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A B C MARTES 27 DE JULIO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 4. f POR LA PATRIA Qareelotta en estado de guerra, la vía fe rrea cortada por manos criminales Tristes, áesoladoras san estas noticias, que impresionarán el ánimo de todo buen español mucho más dolorosamente que las 3 e las bajas sufridas en los combates de MeHlla; porque los que allí caen nos dicen que aun hay españoles que saben morir por nuestra España, y éstas indiean que tiene hijos ingratos que contra ella atenían cuando tiene que luchar en tierra extraña; hijos que hacen causa común eon las católas rifeñas. ¡Qué vergüenza! Ya lo hemos dicha más de una vez: no éramos partidarios de la guerra, hemos sentido vernos á ella arrastrados; pero una vez que, sea como quiera, se combate en África por el honor de España; una vez que allá tenemos hermanos que han menester refuerzos y ayuda, no podemos tener sino frases de execración para quienes aquí se arrojan á actos que acaso exijan para reprimirlos tropas que allá hacen falta. ¡Qué vergüenza... ¿Será posible que demos al mando el espectáculo de destrozarnos dentro de casa, cuando tenemos empeñada una lucha con gentes de otra raza? ¿Será que esta des díchada nación quiera suicidarse? Ahora, empeñados ea una lucha extetior, es criminal todo español que se acuerda de que es conservador, liberal, republicano, socialista; criminal quien se preocupa de políticas luchas interiores; criminal quien provoque conflictos que distraigan á los poderes públicos de su primera y más sagrada atención, que es acabar con honra y rapidez eí conflicto de Melilla. Ahora, toda conciencia honrada no puede proferir más que un solo grito: Viva España! EXPLICACIÓN Y PROTESTA vincias, nos reusímos anteayer, 25 de Julio, varios directores de periódicos de Madrid para examinar la situación que aquella medida nos creaba, y sobre todo para averiguar su alcance, visto que no teníamos respecto del particular más que informes verbales y datos de referencia. A indicación de un compañero, bien quisto en los Centros oficiales, y habiendo deliberado sobre la propuesta, acordamos que algunos de los reunidos pasasen á conferenciar con el señor ministro de la Gobernación para saber de cierto cuál era el espíritu de la circular y hasta dónde llegaban las limitaciones impuestas á los periódicos en lo tocante á. noticias de la guerra. Fueron designados á tal efecto los señores D. Daniel I4 pez, director de Diaria Universal; D. Roberto Castrovído, director de El País; D. Ángel M. Casteli, director de A B C; D. Leopoldo Romeo, áireetor de La Correspondencia de España, y D. Alfredo Vicenti. director ée El Liberal. Así lo hicieron; pero en conciencia declaran que, de haber conocido antes los términos en que estaba redactada la circular, guardadores del propio decoro y de la dignidad de clase, no hubieran paesto los pies en el despacho del señor ministro. Este, no bien entablada la consulta, les manifestó amablemente que la prohibición no se referia á los despachos de Melilla, ios cuales, habiendo pasado por la censura del gobernador militar de la plaza, tenían ya autoridad suficiente, sino á los de procedencia distinta, relacionados con la campa- ña, y en que pudiese haber informaciones inexactas, reservables ó susceptibles de circuEnterados insuficientemente de lade prolar enviada á los gobernadores causar alarma y depresión; en el ánimo público. Ea forma cortés, é invocando razones que llevaban en su conciencia de españoles cuantos le oían, explicó la necesidad de no permitir el uso de epígrafes y titulares que, por su calidad y visualidad, prejuzgasen los sucesos é influyesen perniciosamente en el espíritu de los lectores. I os comisionados, allanándose á u n a conveniencia gubernamental cohonestada en nombre del patriotismo, se rindieron de buen grado á la demanda, y deseosos de obtener garantías, extremaron la lealtad hasta el punto de indicar al ministro que no tendrían reparo, aun siendo totalmente opuestos al régimen de previa censura, en llevar á consulta los despachos dudosos. Aprobadas y hasta agradecidas estas manifestaciones, en que cada cual reservaba su criterio, y expuestos panto por punto varios casos que el señor ministro resolvió satisfactoriamente, díóse por terminada la entrevista, que había durado tras cuartos de hora. Momentos después enterábaase los comisionados y sus compañeros de los términos ofensivos empleados en la circular y, no tardando, recibían noticias de sus corresponsales de Melilla con el aviso de que aquella oficina de Telégrafos tenía órdenes, enviadas por el ministerio de la Gobernación, de no transmitir á la Península despac 10 alguno de la guerra, aunque en él apareciesen el sello y el V. B. de las autoridades militares. Pudo tal ordea ser anterior á la visita; pero obligado está el ministro á notificarla á sus visitantes, en vez de ofrecerles cosas de cuyo incumplimiento tenía de antemano la certidumbre. Protestan, en vista de todo, los que suscriben: primeramente, contra los térmútas injuriosos de la circular, que, conocidos á tiempo, les hubieran ahorrado tm paso tan desagradable como inútil. Y. á sa protesta de escritores traen, la de ciudadanos contra un procedimiento que anula la Constitución y las leyes del Estado, y que atenta, no sola á los derechos, pero también al trabajo y á la propiedad legítima de los españoles. Medios tiene el Gobierno de suspender ea parte ó del todo las garantías fundamentales, no facultades para suprimirlas de hecho por sa solo arbitrio y sin qtte preceda la declaración oportuna. A reserva de las accíones que entable la Prensa, pues que aún hay justicia en España, nos creemos obligados en el presente caso, que es de fuerza mayor, á dar estas explicaciones al público, para que queden ca sa lagar los respetos que le debemos y el que nos debemos á nosotros mismos. Ba Madrid á 26 de Julio de 1909. -Daniel Lópezt Roberto Casírovido, Ángel M. Castell, Leopoldo Romeo, Alfredo Vicenti. No haremás gestiones directas para en grosar esta suscripció pero, admitiremos cuantos doaatívos se entreguen para ella en las oficiaas de Prensa Españaíq, Serrano, 55, ó se aos remitaa por correo. Como para ser eficaz ha de ser rápido el auxilio, sólo durante corto número de días tendremos abierta la suscripción. Diariamente publicaremos los donativos recibidos, y, una vez cerrado el plazo de admisión de ellos, entregaremos lo recaudado al capitán general da Castilla la Nueva, Sr. Villar, para que por su conducto, el de los jefes de las zaaas de reclutamiento, alcaldes y párrocos se distribuya equitativauieuíe stt producto entre las personas á quienes se destina. Independientemente de esto, el Consejo de Administración de Prensa Española ha resuelta abonar integro el jornal de los obreros de sus talleres que han tenido que marchar á Melitía á stis esposas é hijos, durante la auseacia de aquéllos, á los cuales reserva sas plazas para cuando regresen. A contiauaeióa iasertamos los primeros donativo que encabe? i la suscripción: Pcseus. D. Torcuata kuca de Tena, Prest- dente del Consejo de Admiaistraáóade Prensa Española 5.000 D. Joaé de Btola, Díreetor- Serente de la mistna 203 M. Pártela 25 D. Ramiro Sctárez y Bermúdez... 25 D. Fernando de Viceate Herranz. 250 Sr. C. de D 50 Yo... 5,25 Do 3 aCarmeaI ópez, viuda de Fernández áe Henestrosa... 100 Sociedad anónima fábrica de cer- vezas Bl Águila. 250 D. Francisco Molina 5 Un señor que no da su nombre... 10 D. José Bertráa y Musí t u 25 D. Francisco Víñals y Torrero 2 ¿D. F. Mttñoz. 50 k PESETAS. 6.O2 2 S OTAS SUELTAS UN DEMOLBDOR POR HAMBRE POR TELÉGRAFO PARÍS XÓ. 2 T SUSCRIPCIÓN PARA LAS ESPOSAS E HIJOS DE RESERVISTAS DE MADRID Creyendo interpretar generales seatimíentos y facilitar el medio deque á las esposas é hijos de los reservistas incorporados á la brigada de Cazadores movilizada en Madrid lleguen los auxilios de muchas personas que, deseosas de prestárselos, ignoran á quién han de enviar sus donativos, A B C abre una suscripción que desearía sirviera para socorrer á las familias de todos los reservistas de Melilla, pero que para que el socorro no resulte demasiado pequeño tiene que limitar á los de la Capitanía general de Castilla la Nueva. Pues de otra parte es de suponer que en otras regiones surgirán análogas iniciativas. vtaado á las cinco de la tarde de ayer un guardián del Museo del I uvre anunciaba, como de costumbre, que había llegado la hora del cierre, un hombre bajito y pálido se paró ante él y esclamó con voz n. uy dulce: -Acabo de estropear un cuadro... Y como el guardián no le hacía caso, insistió. -UH cuadro déla escuela francesa, el San Pedro, de los hermanos kenain, que se halla en la sala Mollten. He arrancador- aüadió con suavidad, -ua gran pedazo de iienzi- -Vamos á verlo- -replicó el guardián. Llegaron al sitio donde se encuentra el cuadro, y después deexamiaar el lienzo. -jBahí- -exclamó el guardián- -hace tiempo que está así. Y el hombre, pálido, tuvo que marcharse á la calle. Un periodista que presencia la escena se acercó, y el pobre diablo le refirió su historia. Se llama Andrés Atnaary, tiene, cuaren ta y tres años y vive 94, calle Daguerre. Estropeó el lienzo porque necesita que le deteagaa. No le queda n céntimo y le han puesto los muebles en la calle. -Si no me meten en la cárcel- -añadió, -mañana la emprenderé coa un cuadro de más valor. TilHiMHilimi