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A B C JUEVES 9 DE JULIO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG, vantado la vía férrea por tres sitios distintos en una extensión de unos 200 metros. Para lograrlo habían roto las bridas y torcido los rieles con palanquetas y vigas de madera. Todas las posiciones elevadas del barranco central y de las faldas del Gnxugú estaban coronadas de moros. Inmediatamente se avisó por teléfono al campamento del Hipódromo. El general del Real avisó á su vez al general Marina, y éste dispuso que saliese en segnida un tren con un convoy de víveres y agua para la segunda caseta 5 y que una compañía de Inr ómo mueren dos valientes. genieros marchase á recomponer la vía sin Caando se verificaba la retirada, dos pérdida de tiempo. compañías de Figueras, que habían ascenI $l convoy iba protegido por el lado deredido mucho, se vieron envueltas por unos cho de la vía por una columna al mando del 3.000 moros y entre dos fuegos. coronel Axó, compuesta de dos compañías Bn menos de un cuarto de hora tuvieron de Reus, dos de Alfonso XII, una de Áfrimuchísimas bajas, y entre ellas la del teca, un escuadrón de Caballería de Melilla y niente coronel Ibáfies Mario, en el momenDE NUESTRO ENV! ADO ESPECIAL una sección de Artillería. to de arengar á su tropa y ele disparar su I, a columna llevaba orden de recüazar ai 3 R. SÁNCHEZ OCAÑA revólver al grito de ¡viva España! enemigo, parapetado en unas laderas eu- X J l JH. Sil bravo jefe- cayó del caballo, y durante frente del Hipódromo. p l parte oficial. tinos minutos le rodearon los moros. DesOtra columna, mandada por el- coronel Hemos tenido nn nuevo combate, I ¿a Fernández Cuerda, debía proteger á los In- pués se alejaron éstos porque las descargas de Maestros soldados hacían muchos Man- jornada, lia sido muy sangrienta, quizá la genieros, y otra columna, al mando del gemás sangrienta de cuantas nuestros solda- neral Pintos, formada por los batallones de cos en sus grupos. Sin embargo, el cadáver de Ibáñez Marín no fue recogido, por lo dos han sostenido desde la dura represión I, as Navas y Arapiles, mandados por sus cual anoche se dio por cierto que habia del día 9. SA enemigo, qae intentaba una coroneles Palacio y Ortega, debía subir de caldo en poder de los moros, y así lo con- audaz sorpresa, ha sufrido un castigo tre- frente á tomar las posiciones de los moros, mendo, durísimo. Sus huestes han quedado parapetados en las jvertientes del Gurugú. signó un parte oficial. Afortunadamente, hoy, en ana descubier- destrozadas y deshechas. 131 movimiento debíaser además apoyado Nosotros hemos tenido por nuestra parte por las baterías del Hipódromo, del Atalata practicada por un batallón de guerrillas, bajas muy sensibles. Su número pasa de yen y del fuerte Camellos. fue hallado 1 cadáver, de Ibáñez María en tina altura á la derecha del campamento de cuatrocientas. San caído muchos oficiales. l o s moros avanzan. Sidi Musa. Tenía tres balazos en la cabeza. Ha muerto el general flatos y dos tenien I os Ingenieros llegaron sin gran difiEi eadárer del capitán Fernández, fue tes coroneles X as primeras noticias, atropelladas, con- cultad al sitio donde la vía estaba cortada, murió al lado- da su jefe, no ha sido encontrado. También anidó el médica del lía- tradictorias y confusas, llegaron á la plaza y, protegidos por la columna del coronel muy tarde, después de las once de la noche. ÍTernández JCuerda, comenzaron seguidatallón, I, as dos compañías regresaron con cien Hubiera sido una locura pretender trans- mente los trabajos de recomposición. lyos soldados, admirablemente disciplinahombres de menos, de los que algunos se mitbias. No lo intenté siquiera. lias órdehan extraviado é han caído en poder 3 los nes qae ea este sentido tiene Ja censura son dos, Uevaron á abo su labor con tal xapi moros. De los oficiales que iban en las com- rigurosas y concretas. 2 ío había más reme- dez, que á los cuarenta y cinco minutos pañías citadas sólo quedaron vivos el capi- dio que esperar á que él Justado Mayor nos quedaba la línea férrea arreglada y en disposición de que pudieran circular librementán Jíab a, el teniente Brbelia y el aíjaude- íaeilitara el parte oficial. te los trenes. Esta mañana nos le dieron. Dice así: rado Pimllos. Cortaron los moros la vía férrea- de la QRecoxnpuesta la Tría, el convoy llegó hasa muerte de Alvaxez Cabrera ocurrió ea Empresa minera francesa y se prepararon á ta la segunda caseta, donde se detuvo. interceptar el convoy que se dirigía á las Entonces los moros, que coronaban los. circunstancias muy parecidas. barrancos, descendieron atropelladamente Una masa numerosa de rífenos roneo á posiciones avanzadas. Fue preciso proteger una de las compañías Se la columna que lo y repararla vía, organizando dos fuertes en grandes masas, con la intención manifiesta de apoderarse de él. mandaba; entonces i coronel Cabrera, qué columnas: una, para la protección, y otra, iba detrás coa 3 a restante fuerza subió al para apoderarse de las alturas inmediatas I as fuerzas áel coroael Assó rompieron galope de su aballo a reunirse con la com- en la falda del Garagú. briosamente el fuego, secundadas por las I, a prisaera brigada aranzó briosa ¿ente, del Sr. Fernández Cuerda y la compañía de pañía en peligro, disparando sa revolver contra los moros, y gritando: jAdelafite, sosteniéndose en sas puestos todo el día Ingenieros, qae, terminada ya su labor, se muchachos! ¡Viva ÉspaSal ¡Ante todo va- hasta que regresó el convoy y se retiró á encontraba también libre y en disposición- sus campamentos, replegándose ordenada- de entraren combate. lientes! J ntre tanto, los cañones de las posiciones Tf al decir estas palabras, mientras con mente toda la trapa. 331 orábate ha sido duro, tenaz, siendo avanzadas, los del fuerte Camellos y del enérgico ademán agitaba los brazos, cayó Hipódromo y otra batería más que se sitKÓ muerto por las balas de an grupo de moros íetáiazados los ÍHOTOS varias veces y en el lavadero, cerca de la Posada del Cabo que te hicieron desde un picacho usa descaTga cerrada al comprender por sus ges- jas sj ar naestra paite, que en estos momen- Moreno, trataban de contener can sus fuegos el avance tremendo de la caballería tos y su actitud que era 1 jefe de las tos no paeden precisarse. mora, que, despreciando el peligro y pon su fuerzas. tenacidad probada, continuó su movimien 1 capitán Cuevas, cuando cayó el coroSiguiendo el ajrf pma- que vengo em- to combinado para caer sobre el convoy y nel Cabrera, se arrojó sobre el raorlbando t gritando: So te vengará y en seguida pleaado idesde que llegué á. esta plaza voy sos defensores, Bntre tanto, el general Pintos, al urente avanzó denodadamente coa 3 a tanlwes. á ver si puedo ordenar y resmnif toaos los hf h a tengo ea TM poder de los batallones Le Arapiies y de Ivas Haij s moros los reciba eran con una descarga dtll vas y seguido á retaguardia por él resto de errada, y el arrojado capitán halló la maerxel g manera de crónica, con objeto de que los la brigada, Madrid, fiarbastro y Uerena, ü l cadáver team oiho balazos en las píer- lectores de A B C puedan darse una Mea, avanza á pecha descubierto hasta el primer aas y el cuerpo. siquiera aproximada, délas peripecias del barranco, desalojando á los moros de una loma en la que se hallaban parapetados tras cómbale de ayer. I as tropas. Iva labor es ardua y difícil, porque los de- magnificas ínncherae. Anoche las tropas, vaga resistencia se talles vienen muy confusos; machos no se habia puesto á prueba tan duramente, dur- confirman, y otros, en cambio, se rectifican o m b t general. T combate, coa la llegada de los nuemieron ai raso mienteas las fuerzas áel Wu- por completo. Además hay que tener en mantia y el i f e ñ i qa desembarcaron, ocu- cuente la censura, que sólo deja jsasaT- no- vos refuerzos, fue tremendo. Ijos moros, á pesar de los estragos qae ea sus filas caupaban las puertas de la plaza. ticias comprobadas, saban los certeros disparos de nuestros solEstas y las otras precauciones produjeron He aquí lo ocurrido: la alarma en los barrios exteriores donde A las áiete de la mañana ana que dados y de la Artillería, atrincherados en sus posiciones, defendíanse tenazmente de vivimos. había salido déla segunda caseta para pracNuestros soldados se desesperaron ante ticar ira reconocimiento, se encontró- con la acometida de nuestros soldados, cedienla atiera táctica de ios- moros, que escondique los moros, durante la noche, habían le- do el terreno palmo á palmo, parapetados ron muchas luchas indhridaales cuerpo á cuerpo. llegaron los moros hasta descender alas faldas de las lomas vecinas, escondiéndose en barrancos y peñascos; pero un íuego nutrido y eficacísimo de Artílleila los puso ea definitiva faga, después de ana tenacísima resistencia. Todas las confidencias convienen en que los nuevos contingentes de rueños qae pelearon ayer venían decididos á cortar la línea de comunicacíon s y á llegar hasta la plaza en un ataque desesperado. dos en los barrancos y añadas del Gurogú, disparan á mansalva, emboscados, mientras nuestras fuerzas van á batirlos á pecho descubierto. I as bajas totales que tuvimos serían unas 300, y an ellas, la tercera parte, muertos. i os moros. Dícese que los moros recibirán hoy importantes refuerzos, y que han enviado an recado al general Marina anunciándole que mañana vendrán á tomar café á Mehila. Hoy se ha visto desde el campamento que los moros retiraban en las gargantas y barrancos del Ckirugü muchísimos muertos. EL COMBATE DEL MARTES L