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A B C MIÉRCOLES 21 DE JULIO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 9. EL REY EN MADRID allegada. A las cuatro y media de la tarde salid 1 Rey de La Granja en automóvil, acompañado del eonde del Serrallo y del coronel del regimiento de Wad Ras, llegando á Madrid á las seis de la tarde. Don Alfonso llegó á Madrid en traje de paisano, y en seguida subió á sus habitaciones y se vistió de uniforme, saliendo á realizar una visita á los cuarteles donde se, alojan las tropas de la primera brigada que habían de partir anoche. A las seis y cuarto, en el automóvil del ministerio de la Guerra, llegó al regió Alcázar el general Linares, y á poco, el portero mayor del ministerio con la cartera de la irma. A las siete terminó la conferencia del Rey y el ministro de la Guerra. Después de esa hora, y ocupando dos coches descubiertos, salió de Palacio el Monarca con uniforme de Infantería, en unión del jefe de su Casa Militar y délos ayudaníes conde de Aybar y teniente coronel Águila, dirigiéndose al cuartel de los Docks. Aguardaban la llegada de S. M. el capitán general, Sr. Villar y Villate, y el goberna- dor militar, Sr. Bascaran. En el patio del cuartel estaban formadas las tropas de Figueras, que marchan á la madrugada á Melilla. Al divisarse la comitiva de S. M. la banda, tocó la Marcha Real, á cuyos acordes entró i D. Alfonso. Revistó el Rey la fuerza, y, al terminar, el teniente coronel Sr. Ibáñez Marín, desde, uno de los extremos del patio, dirigió la sí- guiente alocución á los soldados: Cazadores: Su Majestad el Rey me encarga os felicite por la prontitud y rapidez con que habéis acudido al llamamiento que se os ha hecho. Ved la bandera que se deposita en vuestras manos. En ella lleváis el honor de las Instits. aU e y de ia patria. Terminó con un ¡viva el Rey! que fue unánimemente contestado gor los soldados, y un ¡viva España! que fue contestado con el mismo entusiasmo. Después pasó S. M. al cuarto de banderas, donde conversó con los oficiales que han de mandar las tropas expedicionarias. A las siete y veinticinco salió D. Alfonso del cuartel, y en los dos automóviles de Guerra se dirigió coa sus acompañantes al cuartel de la Montaña. Después se dirigió el Rey al cuartel de la Montaña para visitar á la restante fuerza de Cazadores que se preparaba á salir para Melilla. Fue acogido S. M. con grandes muestras de entusiasmo por parte de la oficialidad y la tropa, demostrando una y otra el espíritu marcial de que se hallan poseídas. El ministro de la Guerra salió de casa del presidente á las cinco menos cuarto, diciendo á los periodistas que iba al ministerio para ultimar los detalles relacionados con el embarque de las fuerzas que forman la brigada de Pintos. Media hora después abandonaron 1 Consejo los ministros de Estado y de Hacienda, diciendo á los periodistas: En el Consejo no ha ocurrido nada de particular. Nosotros vamos ahora á ocuparnos de los Tratados de Comercio con algunas repúblicas americanas. La reunión estuvo dedicada por completo s á tratar de la cuestión de Melilla. El minis tro de la Guerra dio cuenta detallada de los- telegramas recibidos durante estos días, telegramas que no han sido facilitados á la Prensa; explicó la situación de nuestras tropas en el campo de Melilla y dio su opinión acerca de la campaña y del resultado militar de la misma. Se tomó el acuerdo de ratificarse en el que ya se hizo público en el Consejo último celebrado en Palacio y en las declaraciones formuladas el mismo día por el presidente, esto es, mantener nuestros derechos en los territorios del Rif que están bajo nuestra jurisdicción y castigar enérgicamente toda agresión de los moros. Se trató de la situación de la embajada marroquí en Madrid. Se ignora lo que los ministros opinarán acerca del particular, pero se tiene conocimiento de un hecho bien significativo: el de que hoy empezarán á salir para Marruecos los moros que acompañan al embajador. Quedarán éste y dos de sus agregados, y la permanencia entre nosotros de El Muaza no se prolongará mucho, porque, en vista d lo que sucede en Melilla y de la actitud de nuestro Gobierno, las negociaciones diplomáticas poco resultado pueden dar. También se trató de las necesidades y de los gastos que origina la campaña, porque es evidente que el crédito de tres millones que se concedió para estas atenciones, si no está agotado, lo estará muy en breve. El ministro de la Gobernación, que fue el último en salir del Consejo, dijo que no era necesario entregar la nota oficiosa que algunos de sus comnañeros habían anunciado á los perioc istas. El Gobierno- -dijo- -sigue en la actitud ya hecha pública. Apoyaremos la gestión del general Marina y le enviaremos cuantos hombres y elementos solite. Y en cuanto á lo que haremos en Melilla, será conservar las posiciones conquistadas al enemigo. Sr. Maura saldrá mañana de Madridirigiéndose á San Sebastián. on el Rey marchará á San Sebastán, como ministro Ce jornada, el ministro de Estado. l i n o de los acuerdos del Consejo de mi nistros es conceder un plus de cineuenta céntimos á los reservistas casados que se han incorporado á las filas. á Coburgo- -en el que la notificaba SU matrimonio, ya celebrado. En ese mismo telegrama anunciaba don Alfonso su propósito de llegar á París, con su esposa, el día 20. Fue este inesperado hecho causa de profunda preocupación para la Infanta, que no tardó en tener noticia de las resoluciones oficiales adoptadas ea San Sebastián, y publicadas en la Gaceta de Madrid. Predominó en su ánimo una idea: la de que su hijo no perdiera, ya que había perdido muchas prerrogativas, su puesto en el Ejército de su patria. Tal vez su único telegrama, dirigido 3. Coburgo, fuera para expresar vehementemente ese sentimiento. No contenta con comunicar directa y respetuosamente al Rey la sorpresa que había traído á su espíritu la inesperada noticia del matrimonio de su hijo, acudió personalmente á la embajada de España, acompañada de una dama española, la baronesa Choppin d Arnnonville, para recoger los informes que allí pudiera haber sobre lo sucedido y para expresar los sentimientos que embargaban su ánimo. iJDeseando no hallarse en París á la llegada del principe D. Alfonso, anunciada para el día 20, manifestó su propósito de salif ese mismo día, acompañada por su hijo el infante D. Luis, para su casa de Normandía. Ayer ha sabido que el príncipe D. Alfonso ha modificado su primer proyecto: que nd vendrá dentro de dos días á París, y que en el momento presente se encuentra con su sposa, la princesa Beatriz, en Munich, en donde han visto á la infanta doña Paz. La infanta doña Eulalia persiste en su primera idea, y marchará á Normandía hoy martes con su segundo hijo el infante don Luis. POR TELÉGRAFO ROMA, 2 0 9 i. l Ossewatore Romano ¡publica la siguiente nota: Según noticias insertas en los periódicos, se ha celebrado en la iglesia católica de Coburgo el matrimonio religioso del infante D. Alfonso de Orleáns con la princesa Beatriz de Coburgo. Una vez celebrada dicha ceremonia se trasladaron los novios al castillo de Callefrerg, donde recibieron la bendición según el rito protestante. Estamos autorizados para declarar que la Santa Sede es completamente ajena a 1 hecfio. E A B C EN MELILLA C n el expreso de Andalucía sajieroa ante anoche para Málaga y Melilla nuestro querido compañero de redacción D. Francisco Sánchez Ocaña y el redactor fotógrafo de los periódicos de que es propietaria la Sociedad Prensa Española D. Ramón Alba. Hace dos años, al ocurrir los sucesos de Casablanca, representaron á A B C en Marruecos el ilustre doctor Ovilo, recientemente fallecido, y nuestro compañero Sánchez Ocaña. Las imparciales crónicas y amplios y exactos telegramas que entonces nos remitió Sánchez Ocaña auguran feliz éxito á la campaña que habrá de realizar ahora, complementando la extensa información que á diario recibimos de nuestros corresponsales ea Marruecos. Y esas informaciones postales y telegráficas seráa completadas á su vez por la información gráfica que de cuanto ocurra en Melilla y sea fotografiable nos remitirá nuestro estimado compañero el Sr. Alba. De ese modo procuramos corresponder al ereciente favor que el público nos dis ¡spensa. tación desde el momento en que se anunció, porque en él se había de tratar de los asuntos de Marruecos y se había de adoptar acuerdos relacionados con ellos. Llegó ei Sr. Maura á Madrid á las dos y media de la tarde. En la estación le esperaban todos los ministros. El Sr. Maura, ocupando en compañía del general Linares el automóvil del ministerio de la Guerra, se dirigió á su do oicilio, adonde poco después llegaron los ministros. No fue largo el Consejo, porque poco desjpués de las seis terminó; pero no por corto fui tA, -ns interesante. CONSEJO DE MINISTROS l Consejo celebrado ayer en el domicilio E del Sr. Maura despertaba gran expec- LA BODA DEL INFANTE so hasta después de celebrada, según informan de París á un estimable colega. El Príncipe debió llegar á la capital del Ducado de Sajonia- Coburgo- Gotha á las ocho de la mañana del jueves. Antes del mediodía recibió la Infanta un telegrama de su hijo, expedido á las diez- -dos horas después de la llegada del infante infanta doña Eulalia tuvo L a miento de la boda de sunohijo D. conociAlfon-