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ABC DOMINGO a 5 DE JULIO P B 1909. E D l U O N i. PA. G Estaban conyocado 9 para reualrse en las Los cabileños, con ímpetu salvaje, lanzá- quistaron palmo á palmo la meseta j? Jal! id lomas inmediatas al poblado de Mezquita, ronse sobre el cañón; todos los artilleros mas adjuntas donde habita El Cb. au ly. que le defendían cayeron heridos ó muerEl eueimgo huyó hacia la izquierda, perSu plan era preseutarse por la cañada de tos, excepto el capitán Sr. Pastorfido. Los seguido por el fuego de la artillería de las la falda del Gurugú. fronteriza á las prime- moros, apoderados ya de la pieza, arrastrá- avanzadas, mientras dos baterías del camras posiciones de nuestras fuerzas. banla para llevársela. Bn este tmtnento crí- pamento del Hipódromo, otras dos de los Este puntóse halia bastante cercano á la tico se arrojaron como leones el abanderado fuertes de San Lorenzo y de Sidí Guariach plaza, pues se divisa claramente con geme- del Disciplinario, Sr. Carrasco; el teniente bombardeaban los poblados de Mezquita Sr. Astal. tres oficiales más y cuatro solda- con tal acierto, que desde el Hipódromo se los desde aquí. El general Marina dif- pusoquessre Uza- dos, entre ellos el artillero Pnvato Mirtí- veía claramente, sin necesidad de los gemeSfi un movimiento ofeus yo, tomando desde nez quien al ver que se llevaban la pieza los de campaña, los estragos horrorosos que el primer momento la iuiciativa del fuesro, arrojóse enloquecido contra el enemigo gri- hacían no sólo para impedir el avance de los úfe- tando: ¡El cañón es mío, es mío, v no me En uu alto que hicieron las fuerzas de F 1 nos, sino para tomar pos c o íes que domi- separaré de él jamás! güeras para replegarse, cayó el teniente conasen la ciñaaa y lo- repliegues del GuruEste acto heroico produjo tal impresión ronel Ibañez Marín herido de dos balazos. gú, donde ia harca se hacía fuerte. en los soldados que servían la pieza, que siMás tarde murió. En efecto, encomendó el primer movi- guiendo á Martínez lucharon bravamente A la una de la tarde la acción quedaba miento al coronel Alvarez Cabrera, gran hasta recuperarla. concentrada hacia la segunda caseta. Los conocedor del terreno por los largos serviTodo esto acontecía á las siete de la ma- batallones de Cazadores corriéronse hacia cios que aquí ha prestado. ñana. aquel lado, mientras los regimientos de Antes de las cuatro de la madrugada dos África y Melilla conservaban el centro y la Compañías de la brigada disciplinaria, que jyi uerte del coronel Cabrera. artillería seguía con sus disparos certerísimanda el teniente coro 1 1 Aizpuráa, condu Inmediatamente salieron refuerzos dr mos castigando á los fugitivos, que se descidas por dicho jefe, se dirigieron rápida- Cazadores y Alfonso XII y compañías del parramaban por las cañadas. menteátomar las alturasde Mezquita, mien- regimiento de África. El formidable empuje tras el bizarro coronel Alvares Cabrera, al de estas fuerzas, apoyadas eficazmente por c i g u e el combate. frente de seis compañías de África y Caza- la artillería, impidió que el enemigo se co- a Ala una de la tarde cesó algo el fuego; dores recién Ueg taos, se dirigió aSidi M isa rnese hacia la derecha é iniciaron de nuevo pero á las tres volvió á reanudarse vivacon objeto de proteger la posición de la se- el ataque sobre la meseta. mente hacia el final de la línea. gunda caseta, en combinación con el tenien- A las cuatro, por orden del general Mari Entre tanto, el coronel Alvarez Cabrera te coronel Baños, que con antelación se ha- atacaba por la parte izquierda. Los moros, na, empezaron a efectuarse relevos parciallaba posicioaado en Sidi Musa. les para que las tropas que luchaban pudiereplegados en las defensas naturales del te Las fuerzas lievabaa orden de romper el rreno, hacían un fuego terrible sobre los ran comer. fuego apenas se moviera el enemigo. Entre tanto, seguía sin interrupción el fue soldados, que contestaban con descargas Para empujar á éste salieron á las cinco cerradas y luego coa su famosa carga á la go nutrido de la artillería de montaña sode la mañana dos pequeñas columnas, ata- bayoneta. El combate fue horroroso; pero bre todas las lomas vecinas con excelente cando al enemigo de frente desde las pro- al fin los moros retrocedieron y la columna resultado. ximidades del campamento del Hipódromo se posesionó de dos alturas, que constituían A las cinco de la tarde nuestras tropas y protegidas por el luego que por elevación dos admirables puntos estratégicos. dominaban toda la falda central de los mon ¿arfan las piezas de montaüa de Sidi GuaUna vez tomadas estas posiciones, el co- tes situados sobre la cañada. Los moros se riach y el Hipódromo. ronel Alvarez Cabrera situó en ellas la sec- batían escalonados, cedieudo el terreno paU ción de artillería, protegida por cuatro com- ino á palmo, á pesar de que la artillería los l combate. pañías de Iufantería, y al frente de las dos diezmaba horrorosamente. La primera columna fue la que inició restantes se lanzó de nuevo sobre los ene- A esa hora la infantería quedaba posela lucha, avanzando leutamsnte. sionada de una especie de fortín que había migos para proseguir el avance. La otra, formada por la primera y según. En el m meuto en que arengaba á los sido la base de operaciones de los moros. da compañías del Disciplinario y otra del Es verdaderamente lamentable que por para animarles a la regimiento de Meliha, recibió orden de to- soldadosse habían replegado, lucaa, los mo- no haber llegado todavía todos los refuerros, que rompieron un jnar la meseta que domina la cañada. zos necesarios no puedan esta noche concoronel cayó I os inoros, agazapados, disparaban con fuego horroroso, y el por un balazo muerto, servar nuestras tropas estas posiciones, á atravesado el cuerpo que refio mucha eficacia al principio. costa de tantísimo esfuerzo adquiridas, y Los disciplínanos se batían casi siempre cibió en vta costado. Los oficiales, ál darse cuenta, dieron fu- cuya nueva posesión, ya que es im prescinde pie, y avanzando con bravura llegaron riosamente la voz dé ataque, y los soldados, dible, costará seguramente nueva sangre. Jhasta cerca de la meseta. A las cinco y media los moros se han reEntonces el fuego se hizo horroroso. Los enardecidos, cayeron como fieras sobre los tirado de e- te lado, pero el combate sigue moros, que no pudiendo resistir este empumoros caían en íacimos bajo la metralla; por el de Mezquita. se pero tan enorme era el contingente, que je En replegaron otra vez. varios oficiales y La artillería incendia casuchas, cnunibeeste ataque cayeron unos grupos substituían inmediatamente á muchos soldados. ras, todos cuantos obstáculos pueden oculotros. tar al enemigo. Se calcula razonadamente que. las dos Desde el Hipódromo se ve humo y se oye r ombate general. iiarcas sumaban 16.000 moros. el estampido de los cañones del Atalayoo, A las ocho de la mañana el fuego se que sin duda bombardeau ios sitios cercanos Tan nutrido y ta prolongado fue el tiroteo, que en muchas fitas llegaron á faltar había generalizado en toda la línea, es de- á M 1 zuza. municiones en las cajas de aprovisiona- cir, en una extensión de 11 kilómetros, toTodas las referencias confirman que en el mando el mando de todas las fuerzas el ge- combate de hoy han tomado parte muchísimiento. Hubo necesidad entonces de tocar á reti- neral Del Real. mos más moros que ayer, con buen ármaEl general Marina se encontraba en aque- me ato y admirablemente municionados. rada para no luciiar en vano. Al advertir los moros que escaseaban los llos momentos en el muelle presenciando Asegurase que el general Marina está dedisparos y que se iniciaba la retirada, se los últimos detalles del desembarco de las cidido á realizar una gran operación cou toprimeras fuerzas de la brigada Pintos. lanzaron en masa contra la columna. dos ios refuerzos para evitar que los moros En cuanto recibió el primer parte oficial sigan envalentonados con los nuevos conLos disciplinarios calaron la bayoneta. de lo que sucedía montó á caballo, y á galo- tingentes que reciben. Tan envalentonados La lucha entonces fue tremenda, cuerpo cuerpo, heroica por parte de los nuestros. pe tendido se dirigió á la primera línea de están, que en los combates de hoy cuerpo á Una sección, casi copada, peleó desespe- combate, situándose con su Estado Mayor cuerpo les gritaban á nuestros soldados: radamente. Su jefe, el capitán Gil, cayó hacia la primera caseta, ¡Cobardes! ¡Mujerasí A las nueve de la mañana el fuego era tan muerto de cuatro niazos. KTuestras bajas. Uu oficial y los soldados de la primera tremendo que retumbaoa toda la plaza y se s Es completamente imposible conocet conipañia de disciplinarios que podían ba- estremecían los cristales como si hubiera de un modo exacto la. cifra de las bajas que tirse resistieron hasta que se acercó la se- un terremoto. Entonces fue cuando se ordenó á los Ca- nuestras tropas han sufrido. gunda compañía del regimiento de Melilla Calcúlase, sin embargo, que pasan de 300, zadores, que acababan de desembarcar y y les cubrio la retirada. La muerte del coronel Alvarez Cabrera se El momento fue ue peligro tremendo. Los que se batían en guerrillas, que se- coneeumoros, envalentonados por la retirada, He- tiasen para atacar el centro. Ambos Cuer- mantuvo oculta hasta muy entrada la malaron á hacer uso de las culatas como de pos, en unión de los regimientos de África ñana. Hasta muy cerca de las once no empezó y Melilla y del batallón de Alfonso XII, llet orr, as para golpear á nuestra gente. ü grupo numeroso de cabileños se lati- varon desde aquel momento todo el peso á circular la noticia, yeso entre un número muy limitado de personas. do contra un cañón, matando á varios arti- terrible del comoate. Luego se supo que eran varios los oficiaAvanzando siempre con descargas cerra lleros y pretendiendo apoderarse de la das y furiosas cargas á la bayoneta, recon- les muertos y muchos los heridos. asieza. E