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A B C SÁBADO a 4 DE EN LOS AIRES DEiboo. EDíCfON PAG. ío. ACCIDENTES DE LA AEROSTACIÓN POR TELÉGRAFO BKUSELÁS, l 3 T. rvnrante una fiesta aerostática ha ocurri do un grave accidente. El globo Cosmos, tripulado por Mr. Vernauchel y por tres pasajeros más, acababa de elevarse en los aires, cuando otro aeróstato se enganchó las alas de la figura de un ángel, represe ia en bronce en lo alto de una de las conminas que adornan el parque. El globo se desgarró y el gas se escapó. Mientras tanto, el Cosmos, que había subido lentamente, bajaba. La muchedumbre gritó á Mr. Vernauchel que echara lastre; pero en ese mismo instante el Cosmos tropezó con el otro globo. Monsieur Vernauchel y sus compañeros Sentían ya los efectos de la asfixia. Dos de los tripulantes, pudieron saltar á tierra. Con gran trabajo se consiguió arrastrar lejos del lugar peligroso la barquilla del Cosmos. Monsieur Vernauchel y su compañero Mr. Maas perdieron el conocimiento durante tres cuartos de hora. Han sido trasladados al hospital Saint- Jean. MEMIX, l 3 St T. A caba de producirse un accidente bajo el cobertizo del parque aerostático de Beauval. El motor del dirigible funcionaba hacía dos horas cuando se inflamó el petróleo. Las llamas sofocadas rápidamente por los zapadores del Cuerpo de Ingenieros, que lograron echar sobre ellas mucho lastre, estuvieron á punto de alcanzar al globo, lo cual hubiese producido una terrible explosión, pues éste contenía 4.100 metros cúbicos de hidrógeno. NOTAS MUNICIPALES LA SESIÓN DE AYER scándalo. En otra sección de este número va la parte plausible de la sesión de ayer. Reseñaremos aquí la censurable. Después de aprobadas las proposiciones referentes á los reservistas, el secretario dio lectura á una proposición de Pablo Iglesias que dice así: Considerando que es desastrosa para codo el país, y por tanto para nuestros representados, la lucha que se sostiene en Marruecos, provocada por la torpe conducta del Gobierno: Considerando que es una enorme injusticia el que los deberes militares tengan que cumplirlos únicamente los hijos de los pobres, releváudose de ellos por un puñado de pesetas á los ricos; I,o s concejales que suscriben piden al Ayuntamiento: i. Solicitar del Gobierno ponga fin á aqueila lucha, no mandando más sol Jados á Marruecos y retirando de allí los recientemente enviados. 2. Pedir al mismo y al Parlamento que supriman el odioso privilegio de la reden- E fíi alcalde nace algunas observaciones al Sr. Iglesias sobre la conveniencia de que en el salón ae sesiones no se trate del fondo del asunto. El Sr. Iglesias afirma que los concejales tiensn derecho á tratar profundamente todo o relacionado con la guerra, como represe ilutes que son del pueblo. Nosotros- -dice- -tenemos la obligación ción á metálico. -Pablo Iglesias, Largo Caballeros de pedir al Gobierno que acabe la odiosa desigualdad que encierra la redención á metálico. El Sr. Uceda ee muestra conforme con el espíritu de la proposición, atfaque se niega á votarlo por la censura que envuelve al Gobierno. El Sr. Iglesias combate al Sr. Uceda, al que califica de platónico, añadiendo que con platonismo no se demuestra el amor al puebla El Sr. garrea se ocupa de la proposición, de la que dice tiene un lado simpático, lamentando que vaya encabezada con una petición que es evidentemente inoportuna. Esa proposición no debe votarla ningún español. Hay allí miles de españoles que necesitan socorro, y lo patriótico, lo español, es enviarles refuerzos, para que así se satisfaga la honra nacional. Las minorías socialista y republicana protestan á gritos de las palabras del Sr. Larrea, quien, virilmente, continúa calificando de antiespañol el pedir que se retiren las tropas de Marruecos. El Sr. Iglesias vocifera, indignado, lo mismo que los Sres. S mullan, Largo Caballero y casi todos los concejales republicanosy socialistas. Frente á ellos, los Sres. González Hoyos, Larrea y Uceda defienden la necesidad de no votar la proposición por el buen nombre de los españoles. Ouspensión de la sesión. El escándalo es formidable. El alcalde da golpes terribles con la campanilla sobre la mesa, gritando en vano con todos sus pulmones: ¡Orden, señores concejales! Es inútil. Todos hablan á la vez, cruzándose de uno y de otro lado de los escaños frases durísima El alcalde, entonces, en vista de la inutilidad de sus esfuerzos, suspende la sesión. Entonces el griterío es ensordecedor. En la tribuna pública, varios individuos gritan desaforadamente. Los inspectores á duras penas se logran imponer al público. Pablo Iglesias, dirigiéndose á la tribuna púbnca, dice: -Salid. Contra nosotros no se atreverán; contra vosotros, Entonces se va desalojando poco á poco la mouna. Durante los minutos que estuvo suspendida la sesión se hicieron sabrosos comentarios, para toaos los gustos, de la proposición de ios socialista Se reanuda la sesión. su interrumpido El car. Larrea continúa discurso, ratificándose en todo lo dicho anteriormente. El Sr. Iglesias intervino de nuevo, abundando en sus razonamientos anteriores. Después de una breve intervención del Sr. íincío, se puso á votación la proposición de la minoría socialista. Aotaciones. En la primera votación hay un empate á 17 votos. En segunda votación nominal es desestimada la proposición por 18 votos contra 17. Inmediatamente se lee otra proposición, del Sr. Dicenta, solicitando se haga constar el sentimiento con que el Ayuntamiento de Madrid ha visto los sucesos actuales de Melilla. El Sr. Dicenta defiende la proposición, la cual es tomada en consideración después de breves frases del Sr. Larrea. Y se levantó la sesión a la una y veinte. l i a solo comentario: ei alcalde no debió tolerar que se discutiese lo que no figuraba en el orden del día. SOBRE EL QUIJOTE DE CORTEJOÑ, n o estos días pasados ha salido á luz el cuarto volumen del Quijote que anota diligentemente el Sr. Cortejóti, director y eatedradráticojdel Instituto de Barcelona, y que edita con lujo- -con más lujo del que á los compradores nos convenía- -la casa de. D. Victoriano Suárez. Publicarse el dicho tomo y adquirirlo yo, todo ha sido uno, y una misma cosa también el hojearlo y el recordar aquellas palabras, del maestro Menéndez y Pelayo: comentar ¡as obras de Cer vnntes, y especialmente el Quijote, ya no es empeño de un hombre- solo, sino campo- da estud o para una generación entera de eruditos educada con todo el rigor del método filológico é histórico. Para comentar las obras cervantinas- -y Ciaru esta que El Ingenioso Hidalgo, por SU extensión y por cien otras causas, ofrece mas dificultades que las demás- -no es gra no de anís lo que se necesita: Luz, más luz- -añade el sabio crítico- -es lo que esos libros inmortales requieren; luz que comience por esclarecer los arcanos gramaticales y no deje palabra ni frase sin interpretación segura, y exp. ique la génesis de la obra, y aclare todos los rasgos de costumbres, todas las alusiones literarias, toda la vida tan animada y compleja que Cervantes refleja en sus libros. Receta admirable, como de tal doctor, y á la cual sólo hay que ponerle un pero: ¡el no haber boticarios que la despachen! Aun así, el Sr. Cortejón, hombre de vasta cultura, y que, como apasionado admirador de Cervantes, ha puesto en la ardua tarea de comentar el Quijote todo el empeño de su, perseverante voiuntad, ofrece acá y allá ea sus notas observaciones oportunas, conjetu- ras plausibles, reproches atinados á tales y 1 cuales ensueños de otros anotadores (que los hubo desaforadísimos) siquiera de toda esta labor no salga enteramente depurado el texto de la famosa novela, ni quedea bien esclarecidas tanta curiosidad gramatical y lexicográfica, tanta referencia á las costumbres de antaño, tanta velada alusión á personas y libros y, en fin, tanta cosita obscura y recóndita como, sin llegar ni con, diez leguas á lo esot ¿rico, tiene la mejor y ¡más garrida novela del rey de los escritores v del que es rey de los idiomas En artículo tan ligero como habrá de Séf el presente no cabe sino señalar, muy por las cumbres, algo de lo que acabo de decir; pero por lo que hace al texto, algo y aun algos demostraré muy pronto en un folleto que se intitulará Las erratas tradicionales del Quijote y por lo qu toca al comentario, en el cual, aun faltando mucho, es más lo que sobra que lo que falta ya se rodará oca sión para tratar de esta materia, siempre dejando muy á salvo el respeto debido al seño Cortejón, trabajador infatigable y harto me recedor de loa. Por de pronto, y para dar de ello un pis- colabis á los lectores de A B C, haré notat, que la frase vos os podéis volver á vuestra China á las diez ó á las veinte (pág. 13 J no indica la hora á que había de partir el supuesto emisario, como entendió Clemencia y ahora entiende ei Sr. Cortejón, sinoj tal como se acostumbraba en el tiempo de Cervantes, las leguas que el propio ó correo había de andar cada día. Esco es cosa retesabida para cuantos leemos cada día del año papeles y libros viejos, y metafórica- mente sale á cada paso en nuestras come- dias antiguas. Ruiz de Alarcón, en el acto II 1 a de El tejedor de Segozna (2. parte) CHICHÓN. ¡Que haya qaien riña, teniendo im gaznate, un corazón, cuatro lagartos, que son tan delicados, que eu vien do