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A Ü C. JUEVES 22 DE JULIO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 4. más qtie cuando la rodean el lujo y la opulencia. El Príncipe que ahora muere repentinamente no qaiso ver esto y cometió una torpeza. Sus hijos no le dieron muchos motivos de satisfacción. El mejor fue sin duda el único varón, el heredero de la estirpe, en el que ahora queda depositado el enigma de la Causa... Este joven- -hay que reconocerlo- -hizo honor á su nombre y abrazó la carrera de las armas para ir á luchar en los campos de batallas por gentes y cosas que le eran indiferentes, defendiendo una bandera que no era la suya... Y se portó como un valiente y conquistó sus grados con la punta de la espada... Este hombre hubiera podido hacer mejor figura en tiempo de paz si hubiese tenido barro á mano... El egoísmo paternal no se lo consintió... Y apesar de no- conocer casi España, es nuy español... Todavía hace tres noches le he visto con tres amigos y correligionarios cenando en un testaurant que es, en París, un pedazo de tierra española, y saborear los guisos del pais rociados con vino del país. Yo ocupaba la mesa inmediata... ¿De qué hablaba el Príncipe con sus partidarios? ¡Bah! De cosas indiferentes; pero aunque lo que trataran fuera sensacional y yo lo hubiera escuchado, tampoco haría uso de ello, pues tengo bita demostrado que no cojo las noticias á traición. ¿Os asombra que mientras su. padre tenía contados los días el Príncipe, su hijo, se paseara tranquilamente por París? A mí, no, porque estoy seguro que el hijo adoraba á su padre. -A esté padre que, ya lo veis... No le mataron los fracasos, ni las derrotas, ni los infinitos disgustos y sinsabores domésticos... ¡No! Le ha matado la desafección de sus partidarios, la impaciencia de los leales que se cansan de pertenecer á un partido platónico que tiene cerradas las puertas del Poder... Cuando llegaron al augusto anciano las primeras noticias que corrían respecto á su estado de su salud, dícese que ru- gió: ¡Quieren que me muera! -Y el león, si hubiera tenido diez años menos, es posible que todavía sacudiera la melena. Exigió rectificaciones, impuso su autoridad, como en los buenos tiempos de la Causa pero sorprendió cierta rebeldía, cierta resistencia pasiva... y se rindió. Habíase acostumbrado á vivir en medio de una realeza ficticia, y al ver que ésta le iba á faltar ha muerto románticamente. Mut rto el Pretendiente, ¿ha desaparecido la causa? ¿Su heredero 4 sa dispone á reorganizar las huestes? ¿Los viejos partidarios recobrarán, su libertad? He aquí el enigma... Porque nos hemos acostumbrado á no tomar en serio al que tarde ó temprano tenía que recibir la herencia del Príncipe muerto... fis un señor que vive en estudiante, que no da que hacer á las autoridades, que dispone de medios modestos, y como no nos agrada ver á un Príncipe sin dinero, le hemos hecho blanco de nuestras burlas... ¡El que esté limpio de este peeado, que levante el dedo! Pero en adelante habrá. que contar con él, por lo menos hasta que conozcamos sus pensamientos, sus propósitos y sus proyectos... Es joven, es valiente, es animoso y, pocos ó muchos, aun tiene partidarios que le secunden... ¿Qué hará? Y, además, es listo... Hace poco tiempo, un novelista español le envió uno de sus libros, que, en forma novelesca, trataba de la Causa y acompañó el presente de una carta haciendo protestas de la más acendrada fidelidad. El joven Príncipe recibió el libro y la misiva, y días después entregaba á uno de sus amigos una fotografía dedicada para que la diera al novelista en cuestión. -Y le dices- -agregó el Príncipe- -de palabra que le agradezco mucho el libro y la carta; pero que ya sé que cuando llegue la ocasión no tendré que contar cotí él... porque todo eso es pose literaria. Como ven ustedes, el joven heredero de la Causa no ha perdido el tiempo. ¡Conoce á los hombres! desamparar la delensá de la patria, conservar en sus hogares á los reser Las casados y con hijos, ni éstos ni las esposas tienen por qué ser tenidas en cuenta; pero que cuando sólo se moviliza una pequeñísima parte. de nuestras fuerzas; cuando en sus casas quedan hombres que sólo cuentan dos y JOSÉ JUAN C A D E N A S tres años de servicio se dé la desigualdad París, julio. irritante de que muchos padres tengan que abandonar mujeres é hijos, dejándolos privados de recursos y de medios de vida, es verdaderamente lastimoso. f o n un g rado menos y un chaparrón de Se nos dice que de haber decretado lá engañifa á eso de las dos de la tarde, movilización de la división reforzada, nada pasó el día de ayer; fiesta oficial por ser de esto habría ocurrido, pues sas mayores cumpleaños de la Reina madre, y jomada efectivos normales la permitirían completar de llanto para muchas madres y esposas, su dotación de guerra sin tener que acudir porque continuó el embarque de tropas para á los individuos de la reserva. Y como la Melilla. gente pensaba que para eso precisamente Dominó la ansiedad todo el día, porque se había organizado la tal división, el asomsabiendo que se había librado un nuevo bro de que llegado el caso no se haya echacombate en aquellas tierras africanas, falta- do mano de ella es grande y legítimo. ban, sin embargo, noticias concretas. Las ¿De quién es la culpa... ¿De las que han oficiales se conocieron á la caída de la tar- dispuesto la movilización? pues merecen de; se trataba de un nuevo combate, en el que se condene su proceder... ¿Dá la organicual nuestras tropas no habían perdido un zación? pues responsables son cuantos no solo palmo de terreno. Había bajas muy han hecho que ésta se reforme en el sentisensibles, pero el honor nacional quedaba do necesario para evitar esas dolorosas é en su lugar. irritantes desigualdades. Lo malo es que todo ello constituye un Sea como quiera, lo que no cabe es sosteindicio indudable de que hay. que hacer más ner un sistema que obligue á que á las pritodavía. Lo que la gente deplora es que no meras llamadas á filas tengan que acudir se rectifique esta organización, en virtud de los que para mayores y más graves empe la cual marchan cabezas de familia ue de- ños- debieran reservarse. jan á los suyos en completo desamparo. Es Ya que lo hecho no tenga para el presende esperar que tantas Juntas benéficas, tan- te remedio, indispensable es que se arbitren tas felices iniciativas, muchas veces ensal- legales medios para que la cosa no se repita; zadas, tanto patriotismo, harán algo hermo- preciso es que, como en otras époeas, se so y consolador en bien de los que gimen. preocupe el Gobierno de la suerte de esas- g La marcha de las tropas se verificó sin in- familias abandonadas: cidentes. Los que se complacen en deprimir el espíritu nacional, fracasan. Es cuestión de sangre. La Bolsa, no obstante, siguió acreditán- INFORMACIÓN dose de ruin y cobarde. POLÍTICA La embajada marroquí en masa, eon sus vistosos trajes y en coches descubiertos, viEL PRESIDENTE sitaron algunos Museos y desfilaron por la g i üt. Maura, después de ¡Consejo celeCastellana y la calle de Serrano. Madrid, brado en Palacio, fue á almorzar en sensato, sensatísimo- -dicho sea en su elo- compañía del ministro de la Guerra. No haj gio; -pero ¿por qué prolongar tanto esa que decir que durante el almuerzo y desprueba á que viene sometida su sensatez? de él trataron El Rey regresó por la noche á San Se- pués ampUtud de los ambos personajes COK toda asuntos de Melilla. bastiáu. del Gobierno dirigió á Fuera de los asuntos que quedan apunta- suDespués el jefedonde recibió se visita del domicilio, en la dos, poco más dio de sí el día. La Policía evitó la consumación de un presidente del Congreso. Dijo el Sr. timo délos del entierro á unos yanquis de presidente delDato á los periodistas que el había dado cuenta Chicago, de los que creen que en España se de las noticias Consejo le ál último combate referentes 8 atan los perros co n longaniza, y no, cierta- noticias que no confirmaban los rumores mente, de la que se fabrica en Chicago. Un pesimistas puestos en circulación por lamasuicidio de otro desengañado déla vida á ñaña. los diez y ocho años de edad. Añadió el Sr. Dato que el Gobierno perPor la noche, un estreno, mejor dicho, retodas estreno, ea el Gran Teatro. Dora, la viuda siste en su actitud de enviar á Melilla el gelas fuerzas y alegre, tercer golpe que se da á la opereta de neral Marina todos los elementos que estime precisos. Lhear, claro es que con igual fenomenal éxiMadrid hoy poi to, aunque reducida á una dosis homeopáti- la El Sr. Maura saldrá dela mañana, para tarde, ó mañana por ca, que conserva, sin embargo, toda su salsa acompañar al Rey á Santiago, musical, que es lo sabroso del plato. EL MINISTRO DE ESTADO Y nada más. Av yer tarde marchó á San Sebastián el mi r nistro de Estado, que será el de jornada. EQUIVOCACIÓN A despedir al Sr. Allendesalazar acudieron á la estación el ministro de la GobernaLAMENTABLE ción y el alto persotral del ministerio de Es Kfada más lejos de nuestro ánimo que di- tado. El Sr. Allendesalazar, según ya se ha di ficultar la acción de los Poderes públicos en los presentes momentos; ayer mis- eho, vendrá á Madrid cuantas veces haga mo clamábamos contra los alarmistas que necesaria su presencia aquí el curso de las intentan deprimir el espiritu nacional; mas negociaciones con la embajada marroquí. por lo mismo tenemos derecho para señalar UNA CONFERENCIA las equivocaciones censurables cometidas e l Sr. Canalejas vino ayer de Otero, en en la movilización de las brigadas de Caza donde veranea, y pasó unas horas en dores que se envían á África. Madrid, hasta por la tarde, en que regresó Cuando una gran guerra está empeñada; cuando hay que echar mano de la totalidad á aquel punto. Visitó el Sr. Canalejas al geaerai López del Ejército para oponerlo á un enemigo pujante y temible; cuando tiesas posible, sin. Domínguez, celebrando anibos personajes MADRID AL DÍA