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ESPAÑA EN MARRUECOS LA CAMPAÑA DE MELILLA DE NUESTRO ENVIADO SEPECIAL ¡R. SÁNCHEZ OCAÑA Y DE NUESTROS CORRESPONSALES 1 WELILLA, i? 5 T. DETALLES INFORMACIÓN COMPLEMENTARIOS DE AYER I a Prensa de Málaga publica varios deta lies de los últimos eombates, que completan otros transmitidos á los periódicos de Madrid y los que nosotros recibimos directamente. El capitán de Artillería Sr. Lobera, que ha tomado parte tan activa en la lucha desde los primeros combates, sufrió una dislocación en la rodilla al caer del caballo cuando llevaba una orden. Milagrosamente el bravo oficial no quedó en poder de los moros. Entre los primeros heridos el día 23, se cuentan el capitán de Cazadores de logueras D. Francisco Borrero, hijo del general del mismo apellido, y un soldado de su compañía. El Sr. Borrero tiene un balazo que le atraviesa el muslo. Entre los oficiales también heridos del batallón de Cazadores de Alfonso XII está el teniente Sr. Hueso. En la defensa para recuperar el cañón que se llevaba el enemigo se distinguió bravamente el oficial Sr. Galvez, del batallón de Cazadores de E tella. Este bravo militar se batió denodadamente, dejando muertos tres cabileños que le cercaban, agrediéndole con las gumías ferozmente. El sargento del regimiento de Melilla don Ramón García Pérez tiene una excensa herida de bala en la parte derecha de la región frontal, recibida el día 23. La sangre le cegó; pero García, sin dejar de empuñar el fusil, siguió peleando. Entonces otra bala le rozó los dedos de la mano en que sostenía el arma, y por efecto del dolor extendió el brazo izquierdo en el aire, tocándole otra bala en los dedos de esta mano. Esto probara si era nutrido el fuego de los rífenos. El sargento D. Daniel Batalla Juan, del batallón de Cazadores de Ménda, estaba en Si di Musa el día 20. En lo más recio del combate vio sobre el parapeto de una trinchera extrema al teniente de su batallón D. Francisco Roca Llovet. El teniente Roca cayó herido en ambas piernas, y ante la imposibilidad de moverse, aún alentaba con sus vivas á España y á la tropa. Comprendiendo el sargento Daniel que era preciso jugarse el todo por el todo, salló de la trinchera, pretendiendo acercarse á su teniente. Una lluvia de proyectiles le impedía avanzar; pero aprovechando un momento en que las ametralladoras barrían la masa enemiga, llegó hasta el temeute Koca, y cogiéndole en brazos le retiró de aquel lugar de horrores. El teniente Roca falleció poco después, y dice el sargento Daniel, con sencillez que encanta, que luego se palpaba el uniforme, se miraba las piernas, los brazos, el pecho, y que se preguntaba á sí mismo: -Pero, ¿estoy vivo y sano? El sargento del batallón de Cazadores de Mérida D. Francisco de Ventoseca Izquierdo está herido en la espalda, con orificio de entrada y salida de arriba á abajo, y en la guerrera que viste conserva como trofeo del combate las dos roturas del proyectil. La noche del 20 estaba en el campamento de Sidi Musa, y ante la niebla y la obscuridad le era imposible ver cuanto tenía delante. El sitio en que se encontraba formaba una especie de talanquera de piedra soore una estribación de Sidi Masa, é inmediata á él iroteos. Continuamos disfrutando de relativa iianquilidad. La masa principal de la harca netniga sigue refugiada en el interior del urugú. Bien sea porque el resultado de los últimos combates les haya hecho comprender lo quimérico de la empresa que se proponían acometer, ya porque estén aguardando la llegada de nuevos refuerzos para realizar un nuevo ataque que consideren decisivo, lo cierto es que desde ayer se mantienen prudentemente alejados de los luegos de nuestra artillería. Únicamente algunos grupos sueltos de Jinetes se acercan de tarde en tarde á hostilizar las avanzadas y á dificultar el paso de los convoyes que salen de la plaza para aprovisionar los campamentos. Lo triste es que estas escaramuzas rara es la vez que no nos producen alguna sensible baja. Anteanoche nos hirieron á un Sargento y á un soldado. Ayer tuvimos un muerto y cinco heridos de una columna que escoltaba un convoy, y otros dos heridos ¡eu la posición de Sidi Musa. La artillería, siempre alerta, protege con Sus fuegos certerísimos á las patrullas exploradoras y á los convoyes, y sigue bombardeando las estribaciones del Gurugú en ¡cuanto se divisa un grupo sospechoso. Todos los aduares colindantes con las posiciones han sido destruidos. El general Marina ha recorrido todas las posiciones. c u la plaza, En vista de que tanto el hospital Militar como el del campamento del Hipódromo resultan insuficientes- para contener el núinero enorme de heridos que existen- -as ciende á más de 350 los que han ingresado desde el día 9- -se ha dispuesto que continúe el traslado de los menos graves á los puertos de la Península y á Chafannas. Muchos particulares han ofrecido sus doíüicihos. ¡51 propietario del teatro ha ofre, cido el edificio. Éti ofrecimiento ha sido aceptado, y la sala de butacas ha quedado convertida en hobpital de sangre. Algunos moros notables de las tribus leales á España, temerosos de ser objeto de re, presabas por parte de los cabileños hosti ¡les, han embarcado con sus familias para ¡Tánger. Entre ellos figuran el ímyle y los hermanos Maymón Mojatar con sus esporas y sus hijos. El Gato ha vuelto á conferenciar con el general Marina. Asegúrase que los contingentes de la harca, lejos de aumentar, disminuyen de día en día; que la desanimación y el descontento cunden, y que son ya muchas las tribus, especialmente las dal Sur de Guelaya, que desean entablar negociaciones de paz, para lio cual han encargado á los de Frajana, orno amigos de España, que les sirvan de intermedianos. Mientras estas noticias se confirman, sigue á la expectativa aguardando los acontecimientos. Se ha montado un nuevo campamento para albergar a lab tropas últimamente desembarcadas. Han llegado de Málaga las uua encías de la Cruz Ron y el ex ministro D. Andrés ivíellado. había una hondonada, 1 que trató de observar el sargento dicho. Casi de bruces sobre el terraplén sintióse herido, siendo milagrosa su salvación, debida á la rectitud de la trayectoria de la bala que le hirió, lo que indica lo cerca que se le hizo el dispara. El capitán D. Gabriel Gil Sánchez tuvo también gionosa muerte. Lanzóse como un león sobre el e iemigo, y uaa bala le dio en el pecho. En ei momento t- n que caía en tierra, una granizada de proyectiles acribillaba su cuerpo. Pero las tropas avanzaban, el enemigo hu a, y mas de 50 moros cayeron á tierra, destrozados por la furia heroica de nuestros infantes. En el batallón de Llerena van cuatro nermanos, tres de ellos sargentos y otro soldado. Se llaman, respectivamente, Mariano, Justo, Vicente yJUejandro Besano, y el primero de ellos ha hecho h campaña de Filipinas. Un bravo soldado de Cazadores de Reus. que ha desembarcado en Málaga, herido de un balazo en la mejilla, ha Hecho las siguientes manifestaciones, que reproducen los periódicos de aquella capital: No hay que hablar del peligro ni di nada. No se sabe dónde está la muerte. -Le que hace falta es que manden más refuerzos, para reventar a los moros, que son más que la langosta. El bravo soldado tenía vendada la cabeza, y con el único ojo que le dejaban libte los vendajes miraba á los soldados de Llerena que desfilaban por el muelle ante el Menorquín, y decía: -Hace falta que se mande á tnucüos mas, porque los moros no pueden contarse y aum ntan cada día. ¿Volverá usted á casa cuando se cure? -le preguntamos. -No: volveré á Melilla- -nos contestó serena y tranquilamente. Nuestro interlocutor es reservista de Cataluñd, casado y con hijos. Toi o el día permanecieron nuestros soldados peleando bajo un sol abrasador, en una lucha ruda y fatigosa, sin acordarse de restaurar las gastadas fuerzas. Ni comieron ni bebieron hasta que, terminado el combate, el reparto que les fue hecho de chorizos y latas de carne en conserva Íes hizo pen ai en el propio cuidado. En uno de los momentos mas difíciles del combate, el capitán Sr. Fernández Serna cogió el fusil de uno de los soldados heridos y con éi hizo repetidos disparos contra los moros. Estando apuntando contra éstos, una bala enemiga le produjo la muerte. El ardor baheo con que peleaban nuestros soldados se comunicó á cuantas personas presenciaban ei couibate sin obligación de tomar parte en él, y así se vio al capellán castrense Sr. Lechuga mezclarse entre los soldados de las guerrillas y batirse valerosamente con ellos. Es elogiadísima la bravura con que el batallón de Cazadores de Estella conquistó una loma en brillante carga á la bayo neta. También la fuerza del fortín avanzado del Hipódromo cargó bravamente sobre los moros, y ayudó á impedir que éstos se llevasen las piezas de Artillería. 1 El teniente de este Arma Sr. Judol se batió denodadamente defendiendo I03 cañones. A las nueve de la noche desembarcaron del Numancta y del Extremadura secciones de Infantería de Marina para pxescar s civi ció de noche en la plaza.