqaila. Hoy por la mañana rompió la batería del Atalayen el fuego contra unos giupos lejanos de moros. Bastaron unas cuantas granadas para que los moros huyesea á la desbandada. Se realizaron varios relevos, sin que los soldados fuesen hostilizados, y ua convoy que se envió alas avanzadas llegó sin novedad. La vía sigue intacta, sin que los cabileños hayan vuelto á intentar, no y acortarla, sino acercarse á ella. Desde las avanzadas comunican que toda la mañana han estado los moros recorriendo los barrancos próximos y retirando muertos sin cesar. Casi todos ellos caveron destrozados por la artillería. En los paisanos de la plaza el espíritu es también muy levantado. Sólo se piensa en la lucha y en ayudar al Ejército. Baste decir que los cocheros de alquiler se niegan á servir al público para poder, dedicar los co ches exclusivamente al transporte de heridos. Numerosos paisanos se disputan asimismo el honor de llevar las camiilas de los heridos. Tín las guerrillas 3 e ayer hubo dos paisanos heridos. Es la lejor demostración de que su arrojo los lleva á los sitios de peí hgro. Las trepas siguen conservando su excelente espíritu. Lejos de revelar cansancio por las duras jornadas, excítase en ellas el ansia de lucha y el deseo de vengar las bajas que los aioros les hacen. El ejemplo de los bravos jefes cunde por momentos entre los soldados, que entran ya en fuego sin. preocuparse para nada del peligro y deseando avanzar sobre el enemigo. Los nioros se han refugiado en el interior de los montes, escarmentados por si fuego de ayer, hasta el punto de qne, según comunican á ¡as cuatro de la tarde desde los campamentos de Yebel- Sidi- Hatuet y de Sidi Musa, que son los más avanzados, no se ve ni de ceica m de lejos un solo moro en las mmediaciones. A ctos heroico Como decía en uno de mis despachos anteriores, son muchos los hechos heroicos que se relatan del cómbate de ayer. Entre ellos recojo nao que me parece verdaderamente salientey ligao de ser conocido; A un soldado de la brigada disciplinaria, que llevaba á hombros á ua capitán gravemente herido de un balazo en el hombro, lo rodearon numerosos moros, intentando hacerlo prisionero, así como al capitán. El soldado, ante tan grave situación, no perdió la serenidad. Dejó al oficial eti tierra, díciéndole cariñosamente: -Espere un poco, mi capitán ¡ahora seguiremos! Y con la mayor tranquilidad arrodillóse junto á su jefe, apuntó al moro más cercanOj hizo fuego y lo mató; volvió á disparar sobre otro moro, que cayó también muerto; repitió la escena con un tercero, y ya, ante tal alarde de valor y serenidad, retrocedieron los demás moros, huyeran, y quedaron á salvo el vahente soldado y su capitán. Como este hecho heroica podría relatarlos á docsnas. p ntierro del general Pintos. Esta mañana, á las diez y media, se verificó en el cementerio el entierro del valiente general Pmtos, 10 jefes y oficiales y 48 soldados. Hicieron los honores tres compañías del batallón de Madrid con bandera y música y un escuadrón de Cazadores de Melilla. Asistieron al acto muchísimos vecinos de rxmsecuencias del combate Aparte de las bajas verdaderamente sensibles, tanto por su calidad como por su número, pues los datos qae se van recibiendo las hacen pasar de 400, la sangrienta jor nada de ayer es verdaderamente satisfactoKA uerte del general Pintos. El general Pintos se encontraba con ria para nuestras armas, porque inicia la sus dos batallones de vanguardia en las ver- serie de los rudos castigos con que España tiene que contestar á las osadías cabileñas. tientes del Gurugú. Se volvió hacia sus soldados, señaló con Aunque del relato del combate claramensu espada la cumbre que ante ellos se er- te se deduce, conviene insistir en que los guía, gritó ¡viva España! y se lanzó valien- moros, cayo objetivo consistía ea aislar una temente hacia las alturas, seguido de sas posición y apoderarse de un convoy, no bravos cazadores. 1 terreno era tan acci- sólo no lograron su objeto, sino que después dentado, que tuvo que apearse del caballo de una lucha tremenda, en la que tuvieron juara trepar á pie. pérdidas enormes, se vieron desalojados de En un momento en que e apoyaba, en sas posiciones, arrojados y perseguidos; pouna roca para descansar, una bala enemiga siciones Jue consideraban inexpugnables, fortificada al amp oro de la noche con emle alcanzó y cayó muerto. La tropa no se arredró por la muerte Se palizadas y con cercas de piedra. su bravo general; por el contrario, rabiosa, La Artillería les causó un estrago horrofrenética, con empuje extraordinario, llegó roso. Desde la plaza, con los gemelos de á la meseta que se la había mandado tomar, campaña, se veía claramente el destrozo hoy allí sostuvo dos horas un fuego vivísimo, rrible qnelas granadas hacían entre la horcausando al enemigo muchas bajas. das moriscas. Velase cómo, al caer un proNuestros soldados tuvieron que avanzar yectil en los grupos de donde salía más numaterialmente trepando para buscar á los trido tiroteo, cesaba al ponto éste y huían mozos, que, agazapados; en las sinuosidades los moros supervivientes á la desesperada. del terreno, se ocultaban á su vista. FrenéEl empeño tenaz que ayer pusieron en ticos, no podiendo contener el empuje de apoderarse del convoy confirma la necesinuestras tropas, se lanzaban á morir matan- dad imperiosa en qae se encuentran de vído, clavándose en las bayonetas. veres y municiones. Su ataque ha sido preHjp habido episodios verdaderamente he- viamente combinado, estudiado ha- ta ea roicos, lo mismo en los jetes y oficiales que sos menores detalles; pero ala desesperada, en los soldados. á jugarse el todo por el todo con tal de apoUn soldado TÍO que cinco moros cargaban derarse de na convoy. en vm. mulo dos cajas de municiones, SI Para eSo tuvieron que concentrar en un soleado arremetió contra ellos, logrando solo punto todas sus fuerzas, hasta el exque no se llevaran el botín. tremo de que ni en Sidi Musa ni en el AtaXrf compañeros se entusiasmaron con layen, m. muchísimo menos en la posición este hecho, que con admiración han refe- principal de Yebel- Sidi- Hamet se yió un rido. solo moro. La línea de fuego sostenida en Al valiente soldado se le lia nombrado el combate del día 23 desde Sidi Mmsa al Hipódromo, en una extensión de 11 kilócabo en seguida. metros, quedó redunda ayer á la segunda, Sia licenciado de la Guardia civil. Su salvación se considera verdaderamen- caseta y á las- vertientes del Gurugú, y en esta última parte no sólo no atacaron, sino te milagrosa, JB 1 batallón de las Navas se había queda- que, por el contrario tuvieron ¡que limitarse do sin jefes. Muerto su valiente coronel se- á mantener la defensiva, terrible, sangrienñor Palacios; muertos también ó heridos, to- ta, desesperada, pero la defensiva al fin. dos sus oficiales, los soldados vacilaron un Estas deducciones, que son resultado lómomento al encontrarse sin dirección. El gico de hechos comprobados, están confircapellán entonces recogió una espada, se madas por un sargento del regimiento de puso al frente y gritó: Melilla que estaba en poder de los moros- ¡Adelante, hijos inios, adelante! ¡Por desde el combate del día 23, y que ayer, Dios y por la patria! cuando se inició la nueva batalla, logr ó Los soldados, enardecidos, se lanzaron evadirse de los enenmigos como fieras sobre los cabileños. Las referencias de este sargento son que iriraiíIBimnsiiriinnmlin mí- inm